poemas
LEJOS, MUY LEJOS
A
espaldas de las horas del mundo,
en
otro tiempo -desnuda,
cantas.
Sexo
mojado, pestañas entreabiertas, el goce
desliza sus últimos palpos
sobre ti.
Hueles a tomillo, a cannabis, a almizcle,
a
secreción.
Temor y sombras han partido.
Y
ahora flotas –delicia ciega,
saciedad colmada-
en
el agua suntuosa de la fascinación.
Lejos, muy lejos.
Bajo
los mismos párpados de la eternidad.
[Del
libro inédito:”Vacío, Mundo, Palabras”]
OFRENDA
Resplandor.
Estigma solar blandiendo en la sangre
las
perdurables mitologías
de
la luz.
Y
esta piedra.
Esta
pequeña piedra que guarece
las
nupcias de la vida y el mundo.
Ojo
postrer, rosada síntesis,
de
esta tarde de Enero
irrepetible.
-
Gema elemental,
callada ofrenda de la tierra-
temblando, desnuda,
en
la tibia oquedad de tu mano.
[Del
libro inédito; “Fervor del día, aura de la Noche”.]
CANCIÓN DEL FINAL DEL VERANO
Tus
palabras están aquí, amiga,
en
la zona desvelada
de
la sangre.
Danza tu rostro, la delicadeza de tu vida,
tus
silencios.
Y la
puerta del poema hace girar
sus
goznes…
Agua
de lluvia para ti,
corona de fresias para tus sienes,
y en
el estanque sonoro de la memoria
esta
piedra que cae y enciende
con
su sonido antiguo
el
ángel de un atardecer fluvial
la
claridad secreta de tu nombre.
Estás aquí.
En
el callado resplandor
que
moja de rocío la mirada.
[Del
libro inédito, “Fervor del Día, aura de la Noche”.] |