poemas
A LAS DOS DE LA TARDE LOS COCINEROS CHINOS SALEN A FUMAR
Son las tres de la tarde en Maracaibo
ayer hoy y antier la gente se queja del calor de día y de noche
la gente suda hacia la tierra y todo se evapora mientras la gente
se queja y suda tadavía debajo del ruido tosco bobo e infernal de
los aparatos de aire acondicionado
El señor que arregla los aparatos de aire acondicionado dice que no
se da abasto
para tanta demanda y que le arreglará los defectos al mío luego que
termine
con los demás aires de la temporada
En mi oficina el problema es de frío
Acá todo es demasiado frio y nada me molesta a no ser
ruido soso y babieca del aire acondicionado
Soy un hombre que sudo desde que me levanto
y si trabajo sudo
y si hago el amor sudo
y si hago cualquier cosa que cause movimiento sudo
en esta y en cualquier temporada de la vida.
En nueva York la cosa es diferente
En nueva York paseo y bebo aguardiente de mis bellas botellas de
plata que
llevo en la chaqueta
Cuando me tambaleo me sujeto a la nariz de mi mujer mientras ella
balancea su cuerpo y consigue luego de una fuerte carcajada el
equilibrio
Luego miro hacia arriba y siento en lo último del firmamento
las lejanas caricias del sonido puro del viento.
Los cocineros a estas horas de la tarde sudan en sus mínimas cocinas
hasta el siguiente día y a la misma hora.
HAY QUE SABER DE TODO LO SILENCIO
Yo hubiera podido llegar al paraiso
pero pasaban los autobuses llenos del misterio procaz de la avaricia
todos querían llegar lejos del turno
devolverse a pasar sus tiempos en Granada o en Andalucía
lucir sus overoles en Cerdeña o andar como ahora y siempre en una
ciudad
que promete el silencio por todo parentezco
Yo hubiera querido llegar al paraiso
sentarme allá con Dios y comentar de los fácil que le resulta al
caballero
llegar a esa estación tan amedrentada por los que pasan atiborrando
el bus
que conduce a Estambul otros a Ibiza y los demás retardados
por el norte en Noruega Finlandia Caledonia y Hungría
Pero yo
que apenas soy de una ciudad del tiempo
que he vivido pensando en la remota parte que me toca de la vida
he creido siempre
que con ese tomo de saber y de existir
bien podría yo llegar al paraiso
Entrar por la puerta que debe tener y gritar fuerte
muy fuerte
como lo dije una vez
y derrotar el miedo.
LAS
FRANELAS DEL VIENTO
En
agosto entiéndolo todo
El
calor de nuestra ciudad favorece mi vicio
ese
tormento fervoroso de querer la amistad y asistirla.
Es
el mes del siempre
del
cortejo de la lluvia como la de anteayer
con
el fuerte resoplar del viento del sur.
Es
bueno este mes
para
la poesía de mi amigo
quien está dispuesto a dejarme solo en esta tierra benigna.
La
tristeza de sus poemas del domingo
amargaron mi bella mañana
pusieron palabras tontas en mi elemental manera de conversar con
ella.
Un
hombre como él
debe
tener más vidas que las que uno supone
y
debe mantenerse alegre hasta desprestigiarse
y
seguir holgando el equipaje
Así
si
mi amigo pensara alguna vez dejarme solo en esta tierra benigna
yo
podría ofrecerle compañía
para
ayudarlo
a
pasar esa semana
fuera de la tierra
luego nos devolveríamos
a
contarle a los demás
porque la muerte dura tan poco entre los buenos amigos. |