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banda hispânica |
Alberto Villanueva |
Alberto Villanueva (Paysandú, Uruguay). Estudió literatura en las universidades: de Uruguay, The University of Texas at Austin, y Florida International University, Miami, en donde se doctoró. Enseña literatura en University of Central Florida, Orlando. Ha publicado los libros de poemas: Vacilación sostenida, Montevideo, Ediciones del Mirador, 1987, Haikú, Montevideo, Ediciones del Mirador, 1989, Mínima natural distancia, Montevideo, Vintén Editor, 1990, De la ralea de la voz (1988/1996), Montevideo, Vintén Editor, 1998, y (17) Poemas pragmáticos, Buenos Aires, Ediciones Último Reino, 2001. También publicó artículos y reseñas en Latinoamérica, Europa y los EE.UU.. |
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Em defesa da poesia 1. Quais as tuas afinidades estéticas com outros poetas hispano-americanos? Pienso que mis afinidades vienen dadas con todo poeta en quien vea lecturas antropofágicas, como define Haroldo de Campos, que no es otro el modo que han practicado los buenos poetas desde tiempos coloniales. Empezando por Sor Juana, pasando por Rubén Darío, Herrera y Reissig, Delmira Agustini, los inevitables, en una palabra, que siguen por la vanguardia, Oliverio Girondo, César Vallejo, Huidobro, Neruda, quizás el mayor poeta de la lengua en el siglo XX, según dicen. Mis afinidades van a ir por el lado mental, casi geométrico diría, de ellos. Por ejemplo, un poeta como Alberto Girri me resulta extraordinario, sin parangón en la lengua, una suerte de salto cualitativo desde la escritura de Juan de la Cruz, que años después un José Ángel Valente entiende sin necesariamente haber leído a Girri. Bueno, hay un grupo inmenso de poetas mexicanos y peruanos ante cuya lectura siempre me asombro: no en vano Lima y México fueron sedes virreinales en el quinientos. En los demás países es más fácil escribir mal, no hemos tenido esa tradición (aun de la "ruptura"), ese orgullo del oficio bien hecho. Fuera de Mexicanos y Peruanos, digo así, con mayúsculas, a manera de homenaje a tantos nombres que han hecho, hacen, una poesía de calidad, nombres bien conocidos por quienes leen poesía, hablaría sólo de mis mayores: Lezama Lima, Carlos Martínez Rivas, Francisco Madariaga, Gonzalo Rojas, Ida Vitale, Enrique Lihn, Giovanni Quessep 2. Quais contribuições essenciais existem na poesia que se faz em teu país que deveriam ter repercussão e reconhecimento internacionais? Poesía que se hace, para mí es aquella que nos hace ahora, y entonces pienso en un Álvaro Figueredo -traducido por William Carlos Willims, comentábamos hace apenas unos días con Enrique Fierro-, Esther de Cáceres, Clara Silva, Enrique Casaravilla Lemos, Susana Soca, en fin, todos ellos aunque muertos injustamente olvidados por sus propios compatriotas, ni qué decir de una repercusión internacional, que si han la tenido, como en el caso de la Soca, ha sido doblemente ignorada gracias a la suprema negligencia de sus paisanos. Al respecto ya dijo lo que tuvo que decir del Uruguay -y para siempre- Julio Herrera y Reissig. De los nacidos del cuarenta en adelante es poco lo que puedo decir, ya que los leo si me llegan sus libros, puesto que vivo desde hace ya diez años en los EE.UU.. 3. O que impede a existência de relações mais estreitas entre os diversos países que conformam a América Hispânica? Todavía no estoy seguro, pero parece que nuestro relativo común origen fragmentario desde la independencia -tan distinto al del Brasil- sigue actuando. Quizás sea tarde para soñar esa posibilidad, al menos en el marco de esta civilización que nos comprende. |
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Poemas
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