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Horacio Mayer |
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Horacio Mayer: hay una esfinge de humo en el fondo de las cosas Los organizadores no informan la fecha y el lugar de nacimiento de Mayer, pero sitúan su obra como la de un outsider de la generación de los 60, quien además ha continuado escribiendo hasta el presente, sin que jamás hubiera reunido ni publicado esa obra en libro. Según Prieto, cientos de poemas se perdieron definitivamente, y la presente publicación rescata 38 textos seleccionados entre los que escaparon a las peripecias trágicas de la vida de Mayer. Más aun: "Este libro, claro está, no producirá ningún cambio en la vida de Horacio Mayer.(...) Ni siquiera sabemos si querrá leerlo", vaticina el prólogo de Prieto. Así, exento de la responsabilidad autoral del poeta, el presente conjunto debe ser leído como la aventura de un collage, probablemente representativo del conjunto de la obra (o de lo que sobró de ella), creado por Prieto y Michelena "con devota admiración" . El resultado de esta obra construida "a tres" exhibe la sostenida calidad del poeta. En el texto de contratapa, Marosa di Giorgio sugiere la mejor clave para su lectura: la circularidad, el fluir, el diluirse y el reorganizarse, la "pulsera" donde el discurso "gira". Efectivamente, la estética de Mayer privilegia las estructuras simétricas, la música frecuente del octosílabo (desde el mismo título, que también es un verso del conjunto, y que equivale a dos "octos" con sus 16 sílabas), o la que crean los delicados y en otras manos peligrosos versos de 6 sílabas. Se trata de una poesía siempre al borde del palíndromo, explícito en el nombre de Ana, esa "novia impertérrita", como si todo el cuerpo del poema pudiera ser simétrico, a la manera de ese nombre-llave, con los versos sabiamente repetidos en busca del equilibrio. Dueño de ese afinado y necesario instrumento formal, "raro" en su promoción generacional, metafísico, a veces místico, Mayer osa interrogar lo inexplicable, mirar a la "esfinge" cara a cara, leer el lenguaje del "humo", escondido a veces en los objetos cotidianos ("Hoy estoy"), y que también puede inquirir por Dios, o encontrar la aporía, como en "Santas eran las fieras", el poema que tal vez contenga la clave metafísica del conjunto. Se deben destacar el esfuerzo y el coraje de las Ediciones Aldebarán, que inician su tarea "descubriendo" parte de una obra casi soterrada entre los vestigios de una tragedia personal y de tres décadas de dura historia colectiva. Y es mayor el mérito si se admite que, probablemente, la voz de este fino poeta que en su momento no pudo o no quiso dialogar con el público lector, no modificará realmente el "mapa" de la poesía nacional. Carente de la participación autoral en su misma organización, bajo la forma de una "selección", que elude la información diacrónica de esta escritura, el libro deberá enfrentar sus riesgos intrínsecos, imprevisbles como la perpleja lectura retrospectiva, o la curiosidad de los objetos de culto, para no desleírse (o acaso desleerse), como una estampa hermosa y sin historia. |