poemas
ESTA MAÑANA ESCRIBI DOS POEMAS
Esta
mañana escribí dos poemas.
No
me pregunto ya por el sentido
que
tiene o no tiene este oficio oscuro.
Simplemente es otra manera, posible, de estar vivo.
Me
pregunto por el origen
de
esas dos cosas que ahora están sobre la mesa,
no
exactamente hechas de papel y de pigmentos.
Por
los hombres que lo han dicho mejor
y
hoy están muertos.
Por
los siglos de guerras y de paces
que
entre las palabras han corrido.
Me
pregunto los nombres y el semblante
del
que en otra parte del globo ha dejado
sobre su mesa otras dos cosas iguales
y
que duda también de mi existencia.
Me
pregunto por los miles de días y de noches
que
han debido transcurrir para que hiciéramos esto.
Por
los cientos de personas
que
han donado los versos.
Me
pregunto por qué, hace un rato,
se
ha modificado dos veces este mundo.
LA
MANO
Esta
mano que tiendo
y
que te aguarda
es
otro vano prodigio,
otro
milagro inútil
de
la serie infinita
que
nos rodea en silencio.
En
la mañana que ha dejado
atrás las dos vigilias,
la
del insomnio y la del sueño,
que
también es posible,
la
contemplo a veces con ese solo asombro
que
reservamos para lo extraño.
Ha
viajado conmigo toda la noche.
Quizá, no lo recuerdo, ha palpado
cosas que no tienen forma.
A su
tacto se han abierto
puertas y se han opuesto muros
que
tal vez no existen.
Ha
temblado de frío o ha sudado
bajo
climas que no cambian. Posiblemente
ha
sido cortada, como en una noche
de
1676, y permanece intacta.
Ha
de viajar conmigo por todo el día.
Es
mi remedo: hará girar cerraduras,
tocará lo que ha sido tocado y tocarán los otros.
Todo
es un infinito pasamanos.
Aceptará la alevosa amistad e intentará
disuadir las amenazas, que no son otra cosa
que
equívocos de amor entre los hombres.
Y no
desdeño que las horas de luz
la
obliguen a papeles menores:
encender un cigarrillo o dejar
la
humillación de la limosna
son
parte del misterio donde actúa la mano.
Como
yo, mi mano es algo que está
en
el mundo para aceptarlo todo.
Ahora, que en la tarde,
cuando contemplo lo que escribe
estas voces sin el honor de algunas precisiones,
oscuramente comprendo
jirones de su metáfora. Como un libro sagrado,
celosamente guardado por el enigma de su lengua,
se
ha desgajado otra día
por
el paso de la mano.
DEL
AMOR POR LOS BARBAROS
Lo
opuesto busca su opuesto
Y en
lo blanco la gota que hay de negro
Crece
Hasta hacer lo blanco negro
Y
así en lo contrario hace la gota blanca
Todos deseamos lo opuesto
Que
encarna frente a ti
De
tanto en tanto
Y
trae su exótica religión su idea del asunto
Sus
distracciones sus aparentes crueldades
El
poco cuidado con que trata los más preciados dones
Las
ofrendas y regalos que destinábamos
Antes
A
nuestro propio fetiche
Tal
nuestra donación
Los
bárbaros poseen la ingenuidad de lo que fuimos
Aquello que en ellos no ha crecido nunca
O
bien nunca lo ha hecho en esta dirección
Son
lo que fue posible que fuéramos hoy y no prosperó
Por
eso la ternura el celo el interés que sentimos
Por
su aparente torpeza
Su
falta constante de consideración
Nuestro consuelo cuando nos matan sus actos
es
mirarlos benignamente
Y
acariciar o al menos intentar hacerlo
La
brutalidad que destroza y que
Cuando se les reprocha
Sinceramente no comprenden
Como
no comprenderían si llorásemos delante de ellos
El
porqué de todas esas lágrimas se sienten inocentes
Lo
son nuestra es la tragedia de entenderlo
Y de
entender que nada podemos hacer
Ni
por amor ni por odio para redimir a la criatura
De
su condición de bárbara
Este
de todos los dones es quizás el más extraño
Que
nos dieron nuestros dioses
Nuestros dioses que no existen
También están esos bárbaros que se nos parecen
Pero
no son nosotros cuídate sobre todo de ellos
Son
los más peligrosos son los que realmente
Llegan a tu corazón
Con
sus similitudes
Sus
engaños de los que son desde luego
Totalmente inocentes
Pero
nadie cambia a los bárbaros
Y
cuando aparece su barbarie expresa su “bajeza”
Su
“violencia” su “impiedad” su fastidiosa negligencia
extrema
Ya
están dentro de nosotros y es tarde
Muy
tarde para todo
Y no
se van jamás de aquello
Que
conquistó su impericia su malicia inconsciente
Y
también su destreza
Largamente adquirida
En
combate contra otros bárbaros
Seremos su triunfo la gota de alegría infantil
Que
dura un día
La
jactancia a solas que pronto se disipa
Nuestras serán las ruinas las veneradas estatuas
Rotas que vendimos por ellos a precio de mercado
Nada
o casi nada vale algo nuestro entre los bárbaros
Y
nuestra será la noche donde algo se incendiará
Eternamente para siempre en llamas
Por
amor a los bárbaros |