poemas
SIMPLE ENCUENTRO
Cómo
decirte que se nos cae el cielo.
Decírtelo con la boca – con desamparo,
para
que comprendas y superes,
y si
supieras – yo lo sé – que soy tu sudor,
tu
ala quebrada – la fonética especial
que
nos separa – ese eco inmaduro,
cada
eje transversal que el compás maniobra,
y
ser más, ser todo esto y oler a mugre,
a
vejez, a pesar y además
y
esperar, como espera la historia,
sin
esencia y con causa.
La
experiencia teleológica me
impone un neologismo,
como
si tu cuerpo fuera una palabra;
es
más – es una brújula,
un
escándalo de sencillez – camino entero,
axioma.
LA
TORTURA
Esa
forma inimitable y destruida por
el
uso traducido del tiempo,
acostumbrada al trazo de
letras antiguas y al reconocimiento
forjado de almas en pena; es la
forma fiel de la piel en la conjetura
de
su propio cuerpo, es la tortura.
La
alerta distingue la premura y la
vigilia es una injusta forma de esa espera.
Pero
la atracción tiene un camino
que
no entendemos y veneramos.
Lo
pueden haber sentido en sus
hábitos no sólo los hombres,
sino
también en sus escombros
las
estatuas, los espejos y los mapas;
reversos y casi fallos de un
temido acercamiento al hombre.
ENFERMEDAD
Dejé
de rezar
como
si se dejara
una
patología,
ya
que poco a poco
comencé a perder el
diálogo con la
metafísica y con los libros
llenos de adivinanzas que
contaban lo que había
más
allá de las estrellas,
al
otro lado de la luna.
Cuando vi que también
el
paraíso se me hacía
invisible, entonces establecí
que
tu belleza iba a ser mi dios.
Claro, eso me llevó a
tener otras patologías,
ya
que entré en trance
con
tu cuerpo entero.
Vos
lo sabías, porque
pronto me rendí en fluirte
mis
trayectorias oníricas.
Te
decía que me imaginaba
ser
el jabón que te lavaba
bajo
el agua fría de la ducha.
Yo
era ese jabón que usás
sabor a menta que te llena
de
espuma todas tus
membranas en secreto.
Nunca se me ocurrió ser jabón,
pero
qué!
Si
siento tanto adentro que
las
burbujas se parecen tanto
a la
dulzura y a la urdida
religión y ese es el único
vínculo con el que te puedo
tocar sin pedirte por favor.
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