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Banda Hispânica (collage, Floriano Martins)

Osvaldo Picardo

Osvaldo Picardo nació en la ciudad de Mar del Plata, Buenos Aires, el 22 de noviembre de 1955. Actualmente reside en esa ciudad, donde enseña literatura. Ha sido secretario de redacción de la revista "Propuesta", del CM de Mar del Plata, entre los años 1988 y1991. La misma volvió a editarse, bajo su dirección, desde 1997 a 1999. Período en el que coordinó las actividades del Foro Cultural del Centro Médico de Mar del Plata. Ha producido y dirigido el programa radial "El Otro Lado: diario de poesía", en 1994. Fue becado por el Instituto de Cooperación Iberoamericana de Madrid, para realizar estudios en poesía contemporánea, durante el año 1995. Ha organizado el 1er. Encuentro Nacional de Poetas, Mar del Plata 1998, auspiciado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación. De esta experiencia, surgió el proyecto Mapas de Poesía Argentina, del que fue editado, con subvención del Fondo Nacional de las Artes, el "Primer Mapa de Poesía Argentina: Solicitudes y urgencias : Carpa y Tarja", con estudio preliminar del autor y antología de dichos movimientos del noroeste argentino en el período comprendido entre 1943 y 1957. Ha escrito artículos y ensayos publicados en revistas culturales y periódicos del interior y de afuera del país. Ha traducido en colaboración con Fernando Scelzo y Esteban Moore, The Love Poems of James Laughlin (2001). Ha escrito los libros de poesía: "Apenas en el mundo" (1988); "Poemas con tu altura" (Mar del Plata); "Letras en una esfera armilar"(1991); "Dejar sin ventanas la verdad"(1993); "Quis quid ubi : Poemas de Quintiliano"(1997, reeditado en 1998) y "Una complicidad que sobrevive" (2001), que obtuvo el premio del Fondo Nacional de las Artes del año 2000.

Collage, Floriano Martins

 

Em defesa da poesia

1. Quais as tuas afinidades estéticas com outros poetas hispano-americanos?

No siempre mis lecturas de los poetas hispanoamericanos son por simple afinidad, me acerco a ellos como a un territorio en que es posible encontrar la diversidad, más que lo que pueda identificarme. Sin embargo, siento a algunos más cercanos que otros: Alvaro Mutis, Joaquín Giannuzzi, Gianni Siccardi, Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Roberto Fernández Retamar, Roque Dalton, Jorge Teiller, etc.

2. Quais contribuições essenciais existem na poesia que se faz em teu país que deveriam ter repercussão e reconhecimento internacionais?

En primer lugar, lo que venimos llamando poesía argentina y que creemos conocer como tal, es en realidad una pregunta sin responder o simplemente una "fatalidad" sobre la que no se pregunta en la Argentina. Es una irresolución que Borges planteara en 1952 con "El Escritor Argentino y la Tradición". Sin embargo, las poéticas personales -si las pudiéramos entender como una continuidad de una sóla escritura argentina- han venido construyendo soluciones para cada época, sin que muchas de esas soluciones puedan recordarse del todo. Quiero decir que existe un problema teórico sin resolver desde las vanguardias de los años 20.

En segundo lugar, las presencias de poéticas y poetas que lograron el reconocimiento internacional, tales como Lugones y Borges, ha venido a disolver -no del todo merecidamente- otras voces y ha dejado como herencia una gran cantidad de ensayos de superación, que continúan todavía.

Joaquín Giannuzzi, Ricardo Molinari, Juan L. Ortiz, Enrique Molina, Manuel J. Castilla, Alberto Girri, Olga Orozco, Juan Gelman, entre otros muchos otros poetas argentinos, son voces que influyen meritoriamente en la escritura de nuestra época.

3. O que impede a existência de relações mais estreitas entre os diversos países que conformam a América Hispânica?

No lo sé, realmente. Intuyo que no nos ha sido posible superar las grandes utopías de Latinoamerica Unida. Y los condicionamientos de la época son demoledores.

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Collage, Floriano Martins

 

Poemas

 

 

Un vestido azul

Volver sobre los pasos. Confirmar lo que se nos ha ido.
Reunir en el ojo la multitud de un subterráneo
cuando el mundo regresa a sus casas:
una selva de brazos enredada en los pasamanos,
las caras en la enramada soñolienta, el silencio
de los carteles publicitarios, los zapatos entreverados
en la quietud, un saxo relampagueante, una valija
entre las piernas...
Cruzar las miradas ahí mismo con una mujer
vestida de azul en el andén de enfrente cuando el túnel
se ilumina de lejos. Quietud y movimiento reunidos,
una alegría creciendo en un cuerpo vencido, momentos
antes de que un tren se cruce y desaparezcamos
infinitamente en direcciones contrarias.
Un punto fijo para el ojo.

 

En un viejo laboratorio de fotografia

Hay una suma de cosas en la sombra que las ventanas clausuradas
dejan crecer desde hace años. Además del piletón, la ampliadora,
el abrillantador, los frascos de ácido y la luz inactiva.Hay además
ese presentimiento, el mismo de la primera revelación
cuando la inexistencia tuvo un colapso y mil partículas
se concentraron en la historia de una sonrisa .
No es algo nuevo sino todo lo contrario, apenas si es algo.
Se parece a los bares oscuros del puerto entre putas
y algún extranjero. No se trata de palabras ni de costumbres,
hay una suma de cosas flotando como cadáveres
que nadie podrá identificar.

 

En el tren

Yo no lo conocía. Nunca me lo habían
presentado. Subió en una estación
sin nombre y casi abandonada. Se sentó
y abrió un cuaderno. Escribía.
Había logrado concentrarse en aquella imagen
que sobrevino con el sol
entrando perezosamente por la ventanilla,
cercenado por postes y puentes:
"como esas vigas de quebracho a un lado
de las vías entre matas, azar y nubes
imperceptibles de mosquitos..."
La palabra azar sonaba ajena,
y buscaba acomodarla a su lengua
arcaica y colonial, entre bolsos, revistas frívolas
y abrigos. En su boca abierta había una ausencia,
resonancia de leyes irregulares e inciertas. Azar
repetía. Yo lo oí desde mi asiento.
Una palabra en expectación transitoria,
reposada en un lugar vecino, y viajando,
entre muchos otros posibles, a un destino
premeditado. Azar repetía, viajando
por otra vía más estrecha. Un sonido
que bien podría ser otro cualquiera.
Patria, amor, infancia, belleza, libertad,
qué sé yo. Exilios del poema también
a un lado de las vías

Y este tren que pasa con todo dicho adentro,
de regreso a pueblos
que han dejado de existir hace siglos,
y partiendo a otros tantos que aún no existen.
Difícil fue nuestro encuentro. Hacía tantos años
que estaba muerto.
Muchos mundos, horizontes, lagunas e
indeterminaciones. Debí morir
ahogado en sus aguas, olvidar la superficie
de las letras, el brillante espejo de las páginas
y hundirme densamente en las redes de las algas.
Hablar la lengua de los muertos,
completar el sentido azaroso de los días
y responder con la vida.

El era quien escribía el lugar de mis ojos
y la oscilación de mis labios,
pero yo no lo conocía.

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