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fernando palenzuela

 

Poemas de Fernando Palenzuela

Fernando Palenzuela nació en Güira de Melena, Cuba, en 1938. Descubre la gran literatura en sus años de estudiante de bachillerato en Marianao. En La Habana, ya como estudiante universitario, conoce a los poetas José Antonio Arcocha y José A. Baragaño con quienes comparte una genuina adhesión al surrealismo así como una firme creencia en la poesía como la más alta actividad del espíritu. En 1960, por invitación de Virgilio Piñera y Guillermo Cabrera Infante, colabora en Lunes de Revolución donde, bajo el nome de plume de Fernando Pazos, publica sus primeros poemas y otros textos. En 1961 marcha a Europa, viajando por España, Francia y Alemania, principalmente, hasta 1962 cuando se radica en los Estados Unidos. Por una década abandona toda actividad literaria, preocupándose más por la poesía de la acción en el mundo que por la acción de la poesía sobre éste. De vuelta a la creación poética funda y co-dirige, junto a José Antonio Arcocha, la revista Alacrán Azul (1970-1971). En 1972 Palenzuela publica Amuletos del sueño [], libro que recoge poemas escritos algunos años antes. La poesía, según Palenzuela, “significa mucho más que una mera gimnasia del espíritu". Piensa, como Artaud, que "la poesía debe ser una especie de develamiento del ser, una proyección de lo absoluto sobre la realidad", y añade: "la Poesía y la creación poética [son] algo más que un mero quehacer formal, o pasatiempo de ocasión, o planificado cotejamiento de palabras, más o menos dichoso, sino, antes bien, la expresión misma del ser... En definitiva, no creo que la poesía consista en descifrar lo indescifrado, sino en conocer lo indescifrado que está en uno". Por años Palenzuela se dedica a tales investigaciones que resultan en un segundo libro de poemas recién publicado, La voz por enterrar []. Tiene en preparación otro volumen de poesía, Esfera Inacabada, y una novela, Al margen de la irrealidad

Vicente Jiménez

 

 “...escribo esta Nota (igual que un arqueólogo manda a otro una nota comunicándole un hallazgo importante) para presentar a los lectores de Lunes a Fernando [Palenzuela] y decirles: He aquí a un poeta. Nosotros que tenemos mucha gente que escribe versos pero pocos poetas, nos sentimos conmovidos y esperanzados. Por supuesto, [Palenzuela] sale de otros poetas cuyos nombres no cito porque ya ustedes se encargarán de hacerlo. Esto no prueba nada, y si lo señalo es sólo para tranquilizar a la galería. Para llegar al cielo los buenos poetas suelen encaramarse unos encima de los otros. A propósito: ¿Llegará él también? He aquí una incógnita que el tiempo despejará”.

Virgilio Piñera (1960)

 

“Palenzuela nos asombra con un libro [Amuletos del sueño] en que la imaginación galopante del poeta se funde con un lenguaje lleno de alusiones mágicas, de una tensión sostenida entre un verso y otro que contiene los grandes ecos de la poesía surrealista, pero con una voz propia, original, siempre regida por la pasión y el delirio. La ferocidad de las imágenes, unida a una corriente onírica que recorre todas las páginas de este extraordinario primer libro de poesía, lo inscriben en la órbita de un surrealismo hechizante y provocador. No es exagerado afirmar que desde El amor original de Baragaño ningún cubano ha escrito un libro tan bello, tan esencial y destellante”.

José Antonio Arcocha (1972)

 

"Amuletos del sueño es un libro de continuas asociaciones incesantes, con delirios, con pasos mágicos en la ebriedad del inconsciente, que nos permite descubrir zonas secretas del ser. Está entre el sutil y penetrante resplandor mantenido de Eluard y el huracán de acerado clima de ciertos tonos de Breton. Está en la línea de los poetas chilenos de Mandrágora y en la de César Moro y Emilio Adolfo Westphalen. Con esto creo subrayar la importancia del libro de Palenzuela dentro del surrealismo latinoamericano".

Alberto Baeza Flores (1977)

 

Fernando Palenzuela es “el único poeta surrealista que nos queda a una isla y a una península surrealistas”.

Guillermo Cabrera Infante, Miami (1985)

 

 

AMULETOS DEL SUEÑO

(fragmento)

1

La música de cabellos más blancos que el sol

Perfora el brazo los vitrales

Las mariposas que flotan en tus ojos

Se posa en tu mirada hacha

Como un reptil acude lentamente

Muriendo ante la flor azul de la mañana

Esa música de dientes que borran las palabras

Siempre será las venas del agua detenida

Ante la sombra de un Adán tenebroso

Luchando por avanzar hacia lo oscuro

La lentitud con que la piedra existe

Es enfrentar un resplandor incierto

Saltar sobre mi abismo en llamas

Tinieblas de amor besar entre papeles

Embalsamados tiernos que se van de viaje con las hojas

De mis antepasados menos crueles

Esa música es sombra de mi lengua

Para levantar el velo de Isis los dormidos

Bueyes de la verdad y del destino

Hasta las comarcas reales de la saliva

Y sus cabellos de locomotora infinita

Y flecha que siempre da en el blanco

Donde los fantasmas se disuelven en puños como flores

Cuando el hombre de lágrimas de hierro

Condenado

Al plomo de su sombra

A la conclusión de sus muslos

Siempre a la exacta medida de sus testículos

A la posteridad minuciosa de su naufragio

Extrae el hueso más reciente del verano

Un pez o sol se rompe hasta donde le alcanza su dinero

Independientemente que mis ojos siempre estarán abiertos o cerrados

Me alimento de un suelo sólido de llamas

De una realidad que me visita joya

Agua viva naciendo de lo alto

Y de palabras rompiéndose por dentro

Amando mintiendo deseando

La soledad caníbal de las guillotinas amputadas

Y la rosa tigre de ojos como la niebla

Que mi vida se funda con el sueño

Como la ventana con el aire

Y ya no haya más aire ni sueño ni vida ni ventana

Sino sólo una materia única

Del otro lado del ser y de las cosas

Una sola música sin moscas ni cenizas

Dando cuerda al tambor adiós del silencio

Como un amuleto de salvaje sueño

De frente de cristal de roca

Por donde empieza la palabra.

 

(Del libro Amuletos del sueño)

 

LIBERTAD COLOR DE HOMBRE

André Breton

(fragmento)

 

I

Mi mirada es un árbol mordido por los números

De un agua permanente que no me escucha

Como un río hecho para ocultar lo oscuro

O un lago de alondra viva que regresa

Al centro del círculo que se devora

 

Comprendo que lo que está arriba y lo que está abajo

Son una y la misma cosa

Y que en Toscana sea posible prever lo porvenir

Alojando un licántropo ciego en el espejo que la sangre bate

Pero mis dedos se hinchan como un sol líquido resonante

Para empuñar la eficacia inmediata de los cuchillos

Aunque todavía me incline ante la totalidad de la rosa

 

Estos ojos que se disuelven ahora con el fuego

Con el violento y subversivo nocturno cristal de las acciones

No añaden ni descifran ningún nuevo misterio a mis palabras

Ellos sólo son un viejo alcohol furioso en la botella

Donde mi lengua junto a mi corazón y mis entrañas late

Junto al color primero y último del hombre

¡Oh libertad! Como un oro solar en las arterias.

 

          (Del libro Amuletos del sueño)

 

 

AZOGUE NEGRO

(fragmento)

 

4

Esa impaciente ceniza que te aguarda                              

Como la mano derecha de un ahorcado                              

En los hoteles rayos de tus mejillas                              

Entre tu pelo de hormigas y la tarde                              

De cerraduras vírgenes golpea                              

Mi tambor bebe tu sangre                              

Sale por las calles se me pierde                              

Con las llaves que llevo                              

En el bolsillo para amarte                              

Como un huracán de flechas que nadie ve y levanta

Hacia el amor todos sus párpados en llamas.

 

         (Del libro Amuletos del Sueño)  

 

RITOS

(fragmento)

 

2

Frente a la pared borrada                                  

Como mis manos por un lápiz de fuego

Hiendo mis palabras mi lengua                                  

En el fondo de flechas o lámparas                                  

Para sentirlas como un acero fundido a las entrañas

Del gallo que escruta las profecías que se sueldan

Al horrendo bramido del candelabro

A ese hueco de sombras                                  

Que el poeta ha dejado                                  

Sobre el papel en blanco.                                     

                           

(Del libro Amuletos del Sueño)

 

LOS OJOS DEL ARPÓN

 

Un viento de tiburones infectó mis oídos de velas que despiertan la lluvia incandescente de los océanos aplastados por el fulgor de las palabras.

El jabalí que se abalanza a devorar la mirada del candelabro de bramido solar ahora duerme junto a las alas del río y los árboles ajusticiados por los senos del horizonte que bebe tus entrañas.

¡Oh! Venus caníbal de sobresalto de madrépora y aleteo desesperado ante la transparencia dura del espacio como un espejo que florece entre tus dientes y la sangre en la invisible oscuridad de tus jardines.

Apoyada en mi piel como en un hacha de labios de piedra filosofal en la nocturna cáscara del tiempo frente al resplandor de mi palacio de tierra interior descubres los yacimientos de rayos vampiros y sus intermitencias en el núcleo de arenas movedizas del espíritu.

La brújula de púas la hoguera de las campanas se estrellan contra un viento de sogas y carne que sopla en los cabellos para que se encuentren los que duermen.

El mago de barba de roca y rostro de amuleto toca los diminutos pies de los rosales.

Los hechizos que se desplazan desde el plumaje de vidrio de la noche desde la columna vertebral de la ceniza despiertan las revelaciones del sol en la conciencia el misterioso poder de esa gran hembra envuelta en las hermosas hojas del tabaco.

Sólo el amor nos salva el amor de ojo mordido antes del sueño de alas de huracán sobre el vacío el tatuaje de una mujer en todos los árboles del bosque ardiendo sus mejillas como una flor echada al fuego.

 

(Del libro Amuletos del sueño)

 

LA VOZ POR ENTERRAR

 

Si lo que hay que enterrar es el silencio

Esa otra voz con que tropieza

La araña de mi nombre en el vacío

Mi voz encerrada en una caja invisible

Mi silencio como un guante sobre la empuñadura de una luz negra

Entonces la aguja para tejer los simulacros

De mi sombra que avanza entre las venas de los cataclismos

Decidirá si he de saltar de un puente a otro

O acaso permanecer con mi cabeza inclinada

Del lado izquierdo de las nubes

Donde un hacha de oro lee los presagios

Cascos de caballos retumbando sobre el polvo de tu cadáver

Entre solemnes apostadores que sólo ganan para seguir jugando

Estrella o escudo vida o muerte

Como la trayectoria de una piedra lanzada al infinito

O la caída de un ave mortalmente herida

Desprendiéndose de su último vuelo

Para hospedarse en una de las uñas del viento

En el espacio donde florece la memoria abolida

Mi nombre secreto

Bajo el ala de la mirada que se escapa del ojo

Y se cuelga en los árboles que arden en el corazón de la noche

Como una mujer que pasara inadvertidamente sin amarme

Voz de puñal clavado en el silencio

Así llegarán para ti las horas y los días del cordero devorado

En la montaña de granito

Y al fin heredarás las calientes cenizas de tu cuerpo

Esparciéndose en todas direcciones

Y tu vida saltará el muro que la separa de aquella tierra infame

Donde un día conociste el rostro del terror y la belleza

La cirugía de sus calles enroscándose en los prostíbulos del viento

El nacimiento de los espejos para mirarse por última vez

Descubiertos debajo de la almohada

Ante la estatua de las palabras dije:

Si no puedo salvar todos mis sueños no salvaré ninguno

Que me despedacen sobre la hierba azul de una tierra que amo

Cuando me envuelva la increíble sombra que me aguarda

Ya no habrá más códigos ni juegos

Sólo la simetría oscura de infinitas lunas

El sol sobre mis huesos en su galope ciego

El agua insomne de la blanquísima aventura

Mi voz oculta en las raíces de los mangles

Mi voz por enterrar

Secretamente.

 

          (Del libro La voz por enterrar)

 

HÖLDERLIN EVOCADO

 

Sombras atrapadas en la tinta de la nostalgia en el perfume del miedo

Hacha de hormigas videntes decapitaciones y naufragios

Sol diminuto de la medianoche que me despierta para soñar

En la hora en que los caballos de niebla metafísica rápidos galopan

Me veo en una calle cualquiera de Stuttgart reflejado

En la piel de días para uso desconocido

En la ribera del Neckar

Asomándome al borde de las intuiciones

La espada de humo y la tijera negra de la desgracia

Después de haber conversado con Hölderlin o su fantasma

Sobre el destino del poeta y de la imprevista partida de los dioses

Mucho antes de que un pájaro o piedra

Hiciese de su cabeza un nido permanente

Cuando aún pedía un verano y un otoño

Para que su canto madurara

Nur einen Sommer gönnt, ihr Gewaltingen!

Und einen Herbst zu reifen Gesange mir…

El canto jubiloso de lo que cambia y pasa

Mientras su corazón se iba gastando en el combate.

 

Poeta de las cimas florecidas con flores de la tierra

Hermano retenido por el amor

Tú conociste el triste peso de la vida

Y el oleaje de las sombras que se revela en sueños

El tiempo que se escurre

La desesperación el punto de partida

De un sol benigno en que tu poesía y el huracán se refugian

Cantor sin hogar te yergues solitario

Polvo divino de un mundo desaparecido: la patria de los griegos

Para siempre tuya en tu canto fluye dulcemente

La orilla perfumada por el vuelo de las aves del bosque

Oh! amado Hölderlin

Tu nombre es el esplendor de los mortales

Un abanico de luces y dioses que retornan

Al castillo de la alegría al río de la belleza

Donde

Detrás de un blanco espejo Diótima te espera.

 

         (Del libro La voz por enterrar)

 

DEATH IN PROGRESS

 

La poesía crea una ilusión mágica en la boca

Como conejos extraídos del sombrero de un mago

Las palabras también pueden salir de un sombrero

Y los conejos morder los pies de los poetas hambrientos

Siempre escapando hacia el centro

De la Nada que es un paraguas sin sonrisa

Cuando nos inclinamos sobre el papel en blanco

Hay una navaja cortando la memoria

De una mujer que cocina sus lágrimas a la intemperie

Donde un niño solitario contempla la idea de la muerte

Desconociendo que para él no hay muerte

Una promesa incumplida

Que siempre habrá de evadirlo

Sólo dejando pisadas fangosas sobre su corazón de seda virgen.

 

Cuando los perros ladran en los caminos todo el año

Y todavía es Diciembre

Yo miro en los ojos de las mujeres de cristal de roca

Y me pregunto

Si hay rescate posible para el naufragio de mi espíritu

Yo el más obediente servidor de lo maravilloso

Grabando mi nombre en el viento

Mi nombre que será barrido por la realidad

De los corredores de la Bolsa de un universo arrodillado

Si hubiera sabido que la vida es y será siempre una herida abierta

Me hubiera preparado mejor para ese viaje

Oh amiga mía! alcánzame el revólver y ciérrame los ojos

Pues yo no deseo ser un visionario

Encerrado en una habitación oscura llena de palabras.

 

Cuando miré debajo de la almohada allí estaba el poema

Pero no pude encontrar al poeta

El es alguien que nunca he conocido

Y este poema es como un caballo que devora mis noches

La balada de un poeta perdido en un círculo vicioso

Como un ave del paraíso que no ha sido encontrada

Mi corazón un puente entre ayer y mañana

Aunque no haya mañana

Sólo tú conoces la ruta que va desde esta lengua ajena

Hasta el centro de la palabra enterrada

Y yo la llave invisible que abre y cierra

La puerta de las alucinaciones en tu frente.

 

Como una camisa puesta a secar al sol del mediodía

El destino del poema es ser destruido

Por una ráfaga de aullidos y silenciosas manos

Y el poeta empeñado en domesticar la luz del sol

Cumple su condena

Viviendo en el fracaso de su cuerpo

Acaso sabe o lo presiente

Que la poesía es la muerte del ser

El claro abismo donde la vida resplandece

Sólo una jaula de pájaros llena de terrones de azúcar

Que no puede definir el amor.

 

         (Del libro La voz por enterrar)

 

PASAJERO INVISIBLE

 

Cuando un perro que ha oído campanas sin saber dónde

Se lanza hacia otros mundos que no están en éste

Describiendo un arco de cicatrices en el aire

En el verano de dedos prohibidos

Sólo yo me atrevo a andar descalzo

Por ese camino sembrado de promesas

Por donde cabalgan los recuerdos

La memoria y sus máscaras

Las tenebrosas arenas movedizas en las que alguna vez hundí mis ojos.

 

Más allá de las cartas náuticas navegadas de insultos

Nace el canto leproso del olvido

Crece también un árbol condenado a cadena perpetua

El árbol de las miradas sin cerradura

Que aconseja no tocar el vientre de la quimera

Si la pasión insiste en quemar sus naves

Mi último recurso será poner proa a las sombras

Con la esperanza de volverme invisible

Pues mi regreso a la razón se ha vuelto peligroso.

 

Aventurero menos del espíritu que de la vida

He recorrido la distancia incierta entre el hombre y sus sueños

Y he visto demasiada sangre correr entre los dedos

Del que dice sí queriendo decir no

Cuando inventa una mujer que araña el infinito

Mi alianza ha sido siempre con el vacío.

 

Las delicadas armas escondidas del llanto

Invitan a la degollación de las analogías.

 

         (Del libro La voz por enterrar)

 

CAMINANDO SOLO

 

El poeta que sueña ver a un jinete dar

Una carrera a caballo sobre el filo de un cuchillo

La guillotina inválida detrás de la mentirosa memoria

Con fantasmas heridos de angustia casi mística

Almacenando atardeceres entre su dedo índice

Y los pergaminos que cierran las dudas

Avanza por el borde de las tinieblas

Antes de penetrar en el castillo de sus huesos

Un gavilán secuestra las condecoraciones militares

Inscritas en las páginas del silencio

La coma de los pobres en la escritura invisible

Es la señal esperada del otro lado del espejo

Para la embestida de la soberanía de los nombres

Que no permite el hábito ni la ilusión de las pequeñas verdades

Más crueles que el nacimiento escondido detrás del velo de las palabras

La fina arena de la muerte abdicando ante los manuscritos del vacío.

 

No hay que ayudar ni apelar a la vida

Si la indiferencia ante perder o ganar no abre puerta alguna

El encanto del juego resbala sobre las orejas del placer

Oh! la libertad de salir por cuenta propia

Con una maleta donde la muerte viaja de contrabando

La contrapartida al muro de las soñolientas espadas

El gusto por el riesgo acelera la eyaculación de la Nada.

 

Inmerso en las mezquinas trampas del amor y sus trajes

Abandonado como un gesto sin causa ni efecto

Los espejos se han olvidado de reflejarme

Y yo no quiero enmascarar los ceros

Encerrados en la cárcel de seda de los testimonios

Ni dejar mi cráneo abierto a los silogismos

A la inevitable ruptura con la verde llama que me une

Al círculo de las contradicciones de cabellos dorados.

 

El perro que pasa corriendo parece hecho de aire

O de una materia transparente similar al olvido

Después de todo hospedarse en la lógica conduce a la locura

A dientes aburridos bajo la lupa de los orígenes

Y el deseo es una de mis más queridas posesiones

Alejándome de todo ejercicio de simulación

Acepto que el solo hecho de escribir me acerca a los débiles

A esa arena vil de las confesiones

Pero continúo negando las cicatrices del lenguaje

Mi condena a muerte es un gran punto de partida

Hacia el final de las confusiones posibles.

 

(Del libro La voz por enterrar)

 

ALMA AUTOMÁTICA

(fragmento)

 

1

Un palacio de hielo negro se ha formado en el aire

Multiplicando la algarabía de los relojes confusos

Las bellas piernas que salen de un hormiguero sin nombre

Se enroscan a la memoria del chivo expiatorio

De nada me sirve este color sin fusta

Para navegar en la pradera de tu espalda

El pan del mar acude a rescatarme

Un espacio mágico se abre en la ontología de tus muslos

De cara a las intuiciones apellidadas rosca de chocolate

Quisiera deslizarme hacia el abismo de terciopelo rojo

Que florece cada mañana en el parque donde las ardillas apuran

El juego de las almas en pena

Cuando

La tos de los minutos anula los vaticinios de los renglones torcidos.

 

         (Del libro Esfera Inacabada, inédito)

 

MONÓLOGO DE NUDOS

 

Para confundir a los enemigos llevo a veces

Sobre el pecho una llama negra y a su lado

Hago girar la cruz del viento y su panal de avispas

Con que alimento a esos invasores invisibles

Seres breves y oscuros

Que se conjuran a las puertas de lo imborrable

Yo que he amado hasta el delirio sin recompensa

Hasta los confines del deseo que se convierte en agua muerta

En conquistada tierra abandonada

Me obligo a desterrar las dudas sin certidumbre

El color de un recuerdo que abrimos como una caja fuerte

Sólo contiene el rizo de una calavera

Una franja amarilla de caprichosos movimientos

Debería llamarse la pierna de las miradas postizas

O el fogón azul que nunca da en el blanco

O mil cosas más que he preferido olvidar

Sin que haya renunciado a desvanecerme entre los muslos

De la mujer que me acompaña en la ruta hacia la región de salsipuedes.

 

El rayo se integra a lo que permanece

Intacto me porfía el descubridor de los gatillos alegres

Sería delicioso dinamitar el silencio sin hacer ruido

Aunque no derramáramos una gota de sangre

La vela duerme duermevela

En los cabellos que despiertan la confianza

De los cobradores de perplejidades

Escucho el relincho de un caballo de mármol que se va a pique

Lo que más me conmueve son las cabezas hinchadas

Que terminan como un pequeño agujero en mi zapato

Al chasquido del látigo del arriero tus besos son la herida anticipada

Un color nuevo retumbando en los laberintos de la carne

La piel de una sombra que devoramos juntos.

 

Sospechas del abrazo antes que nazca

Conducen al cristal reprimido a la elegancia muda

Al fruto de la distancia tanto tiempo ignorado

Entre el relámpago de cabeza de vaca

Y el navegante con el rumbo perdido

Hay equipajes sueños abandonados en la Gare du Nord

Alguien que no vendrá

Y espera disecándose y ahora y los andenes.

 

Todos los recuerdos que caben en la espada del verano

No son suficientes para estrangular lo que yo he sido

Ni añadir a mi vida otro color robado

A la imaginación cuando desata su cabellera de ónix silencioso

Siempre fiel al alarido del que viene

Sembrando un oro nuevo entre los viejos esplendores.

 

         (Del libro Esfera Inacabada, inédito)

 

ESFERA INACABADA

 

1

Como un círculo que no se cierra

O un perro que no alcanza a morderse la cola

Tengo que iniciarme en el rigor de embellecer lo ausente

Y si alguien clava el silencio a mi ventana

Repetirme ilegible ante el escorpión de la tristeza

Desde este instante sello todas las salidas

Y a mi casa sólo entran los números mordidos

Los pasajeros de la fiebre

Las cabezas cortadas

Aquel perfume tuyo hermanado a la magia

Y si preguntan por el llanto

Que no lo busquen debajo de la cama

Ni detrás de los espejos vírgenes

Ni entre las hojas podridas de mis ojos

Ni más allá o más acá de las palabras

De las que siempre desconfío

Porque el arco tensado de mi espíritu

Anula la posibilidad de cualquier fuga

El tiempo se encargará de traicionarme.

 

2

Cuando se sueltan los demonios del habla

Siempre es muy peligroso devolverlos al punto de partida

Regresarlos

A esas intolerables cajas de donde salieron

Navegantes de ríos que atraviesan al amanecer

El puñal de lo oscuro transparente empuñado

Ellos están de pie contra la piel de los duelos a muerte

No transforman las constelaciones

Ni el sabor a primavera

De las caricias impartidas

Por la mujer que amamos

Sin embargo algo extraño sucede

Si comienzo a socavarme a mí mismo

Extenderé el abismo y urdiré la trama

En los que pueda estampar mi incompleta ceniza.

 

3

Si partiera de cero nuevamente

Hasta llegar al punto en que la llama

Se hace un arco de solitarias lenguas inconclusas

Abrazaría aquel lejano fuego irrepetible

Que marcara mi piel desde el principio

Lo único solo

Sobreviviendo a los arrecifes de los encantamientos

Al giro del compás que no alcanza a cerrar

La totalidad que me devuelva al cero de mi imagen.

 

Desalojado

De una órbita más transparente que el final entrevisto

Queda sin completar la cifra inalcanzable ya

El cisne y el arpa de mi carne

Arrastran el azar sin rostro

La magia que trabaja en lo invisible

Entrelazado a todo lo real

El principio coincide con el fin

Y comienza otra vez

Esfera inacabada.

 

         (Del libro Esfera Inacabada, inédito)

 

NOTAS:

[] Amuletos del sueño, Gráficas Cervantes, S.A., Salamanca, 1972.

[] La voz por enterrar, Ediciones Catalejo, C & M Press, Denver, 2005. 

Página preparada por Vicente Jiménez, escritor cubano, residente en Miami Beach, Florida. Contacto: vwjimenez@aol.com.

 

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