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Bernardo Reyes |
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Vivir como Reyes (Diálogo com Bernardo Reyes) Marilú Ortiz de Rozas Pablo Neruda, de quien hoy se conmemora el 27 aniversario de su muerte, provenía de una familia que escondía muchos secretos, que pesaban en el alma del vate. Uno de sus descendientes, Bernardo Reyes, escritor y también poeta, ha investigado acuciosamente la trama de sus orígenes familiares y sus conclusiones permiten desentrañar algunos misterios nerudianos. Se caracterizan por ser quitados de bulla los Reyes. Tanto que nunca han podido entender la fama que adquiriera uno de los suyos, el más callado de una familia cargada de silencios: Neftalí Ricardo, más conocido como Pablo Neruda. Nosotros nos criamos con este personaje y su presencia no fue sino algo de lo más natural. Lo visualizo comiendo, echando bromas, revela Bernardo Reyes Herrera, sobrino nieto del poeta y colega en el oficio poético. El revuelo que provocaba Neruda a su alrededor no inmutaba a sus parientes. Para ellos no fue sino uno más del clan. Por cierto, un clan bastante peculiar y poco homogéneo, pues con el tiempo y gracias a precisiones biográficas que el propio Bernardo Reyes se encargó de aportar, cada hijo provenía de madres diferentes. - Rodolfo, quien se creía era el hermano menor de Neruda, era en realidad bastante mayor que él y fue fruto de una relación entre José del Carmen (padre del poeta) y Trinidad Candia. El niño fue enviado a criar a Coipué, a orillas del río Toltén, para salvar el honor de ella. Posteriormente, José del Carmen se casó con doña Rosa Basoalto en Parral y, repitiendo la triste historia de su propio nacimiento, al poco tiempo se encontró viudo y con una criatura entre las manos. Cuando Neftalí tenía cerca de dos años, su padre parte a Temuco a rearmar su vida con Trinidad Candia, la mujer a quien Neruda rebautizaría como mamadre, pues la palabra madrastra le parecía demasiado dura para definir al ángel tutelar de su infancia. Recién cuando Rodolfo cumple doce o trece años es llevado a vivir con sus verdaderos padres y él siempre guardaría la sombra de esa pena, que sembraría una distancia entre los hermanos. Mi abuelo, que vivió muchos años con nosotros,
no le tenía rencor a Neruda, sino que sentía adentro un gran dolor. Y hay veces que una
vida entera no basta para superarlo, explica Bernardo Reyes, quien ahonda en la historia
de esta estirpe fundacional de La Frontera en Retrato de Familia y en una obra documental
sobre el vate próxima a editarse. Siendo ambos ya bastante mayores, Matilde me contó que Neruda intentó hablar con su hermana de eso, pero ella se echó a llorar a mares y nunca el poeta volvió a intentarlo, cuenta Bernardo Reyes. A este concierto de situaciones no resueltas se suma otro personaje de gran influjo en la vida de Neruda: el tío Orlando Mason, poeta y fundador del diario La Mañana de Temuco, donde el joven Neftalí Reyes publica sus primeras obras. En realidad este Mason nació de una muy joven Trinidad Candia, pero fue criado como hijo de la hermana de ésta, Micaela, y de Carlos Mason, íntimo amigo de José del Carmen, quien los llevaría a La Frontera. ALQUIMIA POÉTICA Si Bernardo Reyes se ha interesado en desenredar la madeja de los orígenes familiares de Neruda - y de paso los propios - , no ha sido motivado por un afán de chismografía, sino para dilucidar enigmas y situaciones que afloran desde los primeros versos del poeta. Gracias a sus pesquisas, dio con un manojo de viejas fotocopias de los primeros poemas inéditos de Neruda, que se publicaron en Cuadernos de Temuco, en 1996. Los originales se habían perdido hacía una década luego de haber sido rematados por la casa Sotheby's en Londres. Estaban junto a un diploma empolvado de mi abuelo Rodolfo, que lo acreditaba como ganador de una carrera ciclística Temuco-Valparaíso. Constituye el hallazgo literario más importante desde la muerte del poeta y en esos versos late una soledad que no es virtual, sino muy concreta, según Bernardo Reyes. El ambiente donde se desenvuelve la niñez de Neftalí Reyes era particularmente dramático, pues a la agresividad del padre - que se oponía brutalmente a la vocación de cantante de su hijo mayor y de poeta del menor -, se suma la absoluta sumisión de la mamadre. Ella era un ser aplastado, exclama Bernardo Reyes, que incluso sospecha que ella pudo haber sido analfabeta, pues en todas sus investigaciones nunca ha podido encontrar ningún documento escrito por ella. Para el autor, lo más impresionante de todo esto es cómo en una atmósfera tan poco propicia para la creación literaria emerge una voz como la de Neruda. - De esta historia familiar llena de violencias, sombras y nebulosas surge en el poeta un proceso creativo muy precoz. Es como su tabla de salvación, que gatilla en él esa particular capacidad de instrospección suya. Y en vez de renegar de los dolorosos personajes de su familia, los transforma, mediante la alquimia de su poesía, en versos sublimes. Al mismo tiempo, el joven vate va descubriendo la entonces selva araucana. Allí, con el correr de los años, labrará nuevas raíces para asumirse como un ser dual: tan emparentado con la España del idioma que maneja con maestría, como con la cuna de la cultura mapuche, que afloraba a sus narices. |