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banda  hispânica

manuel silva acevedo

 

Manuel Silva Acevedo (Santiago, Chile, 1942).
Estudios superiores en el Instituto Pedagógico y Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile.
Publicaciones: Perturbaciones (1967); Lobos y ovejas (1976); Mester de bastardía (1977); Monte de Venus (1979); Terrores diurnos (1982, prólogo de Enrique Lihn); Palos de ciego (1986); Desandar lo andado (Ottawa, Canadá, 1988); Wölfe und Schafe (Munich, Alemania,1989); Canto rodado (1995); Houdini (1996); Suma alzada (FCE, 1998); Cara de hereje (2000 ); Día Quinto (2002); Lobos y ovejas ( Eloísa Cartonera, B. Aires, 2004); Bajo palabra CD (2004).
Antologías: En Chile, Hispanoamérica, Alemania, España, Francia, Suecia y Estados Unidos.
Premios: 1972, Premio Trilce de Poesía. 1977, Libro de Oro de Poesía.
1997, Premio “Eduardo Anguita” de Poesía. 2002, Nominado al Premio Altazor de Poesía, 2003. Premio del Círculo de Críticos de Valparaíso.
Traducciones: Su obra ha sido traducida al inglés, francés, alemán, sueco,  italiano y portugués.
Encuentros Internacionales: En Argentina, Colombia, México y España, entre otros.

1. ¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas hispanoamericanos?

En Chile, me son afines poetas relativamente coetáneos, tales como Óscar Hahn, Gonzalo Millán, Rosabetty Muñoz y otros mayores, como Enrique Lihn, Armando Uribe y Gonzalo Rojas, que hacen poesía con las herramientas de la vida cotidiana, pero con un giro que disloca la mera realidad cargándola de un mayor significado. En todos ellos, incluso con escepticismo en algunos casos, la palabra poética es trabajada como un instrumento de exploración poderoso y ambiguo, eficaz y al mismo tiempo impotente frente a herramientas aparentemente más certeras.

En Hispanoamérica, siento afinidad con poetas como Vallejo, Coronel Urtecho, Ernesto Cardenal, Juan Gelman, Antonio Cisneros, Marco Antonio Campos, José Emilio Pacheco, José Kozer y otros...por razones más o menos parecidas. 

2. ¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener repercusión o reconocimiento internacional?

Luego de la poderosa influencia de la avalancha metafórica nerudiana –que Raúl Zurita pareciera intentar reciclar–, el redescubrimiento de Vicente Huidobro pudiera llegar a irradiar con más fuerza tanto en virtud de su vocación creacionista, como de su irrenunciable voluntad de impulsar una estética de vanguardia. La producción de Gonzalo Rojas, Juan L. Martínez y Diego Maquieira son prueba de ello.

Por otra parte, la postura “antiestética” preconizada por Parra y su antipoesía establece una buena sintonía con el pop y el arte posmoderno en general, y debido a ello podría tal vez repercutir por un tiempo más en alguna poesía latinoamericana.

Sin embargo, escrituras menos efectistas y aparatosas, pero de mayor hondura y elaboración, como las de Enrique Lihn, Jorge Teillier,  Armando Uribe y Rosamel del Valle  pudieran potenciarse en el tiempo y despertar mayor interés en Hispanoamérica.
 

3. ¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman Hispanoamérica?

Creo que vivimos demasiado vueltos hacia centros de influencia cultural que nos son ajenos, como Estados Unidos y Europa. Sabemos poco de nosotros mismos y de nuestros vecinos, y esa ignorancia hace más fácil dominarnos y alienarnos con productos culturales de desecho.

Para empezar, entonces, precisamos cambiar el punto de mira. Dejar de ser imitadores de modelos foráneos. Mirarnos,  conocernos y aceptarnos entre nosotros, y apreciar el mundo en que vivimos con todos sus contrastes y su identidad. Cuando las elites del extranjero ponen sus ojos sobre nosotros, lo que más aprecian es precisamente todo aquello que constituye nuestra autenticidad. Así es como debiéramos ser capaces de mirarnos, para descubrirnos y redescubrirnos.

poemas

 

Caballero a solas

 

Un caballero a solas en la sala de baño

Rigurosamente desnudo

Sin zapatos ni portadocumentos

Es una rosa blanca recién acabada de arrancar

Recién abiertas en las muñecas

Las hendiduras de la hoja

 

Recuerdo de un jardín

 

A quién pueden servirle mis palabras

Nada eterno contienen

Tal vez el recuerdo de un jardín

No se sabe en qué tiempo

Ni en qué Edad

Solo un puñado de cenizas

Que el fuego abandonó

En el pozo sin fondo de la memoria

 

Voluptuoso estío

 

Me aproximo a la estación del mediodía

Al voluptuoso estío que desprende el fruto de la rama

Agosta y tiende los pastos amarillos

e incendia los nidos y corolas con relumbre infernal

Me aproximo a la estación del mediodía

El panteonero echa una siesta entre las cruces blancas

Tendré sumo cuidado en no sacarlo de su liviano sueño

Procuraré no ser tomado por esa mano aviesa

Que se cierne sobre toda curvatura

 

Pabellón de los cielos

 

Mi palabra y mi sueño

Son un mismo tema de animales

En mansedumbre todos

Rapaces, viperinos, como llamas de vida

Resplandores efímeros

Reposando sobre sus patas delanteras

Y acompañándonos en este paso por el mundo

 

No hay nada más bello que un león hambriento

Ni nada más conmovedor

Que un ciervo paralizado por el miedo

Ellos son la paz del Universo

Las figuras que ornamentan

El gran pabellón de los cielos

Toda mi confianza sea con ellos

Mortales como yo, dulce compañía.

 

Rojo entre el amarillo

 

Tú, entre los cardos

Criatura podrida aureolada de moscas

Tú, entre los insectos carniceros

Cuerpo en crepitación

Vientre y lengua más procaces

Que el sol sanguinolento entre los álamos

Tú, entre los luminosos rumores

Del campo al mediodía

Mi Semejante, mi hermano masacrado

 

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soares feitosa

coordenação editorial da banda hispânica

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