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Um esboço de Leonardo da Vinci - link para page do editor

banda  hispânica

gabriel jiménez emán

 

Gabriel Jiménez Emán (Caracas, 1950). Escritor venezolano destacado por su obra narrativa y poética, la cual ha sido traducida a varios idiomas y recogida en antologías latinoamericanas y europeas. Vivió cinco años en Barcelona de España y ha representado a Venezuela en eventos internacionales en Atenas, París, Nueva York, México, Zacatecas, Medellín, Sevilla y Salamanca. En el terreno cuentístico es autor de varios libros entre los que destacan Los dientes de Raquel (La Draga y el Dragón, 1973), Saltos sobre la soga (Monte Avila, 1975), Los 1001 cuentos de 1 línea (Fundarte, 1980), Relatos de otro mundo (1988) Tramas imaginarias (Monte Avila, 1990), Biografías grotescas (Memorias de Altagracia, 1997),  La gran jaqueca y otros cuentos crueles (Imaginaria, 2002), y El hombre de los pies perdidos (Thule, Barcelona, España, 2005) Ha recibido, entre otros reconocimientos, el Premio Municipal de Narrativa del Distrito Federal, el Premio Romerogarcía de Narrativa del Consejo Nacional de la Cultura y el Premio Nacional de Narrativa Orlando Araujo. En el campo novelístico nos ha ofrecido cuatro obras, La isla del otro (Monte Avila, 1979), Una fiesta memorable (Planeta, 1991), Mercurial (Planeta, 1994), Sueños y guerras del Mariscal (Comala, 2001) y Paisaje con ángel caído (Imaginaria, 2004). Sus libros de ensayos literarios son Diálogos con la página (Academia Nacional de la Historia, 1984), Provincias de la palabra (Planeta, 1995) y El espejo de tinta. Como poeta es autor de los libros Materias de sombra (Premio Monte Avila de Poesía, 1983), Narración del doble (Fundarte, 1978), Baladas profanas (La oruga luminosa, 1993) y Proso estos versos (Círculo de Escritores de Cojedes, 1998). En 1998 la Cinemateca Nacional publicó su libro de ensayos cinematográficos Espectros del cine.

Ha sido profesor invitado en los talleres literarios de la Universidad Central de Venezuela y la Universidad de los Andes, donde estudió varios años. Actualmente, en las Escuelas de Letras de la Universidad del Zulia y de la Universidad de Carabobo se realizan tesis de grado sobre su obra. Ha dictado conferencias en el Primer Congreso Internacional de la Lengua Española (Zacatecas, México, 1997), la Universidad Internacional de Andalucía (La Rábida, 1998), la Universidad de Nanterre (París X, noviembre de 2001), la Universidad de Salamanca (España, noviembre 2002), Festival Internacional de Poesía (Medellín, Colombia, 2005), Festival Mundial de Poesía (Ministerio de la Cultura, Caracas, 2005). Orador de Orden en el Consejo Legislativo Estadal en el Día de Yaracuy (San Felipe, estado Yaracuy, 2000), Orador de Orden en el Consejo Legislativo de Aragua (Maracay, 1999), Orador de Orden en la Asamblea Nacional. Sesión Especial Homenaje a Ludovico Silva (Caracas, Distrito Capital, Noviembre de 2004). Ha trabajado como editor, coordinador y jefe de Información o Redacción en las siguientes instituciones: Revista Imagen (Conac); Ministerio de Relaciones Exteriores; Venezolana de Televisión; Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos; Dirección de Literatura del Consejo Nacional de la Cultura (CONAC); Director de la Casa de la Poesía de la Universidad Yacambú (Barquisimeto) y del Fondo Editorial de la Cultura Yaracuyana (San Felipe). Ha realizado una amplia labor como investigador y antologista, entre  cuyas obras se encuentran: Relatos venezolanos del siglo XX (Biblioteca Ayacucho, 1989), El ensayo literario en Venezuela (La Casa de Bello, Caracas, 1988), Mares. El mar como tema en la poesía venezolana (Banco Unión- Ateneo de Caracas, Premio ANDA, 1990), Ficción Mínima. Muestra del cuento breve en América, (Fundarte, Caracas, 1996), y antologías literarias con sendos estudios sobre Víctor Valera Mora (Antología poética, Fundarte, 1987), Luis Fernando Alvarez (Antología poética, Monte Avila, 1984),  John Lennon y Bob Dylan, (Dos trovadores del siglo XX (Fundarte, dos ediciones, 1979 y 1991), Brian Patten (Fundarte, 1978), Baica Dávalos (Entreverado, Fundarte, 1979), José Lezama Lima. Pequeño Homenaje (Revista Poesía, Valencia, 1980) Ludovico Silva (Clavimandora, Academia Nacional de la Historia, 1992 y Crucifixión del vino, Fundarte, 1990), Vicente Huidobro (Altazor, Monte Avila, 1994), Salvador Garmendia (El inquieto anacobero y otros cuentos, Monte Avila, 2005), Víctor Valera Mora (Nueva antología, Monte Ávila, 2005), Elisio Jiménez Sierra (Estudios grecolatinos, Imaginaria, 2005), Adriano González León ( Uno y otros cuentos, Monte Ávila, 2006) Es traductor de poesía de lengua inglesa y editor independiente. Dirige la revista y las ediciones Imaginaria, dedicadas a lo inquietante y lo fantástico. Es colaborador de los principales diarios y revistas venezolanos, donde escribe artículos de opinión y ensayos sobre cine, arte y literatura. Actualmente dirige la Cátedra Nacional de Literatura y Humanismo (CANAL).

1. ¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas hispanoamericanos?

Nadie que se sienta hispanoamericano puede eludir la presencia de Rubén Darío, parafraseando al mismo Darío, quién preguntó “¿Quién qué es no es romántico?”. Digamos que Darío reinventó la lengua literaria hispanoamericana.

Luego, la vanguardia surrealista entre nosotros fue muy fuerte, lo que sembraron los surrealistas franceses en poetas como Braulio Arenas, Aldo Pellegrini, Enrique Molina, Emilio Adolfo Westphalen, Octavio Paz, Juan Sánchez Peláez, Ramos Sucre, y estos en nosotros. En los Dadaístas colombianos también se reflejó ese surrealismo, en una mezcla de inteligencia con rebeldía, en un desenfado escandaloso. Pero no sólo el surrealismo, también el creacionismo huidobriano me influyó, y el del poeta francés Pierre Reverdy, que vienen ambos de Guillaume Apollinaire.

Pero después vino la reacción contra las vanguardias y surge una poesía más equilibrada, de nuevos efectos, como la de Jorge Luis Borges, por ejemplo. Borges ha sido uno de los autores de quienes hemos recibido más influencia. Es más sopesado y se inspira en temas de la cultura, el mito y la leyenda. Borges tiene sus antípodas en Pablo Neruda y en César Vallejo. Vallejo es otro polo importante, y éste es el polo existencialista o vitalista, así como Neruda es el polo político, aluvional, surreal. Aunque Vallejo es vanguardista, él encierra un vanguardismo en si mismo, encierra un reconocimiento de la condición indígena, india, prehispánica. Además Vallejo crea un idiolecto, un lenguaje propio como ningún otro, habla de una desgarradura, del paraíso que teníamos aquí antes de la llegada de los europeos, un paraíso escamoteado y violado. Él expresa esa ruptura, esa escisión, y nos ha dejado una marca indeleble en el espíritu, es una referencia completa, pues expresa todo cuanto hemos perdido.

Por otro lado tenemos a Vicente Huidobro que es un poeta cósmico, un poeta de la caída en el espacio. También es un poeta de enorme poder verbal, de una enorme imaginación que basa su fuerza en la imagen pura, en las asociaciones insólitas. Encadena imágenes unas a otras como nadie y crea un mundo que es exclusivamente suyo; por ello es el padre del Creacionismo y también el padre de la vanguardia hispanoamericana y quien le abre el camino a Neruda y a Octavio Paz, entre otros.

Octavio Paz es otro caso. Paz es un poeta que reflexiona sobre el lenguaje y desde el lenguaje; pone en entredicho la realidad del poema como algo definitivo. Para él, un texto escrito no significa necesariamente conciencia poética; la realidad poética está más allá del texto y de la escritura; por esto siempre experimenta, se ejercita en diferentes disciplinas filosóficas o acude a los referentes de la pintura, el cine, la tradición china o hindú; siempre está dialogando con otras culturas y cambiando de formas, hace una reflexión que ensaya varias caras, varias facetas.

Por supuesto que hay muchos poetas contemporáneos de Paz que me han influenciado como son Oliverio Girando, José Lezama Lima, Leopoldo Marechal y los poetas de los años 50 y 60, que trabajaron los prosaísmos, la poesía narrativa o el minimalismo como Nicanor Parra, Vicente Gerbasi, Pablo Antonio Cuadra o Eduardo Carranza. Lezama Lima es un ejemplo magnífico de un nuevo manierismo, de cómo puede instalarse aquí en América un nuevo barroco, un barroco expansivo que expresa una nueva belleza porque es un barroco de los espacios abiertos, y no de los espacios cerrados como es el barroco europeo. Todos ellos han trazado algunas de las líneas maestras para nuestra poesía –entre las que se cuenta mi discreta producción en verso—y son manantial permanente de conocimiento. 

2. ¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener repercusión o reconocimiento internacional?

Esas repercusiones esenciales son diversas, distintas entre sí y han reflejado los movimientos y contramovimientos, reacciones de lo clásico, lo romántico, lo nativista, lo modernista, lo vernáculo, lo vanguardista, en autores que han tenido repercusión nacional e internacional, afortunadamente. Tienes por ejemplo el caso de los poetas clásicos y de los poetas románticos que eran los que había cuando se estaba creando el país y la nacionalidad venezolana. Pensemos en la poesía de Andrés Bello cuando nos referimos a lo clásico; y pensemos en José Antonio Maitín y en Juan Antonio Pérez Bonalde cuando nos referimos a lo romántico, que han sido harto conocidos. Durante la Guerra de Independencia en Venezuela no se “hace” literatura en un sentido estricto; lo que hay son cartas, proclamas y leyes; hay que aguardar a que terminen los malos calcos del romanticismo y del neoclasicismo para que avance el modernismo o el decadentismo simbolista como el de José Antonio Ramos Sucre, que en su momento no fue valorado pero logró luego en la segunda mitad del siglo XX un reconocimiento pleno a nivel nacional e internacional. Después viene una poesía de aliento popular como la de Andrés Eloy Blanco, Aquiles Nazoa y Miguel Otero Silva que también logra imponerse en su momento.

Luego vienen los poetas del grupo Viernes como Vicente Gerbasi, José Ramón Heredia o Luis Fernando Álvarez. De ellos el único que ha logrado reconocimiento internacional es Gerbasi, pero sus compañeros también lo merecen, creo. Después surgen los poetas del grupo Siempre como Carlos Gottberg, Rubenángel Hurtado, José Ramón Medina, Pedro Francisco Lizardo y Elisio Jiménez Sierra, que apenas ahora están siendo reeditados y justipreciados, pero muy lentamente. Y los poetas del grupo Sardio como Guillermo Sucre, Luis García Morales y Ramón Palomares, de los cuales Palomares ha sido el más destacado porque hace una poesía coloquial y recoge expresiones y cadencias de los campesinos del estado Trujillo, donde nació, y les da relieve universal. Los de Tabla Redonda como Rafael Cadenas y los que tuvieron la influencia del surrealismo como Juan Sánchez Peláez y Carlos Contramaestre, también han tenido ecos indelebles en nosotros.

Todos ellos son poetas importantes y terminaron constituyendo su obra, viajando, intercambiando antologías con países vecinos, y muchos de ellos traducidos a otros idiomas. Por supuesto que los poetas de los años 60 como Víctor Valera Mora, Caupolicán Ovalles, Efraín Hurtado, Teófilo Tortolero o Eugenio Monejo también han tenido una decidida influencia en todos nosotros, tanto en la apertura de su fuerza lírica o estética o porque incursionaron en los ámbitos sociales y cotidianos. Entre otros, nuestra generación de los 70 estuvo compuesta por Eleazar León, Luis Sutherland, Edda Armas, Reynaldo Pérez, Armando Rojas Guardia, Eli Galindo o Eddy Rafael Pérez y muchos más que recogimos un legado diverso, derivado de muchas tendencias y lo expresamos y lo venimos expandiendo hasta hoy junto con los poetas de los años 80 y los 90, que han publicado más libros y han sido más divulgados pero aún está por verse su peso específico real. Ahora con el Internet y las páginas digitales es más posible y rápido divulgar nuestro legado, y eso es lo que estamos haciendo. 

3. ¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman Hispanoamérica?

Bueno, principalmente la ausencia de una buena diplomacia, de una buena política exterior que permita mejores intercambios con nuestros pueblos en el plano educativo y en el plano cultural, y por supuesto de mayor cooperación económica, porque curiosamente en los países de América Latina nos peleamos aún por mantener relaciones con los grandes imperios actuales, en vez de voltear a mirarnos nosotros mismos. Tenemos una educación intervenida por los intereses económicos de grandes corporaciones trasnacionales que a su vez le hacen el juego a los países más poderosos, por supuesto. Pero esta es una educación que revela una gran pobreza humanística y moral pero un desarrollo tecnológico abrumador, donde los medios se devoran a los contenidos. Digamos que vivimos en una sociedad débil espiritualmente que por fuera luce fuerte y robusta, pero en el fondo es una sociedad débil porque no posee una cultura sólida, simplemente la maneja como dato. La mayor parte de la televisión, las revistas masivas y la industria del espectáculo nos comunican los valores y la historia de Europa y los Estados Unidos, pero las historias de los pueblos de América, Asia y África no son divulgadas como merecen, sólo nos presentan de ellas las guerras o la miseria. Tenemos poca información sobre El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Paraguay, Bolivia, Perú, Uruguay, Chile. Debería haber mayor información sobre la educación y la cultura en estos países para ir allí a hacer nuestras maestrías, doctorados, cursos de especialización, o simplemente a viajar, con lo cual posiblemente lograríamos un mejor diálogo y comprensión entre nuestros países.

poemas

LA TROMPETA CULPABLE

 

Hace una semana o tal vez más,

quizá hace dos, o un mes

sueño que toco la trompeta.

Una mujer me dice que no puede ser

que ella jamás imaginó un sonido tan sublime.

Pero yo la toco otra vez

y le demuestro que los sonidos salen

                            como flujo magnético

metiéndose en el almuerzo

y provocando exclamaciones

en los demás asistentes.

Mis dedos en los pistones

son pequeñas serpientes doradas.

Alguien que no veo me aplaude,

después mi mujer me golpea con una cuchara,

luego mi hijo me dice que le duele

el oído.

 

Yo sigo hasta formar parte de un conjunto

famoso por beber whisky en los ensayos.

después llega mi madre y me reprende

me dice que voy a despertar a los muertos de la cuadra.

 

Mi trompeta va a dar a su estuche de felpa.

 

Entonces la primera mujer me vuelve a decir

que ella no lo cree

que yo estoy soñando y que ella sin embargo

me ama.

Yo me despierto cansado,

viendo a mi almohada asustada

arañándome la cara.

 

 

EN EL PARQUE

 

A Reynaldo Pérez-Só

 

He llegado otra vez a este parque

y me he sentado a oír el ruido

que hace mi conciencia.

Al pararme y parpadear, al sentarme otra vez,

al registrarme los bolsillos siento que algo

se agrieta en otra persona, vasos y botellas

caen de mesas que nunca he visto

y se rompen sin hacer ruido.

He venido a leer al parque y no puedo adelantar la lectura

si un niño me mira,

pues mis ojos me miran con los suyos

y sólo veo páginas blancas

sobre mis manos.

 

Si un pájaro vuela cerca de mí

No puedo verlo realmente, sólo presiento su aleteo

¿en mis oídos? ¿en un árbol situado detrás del sol?

Ignoro asimismo por qué hiero la hierba con mis pasos

y de dónde he sacado fuerzas

Para igualarme a las hojas.

 

El parque está ahí siempre, aliviando mi tentación.

Y ahora no sé si estoy en él.

 

LAS MADRES

 

Las madres no existen.

 

Van de un lado a otro

y no hacen nada preciso

pero bajo sus dedos

todo ocurre.

 

Nunca están completamente sentadas

o de pie

y cuando se acuestan

nadie las ve.

 

Las madres no existen.

 

Sólo aparecen

o desaparecen.

 

 

EL BANQUETE DEL TIEMPO

 

A Elisio Jiménez Sierra

 

El tiempo, que todo lo borra.

El tiempo, que pasa frotando su mano sudorosa en los poros abiertos del día

Deja caer su humedad en los músculos trémulos del calendario

Pasa planeando en forma de avión encima de los retoños que nacen cada día sobre la tierra

Los vigila y ve con su ojo único que no parpadea

El tiempo que apenas se detiene en las puertas de viejos edificios para soplarlas

Y preguntar por familiares idos

El tiempo hinchado de su propia soberbia caza iguanas en los desiertos patos en los lagos conejos en los bosques

Y antes de devorar a los pobres animales que construyen la tierra los perdona por un día más

Va anotando en su arrugada libreta los suspiros de los amantes

Para convertirlos luego en bostezos

Los contabiliza como días o años y entonces se detiene un instante

En el rostro de los ancianos para acariciar sus arrugas

 

El tiempo pasa su lengua salada sobre las costillas del mar

Pudre el tronco padre de los árboles el hígado el corazón los pulmones

Sólo el cerebro se salva es el único que puede sobrevivir al horrible asalto de sus uñas

El tiempo que se derrama como una inmensa ola de vacío sobre el espacio

Y cubre el todo con la nada llena de todas las nadas

Sólo hay un hueco profundo que cae en otro y no permite más interrupciones

El tiempo entonces inocula células mortales en la espalda de la vida

Y ella responde con un grito seco que se oye en el confín de la noche

Allá donde el mar disuelve ese sonido en sus olas y murmura algo

En el oído de los marineros cuando pescan en alta mar de madrugada

 

El tiempo más veloz que la luz y que el cuadrado de la luz multiplicado

Por la masa de la luz podría caber en la cabeza de un alfiler

Que desplaza su energía hacia los cuatro puntos cardinales hacia el cubo de las cuatro estaciones

Te hace ganar y perder Cuenta tus pasos en la calle

Con la tenues agujas del reloj

Miras tu muñeca en tu migaja de cotidianidad para comprobar que lo tienes

Pero es sólo una ilusión

Es sólo un espejismo de tu propio sueño

Que te persigue en el día e intenta recobrar tus ojos

 

El tiempo líquido que se esparce en las persianas de los dormitorios

El tiempo gaseoso que deja su olor de pétalos podridos en las despedidas

El tiempo mineral que te asalta a la salida de los cines

En donde has intentado matarlo en la infancia

Luego ya hombre en los libros y las mujeres

Y en las interminables bocanadas de humo de tabaco que has aspirado en las fiestas

Y en los tragos de alcohol que te acercan cada día a la locura

Pero no puedes no puedes

El tiempo se mete en tu cama para hacerte su hipócrita compañía

Y apenas logras deshacerte de él durante el espejismo del sueño

Le sacas le empujas le llevas hasta la puerta y lo pateas muy lejos

Y el regresa en forma de sobre de correos deslizándose bajo la puerta

Te sube por los zapatos te lame el tobillo y te da un coscorrón

Para que despiertes de la modorra del espacio

Mantiene una sucia pelea con la eternidad donde luego después terminan abrazados

Y la eternidad llora como una muchacha desengañada cuando lo ve alejarse

Detrás de las nubes del horizonte

 

Más tarde se vuelve un gas para corporizarse en forma de mujer

Que te invita a que le invites una cena

Aceptas finalmente la invitación y te sientas a la mesa a compartir el banquete

Ves cómo caen los días convertidos en migajas desde el borde de la mesa

Y no puedes contener tu lágrima miserable

 

Haces la triste sobremesa

Hasta puedes oír un valse de Chopin

Y luego duermes

Duermes para recuperarte del embotamiento de la vigilia

Y los sueños te otorgan esa mínima recompensa

De interpretar algo intraducible

La intuición te conduce por los laberintos de las imágenes

Hasta demostrarte que tu inteligencia no sirve para mucho

Excepto para una cosa: para matar el tiempo

Matarlo olvidar que existe que está ahí

Con su boca presta a lamer el resto de paz que aún te queda

Te llama por teléfono a diario para cobrarte tu cuota de deber

De hacer algo que permanezca para que él te justifique

Para que tu memoria no quede sepultada en el tedio de la eternidad

Tarde o temprano se va a hacer tarde

Temprano o tarde se va hacer demasiado temprano

Temprano o tarde va a ser tarde para llegar a la hora justa

He ahí el dilema

Mientras tanto los aviones se mueven en los hangares como moscas en la mesa del banquete

Los barcos en las bahías parecen cruces en el camposanto

Los automóviles cápsulas ingeridas por los barrancos

Vayas o no tú en ellos da lo mismo

Has ido y has venido y has aguardado ese instante

En que la amada te abría los brazos como una aurora

Y has visto en los ojos de la hija un resplandor rubio

Que te habla del fragante sueño de la juventud

O bien tu madre te despedía con sus ojos casi ciegos

Y te decía hijo mío aprovecha bien el tiempo

 

Tu madre tu mujer tu hija y tú mismo que eres tu propio padre y tu propio hermano

Son parte de este gran banquete al que asistimos desde siempre

Sin haber sido invitados

 

EL MAR

 

En las retinas de La Guaira

Duerme el cangrejo

Arropado de olas y arena

Duerme la sirena cantando entre las rocas

El sol las funde y las convierte en viento

 

En el alma de Puerto Cabello

Los marineros fuman pipas

Y arrojan el humo al cielo

Pescan navajas en los arrecifes

Bucean langostas como carnadas

Para alimentar la esperanza

 

En las pupilas de Paraguaná

Las ostras se mueven en los manglares

Buscando labios de mujer

Las gaviotas zambullen su pico

En el mar de los tormentos

Y los alcatraces queman sus ojos

En el choque con lo azul

 

Por las venas de Macuto

Corre un río de almendrones y uvas de playa

En cuya ribera se sienta Reverón

Tras las cercas de los balnearios

Los viejos hallan ilusiones perdidas

Y las mujeres solas vuelven a nacer

 

En los muelles de Puerto La Cruz

La eternidad va por los malecones

Sin brújula

Con un dulce golpe en la cabeza

Se asoma a ver los crepúsculos

Y a contar las arenas del mar

 

 

En las bahías de Juan Griego

Los niños chapotean en las olas

Con el Paraíso

Comen carne de pescado

Adobada de cielo

Y llevan tatuajes de amor en la frente

 

En la soledad de Chichiriviche

Se hunden las penas como globos reventados

En medio de las barcas quietas

Sentadas en el agua

En cuyo fondo

Los pulpos quieren abrazar su pasado

 

En el frenesí de Playa Colorada

Una palmera organiza un congreso de pájaros

Y un viejo lobo de mar

Invita a una fiesta sexual

En horas de la madrugada

Piernas y nalgas senos y cabelleras bocas y más bocas

Se vislumbran en las fogatas

Para ser poseídas

 

En las arenas sumergidas de Adícora

Las tortugas comen futuro

En islas desoladas

Y los paseantes montan en veleros

Que van al horizonte

Alhajas brillan en los fondos turquesa

De los estanques y las perlas se esconden

Para siempre

 

En los ojos de los puertos del mundo

Hay ángeles vigilantes

Que cambian un sueño por un pez espada

Sus alas huelen a sargazo

Y de sus piernas cuelgan manojos de algas

Que flotan luego en la superficie

De las lagunas

Son los ángeles que cuidan los abismos

 

En las profundidades remotas

Hay ojos de animales ciegos

Que desean nadar hacia el fondo de sus vidas

En el alma del mar

En las pupilas del océano

Un dios tranquilo vigila la tierra

Para que no se caiga

 

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soares feitosa

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