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banda

hispânica

Banda Hispânica (collage, Floriano Martins)

María Antonieta Flores

María Antonieta Flores. Caracas, 1960. Poeta y ensayista. Magister en Literatura Latinoamericana. Ha publicado los poemarios El señor de la muralla (1991), Canto de Cacería (1995). Presente que no en ausencias (1995), Agar (1996), Criba de abril (1998), Los trabajos interminables (1998), La desalojada luz de la tarde (poema largo en plaquette, 1999), Índigo (2001). En ensayo, Sophia y Mythos de la pasión amorosa (1997). Ganó la Mención Ensayo Literario de la IV Bienal de Literatura "Mariano Picón Salas" (Mérida) 1997 con Espiral sonora. Lectura de Ida Gramcko (inédito). Su poesía ha sido traducida al brasilero, al alemán y al inglés. Poeta invitada al IX Encuentro de Mujeres Poetas en el País de las Nubes (Oaxaca, México, Noviembre 2001), VIII Encuentro de Mujeres Poetas (Cereté, Colombia, Mayo 2001), I Encontro Amazonico de Poetas da America Latina (Manaos, Brasil, Noviembre 2000), X Festival Internacional de Poesía en Medellín (23 de julio al 02 de julio de 2000). Participó en el recital Nueva poesía venezolana de la Octava Edición de la Semana Internacional de la Poesía del 23 al 27 de Agosto de 1999 en Caracas. Ha participado como conferencista y ponente en congresos y simposios, asimismo ha publicado artículos, ensayos y reseñas en revistas especializadas nacionales e internacionales, y en la prensa nacional.

Collage, Floriano Martins

 

Em defesa da poesia

1. Quais as tuas afinidades estéticas com outros poetas hispano-americanos?

Mis afinidades estéticas y vivenciales con otros poetas hispanoamericanos son múltiples e intrincadas. No responden a una línea común ni a un plan pre-concebido, sólo responden a lo que la poesía y la vida han ido trazado. Me he sostenido en muy variadas texturas y voces. Son tantas las voces en las que me he encontrado y muchas, las que me han hallado. Cómo no nombrar a Rubén Darío o a Sor Juana o Alfonsina Storni, allá en la adolescencia. Cómo no reconocer épocas donde la voz de Rosamel del Valle, José Antonio Ramos Sucre, Carlos Drumond de Andrade, Raúl Gómez Jattin fueron presencias, compañeros, maestros. Un Borges es ineludible. Xavier Villaurrutia, también. Las afinidades, a veces, se han dado por momentos y la huella queda allí para transformarse en la convivencia. Otras, han sido vínculos más permanentes.

He descubierto en la poesía colombiana y mexicana, grandes y fuertes voces. Me interesa mucho la poesía de estos países, pero no sé si por afinidad estética. El tiempo lo revelará.

Si me exijo un poco más de precisión y reducción, debo reconocer que me inclino mucho a todo ese mundo incomprendido que es el barroco, me inclino ante la palabra llevada más allá de sus propias posibilidades, a esa carrera de la imagen que se transforma en una y en otra, hasta desaparecer. Entonces, allí están Lezama Lima, de nuevo Sor Juana, Ida Gramcko. Siento una afinidad estética con ciertas voces conectadas con lo barroco.

Me conmueve profundamente Alejandra Pizarnik, pero en este caso hay una afinidad de un orden más íntimo y privado.

2. Quais contribuições essenciais existem na poesia que se faz em teu país que deveriam ter repercussão e reconhecimento internacionais?

La poesía venezolana es la concreción de una serie de experiencias e individualidades que ha conformado un conjunto sólido de voces, con una calidad que merece del reconocimiento nacional e internacional. Lamentablemente, algo cruza y oculta a nuestra poesía: la manera como nos miramos, pues no hay internamente la convicción de la calidad que define nuestra poesía, y se espera el reconocimiento del otro, del extranjero. Seguimos siendo dominados por una mirada colonizada y, de alguna manera, nuestra escritura está irremediablemente colonizada a pesar de ser una poesía con profundos arraigos nacionales. Esa mirada, hambrienta del reconocimiento del otro, impide el propio movimiento y despliegue para proyectar y reconocer nuestras voces más valiosas. Sin embargo, en los últimos tiempos y, quizás como consecuencia de la globalización, esto ha cambiado un poco.

¿Contribuciones esenciales? La de voces individuales como las de nuestros poetas mayores: Ramos Sucre, Vicente Gerbasi, Gramcko, Juan Sánchez Peláez, Elizabeth Schön, Radael Cadenas, Ramón Palomares, Eugenio Montejo, Hanni Ossott y otros más. La poesía del paisaje ha logrado un decantamiento y una desnudez contemplativa que refleja el mundo interior desolado del hombre contemporáneo, pienso en Luis Alberto Crespo, por ejemplo. Un aporte significativo ha sido el de las poetas que han sabido hacer de lo femenino una condición y un camino para la exploración del yo y, en muchos casos, con una mirada irónica y distante frente a la sociedad. En conexión con sus predecesoras, las voces femeninas de los ochenta y los noventa han abierto un espacio inédito de reelaboración de una condición arrebatada en una sociedad y cultura patriarcalista y falocrática. El trabajo poético desde la interioridad del yo insertándose en la cotidianidad y lo urbano, también merece ser apreciado. En fin, creo que nuestra poesía tiene muchos méritos para dialogar con la poesía universal, pero internamente no se ha tomado conciencia de ello.

3. O que impede a existência de relações mais estreitas entre os diversos países que conformam a América Hispânica?

Los intereses político-económicos imperantes en nuestros países junto con la limitada visión de los gerentes culturales y de los propios creadores, impiden el desarrollo de mejores políticas culturales que apunten a la proyección y al conocimiento de las voces que habitan en el continente. Como no se cree realmente en la calidad de nuestra literatura, no se lucha por políticas apropiadas editoriales y de difusión. El sistema imperante hace creer al creador que le está haciendo un favor al editarle cien o doscientos ejemplares. Influye también y hay que decirlo, la tendencia a promover sólo a los amigos. Después, la ideología que se esconde en el neo-liberalismo y la banalización que promueve lo peor de la globalización. Primero no hay que olvidar que dentro de nuestras mismas fronteras, las relaciones no son estrechas entre los estados y regiones. Se desconoce lo que se edita en una ciudad cercana, por ejemplo. La atomización nacional, es un reflejo de la del continente. Por otra parte, en las últimas décadas los creadores han estado más interesados en su pequeño coto de poder, en su propia proyección y obra y han olvidado que son parte de una literatura nacional y continental e incluso universal. Mientras persistan en la actitud narcisista de mirarse el ombligo y creer que en él está el centro del mundo, mientras no se detengan a mirar al otro y a reconocerse en él sin dependencias y prestos al intercambio, no se romperán las fronteras invisibles del desconocimiento, fronteras que el poder económico-político está interesado en mantener para que continúe el status quo imperante y la ignorancia, y para negarle a la palabra su verdadero poder transformador e instaurador.

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Collage, Floriano Martins

 

Poemas

Los trabajos interminables

A david malavé

1
si desde esta tristeza se pudiera escribir un poema único y no esta repetida faena de vida inútil, desperdicio, entonces pudiera volver y ver mis dedos con el claro dibujo de las huellas de un tiempo que me pertenece y que ahora no existe, pues todo está así en este lugar desdibujado y en esta ausencia que me ignora. no soy desde su olvido y me he desmoronado bajo este manto de muerte interminable, lenta, cotidiana. yo a ti sólo y sin explicaciones. pero es mi mayor acusador, mi equivocado estremecimiento. dando a esta cabeza inclinada un peso mayor pues he regresado del vencimiento y la amargura, he regresado de la nada, sin nada. muy apartada y desperdigada. si no fuera esta sombra de mi sombra y esta reyerta contra mí misma.

2
he limpiado, pulido, cuidado. con lo que creía destreza, preparaba cuerpo y palabra, sentimiento. maceraba y mezclaba, bajo la tierra esperaba la madurez que fusionara sabores y aromas. era así, diligente. pensaba para esto y recordaba los sueños de las doncellas, las blancas flores que prendían en sus cabellos, los breves pasos que simulaban sus ansias y emociones. había sido ardua en mi oficio, puro y constante en el anhelo con esa protección de los cristales que han sobrevivido en las ruinas más antiguas. y bajo el tiempo estaba. creía que existía la arqueología y el arte extraño de encontrar la mínima creatura que en los cabellos ocultaba la historia del amor y la redención. eran los oficios del tiempo a los que me había entregado. y en mi defensa vino la inocencia, ella misma me condenó a la roca y a las capas de resina y yo era indetenible en las eras. así quedé en este tiempo inencontrable.

aceptaba la condena

el suplicio era en mí llevado con silencio

se había escapado con sus leves alas la esperanza y sabía yo de todos los males de la tierra

en cansancio inteminable, llovía la amargura de los astros pues la luna estaba oculta para siempre

3
no era difícil este trabajo interminable de condenar el amor. allá lo llevaba, a las paredes turbias y tensas del calabozo de mi alma. con la destreza de quien ya no aguarda nada y cruza sin mirar. así andaba yo, después de entender que ya no era y que debía hacer de esto silencio y distancia. pero yo llevaba en la testuz una marca de terrible soberbia para mirarlo y dura tragar esto hasta las líneas de este coño mío y desafiante

veía la enfermedad en el cuerpo que se negaba y se diluía para perderse de mí para siempre, por eso ando con paso torpe y me cruza lo terrible en la mirada

descompuesta y siempre tocando algún muro para el apoyo, quebrada, actuaba con suficiencia feroz y nadie me suponía en el llanto interminable del despojo

llevaba un pectoral de piedra antigua para que la severidad ancestral me hiciera sonido hueco y tenso

con los gestos mínimos de dos de mis dedos había convertido la noche en una invisible estela

y buscaba la rabia, el odio.

buscaba esa superficie espejeante para ti. pues siempre he sido buena en el arrebato y en la simulación de una adornada cabeza que no existe

entonces, allí está el amor

oculto y prohibido ajeno cerrado

y siempre llama

 

La Hoyada

un lugar así no te detiene
temblando
pero ha venido esa excitación a tu carne
y la necesidad
de cerrar los ojos
para recordar
cerrarse
para no ver
los cuerpos que se abrazan en sus besos
sabes del ritmo de tu apetencia:
la dura contracción de tu vacío
pero tu instante es breve
pueden asaltarte
una voz se acerca con la mano extendida
la multitud no se apacigua por tu deseo
si tuvieras un rosario
pulirías una de sus cuentas
así lo llevas dentro

 

National Stadium Surulere, Lagos

escucha mi rezo de amor
Pedro Galindo

justo este lugar has elegido
porque no entrarás jamás
no has entrado
a un sitio así
sólo si vacío de toda multitud
quizás así podrás
dejaste fuera de todo ese temor
el crudo desalojo de las sillas vacías
fuera de temporada
y allí estás de pie
las taquillas cerradas
un hombre viejo que camina
hacia el otro extremo
tratas de encontrar furiosamente un olor
pero el cielo desciende vertical
balbuceas fuera de tu lengua
la ropa que llevas envejece
tan voraz como tu rostro

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