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Germán List Arzubide: el valor histórico-poético
de la vanguardia
Víctor Toledo
Dos luceros iluminan la vida de Germán List Arzubide: la
vanguardia poética y la pasión social, que en realidad son una
sola estrella, elección de un sólo destino: el ser
revolucionario, “el más alto escalón al que puede aspirar un ser
humano” diría otro guerrero poeta que, como Garcilaso de la
Vega, murió asaltando el cielo.
En estas dos cintilaciones poderosas, el brillo poético
romántico -como una llama azul-: “cambiar al mundo”, refulge
sobre todo, tal titánico trasatlántico, envolviendo y
destrozando los iceberges afilados del futuro.
El viejo roble, testigo y sabia de aquella era de gigantes, se
ha ido por un tiempo a recoger estrellas de verano en sus
raíces.
El soldado niño de la revolución mexicana, el joven sembrador de
letras y lecturas para el “hombre nuevo” americano, el viejo
Capitán del ejército sandinista, son hijos de un sólo espíritu,
el Espíritu de la Poesía.
Cuántos, pudieran imaginar siquiera que existe tal magnitud: la
entrega entusiasta y pura a la plenitud de los demás.
Quién negará que también desde Xalapa y Puebla -la recatada
provincia, pero iniciadora verdadera de la gesta revolucionaria-
Germán List Arzubide junto a Manuel Maples Arce, será el
fundador de la primera vanguardia artística universal, el
estridentismo, unísona –no inmediata posterior- de la italiana
futurista.
List Arzubide (Puebla, 31 de mayo de 1898 – Ciudad de México, 17
de octubre de 1998 ) estudia en 1913 en la Escuela Normal de
Puebla y, recién abierta la carrera de leyes, ingresa al Colegio
del Estado (hoy nuestra Universidad Autónoma), pero eran los
días en que se desataba la segunda etapa armada de la Revolución
Mexicana con el parricidio de Madero y Pino Suárez. Así a los
quince años, List se fue a la guerra y se truncaron sus
estudios.
En 1920 iniciada la pacificación y con la muerte de Carranza, de
quien era estudios de abogado, pero en el Colegio del Estado
siguen encumbrados en sus cátedras los viejos maestros
porfiristas, los “científicos”, y esto, chocando con sus ideas
de renovación, le impide proseguir. Abandona el Colegio y funda
sucesivamente las revistas Vincit y Ser, donde da
a conocer estudios literarios e históricos de diversos autores
poblanos y universales, luego conoce el estridentismo y en enero
de 1923, junto con Maples Arce, lanza el Manifiesto
Estridentista # 2, que algunos historiadores han calificado de
universitario, en el que se hace un ardiente llamado:
“Irreverentes, afirmales, convencidos, excitamos a la juventud
intelectual del Estado de Puebla, a los no contaminados de
reaccionarismo letárgico, a los no identificados con el sentir
del medio colectivo del público unisistezimal y antropomorfo,
para que vengan a engrosar las filas triunfales del
estridentismo y AFIRMEMOS:
Primero.- Un profundo desdén hacia la ranciolatría ideológica de
algunos valores funcionales, encendidos pugnazmente en un odio
caníbal para todas las inquietudes y todos los deseos
renovadores que conmueven la hora insurreccional de nuestra vida
mecanicista.
Segundo.- La posibilidad de un arte nuevo, juvenil, entusiasta y
palpitante, estructuralizado novidimensionalmente, superponiendo
nuestra recia inquietud espiritual, al esfuerzo regresivo de los
manicomios coordinados, con reglamentos policíacos,
importaciones parisienses de reclamo y pianos de manubrio en el
crepúsculo.
Tercero.- la exaltación del tematismo sugerente de las máquinas,
las explosiones obreriles que estrellan los espejos de los días
subvertidos. Vivir emocionalmente, palpitar con la hélice del
tiempo. Ponerse en marcha hacia el futuro.”
[1]
¿Quién olvidará su hazaña?, cuando transporta a través de
territorio norteamericano la bandera del Imperio, que Sandino
arrebata, ocultándola como su fragante ropa íntima -ante los
furiosos intentos del lobo por recuperarla-
y tendiéndola a orear en Nueva York, frente al orgulloso desfile
del día de acción de gracias; los que marchaban, ejército y
policía, pensaron que en aquel departamento había un americano
más que ondeaba su impoluta bandera desde un patriótico balcón.
La misión era presentar el lábaro trapo en el Congreso
Internacional de la Paz en Franfort, Alemania, como prueba
simbólica mayor de la invasión norteamericana a Nicaragua.
Esta editorial –tan actual-, trazada por su pluma enardecida,
apareció en Ser, #5, del 15 de noviembre de 1922, en Puebla.
“Provocada por la tensa situación diplomática entre nuestro país
y los Estados Unidos al finiquitarse el convenio De la Huerta-Lamont
(el 16 de junio): establecía la responsabilidad mexicana para el
pago de las deudas externas y por tanto reabría el crédito
planetario mexicano: Los últimos acontecimientos con los Estados
Unidos, han exhibido el desdén de ese pueblo imperialista para
la legalidad, interpuesta contra su dictado de pueblo fuerte.
Después de negarle a México derecho por no estar reconocido, a
hacer sus reclamaciones judiciales ante los Tribunales
Americanos, admite que pueda ser enjuiciado en esos mismos
Tribunales, donde no logrará solicitar su defensa; y acatando la
orden de un juez, viola -atropellando los dictados de Derecho
Internacional y olvidando la consideración que los pueblos se
deben mutuamente-, el Consulado de México: lugar que siempre
fuera comprendido como una prolongación de la patria que
representa.
Es la eterna garra levantada sobre la América que sueña; ¡y
pensar que todavía hay quien se afane por acercarnos al futuro
invasor! Ay del que crea en el yanqui; del que olvide su
conducta con Nicaragua, con Cuba, con Santo Domingo, con México!
Un ojo de ambición espía en la sombra; cuando nuestra confianza
se despoje del escudo, y nuestro odio abandone la lanza, el
enemigo romperá las fronteras, y -nuevos bárbaros sobre la Roma
descuidada-, la brutal avalancha caerá sobre nosotros.
Escuchemos sus rugidos de león hambriento (...) de poder,
observemos sus gestos amenazadores alzados sobre nuestros
derechos inaceptables de pueblos débiles, como la sombra inmensa
de un buitre que acecha ebrio de orgullo y de desdén.
¡Ay de los que olviden que un día nos atropelló y nos arrancó,
cobarde, una parte del territorio! ¡Ay del que optimice en un
futuro, que sólo puede salvar la
lucha! El peligro rubio se yergue amenazador detrás del Bravo;
somos presa codiciada de una raza que sueña vernos -y detrás de
nosotros a toda la América Latina-, a sus plantas, tributarios
de su poder.
“La guerra futura - ha dicho Vasconcelos- la librarán las
razas”. La guerra futura encapota ya nuestro horizonte; somos la
raza contraria, somos el pueblo débil, y somos, ¡oh dolor!, la
barrera que impide el paso hacia el Sur codiciado. Desgraciado
el que no levante su odio y su desconfianza como una haz de
llamas clamando a prepararse.
¡Ay de la América que alimenta odios pequeños, en la hora en que
sólo debe alimentar un odio grande; de la América que discute
cuando debiera unificarse; de la América que no aprieta sus
filas bajo la bandera de la defensa!
Una campana está llamando a combate. ¡Ay del que no la escuche!”
[2]
Pero hasta hace poco, el servidor del príncipe le negaba
desplegar su razonar humanista arropado por su característica
albura y valentía, temía aquél, dejar que otro pudiera oír su
voz: hace unas semanas, por ejemplo, se publicó, al fin, en
Excélsior, una carta “traspapelada” donde Germán criticaba al
preferido de la corte, Octavio Paz, el gran poeta defensor
ardiente de la democracia y feroz enemigo de toda dictadura, que
sin embargo, no toleraba opinión mínima que disintiera de la
suya.
Mas el viejo roble aún hablaba, y tronaba cada vez el rayo de su
voz ante lo que consideraba una injusticia. La carta la leyó Paz
en la otredad, allí, donde ahora finalmente estrecharan sus
manos.
¡Quién dirá aún, después de este reconocimiento universitario
[3] que difunde por
primera vez completo su historial, su bibliografía y su
curriculum, sólo hasta hace poco elaborado, que son
insuficientes sus méritos literarios o periodísticos?
Después del escándalo poblano, provocado además por las frases
del más famoso manifiesto que él sobre todo pergeñó junto a
Maples, donde se leían desde todas las esquinas blasfemias tales
como “¡Caguémonos: Primero.- En la estatua del Gral. Zaragoza!,
bravucón insolente de zarzuela! (...) horror a los ídolos
populares (...) ¡Viva el mole de Guajolote!”, que por supuesto
provocó una serie de golpizas al poeta por parte del ofendido
estudiantado; Germán List inicia una trayectoria de poeta
vanguardista, que le dará fama universal, con cuatro libros de
poesía estridentista, Esquina, 1923, Viajero en el vértice,
1926, Cantos del hombre errante, 1970 y El libro de las voces
insólitas en 1986. Otro libro se queda inédito, elaborado al
alimón con Tina Modotti, él pone los poemas, ella grafita las
fotografías, mas, sucedida la detención de Tina, en 1929, es
decomisado junto con el resto de sus pertenencias y se extravió,
hasta que en septiembre de 1998 es ubicado legajadamente en el
archivo del poeta que pudo trabajar de vuelta en él.
Aún escribirá su más célebre libro de vanguardia EL Movimiento
Estridentista, crónica del grupo, publicado en 1926. El conjunto
de sus libros estridentistas los que tratan de la poesía, la del
germen germano de Germán, del espíritu puro, le mereció
innumerables y elogiosos estudios de la crítica internacional y
de los historiadores de arte y literatura como los del filósofo
alemán Klaus Meyer-Minemann catedrático de las universidades
Libre de Berlín y la de Hamburgo; el poeta, filólogo e
historiador rumano Stefan Baciu; el crítico neoyorquino Sergé
Fauchereau; el historiador y director del Archivo de Arte
Moderno de la Bienal de Venecia, Pontus Hulten; el historiador
literario argentino Luis Mario Schneider; el equipo de
investigadores del poeta brasileño y crítico literario Horacio
Costa (también estudioso de la vanguardia brasileña, el
Concretismo, y de unos de sus mayores poetas Haroldo de Campos)
la crítica, de origen alemán, la doctora Silvia Pappe, entre
otros.
Así, surgen las
Ciudades que inaugura mi paso
mientras los ojos de ella
secuestran el
paisaje /.../
los hilos del telégrafo
van colando la noche
y en las últimas cartas regresó la distancia
y con la boca abierta
el crepúsculo espera
que se resbale la primera estrella /.../
El balcón
de su adiós
se entrega entero en una
conversión
en las esquinas
las muchachas inéditas
han encendido los voltaicos
y el paisaje metido en los eléctricos
va diciendo los nombres retrasados
Un vals en el exilio
remendado de notas de colegio
Y
cruzado de brazos
el HOTEL
lacrado con el grito de todos los países
y un pobre tiempo viejo
Esta ciudad es mía
y mañana
la arrojaré a puñados
al camino de hierro
De esta manera la capital -anónima y universal, cósmica y
metafísica - amaneció una mañana, amurallada de carteles.
¡Quién le restará méritos, cuando él realizó, el teatro guiñol
mexicano y su obra Troka el poderoso -hasta hace poco
descubierta- fue musicalizada, en un poema sinfónico, por
Silvestre Revueltas!
Cofunda en 1932 con Germán Cueto y Angelina Bellof -la esposa
rusa de Diego Rivera- dicho teatro, “como un medio de enseñar
divirtiendo a los niños”, con estos mismos fines escribe al lado
de su hermano Armando toda la historia de México, para radio,
trasmitida primero de 1935 hasta 1940 y luego en sucesivas
ocasiones.
El guiñol fue un verdadero esfuerzo educativo que abanderado con
el personaje de Comino tenía por propósito forjar una juventud
crítica e inteligente además de promocionar asuntos de higiene y
formalidades de educación mínima. Algunas de estas obras son de
un bien logrado lirismo como Mi amigo el gato que fue también
musicalizada por Carlos Chávez.
Quién continuará negándolo, cuando “la primera crónica
fantástica”, al decir de un connotado crítico;
[4] es un clásico mexicano, libro delicioso donde
-para mí- alcanza su excélsior vuelo de poeta. Me refiero a El
Movimiento Estridendista.
En parte por lejanía en el tiempo -principios del siglo-, en
parte por las dificultades para publicar -las imprentas eran
escasas o se destruían por el fragor revolucionario-, y en gran
parte por no pertenecer al grupo en el poder -desde los
Contemporáneos hasta el de Octavio Paz-, el grueso de la obra
del poeta poblano -más de un centenar de libros, contando
algunos ensayos inéditos o perdidos- es desconocida o ignorada.
Gracias a este máximo reconocimiento universitario, desde
Puebla, a través de los medios- se están difundiendo valiosos
documentos inéditos: Cartas de Carlos Chávez, Carlos Pellicer,
José Gorostiza, José Vasconcelos, José Mancisidor, Manuel Maples
Arce, Lombardo Toledano, etc., así como ensayos, poemas y
poemarios inéditos.
¡Quién negará que fue uno de los constructores del México de
hoy, como soldado revolucionario, como alfabetizador, como
maestro, como decano del periodismo nacional, como geógrafo,
como historiador, como diseñador de programas de gran
importancia que organizaban los conocimientos y su distribución:
cimientos de nuestra pedagogía y nuestras humanas ciencias!
Primer biógrafo de Zapata y uno de los primeros de los hermanos
Flores
Magón, Germán Lis Arzubide, fue subcomandante en jefe de esa
literatura de la estrategia de brillante y jocosa propaganda, el
Estridentismo.
Por ir a Franfort al congreso de la Paz, a entregar la ya mítica
bandera del invasor, financiando personalmente, sus propios
gastos de pasaje y sustento, a su regreso, perdió su casa,
hipotecada para tal fin, y perdió a su primera mujer -que
realistamente, lo dejó, cansada de tales desplantes poéticos,
altruistas y epopéyicos-.
El sin camisa, el descarnado, el desconsolado en su torre
abolida, pero con su sol-yema viva y resplandeciente, donó su
casa en Puebla para crear un centro cultural, y el vivo, como
siempre, el que no tiene ideales tan excelsos, apropiándosela,
la convirtió en una cantina más del centro de esta ciudad.
Últimamente Germán sólo pedía que el antro “aunque sea llevara
una placa con su nombre”.
El fue el primero que defendió en México a Antonín Artaud -tan
admirado por Octavio Paz- , y unos de los primeros en salir por
la causa indígena, el que apenas en reciente carta se identifica
con la rebeldía juvenil del rock, el loco -eternamente joven-
que atacaba a los molinos que querían tragarse al aire, amorosa
y humanamente respirable.
Con puntualidad en este justo homenaje a su vida y obra
-fundidas poéticamente en una práctica totalizadora- se refieren
-al fin- sus méritos.
Al apagarse su llama -momentáneamente- se apagan con ella los
sueños más grandes de su época, que son los sueños más grandes
de este siglo, que es el siglo que más grandes sueños ha tenido.
Germán List Arzubide, es el poeta poblano más importante de esta
centuria -así como lo fue en el pasado XIX, el otro gran
olvidado por sus coterráneos, Manuel M. Flores -el mejor poeta
romántico mexicano-. Con ellos dos, Puebla, tiene lo suficiente
-cultivándolas- para formar una de las tradiciones poéticas más
ricas de México y América. Una de las más revolucionarias. Y no
olvidemos al poeta colonial, inmortalizado por su madrigal, el
“sevillano-poblano” Gutierre de Cetina, motivo de este libro.
De la nueva palabra escribió List Arzubide: “Han de pasar
algunos años para que esta forma de poesía penetre en los
cerebros mecanizados de la gente. Durante mucho tiempo se le ha
dado la poesía en marcos, perfectamente encuadrada en ellos,
nada le han dejado para que ejerza su imaginación.
Que se nos perdone pero eso no es poesía, pudiera ser plástica
literaria, un buen dibujo descriptivo con todos sus colores,
pero no es poesía. Repito una vez más las palabras de Stephan
Mallarmé: ‘nombrar una cosa es suprimir las tres cuartas partes
del deleite que produce la poesía, el cual nace del gusto que
hay de ir adivinando las cosas: el ensueño y la verdadera poesía
está en sugerir... evocar poco a poco una cosa para mostrar el
estado del alma, por una serie de intuiciones...’
Sugerir, he allí el problema. Nosotros lo resolvimos dando
dentro de las imágenes libertad a las palabras: alas, palabra
que el diccionario define como ‘parte del cuerpo de las aves e
insectos que le sirve para volar’ pero puestas en una imagen
poética nos puede decir todo lo que se abre en un horizonte de
vuelo: espacio, inmensidad, distancia y convergiendo en esto:
silencio, olvido y un mar de horas caídas.
Aprovechadas las palabras para crear imágenes equivalentes, todo
se transforma en emoción y verso a verso se van despertando
paisajes interiores y melodías recónditas. El poema penetra como
una música que suena en nuestro interior y al igual que con las
notas, vibran nuestras cuerdas emocionales y compartimos la
visión del poeta, somos el poeta, sentimos junto con él, el
calor santo que decía Keats, el peso de la inmortalidad sobre el
corazón.
Hay versos que al leerlos nos introducen a un mundo de
maravilla, a esa realidad misteriosa de que hemos hablado. No
puedo menos de recordar el verso de Max Jacob que a mí me dice
tantas cosas: ‘sus brazos blancos, llegaron a ser todo mi
horizonte’, por algo el Abate Bremond afirma que para que el
estado de poesía se insinué en nosotros, no es necesario
entender el poema, hay que sentirlo.
Ignoro si a todos alcanza la misma impresión emocional que a mi
me domina escuchando este verso en el que siento llegar un soplo
que reúne un dolor amoroso, una nostalgia de bien perdido, una
ternura de ensueño roto… en fin, todo lo que puede encerrar la
pasión dulce y tierna de las cosas muy amadas y para siempre
perdidas y esto sugerido tan sólo con un verso.
Sentir la poesía. Penetrar en ese mundo de sugerencias que dan
las palabras liberadas de su carga gramatical entonces se
iluminará la noche en que viven hoy muchos de los que aman la
poesía y que no han llegado a gozarla íntegramente.
Sentir el encanto del misterio que se va develando. Alcanzar la
divina magia del ensueño vagamente corporizado. De lo irreal
adivinado y presentido en los sueños. Ser finalmente todos la
poesía. Ese ha sido el mejor regalo que le hemos dado los
estridentistas a México.”
¿Para qué sirve la poesía? Es lo que más efectiva y
profundamente -aunque, en general, de manera silenciosa, cambia
al mundo, lo que lo hace más humano.
Es lo que establece el diálogo con lo sagrado e ilumina
-combatiéndolas- a las brumas de la sinrazón.
Hace de la locura una dulce harina blanca que la luna amasa, y
convierte los senos luminosos del amor en las olímpicas colinas
donde se tienden hermanados, sin temor, con la felicidad, los
hombres divinos, los que vuelan con la ensoñación, los que
cantan, los amantes.
Si el mundo va a sobrevivir a su cercano holocausto global, será
gracias, sobre todo, al conocimiento más amplio que nos
proporciona la poesía.
Como preocupado por la lógica y cercana muerte del poeta, el
estado mexicano se apresuró a ahogarlo, en sus últimos días, con
sus más importantes premios y oropeles que tanto le había
regateado durante casi toda su vida de creador.
¿Ha llegado tarde el reconocimiento?
Descansa un poco Germán, aún murmuran las luces del alba, apenas
está amaneciendo.
II
Don Germán List Arzubide ha sido, durante toda su vida, un
hombre que fiel a sus ideales y convicciones, ha sabido integrar
la labor del creador literario con la del activista social. Su
espíritu (vanguardista, revolucionario y político) es el
resultado de una sensibilidad poética llevada a la práctica pero
antes que todo, una práctica poética.
Ambos intereses y actitudes - ha dicho en varias ocasiones don
Germán- son la herencia de sus padres. Por un lado, la
preocupación social, le fue transmitida por su padre, hombre de
ideas liberales, quien vivió la huelga de Río Blanco debido a su
trabajo en los talleres del ferrocarril Interoceánico. Por el
otro, el amor por la poesía le fue inculcado por su madre.
La ciudad de Puebla arropó su nacimiento, el 31 de mayo de 1898,
así el surgimiento del periodista, poeta, educador,
revolucionario y promotor del vanguardismo en México y el mundo.
Su labor periodística se inició en La Opinión en 1913. También
colaboró en periódicos de circulación nacional, en revistas como
Tiempo (1940-1952), dirigida por Martín Luis Guzmán y de la cual
fue cofundador, Revista de revistas y Siempre! cuando era
dirigida por José Pagés Llergo. A los 15 años (1913) fungió como
secretario particular del coronel carrancista Gabriel Rojano,
quien fuera representante de Puebla entre los constituyentes del
17. Durante esa época vivió en la ciudad de México. Regresó a
Puebla a los 20 años y fundó la revista literaria Vincit con la
colaboración de Miguel Aguillón Guzmán y Salvador Gallardo. No
conforme con esta publicación a la cual consideraron alejada de
los movimientos vanguardistas europeos, estos jóvenes editores
iniciaron una nueva: la revista Ser (1922-1923) en la cual
colaborarían José Juan Tablada, Diego Rivera, Rafael Lozano, el
Dr. Atl, Arqueles Vela y Gabriela Mistral, entre otros.
El grupo editorial de esta revista mostró gran entusiasmo cuando
Miguel Aguillón dio a conocer a sus amigos el Manifiesto Actual
No.1 del poeta Manuel Maples Arce. Más tarde, al leer el libro
de Maples Arce, Andamios Interiores, no dudan en formar parte
del movimiento de vanguardia bautizado por su iniciador como
Estridentismo. De esta manera , Manuel Maples Arce viaja a
Puebla donde redacta y publica con List Arzubide, el segundo
manifiesto estridentista - el más famoso y jocoso, que muchos
acreditan a Don Germán-, el primero de enero de 1923 trazando la
trayectoria del grupo poblano de vanguardia que tendrá
repercusiones hasta 1930. Setenta años más tarde, durante un
homenaje a Don Germán List Arzubide, sería lanzado el quinto
manifiesto estridentista. En ciudad Victoria y Zacatecas,
respectivamente, fueron publicados el tercero y el cuarto de los
manifiestos.
El estridentismo (la vanguardia mexicana) se inició como
movimiento literario, muy pronto se extendió hacia otros campos
artísticos como la pintura, la escultura, la fotografía y la
música contando con la participación; de ilustres artistas como
Silvestre Revueltas, Angel Salas, Fermín Revueltas, Ramón Alva
de la Canal, Germán Cueto, Leopoldo Méndez, Jean Charlot, Tina
Modoti y Edward Weston. En todos estos ámbitos fue marcado el
desafío hacia los viejos moldes artísticos y sociales y la
búsqueda y construcción de nuevas poéticas a la luz de las
vivencias del siglo que iniciaba. Se hizo evidente la búsqueda
de un arte genuino, digno de la nueva y moderna sociedad,
producto de la Revolución. Es notorio que esta vanguardia
mexicana fue contemporánea de la europea.
Don Germán escribió cinco libros de poesía estridentista:
Esquina (1923), El viajero en el vértice (1926),
El canto de los hombres, con fotografías de Tina Modoti y
aún inédito, Cantos del hombre errante (1970) y El
libro de las voces insólitas (1986).
De su poesía social notamos: “Plebe” (1925), “Allende Allende
más allá” (1970), “Carta a los indios de Oaxaca” (1956).
Una parte del núcleo estridentista se traslada a Xalapa a
principios de 1926, List
funda aquí la revista Horizonte, en junio del mismo año, en la
Ciudad de México es desalojado el Café de Nadie por las fuerzas
de salud pública y el núcleo estridentista que allí permanece se
dispersa momentáneamente. En Xalapa, los iniciadores del
movimiento estridentista también se separan momentáneamente a
finales de 1927. List Arzubide se dedica entonces a publicar la
revista de vanguardia Norte y a actividades sociales como la
promoción cultural, la organización de sindicatos y la
colaboración con el grupo “Manos fuera de Nicaragua” en favor de
Sandino, el Comité por la defensa de los obreros Sacco y
Vanzetti y la Liga Antiimperialista. Con respecto a esto último,
cabe recordar que Don Germán asistió al congreso
antiimperialista en Alemania en 1929 con la comisión de llevar
una bandera estadounidense capturada por el ejército sandinista
durante un combate. Por tal acto de valentía y solidaridad -pues
tuvo que trasladarse de New York para de ahí embarcarse rumbo a
Frankfurt -el 20 de febrero de 1985 el Ejercito Popular
Sandinista le reiteró el grado de capitán del Ejército Defensor
de la Soberanía Nacional de Nicaragua que le fuera otorgado en
1929 por Augusto Cesar Sandino. Por tal acto los sindicatos de
obreros soviéticos lo invitan a visitar por un año la URSS. En
el verano de 1930 se traslada a París donde se reúne de nueva
cuenta el grupo estridentista y toma parte de las actividades
del grupo de vanguardia internacional Círculo y Cuadrado (Cercle
et Carré). A su regreso a México funda con Germán Cueto y
Angelina Bellof el teatro guiñol didáctico mexicano. Desde 1932
hasta 1936 es inspector especial de escuelas primarias
particulares haciendo que se cumpla el artículo 3o
constitucional. Aquí empiezan las luchas por el laicismo en la
educación que lo llevan a escribir el libro Práctica de
Educación Irreligiosa (1933), fruto de estas campañas es la
modificación al artículo 3o constitucional que elabora su jefe
Narciso Bassols (1934) y que regirá 12 años, aunque luego se le
quita el calificativo de socialista, queda radical en su
laicismo educativo. En 1934 prologa el libro de un joven poeta
desconocido, un republicano español Rafael Alberti. En 1935
cuando Antonín Artaud viene a México y es atacado por sus
propuestas de teatro de vanguardia para los niños, List lo
defiende, como vanguardista que es, en el Palacio de Bellas
Artes de la ciudad de México. A continuación asiste al Congreso
de Paz de Bruselas donde es nombrado por el pleno de la asamblea
como representante para dictar un discurso ante la XVII asamblea
de la Sociedad de las Naciones, trasladándose para tales fines a
Ginebra.
Carlos Chávez musicalizó su ópera infantil Mi amigo el gato
(1936) y Silvestre Revueltas su programa infantil de radio
Troka el poderoso (1938).
Frutos de estas experiencias fueron los libros de historia y
ensayo:
Mueran los Gachupines. Relatos del vivir contemporáneo
(1924); Emiliano Zapata (1926), (primera biografía del
héroe), con siete ediciones consecutivas; El Movimiento
Estridentista (1927); La huelga de Río Blanco (1935),
Historia de la lucha social, en colaboración con Armando
List Arzubide; La lucha contra la religión en la URSS
(1931); 1o. de mayo (1936); Prácticas de educación
irreligiosa (1934, 2da. ed.); Puebla (1946); La
batalla del cinco de mayo (1962); Polonia en mi cariño
(1963); Visión de Venecia (1964); El México de 1910,
El maderismo (1964, 2da. ed.); Tlatoani, Vida del gran
señor Netzahualcóyotl (1974). Y los folletos: Copérnico
(1973), Pushkin, romántico y realista (1955);
Mi visita a Rumania (1961), La gran Rebelión de los
Constituyentes de 1917 (1964) y Ramón López Velarde.
Su más reciente obra es López Velarde y la Revolución
Mexicana, publicada por la UAM. Otra obra inédita: La
Revolución Mexicana en la frontera con Estados Unidos.
Además, List Arzubide ha escrito cuento y teatro Guiñol: Tres
comedias revolucionarias, teatro proletario (1935); Tres
comedias infantiles. Teatro para muñecos (1936); Tres
comedias para teatro de muñecos (1936); Cinco comedias del
laboratorio teatral, teatro obrero y campesino (1936);
Hombres sin tierra, homenaje a Emiliano Zapata dedicado a
los niños (1934); Troka el poderoso, cuentos infantiles
(1939) El robo de la mujer de Rubens (1976) Y Arco
iris de cuentos mexicanos (1989).
Fue fundador del teatro guiñol en México. Secretario de
Venustiano Carranza, en su temprana juventud. Fundador de la
Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios(LEAR) 1934, del
ala izquierda de empleados federales(1936). fundador de la
Academia Mexicana de la Educación (1957), Orden Lenin de la Paz
(1970), Premio Nacional de Periodismo (1983), Premio Puebla
(1986) y Premio Nacional de Ciencias y Artes 1997 (Area de
lingüística y literatura) y Creador Emérito del Sistema Nacional
de Creadores (1998).
III
A Germán List Arzubide -lugar común- se le califica con
frecuencia de mal poeta, [5]
de poeta menor, olvidando que su libro El Movimiento
Estridentista, es un libro clásico, no sólo mexicano, si no
universal, es un libro escrito en prosa pero de intensa poesía,
“uno de los libros más bellos que he leído”, diría Gabriela
Mistral.
Nunca he entendido las razones de esa descalificación, si Maples
Arce era el, gran poeta (en verso), el profeta (el Jesús), el
principal bardo del movimiento –del que ni siquiera conocen su
poética compleja (el Abstraccionismo, poética del Estridentismo
en verso)-, la mayoría de apologistas y enemigos; Germán List
fue, el bardo, el seguidor principal de esa fe, el propagandista
(Pedro), y unos de los mejores poetas del movimiento en prosa
(es una magnífica prosa poética, escrita por un poeta, prosa de
poeta, para que no haya dudas), junto a la señorita etcétera,
de Arqueles Vela. [6]
El Movimiento Estridentista es un deliciosa obra inmortal (el
libro-bandera del movimiento), de la que los mexicanos y
latinoamericanos debemos estar profundamente orgullosos (así
como no cualquier país tiene una gran poesía prehispánica, y
después un gran poeta en la colonia como Sor Juana, así, no
cualquiera cuenta con un movimiento inaugural de la vanguardia
mundial), sin este libro fundamental, el movimiento –basado
también en la poética-táctica de la propaganda de guerra-
perdería buena parte de su brillantez, humor y frescura.
Así como, poco a poco, Maples Arce y el movimiento fue siendo
reconocido, descubierto, [7]
desenterrado por un extranjero,
[8] recordado en los ochenta sólo por un chileno
mexicanizado (y el movimiento infrarrealista inspirado por el
Estridentismo también) Roberto Bolaño, recién fallecido, y unos
de los novelistas más reconocidos actualmente, sobre todo por su
novela Los detectives salvajes que tiene como trama
principal la búsqueda de una poeta sobreviviente del grupo
estridentista, que creo identificar con Nelly Campobello, ahora
mítica escritora de la novela de la revolución y que por primera
vez editó Germán List Arzubide, entre sus muchos aciertos y
hazañas.
NOTAS
1. Hugo J. Verani. Las vanguardias literarias en
Hispanoamérica (manifiestos, proclamas y otros escritos).
F.C.E., Méx., 1991.
2. Germán List Arzubide.
El Dolor del Norte
(Transcripción y nota de Salvador Cruz), Catedral, Semanario
Cultural de Sintesis, Méx., Sáb. 29 de nov., de 1997.
3. El Doctorado Honoris Causa otorgado por la Benemérita
Universidad Autónoma de Puebla, el presente texto fue mi
semblanza del poeta para tal ceremonia, celebrada el 26 de
noviembre de 1998, para esta presentación aumento el texto y
hago algunas correcciones.
4. Frase de Evodio Escalante, que por cierto acaba de publicar
uno de los últimos libros sobre el estridentismo: Elevación y
caída del estridentismo, La centena Ensayo,
CONACULTA-EDICIONES SIN NOMBRE, 2002.
5. Generalmente “sus críticos” repiten los estigmas de sus
enemigos, los Contemporáneos, sobre todo de Xavier Villaurrutia
y de Jaime Torres Bodet hacia los estridentistas, lo que sucedió
con el estridentismo, fue que, me cito: “al mediatizarse la
revolución mexicana, el argumento que los sostenía y su
proyección: llevar la revolución al espíritu, al arte, se quedó
en el aire, no sucedió lo mismo con el futurismo (equivalente al
estridentismo en muchos aspectos por ser los dos paralelismo o
continuación del futurismo de Marinetti) y la vanguardia rusa,
su mayor continuidad y despliegue responde a la mayor
radicalidad de la Revolución rusa, que se acercó más al
socialismo, mientras la mexicana se quedó en una revolución
mediatizada democrático burguesa. Maples Arce, por si fuera
poco, se envolvió ante esto, con las carpetas del embajador
burgués”.
Como los Contemporáneos, dominaron la cultura del nuevo sistema,
al que estaban mejor acoplados, accediendo a los puestos
principales en los gabinetes de Relaciones Exteriores,
Educación, Cultura, etc. , su poder marginó casi absolutamente a
esta gran vanguardia.
6. Para Evodio Escalante, uno de los estudiosos más serios de
esta vanguardia, El Movimiento Estridentista de Germán
List Arzubide, la señorita etcétera de Arqueles Vela y
Panchito Chapopote de Xavier Icaza, son las tres obras
maestras de la prosa estridentista.
7. Está por salir, en esta editorial, el ensayo La poética
del estridentismo ante la crítica, de la maestra Clemencia
Corte, tesis dirigida por mí en la Maestría en Literatura
Mexicana, en la BUAP, hace tres años. En este trabajo se estudia
a fondo la poética estridentista, el Abstracionismo, y se
compara a partir de aquí las opiniones –generalmente
desinformadas, prejuiciadas, sobre todo de la crítica mexicana-
a favor y en contra del movimiento.
8. El querido maestro argentino Luis Mario Schneider con El
Estridentismo o una literatura de la estrategia, México,
Instituto Nacional de Bellas Artes, 1970. |