poemas
ESOS ANDURRIALES DEL DELIRIO
Cuanto te llamaba mi perra de oro
te estremecías de placer
y
a mayores insultos exaltados
mayor dejadez en la entrega.
Aquella escatología de mi pasión
te enmudecía y alucinaba.
¿Qué secretos misterios guarda el sexo
asociado a la crapulez del mundo?
Esas oscuras parcelas del placer
esas milagrosas fuentes de sollozos
esos andurriales del delirio
¿no estarán llenos del asco primigenio
del tosco barro en la divina mano?
Si te llamara ahora en la sosegada edad
sin la esplendidez de tus entregas
como te llamaba ayer cuando te amaba
sé que te insultaría amiga mía
porque de oro y todo, perra es un insulto
si no se susurra en el oído
en el mismo momento en que se tocan
las paredes infinitas del sollozo.
SUPRABISMO 1
La rosa de la memoria gira en la soledad.
Es un solo color ausente, color de trino.
Como la voz de la distancia
refugiada bajo los arcos de la angustia.
Es posible palpar la tristeza de las horas
sus desnudos camisones sombríos.
Carne de esperanza con olor de odios,
esa aroma fresca de un mar de espantos.
Los ojos del miedo se acribillan
con sangre de nostalgias.
Hay un ancho muelle en el lecho
del silencio espeso del deseo.
La rosa de la memoria se abre a la soledad
en medio de la ubre de la esperanza.
UN NUEVO PADRENUESTRO
Señor, que suframos todos
o
que todos tengamos la oportunidad
de gozar por igual.
Que nadie desee más que la paz y el amor.
Que podamos conquistar la humildad,
que aprendamos a perdonar y a querernos
no por nuestros bienes
no a nuestros bienes
sino a los dolores y los goces de los demás.
Señor, que los bienes del mundo
sean para todos los hombres.
Que no permitas que en la tierra
exista un solo ser humano
que duerma sin techo y sin pan.
Y
si esto no lo puede tu omnipotencia,
me das el valor de negarte, Señor.
HORA DEL CAFÉ
Hay cierta tristeza en el azúcar.
Cierto cansancio en el café.
(Quizás todo se deba
a
esa nostalgia absurda
de las cucharas pequeñas).
Hay cierta tristeza en el azúcar,
cierto cansancio en el café.
Quizás todo se daba
a
la ceniza, al humo del cigarro
o
al cañaveral en sí,
al sudor de los negros,
a
sus sueldos escasos,
al vahoriente sol de los cerros
o
a aquella imagen indeleble
de lágrima color sangre seca
bajando por la mejilla clara
de una taza de café.
PAISAJE URBANO
Nadie se puede montar en la guagua que pasó
Expresión popular
Cuando llegas tarde a la parada
y
el bus o el tren acaban de partir
conoces la crueldad de las ciudades,
participas activamente en tu desamparo.
A
nadie le importa un individuo.
Has entrado a los grandes almacenes
donde las súper comidas son diosas
y
los diligentes trabajadores
te ayudan a engordar y sin saberlo
ellos, que odian a los poderosos
los ayudan a morir.
A
más deliciosas golosinas,
a
más ricas carnes sonrosadas,
a
más caros jamones y embutidos
mejores embolias e infartos,
más exclusivas clínicas
excelentes enfermeras.
En el pasillo el chofer va
a
menor esfuerzo, más rápida muerte.
Si no te molestas esperando
como eres pobre,
menos exquisiteces comerás.
Ya podrás esperar pacientemente
a
que llegue el bus o el tren. |