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Juan Gelman |
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Lumbre libertad (para Juan Gelman)
Jorge Riechmann
"Acaso lo más admirable en
su poesía es su casi impensable ternura allí donde más se justificaría el paroxismo
del rechazo y la denuncia, su invocación de tantas sombras desde una voz que sosiega y
arrulla, una permanente caricia de palabras sobre tumbas ignotas."
Julio Cortázar "como cuando encontré la justicia en el mundo/ y era como tu rostro,/ mejor dicho: te amo." Juan Gelman 1 Muchos días empiezan cuando aún no han empezado, y hay crepúsculos que acaecen con muchas jornadas de retraso. No es posible encontrar a alguien sin correr el riesgo de no reconocerlo.Leo a Borges, y pienso: después vino Videla. Leo a Cortázar: luego fue Massera. Tras Roberto Juarroz, Alfredo Astiz. Después de Porchia y de Sabato, la Escuela Mecánica de la Armada. Eufonía y masacre, lírica y tortura. Las letras de este siglo no pueden olvidar ni por un segundo su contigüidad con el horror. No para atormentarse en jardines insomnes, no para desangrarse en raíces inacabables: sólo para calibrar adecuadamente la solidez del terreno que se pisa. Y para no llamarnos a engaño cuando el fétido hedor nos golpea la nuca nuevamente. 2 Toda poesía es hostil al capitalismo, ha dicho Juan Gelman/ John Wendell enfatizando el toda. "Toda poesía es hostil al capitalismo/ puede volverse seca y dura pero no/ porque sea pobre sino/ para no contribuir a la riqueza oficial".En este campo, como las dos maderas de una cruz muy humilde, ética y estética: ética de la dicción y estética de la resistencia. Juan sabe que mataron a Federico García Lorca en Tucumán, en Azul, en Santa Fe, en Salta. Nosotros sabemos que a Haroldo Conti lo mataron en Badajoz, que Rodolfo Walsh cayó en Teruel, que Francisco Urondo fue asesinado en Madrid. Nuestro mundo: un cuerpo amputado y golpeado, herido a chorros, violado, descoyuntado. A pesar de la pérdida de sangre y las fracturas, de alguna forma misteriosa todo está ahí, junto: incluso lo irrecuperable permanece como ausencia y arista y dulce deseo, fecundando nuestras luchas con polen transparente. La poesía, para este nuestro torturado mundo, es una voz que acompaña y a veces -de alguna forma misteriosa- cura. 3 Durante muchos años, para mucha gente, Gelman no sólo era la voz enramada en la poesía más libre y limpia: era también un referente moral. En un segundo momento, muchos lectores de Gelman nos dimos cuenta de que su calidad moral tenía que ver no sólo con su ejemplar combate político y con su ejemplar trabajo de duelo por los compañeros y compañeras asesinados, sino con la manera de enfrentarse al lenguaje: interrogando las falsas certidumbres, removiendo los grumos solidificados, despertando los ecos insospechados, cuestionando las ideologías implícitas.Se ve que el movimiento es circular, o más bien espiral (una espiral abierta al infinito): no puede haber liberación social sin liberación interior, y a la vez la primera es presupuesto de la segunda. 4Demasiados esfuerzos para no perder el equilibrio acaban lastrando al funámbulo con tantos pesos y contrapesos que al final no puede moverse. No se avanza sin correr riesgos. El interés de la poesía, su poder de revelación, suele ser directamente proporcional a los riesgos que asume el poeta. En este sentido, Juan Gelman no nos ha defraudado nunca desde que en 1956 publicara su primer libro, Violín y otras cuestiones, que ahijó el gran Raúl González Tuñón. Cuando el poeta sabe más que el poema, éste último no tiene mucho que decirnos. La pregunta "¿quién se atreve a escribir?" es incomprensible desde otro lugar discursivo que no sea el que nos propone la poesía. (La poesía que -como nos enseñaba Juan Gelmanes lenguaje calcinado.) La poesía que nos interesa más no es la de quien piensa que sabe, y escribe para comunicar una verdad -digamosmoral. Sino la poesía del que no sabe y busca, la poesía -como la de Juan Gelman- que no sabe y busca. 5No se trata de decir la revolución sino de hacer la revolución -sobre todo si hablamos desde dentro del poema. Se suele ser revolucionario en el modo de la rabia: Juan Gelman lo es sobre todo en el modo de la ternura. Nos entrega, en medio de la desolación y el desconsuelo, extraviados en el paisaje de ruinas que es íntimamente nuestro, formas de felicidad lingüística que no habíamos imaginado nunca, tallos de fresca lucidez que nos tocan con la suavidad de una caricia: "caballeros brindemos las vírgenes no virgan/ los obispos no obispan los funcionarios no funcionan/ todo lo que se pudre en ternura dará/ miro mi corazón hinchado de desgracias/ tanto lugar como tendría para las bellas aventuras" Sólo se construye a partir de ruinas. La verdadera opción es: o las piedras de las antiguas edificaciones encastradas dentro de los nuevos muros, recreadas y transformadas por esa apropiación, o la guardarropía historicista del monumento posmoderno, que borra la historia en el preciso momento en que la cita. Sólo se construye a partir de ruinas. También ésta es una lección que podemos aprender de Juan, cuando comparte pan y aperos con Teresa de Ávila, con Edgar Lee Masters, con Juan de la Cruz, con Homero Manzi o con Salomón Ibn Gabirol. 6No sé si hay otra palabra más gelmaniana que la palabra huesitos: a mí no se me ocurre. Con huesitos no pueden construirse andamios, armas ni sistemas filosóficos. Cuando se fracturan huesitos, los fragmentos se pierden muchas veces, no permanecen dentro de la fosa y sólo sueldan con dificultad. Pero los huesitos son del aire. Pueden volar. A Juan Gelman hay que leerlo por el aire. Amar lo que ha sido. Amarlo como algo incompleto, abierto, inacabado. Amar también lo atroz y trabajar por transformarlo: una victoria modifica todas las derrotas pretéritas. No la ilusión del final feliz, sino la convicción de que la historia es una construcción humana, y cada nueva pared, túnel o torre modifica el sentido del conjunto. No hay final: ni feliz ni de ningún otro tipo. Y por eso es menester amar lo que ha sido. Ternura a pesar de la masacre. La dignidad de la resistencia. La revolución no como un deber, sino como objeto de deseo. Toda poesía es hostil al capitalismo. Somos de lo incompleto. "A la poesía nunca se la aferra. Por eso sólo se puede escribir así: incompletamente." 7Contra toda propuesta de clausura del sentido -literaria, política, religiosa, moral-, la poesía como aventura de libertad, como interrogación infinita del mundo entre todos edificado y compartido. No hay poeta -al menos yo no lo conozco- en cuyos versos uno encuentre tantas preguntas como en Juan Gelman. Ningún marxista debería permitirse nunca olvidar que la máxima favorita de Marx era DE OMNIBUS DUBITANDUM (hay que dudar de todo).El amor no es un tallo hundido en el costado, sino una piel de palabras. Lo que cuenta en poesía no es la parada del pavo real, sino alcanzar el agua profunda. Seguro que en cada momento histórico hay mucho de lo primero y poco de lo segundo: no importa. Todo está ahí donde sabes encontrarlo. Zapatero a tus zapatos, poeta a tu manantial. Poesía es libertad, lumbre de libertad. Hoy, aquí, estamos vivos y nos arrimamos todos a esta lumbre. Nos toca gelmanear. Termino leyéndoos EL JUEGO EN QUE ANDAMOS según Juan:"Si me dieran a elegir, yo elegiría/ esta salud de saber que estamos muy enfermos,/ esta dicha de andar tan infelices./ Si me dieran a elegir, yo elegiría/ esta inocencia de no ser un inocente,/ esta pureza en que ando por impuro.// Si me dieran a elegir, yo elegiría/ este amor con que odio,/ esta esperanza que come panes desesperados.// Aquí pasa, señores,/ que me juego la muerte." |