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Poesía de la provincia del Perú en el siglo XX

Américo Ferrari

Si hablo de la provincia del Perú en relación con la poesía es porque, en realidad, la poesía de lengua castellana es una, entre dos continentes, y sobre todo en el continente americano sigue siendo una, desde el sur de la Patagonia hasta el norte de de México, y además Florida, Tejas y California, simplemente con modalidades regionales a veces en el léxico, como las hay igual en España en la poesía donde los escritores escriben a voluntad en castellano de su región, como por lo demás en el Perú o el Paraguay se escribe también en quechua o en guaraní. El único resultado de las absurdas fronteras políticas entre nuestros países es que en el Perú circula bien poco la poesía de otras provincias de América como en las otras provincias se lee muy poco la poesía del Perú. Las provincias: estos chiles, perúes y ecuadores que miro y aborrezco, ha escrito el gran poeta limeño Carlos Germán Belli. No aborrece desde luego a los países y a su gente sino a las fronteras políticas que los aíslan.

Dicho esto en el Perú desde principios del siglo XVII hay una poesía de lengua española escrita por poetas nacidos en el Perú, como la poetisa Amarilis, o en España, como el virrey Esquilache que escribió en el Perú y figura en antologías de la poesía peruana,  y paralelamente hay una poesía y toda una literatura en lengua quechua en gran parte de tradición oral, pero ya en quechua escrito desde el siglo XVII hasta el siglo XX, con José María Arguedas que escribía en quechua y en castellano a veces voluntariamente quechuizado; y más de un poeta entre en los siglos XVII y XVIII nacido en España y que escribió toda su obra en el Perú, Diego de Hojeda, español que se asentó en el Perú desde la adolescencia en el siglo XVII y ahí escribió el poema épico-cristiano La Crisitada, a tiempo que en México Sor Juana Inés de la Cruz creaba una de las obras poéticas más importantes del siglo llamado de oro.

Después en el Perú, como en toda América y en España, no hay nada o casi hasta el advenimiento de Rubén Darío en  Nicaragua, de José Hernández en Argentina y de José Martí en Cuba, y en el Perú un casi precursor, Manuel González Prada (1844-1918), poeta problemático por su formalismo aunque se puede rescatar una antología de excelentes textos poéticos, desde Minúsculas y Exóticas, escritos a finales del siglo XIX hasta Trozos de vida, su obra póstuma. En realidad la auténtica poesía peruana contemporánea arranca no con el ostentoso, declamatorio y en una época celebérrimo José Santos Chocano (1875-1934), sino con dos de los mayores poetas de lengua castellana del siglo XX, José María Eguren (1875-1938) y César Vallejo (1892-1938), los dos tan semejantes como las antípodas, que son como si dijéramos lo mismo pero exactamente al otro lado y lo inverso y totalmente irreunibles. Con excepción de Los heraldos negros que prolongan en gran parte el tono y la tónica modernista y merecieron una carta elogiosa de Eguren a Vallejo, el poeta de Barranco abominaba de la poesía bronca y mal vestida del poeta serrano y ha expresasdo su abominación en una entrevista que le hicieron en una revista de la época. De todos modos Eguren y Vallejo son dos astros aislados y el segundo, salvo para Trilce reeditado en España en 1930, nunca fue reeditado en el Perú hasta 1959. La tanda de poetas, entre los mayores del Perú que vino después: César Moro, Enrique Peña Barrenechea, Carlos Oquendo de Amat, Xavier Abril, Martín Adán, Emilio Adolfo Westphalen, Vicente Azar, Luis Valle Goicochea, Manuel Moreno Jimeno van por caminos bien diferentes y mucho más en la línea de Eguren que en la de Vallejo, con la semiexcepción quizá de Manuel Moreno Jimeno en una parte de cuya obra resuena algún eco valllejiano y Xavier Abril que, por lo menos en su obra crítica, le rinde culto: Westphalen admiraba a Trilce pero siempre tuvo muchas reservas para el resto de la obra por “patética” y quizá también por “católica”. Discutimos más de una vez sobr esto hasta que él puso fin a la discusión en una carta en la que me decía: “Para terminar, no podrás negar que no se puede ser impunemente nieto de dos curas españoles”; y efectivamente Vallejo era eso, nieto de dos curas españoles y de dos indias chimús, sobrinas de los curas… Por su parte Vallejo trata a Westphalen de “escapista”… Casi todos los poetas citados se van a encontrar en la revista “Amauta”, con Eguren a la cabeza, hasta Emilio Adolfo Westphalen, que publicó ya en uno de los últimos números de la revista, un soneto que pone a prueba y descoyuunta el soneto, e incluso César Moro que envió tres poemas en castellano desde Francia. “Amauta” dio a conocer a casi todos los poetas que en los años 20 escribían en el Perú.

Después de esta pléyade o fauna la poesía peruana descansa en paz hasta que les llega el turno de escribir y publicar (no siempre) lo escrito a un nuevo destacamento de poetas nacidos entre 1920 y 1927: Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson, Raúl Deustua, Sebastián Salazar Bondy, Blanca Varela, Carlos Germán Belli, Wáshington Delgado, poetas sai todos más o menos celebrados (quién sabe si también leídos…), alguno de ellos más o menos silenciado o dejado de lado por la crítica o porque él mismo habrá querido mantenerse en la sombra. Conforman todos lo que suele llamarse la “generación del 50”, aunque los nacidos a principios de los años 20 serían de “la generación del 40”: nada más absurdo en realidad que encajar a los poetas en esas jaulas de decenios cerrados rotulados “generaciones”…Y después los poetas de la “generación del 60” (no salimos de los decenios como pauta poéticas…): Antonio Cisneros, Rodolfo Hinostrosa, José Watanabe, célebres los dos primeros, algo menos célebre el último pero excelente poeta; y en los decenios posteriores hubo los llamados poetas del grupo”Hora Zero”, entre ellos y, algo apartado, el independiente Ernrique Verástegui, y un gran poetga nacido en 1952, Carlos López Degregori.y acuden desde entonces notables voces femeninas, entre ellas de la de Rossella di Paolo que ha dado alguno de los mejores textos poéticos de  la segunda mitad del siglo XX. Al mismo tiempo lo que se nota es una dispersión de poetas que viven fuera del Perú, sobre todo en Estados Unidos y algunos otros en Europa, y ahí trabajan, crean y publican…cuando pueden, o publicamos cuando podemos. Lo que no quita el valor de muchas obras que se escriben en silencio y sin publicidad en América y en Europa.

 

 

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