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Luis Inverso |
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Algunos aspectos de la poesía de Julio
Inverso
Federico Rivero
Scarani
Mito y existencia
La publicación de "Más lecciones para caminar por Londres" de Julio Inverso (Vintén Editor, 1999) ya habla de un poeta de la "nueva promoción" de fin de siglo que tiene un lugar asegurado en las letras uruguayas. Este poemario consta de 29 poemas que tienen como tema central a un yo poético contemplador y protagonista en un contexto ciudadano que por momentos adquiere el ropaje de la alegoría de origen mítico, algo así como un recurso estilístico evasivo propio de los simbolistas: "Los esclavos giran alrededor de una piedra gigante, jeroglífica, pulida y pesada como el sentido de la vida". ("Otros peces de existencias arácnidas"). El poeta es testigo de la mecanización de la modernidad, un tópico que es constante en la literatura de los siglos XIX y XX. Inverso hace destreza del poema en prosa, "género extraño y difícil de manejar" (Roberto Appratto), sin embargo las imágenes, el ritmo, el asunto y la adjetivación llegan al paroxismo en un fluir constante, a "velocidad", desbordante y cromático que se yuxtapone dando lugar a una estética poco usual en la poesía uruguaya. Lo apocalíptico y decadente no faltan como motivos de inspiración: "... cadáveres en las galerías de ropa importada ("Paisaje después de la bomba") Las alusiones intertextuales y biográficas, el humor y la sátira, también constituyen estilísticamente maneras representativas de su configuración poética. Su poesía resulta "pictórica", es decir, busca la imagen para el referente sea a través de la metáfora o de la comparación: "Disecas mis nervios con tu bisturí/ eres así/ como una pequeña ardilla en la espuma de los árboles ..." ("Agua") "quiero tener desafortunadas experiencias paranormales
dentro de un árbol de navidad Pero además de ser una poesía pictórica adornada de imágenes al mejor estilo videoclips, es también ontológica, porque el ser de ese yo en ocasiones sufre por la presión existencial: "Tan tirano como el cielo/ el sentimiento recorre los huesos/ como hollín de seda/ no hay bailarinas esta noche/ los muchachos miramos hacia el bar/ donde alguna vez hubo amos/ el ardor está en la piel de la ciudad/ y en los muros elegidos/ los mensajes/ esperar/¿qué?/¿algo que nunca llega?" ("Exposición del amor amargo") Hay una búsqueda y una espera, quizás, de un ideal propio de un yo romántico que siente que la soledad se hace presente. Otro sustrato dentro de la poesía de Julio Inverso es la constante referencia al plano mítico religioso: "...La piedra lleva la cifra de luzbel", "los santos esperan a los escolares con caramelos", "Misterio antiguo de tus alas/ que despiertan juncos y ruecas/ y son las luminosas espaldas/ de algún dios cansado de errar por la oscuridad".
Romanticismo gótico Su primer libro editado "Falsas criaturas" (Vintén editor, 1992) surge en un momento donde el auge del grafiti se convierte en una voz anónima hablando desde las paredes de la ciudad.Julio Inverso integró la Brigada Tristan Tzara, pionera del fenómeno grafitero, mostrando, de esa manera, una inquietud de carácter cultural que luego concretó en la escritura de su poesía. Este primer libro está impregnado de ciudad y nocturnidad; a lo largo de los poemas en prosa se aprecia una galería de personajes misteriosos, míticos y extraños, inclusive absurdos como "La máquina de dibujar". Su estilo es concebido como una manifestación romántica y en ocasiones gótica. Pero es importante definir el concepto de gótico aplicable a ciertas manifestaciones literarias actuales, y por eso nos serviremos de la opinión del escritor Patrick Mcgrath quien en una entrevista manifestó: "Como género gótico definiría a la literatura dominada por dos temas: la transgresión y la decadencia". (El País Cultural, N° 621, 28/09/01). Esa dualidad que integraría "lo gótico" es percibida en la producción textual de Inverso. En "Falsas criaturas" como en otros poemarios es detectable esta impronta; un personaje decadente y que transgrede los límites de la vida al ser un vampiro nos dice: "Voy, sin apuro, por esta calle que muere en tu puerta. Mi ropa es negra, más negra que mi alma". El gusto por la noche, lo misterioso y sobrenatural se alinean en una escritura depurada y sugestivamente mágica. Varias son las influencias que modelan la poesía de nuestro autor, una especie de collage cultural que se sintetiza en sus obras. Al decir de Alfredo Fressia: "El Surrealismo, la magia, los beatniks, la aparente irracionalidad como alternativa de vida y de creación son los instrumentos desde los que Inverso crea una parte importante de su obra ..." (El País Cultural, N° 554, 16/06/00). "Milibares de la tormenta" (Ediciones Imaginarias, 1996) es un texto exponente de la figura del poeta vidente, herencia de Novalis y Rimbaud, y en donde se expresa la afirmación de tal condición: "No me toques estoy endemoniado (...)/ Mi luz te enceguecerá/ soy un prestidigitador/ un caballero antiguo de místicos sigilios, un alquimista/ con el corazón sobre la piel. Soy el que seré, ahora/ mismo viviré mi futuro, mi más allá y mi abismo." La sensación de sentirse un elegido, alguien que puede llegar a hacer daño, un maldito por su condición y por su visión apocalíptica que se reitera como leit motiv en varios de sus libros. Esa luz es una especie de aura, no es para cualquiera acercarse al emisor lírico, el uso de referentes de origen medieval /caballero/, /alquimista/, lo acercan al tono romántico característico. Como poeta vidente se adelanta a todas las posibilidades, inclusive al abismo baudeleriano, un abismo existencial. El "endemoniamiento" parece pasar más por una posesión visionaria, inspirada; el contacto, quizás, con el daimon socrático, esa entidad que permitía la inspiración de poetas y filósofos, una entelequia intermediaria entre hombres y dioses. El milibar como unidad de medida de la presión atmosférica se vincula con una tormenta emotiva que arrecia en algunos de los cuarenta poemas del texto. El sentimiento tempestuoso llega hasta la sátira publicitaria: "Julio Inverso inaugura la nueva línea de Albert Béguin manifiesta con respecto a los poetas románticos: "Ciertos seres, en particular, traen al mundo esta nostalgia: los poetas son aquellos que, no contentos con expresar las voces interiores, tienen la temible audacia de seguirlas hasta las más peligrosas aventuras. Insatisfechos de la realidad externa y de los contactos elementales que con ella tenemos, experimentan ese malestar, esa incertidumbre que es imposible sofocar en el espíritu cuando éste ha escuchado la voz del sueño" (El alma romántica y el sueño"). La Poesía es considerada como una serie de gestos mágicos realizados por el poeta ("soy un prestidigitador") que tiene la creencia de que esos ritos son los elementos de una hechicería soberana, superior. El poeta es un vidente, llega a lo desconocido, encuentra lo nuevo y la poesía es lo absoluto, una verdad superior. Con palabras de Julio Inverso dejamos un atisbo del concepto de poesía: "El don de crearla (la poesía) depende de potencias superiores que atraviesan el poeta en el momento en que se reúnen dos condiciones: la predisposición y la fortuna". ("Cielo Genital") |