|
Gary Daher Canedo
es boliviano, nació el 31 de octubre de 1956. Su producción
poética se puede aproximar a partir de sus libros
Poemas y Silencios
, 1992, Los Templos
, Editorial Arol, 1993,
Desde el otro lado del oscuro
espejo , Editorial Acción, 1995 y
Cantos desde un campo de
mieses , Fondo Editorial Municipal de Santa Cruz de
la Sierra , 2001. Su incursión en la narrativa y la prosa se
muestra en cuatro libros,
Tamil de 1994,
El olor de las llaves
, editada por Nuevo Milenio en 1999,
El huésped ,
editorial La Hoguera , de 2004 y
El lugar imperfecto,
Editorial Gente Común, 2005. En el género de ensayo, el
libro En busca de la
piedra y el agua , editorial La Hoguera , que abarca
once aproximaciones sobre la poesía boliviana y una antología ha
sido publicado en este año de 2005.
En 1994, Gary Daher Canedo junto a los poetas Ariel Pérez, y
Juan Carlos Ramiro Quiroga conformaron un taller de poesía
restringido solamente a ellos tres. Para difundirlo, escribieron
sus experiencias en un libro publicado con el nombre de
Errores compartidos,
Editorial Acción, 1995. Tanto el taller como el propio
grupo literario se conocieron como
Club del Café o del Ajenjo
, que también produjo la revista de poesía llamada
Mal menor.
Durante 1993 y 1994, ha dirigido junto a los poetas Vilma Tapia
y Álvaro Antezana el suplemento literario
El Pabellón del Vacío,
semanario que alcanzó 33 números y que formaba parte, los días
miércoles, del periódico Opinión de Cochabamba. También
participó como co-director del suplemento literario del
periódico Presencia de La Paz en el año 2000.
Como traductor podemos mencionar una serie de artículos
semanales publicados en el periódico “Hoy” de La Paz entre 1995
y 1996 y en los que se incluía un ensayo y la traducción de un
poema de poesía brasileña, columna a su cargo que salía con el
nombre de Poesía
brasileña actual . El año 2005 ha publicado, a
través del Departamento de Extensión Cultural de la Universidad
Nur, sus traducciones del latín al castellano de poemas de
Catulo en edición bilingüe, acompañados de poemas de Safo
traducida de la versión en inglés de D.W. Myatt, en un libro
denominado Safo y Catulo:
poesía amorosa de la antigüedad, Nur, 2005.
Existen diversas publicaciones de este autor en diferentes
periódicos y revistas de Bolivia y del exterior. Trabajos suyos
se han reproducido en diversas antologías nacionales y
extranjeras, destacándose la publicación No. 44 de Hueso Húmero
que selecciona a escritores de los cinco países del Pacto Andino
y Nueva Poesía Hispanoamericana, 2005, de Lord Byron Ediciones,
que incluye a reconocidos poetas de de España y América Latina.
Ha participado como jurado de diferentes concursos literarios;
entre ellos, ha sido jurado del Premio Nacional de Novela
Alfaguara 2003 (Bolivia).
En 1976 recibió el primer premio en el concurso nacional de
cuentos
Jóvenes Escritores
, en 1994 se hizo acreedor al primer Premio Nacional de Crítica
Literaria
Walter Montenegro
convocado por la Asociación de Periodistas de La Paz y la
editorial Los Amigos del Libro, y en 2004 obtuvo Primera Mención
de Honor del Premio Nacional de Poesía
Yolanda Bedregal
por el poemario
Oruga Interior
a ser publicado por la Editorial Plural en diciembre de 2005.
BIBLIOGRAFÍA
POESÍA
Poemas y Silencios
Edición del autor. Poemas en cinco secciones: Amor, Tierra,
Pueblo, Raíz, Espíritu. 85 páginas. 200 ejemplares. La Paz,
1992.
Los Templos
Editorial Arol. Poemas en ocho secciones: Del Verso, Fantasmas,
Alrededor, Del cotidiano dolor, Del olvidado dolor, Lo mío, Del
ignorado juego, Los templos. Prólogo de Julio de la Vega
Rodríguez. 80 páginas. 1000 ejemplares. Cochabamba, 1993.
Desde el otro lado del oscuro espejo
Editorial Acción. Un poema en trece partes. 65 páginas. 500
ejemplares. La Paz, 1995.
Errores Compartidos
Libro en coautoría de Juan Carlos Ramiro Quiroga y Ariel Pérez.
Editorial Acción. Club del Café o del Ajenjo. Cronología y
poemas. 100 páginas. 500 ejemplares. La Paz, 1995.
Cantos desde un campo de mieses
Fondo Editorial Gobierno Municipal Santa Cruz de la Sierra. Un
poema en cinco partes. 60 páginas. 1000 ejemplares. Santa Cruz
de la Sierra, 2001
NARRATIVA
Tamil
Edición del autor. Prosas en cuatro secciones: La mancha de
humedad, Los objetos del sueño, La tierra de la palabra, La caza
desigual de los hechos. 100 ejemplares. Cochabamba, 1994.
El Olor de las Llaves
Editorial Nuevo Milenio. Narraciones desde la voz de un niño, en
cuatro secciones: Donde se esconde el agujero del cerrojo, ¿No
las oyes gritar?, Traba y destraba, ¿Quién se atreve a subir?.
160 páginas. 500 ejemplares. La Paz, 1999.
El huésped
Editorial La Hoguera. Novela. 218 páginas. Santa Cruz de la
Sierra, 2004
El lugar Imperfecto
Editorial Gente Común. Una novela en la que debemos renunciar a
la comodidad de identificar a un protagonista y un antagonista;
todos somos Uno. 117 páginas. La Paz, 2005
ENSAYO
En busca de la piedra y el agua
Editorial La Hoguera. Once ensayos sobre poesía boliviana,
acompañados una antología sobre Ricardo Jaimes Freire, Gregorio
Reynolds, Franz Tamayo, José Eduardo Guerra, Edmundo Camargo,
Eduardo Borda y Jaime Saenz. 118 páginas. 500 ejemplares. Santa
Cruz de la Sierra, 2005.
TRADUCCIONES
Safo y Catulo: poesía amorosa de la antigüedad
Universidad Nur. Traducciones de poemas de Gaius Valerius
Catullus del latín y de Safo del inglés, en la versión de D. W.
Mayatt. 45 páginas. 500 ejemplares. Santa Cruz de la Sierra,
2005.
POEMAS
Poética
Sólo
hay
una
muda
luna
como una oruga en mi interior.
El lenguaje me limita
El lenguaje me limita. Ahora que es yegua tensa entre mis
bridas, mucho más que antes cuando era dispersión, pasión sin
verbo. Cuál es la puerta de su paraíso de voces donde al
pronunciar tu nombre aparecerías, mujer necesaria, vestida con
todas las niñas que fuiste, a mi encuentro, definitiva y total
como la noche.
El engendro
Las palabras son inútiles
sólo la música penetra:
taladra, corta y araña
buscando el oprimido
centro proscrito.
El grande guarda para sí las sinfonías
en el cuerpo que torpemente se bambolea
desenfrenado
bebe de un solo sorbo el ácido muriático
para seguir una agonía interminable
donde las entrañas se deshacen.
Y entre los gritos esparce
torpe el alma
una o dos frases valederas.
No le pertenecen
son los extravíos del demonio interior
llamando.
Después alguien dice: es poesía
de reata alguien lo consagra
muy tarde
duda sin duda
cuando el cuerpo y el engendro ya partieron
como todos
hacia el oscuro universo del olvido.
Cielo de Virtud
Como Séneca busco la palabra
de los clásicos y altos libros de oro
arcas repletas de excelso tesoro
prestas para que todo hombre las abra.
La voz superior diligente labra
dentro del alma aquel gong sonoro
citando a guerra al enemigo moro
que soy yo mismo con uñas de cabra.
Esta dualidad tras el cruel espejo
no se resuelve sin matar primero
los gratos vicios y su vil cortejo.
Mas a ese cielo de virtud prefiero
infierno de amor que sufrí parejo
en la esclavitud de tu cuerpo fiero.
Inminencia
Y si el ángel aparece
vestido de tul y la gloria de sus alas blancas
y nos mira
y son un abismo
hambriento y cálido como la tierra
sus profundos ojos limpios.
Ay, sibila
si el ángel aparece
no sabremos de nosotros.
El rosal
La rosa azul de un sueño
protegida por los atentos brazos
se hizo de pronto árbol abundante
salpicado de las mismas rosas:
encantos, aromas y fulgores
goce de mi clarividencia de durmiente.
Alguien cortó una rama
y la ofreció en silencio
llena de brotes y pétalos delicados
también azules y perfectos.
Bellas, sublimes
mi cuerpo las sintió tan naturales
que saltaron en un dolor estético
las lágrimas vitales de la noche.
No pude -cual Coleridge dictaba-
trasladar a esta vigilia aquella muestra.
En la soledad de mi biblioteca
decidido
cierro los ojos para verlas
nada las regresa
aunque allí las presiento todavía
encerradas
en el sueño baladí de mis memorias
acaso ya pálidas, frías y borrosas.
Grietas
Si el corazón está dañado
solamente es el corazón
mecánica atroz y singular
quien adentro sufre.
Yo, nosotros, el mundo, seguimos nuestro curso
y ella más que nadie
sin saber del desarreglo
de las arterias
del infierno de desconcierto que trae
la percusión arrítmica
de su boca de fuego
de su boca de agua
imposibles
golpe sin cesar que pervive
tren desesperado y sin aliento.
La fruta
Si para un hombre
lo alto
lo más deseado
pertenece al jardín de lo prohibido
entonces se levanta el límite
y son como un abismo misterioso
la sal
los sabores básicos
los desnudos ojos que añoramos.
Mas la fruta muere si se toca
y la fruta mata si nos nutre.
¿Dónde estás, descalza?
A Juan Ramón Jiménez
Acaso no sea el destino
sino los hierros de la edad
el universo cerval de viejos miedos
los que se niegan
con austeros brazos
a rasgar la puerta
la puerta que guarda
el agua de ojos profundos
los secretos besos de las manos
y tu boca
pozo de amor y vértigo de oración
de aquel templo hondamente rosado.
Quién eres
descalza
en qué lugar de tu cuerpo
respira la intensa fuente de tu alma resucitada
el brebaje dócil de tu voz
diciendo quiero.
Cuál la cifra de tu nombre
dónde la muerte te encubre.
Por qué no vienes
como debiese llegar la primavera
tras el primer deshielo
robar
sencilla albahaca
el aroma profundo que descubre
los encendidos botones de tus senos.
Venme con tu aliento: húmedos pinos
venme que se ahogan las horas
junto al lecho vacío
roto el crepúsculo
beberás conmigo
y saldrá en cuerpo el jaguar
de tanta ternura contenida.
Oh! Brazos
quebrad de una certera vez
la recia puerta
quebradla
y dejad ingresar como la lluvia
la nota más blanca
la clara y luminosa nota
de esa vida
que ya he olvidado cómo era
¡Dios mío: cómo era
cómo era!
Paisaje del Sur
Como zarza de espinos
zarandeada por el viento
y que al yermo se aferrase
mi corazón ya no sabe
ácida vida
sino herir y suplicar
al mismo tiempo. |