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Claribel Alegría: “he trabajado como
hormiguita”
[entrevista]
Marta Leonor González
La
decoración de su casa la delata como artista; los cuadros, el
pequeño librero de pared, las esculturas del jardín, Claribel
Alegría es vivaz y en sus palabras abunda la ternura.
Su voz dulce anuncia que está feliz con la Orden de Artes y
Letras y su nueva antología Esto soy publicada hace unos días en
El Salvador, pero luce mucho más con la visita de sus hijas
Patricia, Maya y Karen, tres cincuentonas que para ella lo
iluminan todo.
Con una veintena de libros de poesía y narrativa, así como
testimonios históricos, su vida es una lectura interesante que
leer, mística figura de las letras nicaragüenses y salvadoreñas,
quizá la más internacional de ambos países, su empeño y
dedicación la han convertido en un personaje internacional, con
valiosos reconocimientos.
Rodeada de recuerdos, conversa brevemente sobre cómo han
transcurrido esos años de arduo trabajo literario, mientras va
desentrañando esas cosas que la han marcado, el amor, la vida
familiar y la misma literatura como centro de su vida.
Frágil, encantadora, vivaz, muy coqueta, Alegría va
descubriéndose diáfana, amorosa como toda abuela a la hora de
contar sus extraordinarias historias.
Ella deja salir una carcajada cuando le pregunto ¿cómo la ha
tratado la vida? Y de inmediato responde con la popular frase de
la canción de Mercedes Sosa, “Gracias a la vida que me ha dado
tanto...”, es optimista y se cree afortunada por haber escrito
tantos libros, descubrir el amor a través de Bud (Darwn Flakoll),
un norteamericano con quien escribió varios libros, he hizo una
familia feliz.
MLG - ¿Cómo se siente con este premio?
CA - Estoy asombrada y agradecida por el reconocimiento, muy
humildemente lo recibo en nombre de mis dos patrias, Nicaragua y
El Salvador.
MLG - ¿A propósito, recién le han publicado la antología Esto
soy, en El Salvador?
CA - Una vida en poemas y esta antología me gustan tanto como la
nicaragüense que hace hincapié en mis últimos libros; Saudade,
Soltando amarras, Umbrales, porque ésos no se habían publicado
en Nicaragua. En la antología salvadoreña hacen hincapié en mis
primeros libros que publiqué en España y que no se conocían
tanto en El Salvador.
MLG - ¿Retrospectivamente cómo ve su vida?
CA - He sido muy afortunada, tuve padres maravillosos que me
ayudaron mucho, un marido extraordinario, fue mi compañero no de
una sola manera sino de muchas, tengo cuatro hijos fenomenales,
nietos y bisnietos. He tenido una vida muy rica. He trabajado
como hormiguita y creo que ése es mi mérito.
MLG - ¿De qué manera la marcó su relación con su padre, tengo
entendido que era opositor al gobierno de Somoza?
CA - En 1924, cuando nací en Estelí, los norteamericanos estaban
ocupando Nicaragua, mi padre detestaba a los gringos y él
hablaba contra la ocupación, los norteamericanos lo amenazaron
de muerte y mi madre le dijo que nos fuéramos porque los gringos
nos iban a matar. Él siguió apoyando a Sandino, y vino Somoza, y
mi padre fue su acérrimo enemigo. Recuerdo cuando era una
adolescente que llegó un señor a mi casa enviado por Somoza
García que decía que se acabaran las diferencias y que mi padre
eligiera la embajada que él quisiera, mi padre se puso colorado
y le dijo: “Yo jamás le voy a servir a un horrible dictador y
dígaselo en mi nombre porque usted es un lacayo”, ése era mi
papá.
MLG - ¿De alguna forma usted siguió esa lucha?
CA - Me marcaron sus ideales, su personalidad, y mi madre me
marcó mucho en lo literario.
MLG - ¿Y en el caso de su madre, cómo fue?
CA - Mi madre era feminista a su manera, gracias a ella pude
salir de El Salvador para ir a estudiar, mi padre no quería como
buen machista, ella fue quien me dio las alas; lo político y mi
amor a Centroamérica, eso se lo debo a mi padre.
MLG - ¿Cómo fue ese primer encuentro con su esposo?
CA - Fue increíble, estábamos invitados al compromiso de un
amigo de él, y conversé con él en aquel momento sobre el
neorrealismo italiano, en el año 1947, y yo dije: “Esto es una
maravilla hay un gringo tan culto”. Me invitó a bailar y cuando
lo miré a los ojos sentí algo dentro de mí, y me dije: “Éste es
mi hombre”, y comencé a reír... 15 días después él me estaba
proponiendo matrimonio y tres meses después nos estábamos
casando.
Me marcó mucho la relación con mi marido, quien me decía que
debía estar atenta a los movimientos de liberación de mi país,
él no era machista, me decía que tenía que estar atenta a hacer
valer mis derechos de mujer.
MLG - ¿La influenció la guerra civil en El Salvador y Nicaragua?
CA - Nací pensando que nuestros pueblos tenían que liberarse de
los Somoza y de los Martínez en El Salvador. Vino la revolución
cubana y eso me marcó mucho, me dije: “si los cubanos lo han
podido hacer por qué no nosotros”, de ahí mi poesía empezó a
tomar otro giro, empecé a ver mi ombligo, a sentir lo que había
alrededor de mí, lo que había en mi pueblo y quería empezar a
decirlo, y escribir novelas, testimonios, hice Cenizas de Izalco
junto con mi marido.
MLG - Usted fue de la Generación Comprometida con autores como
Otto René Castillo, Roque Dalton, Pablo Neruda, Julio Cortázar y
Ernesto Cardenal. ¿Fue inspirada por los ideales de estos
autores?
CA - Ellos eran un poquito menores que yo, pero estaban
pendientes de los acontecimientos políticos, por ejemplo con
Roque Dalton nunca lo conocí personalmente, Roque era como diez
años menor que yo, él vivía en Praga y yo en París, mantuvimos
una nutrida correspondencia, las cartas no eran hablando de
literatura o política, sino de recetas, hablando de la comida
salvadoreña, de las pupusas con loroco, de los tamalitos.
Cuando fui a Cuba como jurado él me estaba esperando en La
Habana y el avión llegaba cuando le daba la gana, entonces el
avión no llegó así que no lo pude conocer. Después de muerto
Roque, me encontré con un amigo de ambos, y me dijo: “Él me dijo
que tú eres muy buena para bailar la rumba”. “Ya diera le dije”.
“Es que dice Roque que le enseñaste a bailar la rumba”. Y fue
así como escribí un poema que se llama Salto mortal.
MLG - ¿Hoy cuál es su compromiso?
CA - No sé si hablar de esa palabra comprometida, ante todo soy
un ser humano que siento, me duelen y gozo con las cosas. Por
ejemplo estoy viviendo en Nicaragua y me duelen muchas de las
cosas que pasan, no puedo estar ajena a ellas, por ejemplo ya en
mi poesía como estoy más cerca de la muerte, estoy como más
atenta a eso, a qué es lo que va a pasar en ese último viaje,
tengo mucha curiosidad, gozo con la gente joven y lo que están
haciendo.
MLG - ¿Veo en su poesía dos preocupaciones, la política y el
feminismo?
CA - Claro, soy feminista a mi manera, no feminista a ultranza,
quiero mucho a los hombres y siento que nos complementamos, que
tenemos iguales derechos, y que tenemos que desarrollarnos.
El machismo no sólo existe en lo que llaman el tercer mundo sino
en el primer mundo, hay un gran machismo tal vez aquí es más
acentuado y menos hipócrita, pero hay machismo en todas partes.
MLG - Ha publicado poesía, novela, y testimonio. ¿Cuál es su
próximo libro?
CA - Sí, testimonio, cuatro novelas cortas, y una con mi marido,
la última novela que publiqué fue Despierta mi bien despierta,
aunque no me gusta mucho esa novela, en los últimos años de mi
vida, la poesía ha sido mi pasión. Pronto voy a publicar un
libro acerca de algunos escritores muy amigos míos: José Coronel
Urtecho, Julio Cortázar y otros.
MLG - Después de tantos libros
CA - Para mí la poesía es lo máximo en mi vida. La poesía es la
palabra decantada, y es con lo que yo más me puedo comunicar con
otra gente. Es el género más difícil de los géneros, a lo mejor
me equivoco.
MLG - ¿Cree que alcanza más comunicación en la poesía que cuando
escribe relatos?
CA - Si lo ves desde el punto de vista interiorista lo que yo
quiero comunicar es la poesía. Para mí la poesía es lo más
importante.
MLG - Después de muchos años y de una carrera tan exitosa ¿cómo
se ve representada en estas antologías?
CA - Totalmente me estoy desnudando ante todos ustedes. Sea
bueno o malo, totalmente me desnudo.
MLG - ¿Cuál es el éxito de un poeta?
CA - Comunicarse y poder hacerlo. Y que alguien te diga de
repente: “Ese poema lo sentí, yo lo viví”, ése creo que es el
éxito del poeta.
MLG - ¿Y usted cree que lo ha logrado?
CA - A veces creo que sí, y eso me fascina.
MLG - ¿De los libros en cuál ha comunicado más?
CA - Hay muchos. Luis en el país de la realidad, es de los que a
mí más me satisfacen. También está Saudade que es un canto de
amor a mi marido, y este último Soltando amarras. |