poemas
PARÁFRASIS INVERTIDA DEL “NOCTURNO DE LA ESTATUA” (DE XAVIER
VILLAURRUTIA)
A
Enrique Lechuga
Musitar adormecer la estatua aunque ella se revuelque
Diciéndote: ¡calla, que estoy rendida de sueño!
Y
caminar tras el grito como un loco
Y
subir la escalera y ver doblar en la esquina
El
cuello del poeta y correr dejando que el grito
Chorree en el cristal la sangre de su deseo
Abrazar la estatua y llorar un poquito sobre sus senos
Y
notar cómo de repente se va cubriendo de telas
Y
percibir cómo lentamente se va transparentando hasta perderse
Y
quedar solo delante de la propia mueca en el espejo
Y
después volver tras el grito en la noche
Y
creer que le tocas cuando chocas con el eco
Y
creer que aprietas el eco cuando te topas con la sombra
Y
creer que ases la sombra cuando aprisionas el cadáver de la estatua
con un hilo de sangre sobre tu pecho
Y
callar y suprimir la boca con el silencio del espanto
Y
soñar soñar que todo ha sido un sueño de calles
De
escaleras de sangres de estatuas y de gritos
BARRIGA HARTO OXIGENADA
Héme aquí enfrascado en una inveterada ubicación
Descifrando lo que no se puede descifrar
Conociendo y señalando atormentado tristezas de todo tipo
Tú eres una cabellera sedienta de altas tenacidades
Tú eres una panetela rápida que huye presta del olvido
Tú eres una pechuga rota sin niños deshuesados dentro
¿Por qué un torbellino impetuoso de temblores
Se me viene encima despacio directo a la cintura
Cuando el microbio del espejo se me muestra desmesurado?
¿Por qué este afán misterioso sanguinolento impreciso
Que en vez de esclarecerme con bondades la vida
Me embarra el cerebro con quesos descolados
Me despeluza el ombligo me lastima la desesperanza?
Estupefacto sigo encontrando destrozos en los intestinos
Tú eres una merluza inteligente con criptas en la mirada
Tú eres un pastel ardiente que no se deja comer a deshoras
Tú eres más que hermosa solo si te pones fea de melancolía
Y esto que te digo como un exabrupto no me colma
Ni me calma el alma calma que me derrite sobre la cama
Que incandescente no me enciende ni bobo me trasciende
Barriga harto oxigenada repleta de súbitos aires matutinos
MORFOLOGÍA DEL ESPANTO
(por el pintor Jorge Camacho)
Jorge Camacho está aquí
Con sus uñas y sus pezuñas
Con sus vísceras vivientes
Con sus vértebras amenazantes
Con su morfología misteriosa y asfixiante
Con sus colas asesinas
Es la sanguinolencia opaca extemporánea
Del silencio y del desánimo
Con sus carapachos y uniformes
Está aquí Jorge Camacho
Impávido contenido ocremente grávido
Con sus horrores y terrores
Con la atmósfera delirante de su medioevo cruelísimo
Con sus sórdidos temores presagio de lo peor
Con sus tétricos escenarios o sus lánguidas paredes
Con su extraño castillo interior
Donde la esperanza parece nunca tendrá cabida
Jorge Camacho está aquí con sus angustias
Estad preparados para oír su descomunal grito
PAISAJE QUE DESAPARECE
Imágenes reales de lo que no existe
de
lo que existe como tal y no se ve
de
lo invisible afilado que no se siente
de
lo que se huele ajeno como incorpóreo
de
lo que se escabulle sin presentaciones
imágenes nítidas de la fatiga tentacular
aparecidas de improviso mientras se duerme
con
su cara criminal de monstruo horrible
tambaleantes en medio de un paisaje
que
desaparece
VIVA
MÁS VENCIDO
Viva
más a la hora de dormir su miedo redondo
Compárese verde con los criminales y asesinos
Y
fatigue ávido su conciencia inescrupulosa
Persiga el cansancio mediúmnico de los obsesos
Y no
se orille árido en los tumultos de oídas
Tampoco se arrincone en el óxido de sus emociones
Resista una y otra vez cuando se sumerja de veras
Y
exhale todos sus vapores en las telarañas de turno
Ningún estornudo es fortuito en nuestra memoria
Ningún espasmo permanece incólume hasta el final
Sacuda ágil el entumecimiento de sus castas faciales
Y
camine oblicuo como naranja mandarina que es
Sobre todo viva más a la hora de dormir vencido
EL
ENROJECIMIENTO MORTECINO
La
degradación obscena de los sueños originales
La
carencia continua de la imaginación entusiasta
La
conflagración congelada de la odiación rampante
El
desenchufe emocional de las coñas vertebrales
La
desconflautación de los sedimentos demacrados
La
depauperación catastrófica de las sombras verdes
El
enrarecimientola inmolaciónlos estornudos
La
extremaunción tortuosa de las tozudeces otoñales
La
hinchazón oscurísima de los destinos que escapan
El
enrojecimiento mortecino de las dificultades ajenas
La
perversión desesperante de los cariños náufragos
La
carestía pertinaz de las desesperanzas lívidas
El
agotamiento las huidastodos los desamparos
La
inactividad en movimiento de la muerte asesina
La
pasividad encajonada de la mala suerte presente
El
resentimiento la resistencia inútil los gritos aislados
La
desesperación incesante de los desvelos maternales
ALEGRE CADÁVER VICTORIOSO
El
día que me morí victorioso
Me
dio tanta tristeza sonreír contento
Que
me estiré desposeído en el tieso vericueto
Sin
uno solo de mis verdes huesos
Porque era verdad y muy cierto
Que
me había deshilachado por completo
En
aquella melcocha incomprensible
Que
me tenía asido al espanto incompetente
De
un modo muy risueño
Y
tan benigno se había mostrado el desconcierto
Que
me había arrinconado contrito
Por
primera vez en mi vida de palmera equivocada
Detrás de una cabellera de piedra
Tan
sedosa como el mismo terciopelo.
Con
puntiagudos escritos en los hombros
Con
banderas inexactas en los ojos
La
noche que amanecí cadáver alegre
En
medio de aplausos húmedos
Que
me despedían muy furiosos
EL
RECUERDO ARDIENTE
El
recuerdo que no me recuerda me descuerpa con
sentimiento de sinsonte inesperado y rechoncho en
su
desánimo se aloja vespertino entre espeluznantes
ridículos y sinuosos relojes
El
recuerdo del que muy a mi pesar me acuerdo triste
mucho más que desesperado cambia de rumbo y enfila
sus
imperfecciones hacia un ocaso de vértigo y acaso sí
también para mis tres sombras de acceso prohibido
El
recuerdo que no recuerdo de otra manera si no es
anegado en miedos es lánguido y celestial un manantial
seco
y oscuro con incrustaciones de gritos en su pasión
tenaz por negar lo que disoluto se revuelve sin destino
en
medio de su propio lamento
El
recuerdo ardiente que tal vez no me recuerda
La
memoria trágica de la encarnación irreconocible
DE
PROPORCIONES INCONSOLABLES
Propiedades del sueño intensificado
Irreverente convencional agresivo
Palomas de náuseas abusivas
Estereotipos del vestigio firme
Tripas en manifestaciones reafirmativas
Una
oreja en los desiertos masculinos
Agreste inconcluso contemporáneo
Incompatible ceniciento redentor verde
Casi
constipación despedida foránea
Cuna
súbita cerrada al público insensible
Original de ruidos también mañana
Maravillas de la ansiedad sedienta
Auditivo transeúnte nauseabundo
Sueños de proporciones inconsolables
CONTUSIÓN EN RES MENOR
Más
fúnebre que el olvido y sin embargo verde
Más
desesperanzado que el tobillo y aun dulce
Más
derrotado que lo extraño circunspecto y sonríe
Más
enigmático que lo moribundo y no se fatiga
Más
fuerte que lo raro transitorio y allí se muestra
Más
vertical que lo amplio escondido y respira
Más
vigoroso que lo hueco desprovisto y allá se va
Más
honesto que lo desconocido altanero y canta
Más
decidido que lo sucio descompuesto y se anima
Más
frontal que la envidia y se yergue tan entero
Más
tenso que lo acuoso denegado y desdice
Más
enhiesto que lo viejo traicionero y todavía
Más
tieso que lo malévolo derrengado y suspira
Más
pequeño que lo peludo uniforme y bueno
Todo
lo que quiere el misterio de la noche
Es
que no se le olvide que no se le ignore
LINDO AMANECER DIFUNTO
Muy
afortunado de estar adolorido
Cercado arrinconado moribundo casi
Muy
radiante de estar tan angustiado
De
estar acogollado hasta el cerebro
De
verme aplastado pero sonriente
En
el suelo que no me quiere ni rígido
Cercano a la destrucción demente
Muy
aterciopelado y vivaz me siento
De
ser en algunas cosas tan desdichado
Muy
bendecido de poder soñar sin odios
Lo
que sin esperanzas de tiempo escribo
EL
TEMBLOR ZANAHORIA
Me
encanta la sanidad de tu nariz de pavorreal agazapado
Me
encanta el terciopelo breve de tu sonrisa pesadumbre
Me
encanta el temblor zanahoria de tus orejas rellenas
En
medio de todas estas tormentas chatas sin final
Me
encanta el peligro suave de tus dedos habilidosos
La
nobleza notarial de tu ombligo ecléctico a deshoras
Siempre deshuesado siempre oculto siempre lloroso
Todo
de ti me encanta todo
Los
amarillos desnudos de tu risa casi calva
Las
manzanas agrestes de tus ensaladas rápidas
Todo
de ti me encanta
Excepto el modo peleón de entrar en mis sueños
Y
ver leona cómo te engaño contento contigo misma
DECIR LO CONTRARIO
Frío
de colección con mansiones de mandíbula
Para
lo poco rápido que suspiran se ven bastante
El
saludo intermitente de lo educado inconstituido
Es
la posibilidad ansiosa de lo extraño permanente
Como
a degüello entre dos casi me vacían el cerebro
La
caricatura el odio la envidia sublime esperpento
Hecho el destino nada se puede corregir cadavérico
En
el suelo erguido derrotado aún conservo el rostro
Me
voy a morir contento en lo mío muy fructificado
A la
fuerza lo obtuve en medio de los varios terrores
Decir lo contrario a lo exacto es como mentir en seco
Los
hijos de pluma van a arder pronto con sus venenos
A
sucumbir en blanco irán todos los necios semblantes
En
tanto la mandíbula de colección en
el frío se manifiesta |