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césar dávila andrade

 

 

POEMAS DE AMOR

 

PEQUEÑA TARJETA PARA UN RAMO QUE NO SE MARCHITA

 

A María Isabel, mi esposa.

 

Amor sin fiesta especial, sin

aniversario fijo, ni tarde de ese aniversario;

Amor que no tiene un ramo de flores,

ni una música para ese día. Y que es!

Amor sin ayer, ni mañana, ni preparativos,

 

Amor que no deja residuo, ni

           ceniza y que no produce cansancio

ni fatiga. Que no dice "tuyo", "mío".

Ese Amor es una fiesta sin tiempo

ni límite. Sin música especial;

 

tiene los oídos hundidos en la piedra,

la madera, la hierba. Se le oye hablar

de noche, cuando los otros rumores

 

se han alejado en la mente de los festejantes,

enroscados en un carrete infernal de

          promesas, agravios, intrigas y reconvenciones

de amor...

 

Pero, El, ese Amor que llega, a veces,

a alguna alma, en la tierra, en el destierro,

 

sólo tú misma, lsabelita, puedes alcanzarlo,

si, por un instante,

hundes la cabeza en mi corazón

hasta que pase la Carreta atestada de cosas!

 

MADRE DE LA PRIMAVERA DESCONOCIDA

 

Otra vez, esas flores caen perseguidas por el Cielo,

sobre las avenidas. Ellas no nacieron

de mordiscos de amor, sino del parpadeo del sueño bajo el sol.

 

Y la Naturaleza, la Gran Madre,

no las llora. No podría llorarlas una a una.

 

Se desprende de ellas al peinarse

para el Amante Eterno, para el viento.

 

En cambio Tú, a quien puedo coser unas sandalias

con los más breves pétalos, Tú,

sí has llorado por tu obra.

 

Autora de estaciones sin sol, en las que florecieron

prados de terciopelo, de raso y tafetán.

Tú, labraste flores de seda sobre la áspera corteza de la Tierra.

 

El pan del niño te exigió

los pétalos más inverosímiles y tiernos.

Y para cubrirle, inventaste claveles amasados en fuego

bajo el quemante corazón y la fatiga.

En la materia de tus dedos, duerme

un largo mar de flores arropadas en llanto.

Rocío amargo que va contra el paraíso.

 

Sólo las primaveras orientales han brotado más rosas.

 

Y, así:

¿Quién es la verdadera Madre?

La que lloró de noche sobre su criatura,

o la que las arroja, al peinarse en medio de sus fiestas?

 

[Día de la Madre 1966]

 

CARTA Y CANCIÓN PARA ISABELITA

 

Ahora sé que tienes una casa en la pradera de la luna,

y sé que entre la seda del plenilunio,

dejas caer, en sueños, la sonrisa de tu alma.

 

Aquella que puede encenderse de súbito

en la cadera de la primera estrella

y en la pupila que en tu beso oculto

se abre e ilumina tu cintura.

 

Ahora sé que la niña que en Ti vive,

sonríe en el país del nomeolvides,

y que en un jardín aún no sembrado,

recoges, cada tarde, el sol oblicuo

para el tejido de alas del ensueño.

 

Ahora sé que viajas en tu éxtasis,

‑inmóvil, fugitiva‑.

 Ahora sé que huyes de ti misma,

prisionera en tu bruma,

dispersa en tu íntima figura,.

encadenada y libre

en la ligera espuma,

de la violenta y débil flor de tu escultura.

 

Ahora sé que las noches y los días,

las flores, las orillas y los límites;

los ríos locos y los lentos mares

 

se confunden en tu alma de tal modo,

que alcanzan a realizar en tu persona,

un cántico lloroso de alegría

y una alegría encantada entre dos lágrimas.

 

Ahora sé que, de noche, antes del cielo,

en el temblor del alma que arquea tu imagen,

golpeas desde el fondo del Universo

a una débil puerta que comunica

la canción de mi madre para su hijo,

con los sedosos labios con que besas.

 

Ahora sé que en tus manos, en tu costado,

en las inquietas gemas de tu epidermis,

y en los tenues oleajes de Amor y Olvido,

recibes con los pétalos de tus alas,

a esta alma que siendo sombra de tu Alma,

se convierte en Ti misma para integrarse.

 

A  ISABELITA

 

En la profundidad del Universo

como la última hoja de los árboles

o la última barca de los mares,

 ‑ frente a frente‑

a Dios en el último Vacío

 

y en el último ruedo de los Cosmos

estarás Tú,

de pensamiento a pensamiento,

de órbita en órbita,

Tres veces: en la luz, en la imagen, en la Forma

 

                       Madre, Mujer y Amiga.

 

Tres veces la corola

de la luz sobre la Sombra.

En un mar de abalorios y asteroides

En un mar de corolas y de siglos.

 

Tres veces el nombre 

profundo y verdadero de la Vida.

Tres veces el nombre de la Madre de la Vida.

 

CELEBRACIÓN Y ANHELO PARA    UN DÍA SIN SOMBRA

 

Renacida a la aurora como una isla

que brotara en la piel del firmamento.

Unida al viaje sin fin de los luceros

 

que parpadean en la pupila eterna,

para sobrevivir al humo de las épocas.

 

Verdadera por la unión sin tregua de los cielos

a su horizonte en éxtasis.

 

Tus días y tus horas en una atmósfera,

que no consumen ceniza ni vaivenes.

Tus pasos en una estancia de verdores,

cuidada por el primer jardinero del Génesis.

 

Tu corazón acorde con la brisa en que aprenden,

su idioma de dos pétalos los duendes.

 

Así.

El arco de este día, en el arco supremo de la vida

inscrito es, en construcción perenne

de amor y de armonía.

 

CANCIÓN ELEMENTAL PARA ISABELITA

 

Todo tan brevemente en Tí, como vello

de nube del subsuelo, o desnieve

de la ternera blanca

acostada, en el cuarto creciente de la luna.

Y tu ombligo, son sus rayas de ojo solar

 

de la manzana y de la nieve,

en que bebo una gema más grande que la sala,

al amanecer

 

con la mitad del mundo abajo,

hundido aún en la hora sin piel

de los fantasmas.

 

Y nadie te toque "porque fuerza sale de Ti".

Como un escalofrío encantado por las vueltas

de un libro de música en las llamas.

 

Avanzando vacía de Ti misma,

el fondo del camino te precede

y llega a ser como el pomo de la puerta

por la que el cielo se transforma en vientre.

 

Un centro bulle en flor bajo tu falda

y ocurre en pétalos de amor, hilados

por el rayo continuo del Zodíaco

en la glándula total del mediodía.

 

Bajo espacios nutridos de corolas,

como columna, Tú:

y abejas que acumulan en platino y en fósforo

el pensamiento que hace brillar los ojos de los polos.

 

Coronada invisible,

por la meditación central de los océanos

desde el zafiro en cruz del entrecejo,

hasta la estatua libre de los dioses.

 

Y en el cauce más hondo de tu ser y tu sangre,

el don nupcial del alma y el espíritu.

Coronada invisible: Tú en la vida y el sueño,

 

sin abolir la fuerza del relámpago,

ni la energía pura

de la rosa única, la matriz de los mundos.

 

En cada instante eliges lo eterno

como un viaje directo hacia el diamante;

y atiendes los latidos más profundos

de la relojería de los astros.

 

Como si palpitaran en tus manos

las células que tejen el molino

de la gran mano cósmica.

 

CANCIÓN A ISABELITA

 

¿Recuerdas?

Oímos de noche el Mar. Viajamos

con los ojos cerrados sobre el Océano.

Vimos las islas que vuelan a la altura

de los corsarios muertos.

 

Vimos el chisporroteo de los peces

en la cesta de violetas.

 

Escuchamos la Tempestad

con las cabezas unidas como dos iglesias en la tarde.

 

Entramos en la tierra de hueso cárdeno

cubiertos de grandes hojas y esperanzas.

Vimos los montes descascarados por el rayo,

las calles devoradas por la multitud.

 

¡Nos bautizamos bajo inmensos árboles!

Hablamos de la Eternidad

           sintiendo la delgadez de nuestras manos.

Vimos oscilar sobre el campo la tropa

de las mariposas errantes.

 

Temblamos ante el color de cine de los sepulcros y las naves.

 

Oímos cantar los domingos

millares de cigarras a un solo amor desconocido!

 

Y, he aquí que la Noche nos devuelve

           únicamente sombras

 para permitirnos soñar aún! 

 

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projeto editorial do jornal de poesia

editor geral e jornalista responsável

soares feitosa

coordenação editorial da banda hispânica

floriano martins

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