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Humberto Ak’abal: “Nombrar a un pájaro es cantar con él”
Franklin Fernández
“En los orígenes la música estaba en la naturaleza. El
ritmo que dictaban las aguas. El agua colándose entre los
bosques y peinando pajonales. En el silencio. El silencio
silbando entre barrancones. La música era canto de pájaros, de
paraulata, de turupial. / En los orígenes también nuestros
indios hicieron música. En su contemplar fascinante de la
naturaleza fueron extrayendo sonidos, tomando lo que les
brindaba: de un caracol, una guarura; de una caña, una flauta, y
otra flauta con otras cañas y desde lo profundo del ser, el aire
se hizo música; con el cuero de un animal, un tambor, y así…”.
Fidel Flores.
F.F.- Poeta, tengo entendido que usted nació en Momostenango,
Totonicapán, Guatemala en
1952. Que escribe poemas desde muy joven en Maya-K'iché; su
lengua natural. Lengua que usted mismo traduce al castellano…
¿Estoy en lo cierto o me equivoco?
H.A.- Primero permítame agradecer esta entrevista. Y,
efectivamente lo que usted sabe de mis orígenes es lo correcto.
F.F.- ¿Cómo descubre Humberto Ak′abal su vocación poética? ¿Cómo
fue su primer acercamiento a la escritura? ¿Desde dónde se debe
comenzar a ver su poesía?
H.A.- Esta pregunta me lleva a mis primeros años de vida; a mis
padres a mis abuelos. Debo decirle que del lado materno mis
abuelas eran contadoras de cuentos (lo que se conoce como
tradición oral), y mi madre heredó de ellas el arte de contar,
así que los primeros cuentos que escuché fueron en la voz de mi
madre. Y del lado paterno, mis abuelos eran músicos-marimbistas
compositores, músicos que tocaban al oído, porque tanto los unos
como los otros eran analfabetas en el sentido de como se
comprende en el mundo occidental. Así que mis oídos por un lado
se educaron con el manejo de lo artístico de la palabra, y por
el otro con el de la música, esto dio como resultado mis
búsquedas y esfuerzos en la poesía.
F.F.- Usted es uno de los pocos poetas que ha tratado de
otorgar una dimensión oral a la poesía escrita. Esto contribuye
a que el oyente se acerque a la forma original del poema, a los
sonidos y silencios de la poesía. ¿Cómo se fue acercando a la
oralidad y sonoridad del poema?
H.A.- Mi lengua materna, la maya-k’iché, es muy rica en
onomatopeyas, recurrimos siempre a ella en cualquier momento. Un
ejemplo de esto son los nombres de los pájaros, estos los
tomamos de su canto de modo que nombrar a un pájaro es cantar
con él. Lo mismo ocurre con los nombres de algunos animales.
F.F.-
El hombre, el mundo, los seres que la habitan;
la naturaleza, el paisaje,
el olor de la selva,
el color de las montañas, el sonido de los bosques, los
volcanes,
el canto de los pájaros… son los temas principales en su poesía
¿Cuándo escribe o canta, todos estos elementos permanecen en
comunicación directa con usted?
H.A.- Desde siempre los pueblos indígenas hemos mantenido una
comunión, comunicación y armonía con la naturaleza en general.
Nuestros antepasados descubrieron el lenguaje de los fenómenos
físicos y del comportamiento de los animales, esos conocimientos
se han transmitido de generación en generación. Personalmente
heredé esos conocimientos de mis abuelos, ellos me enseñaron a
“leer” los relámpagos, las tempestades, el sonido del viento,
etc. Todo esto de una u otra manera se refleja en mis versos.
F.F.- ¿De qué se nutre su poesía? ¿Cómo se perfila en usted
el poema?
H.A.- A pesar de que mis poemas son breves detrás de ellos hay
una angustia, un trabajo, casi siempre escribo textos extensos y
luego poco a poco voy recortando, recortando hasta dejar, según
yo, sólo las palabras necesarias. Casi toda mi poesía tiene como
base el recuerdo y tal vez también la tristeza…
F.F.-
Sus poemas se fundamentan, profunda e intensamente, en los temas
tradicionales guatemaltecos y en la cultura indígena de su país.
¿Se considera un escritor indígena?
H.A.- Soy maya-k’iche’ de este tiempo, un indígena orgulloso de
sus raíces y de sus ancestros, un poeta amasado con maíz molido
en piedra.
F.F.-
Algunos de sus poemas pueden verse como un juego de sonidos o de
silencios.
Su poesía es música y canto, oración y murmullo, celebración y
fiesta
¿Qué me responde?
H.A.- Que tiene usted razón. Ha hecho una buena observación
porque así es, hay en ella una combinación de canto y voz, y lo
que la poesía tiene de espiritual es justamente porque es
oración.
F.F.-
Usted explora las potencialidades de la expresión humana.
Intenta acercarse a la comprensión de las esencias emocionales y
espirituales a través de las palabras y las no palabras, de los
sonidos y los no sonidos ¿No es cierto?
H.A.- Todo ser humano (eso quiero creer), lleva dentro de sí ese
algo que se podría llamar divino y en el alma el anhelo de
volar. Y si me permite decirlo, creo que en la poesía es donde
se puede realizar ese anhelo. El poeta es un ser privilegiado
porque puede tomar el fuego y hacerlo palabra, canto o silencio.
F.F.- ¿Como ve la poesía de nuestro continente? ¿Cómo siente
la poesía guatemalteca actual?
H.A.- Me compromete su pregunta y yo no voy a mentirle, conozco
en la medida de mis posibilidades algo de lo que se hace en
América, pero debo reconocer que es más lo que desconozco. He
tenido oportunidad de ver algunas cosas de las que se hacen en
Guatemala y en algunos países de nuestro continente, he
encontrado voces bastante depuradas, muy bella poesía,
búsquedas, veo que hay mucho interés, lo difícil de este oficio
es que pocos son los que persisten porque este trabajo de poeta
requiere dedicarle hambre y desvelo.
F.F.- Usted lee poesía en otros idiomas ¿Qué poetas
extranjeros lee sin discusión?
H.A.- Eso de “sin discusión” en mi caso SÍ es discutible. No
leo con fluidez, me esfuerzo por leer cosas en francés y en
italiano, pero leo sólo para mí, no soy traductor, para esos
menesteres hay poetas y traductores especializados.
F.F. Haber rechazado el Premio Nacional de Literatura “Miguel
Ángel Asturias” en el 2003, provocó reacciones a favor y en
contra de su poesía ¿Cómo se sintió después de haber rechazado
un premio tan prestigioso e importante?
H.A.- No fue fácil. Yo lo tenía claro desde un principio, porque
para mí primero está mi dignidad y después lo demás. Sin
embargo, como usted comprenderá en Guatemala Miguel Ángel
Asturias es un ícono y haber rechazado el premio que lleva su
nombre significaba meter las manos en el fuego. Las opiniones se
dividieron, recibí apoyo de muchas personas y a la vez fui
objeto de la crítica y ataque de muchos otros, particularmente
del círculo de la intelectualidad guatemalteca, partieron de su
descontento por mi rechazo, siguieron con el insulto y
terminaron con la ofensa, la calumnia y la mentira. Fue difícil,
se lo dije al principio, me llamaron papanatero, envidioso,
políticamente correcto, mancillador de Asturias, rencoroso
ancestral, Judas, en fin… Hube de poner por algunos meses el
Océano Atlántico de por medio para poder respirar. Mi posición
fue clara: no tengo nada en contra del escritor Asturias, y no
soy nadie para criticar su obra literaria, mi posición se centra
en su tesis “El problema social del indio”, es una tesis
racista, una ofensa a los pueblos indígenas de Guatemala y yo
soy parte de esos pueblos, con dignidad de ser un hijo de la
tierra.
F.F.- La poesía sonora incluye géneros didácticos y
recreativos, pero también ceremoniales y mitológicos ¿No es así?
H.A.- Sobretodo los dos últimos, ceremonial y mitológico, por lo
menos en mi caso, y este no es mérito personal sino de la
influencia de la cultura a la que pertenezco que es de por sí
ceremoniosa, dicho en el mejor y más amplio sentido de la
palabra.
F.F.- ¿Qué opina de la poesía dicha a gritos, silbada o
cantada de los africanos y, especialmente, de la poesía sonora
que se hace con sonidos guturales y con el cuerpo?
H.A.- Creo que cada cultura tiene su propia manifestación y cada
época tiene sus propias búsquedas. Así como cada poeta o cada
poema tiene su propio lector, así también cada manifestación
tiene su propio público. Creo finalmente como en otros casos que
lo que realmente vale perdurará y lo que no, muere con uno o se
muere antes. Aunque algunas veces se han sepultado cosas por
diversas circunstancias, sin embargo el tiempo se ha encargado
de quitarles el polvo y las ha resucitado y les ha dado el
brillo que les fue negado en su oportunidad.
F.F- ¿Cómo se le revela la poesía en la actualidad?
H.A.- Como siempre se me ha revelado, en sueños, por un sabor,
un olor, una palabra remota o, un dolor y algunas veces por
alguna alegría.
F.F.- Existe una expresión en idioma Kariña* para
denotar la poesía: vaare, vaarerü; que quiere decir
canto. ¿Cómo se escribe la palabra poema o poesía
en
Maya-K'iché?
H.A.- En maya-k’iché no tenemos la palabra poeta, decimos
Ajbix - el cantor, y no tenemos la palabra poesía,
decimos aqajtzij - palabramiel.
F.F.-
¿Cómo deben verse las lenguas originarias de nuestros pueblos?
H.A.- Con respeto. Porque no es cosa de la casualidad que hayan
florecido esas lenguas en nuestras tierras, cada una de ellas
tiene una cosmogonía y una filosofía, ellas son un tesoro de
identidad en nuestro continente, no debiéramos permitir que
desaparezcan. Con cada lengua originaria que se pierde es un
pedazo del alma de América que muere. |