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Escritura de
Raimundo Contreras:
una aproximación a la semiótica vanguardista
de Pablo de Rokha
Cristián Gallegos Díaz
Recuerdo
que apareció sorpresivamente en una calle alejada por la que yo
andaba, con un enorme maletín bajo el brazo, y sus primeras
palabras fueron “compañeros, vengo desde Los Ángeles con unas
tremendas ganas de comerme unas patitas de vaca que aquí son
las mejores del sur”…
En otro
medio, Pablo de Rokha hubiese sido un poeta de proyección
universal, de lo cual él fue consciente y lo que comúnmente le
fue negado en su país, en gran parte por su misma actitud de
poner al autor delante de su obra. Pasada la hora de la diatriba
y el ditirambo, lo reiteramos, al fin se podrá acceder
limpiamente a la torrentosa poesía rokhiana. Entretanto,
pensemos en su muerte sabiendo que fue digna de su vida.
Jorge Teiller
INTRODUCCIÓN
El
conocimiento de la obra rokhiana es imprescindible en el proceso
comprensivo del arte de vanguardia en Chile y Latinoamérica. Hay
una insuficiencia notoria de estudios acerca de la poesía
rokhiana, todavía bajo los pre-juicios que se limitan a lo
meramente anecdótico, ignorando la dialéctica propia de lo
artístico, condicionada por el contexto social y cultural de
época.
Se hace
necesario romper la linealidad anecdótica de la crítica y
comenzar a profundizar en los análisis semióticos del arte de
Pablo de Rokha, como parte de la necesaria comprensión de la
problemática vanguardista y su peculiar modo de semiotizar la
cultura de nuestro país. Este es uno de los problemas de la
historia de la literatura nacional que ha sido insuficientemente
estudiado, y muy mal comprendido.
Escritura
de Raimundo Contreras
es una
obra vanguardista que, si bien no pertenece a ningún movimiento
con tales características, abre cauces para las posteriores
formas de semiotizar de la vanguardia de los años 30, siendo
esta misma obra una síntesis de las manifestaciones
vanguardistas de los años veinte, en Chile.
Nos
interesa el análisis sincrónico y diacrónico cuya metodología es
el análisis de un corpus literario desde una perspectiva
intraliteraria, y luego analizar este corpus contextualizado en
lo literario y lo extraliterario (lo social y lo cultural) como
tal incluido en el proceso productivo literario y su relaciones
con la procesualidad de la institución arte. La
explicación lingüístico-semiótica sincrónica denota presentación
de hechos referidos como pertenecientes a una misma estructura
sociosemiótica y cultural, pertenencia a un estado
sociosemiótico histórico. La explicación lingüístico-semiótica
diacrónica denota presentación de los hechos referidos tomados
en sus estados diferentes de evolución.
Los
adjetivos sincrónico y diacrónico se aplican tanto a los
fenómenos mismos, como a la descripción-explicación-comprensión
elegida por el analista. Si lo diacrónico se refiere a la
historicidad del habla, siempre en relación con un contexto
sociocultural, tenemos la siguiente sistematización:
interrelación biografía personal del poeta e historia biográfica
del poeta en correlación con lo histórico-social específico de
un momento determinado del devenir social; cómo el poeta expresa
su discurso poético ya contextualizado, producto de su propia
contextualización; cómo esta sincronicidad, siempre
historificada, se materializa, en otro momento histórico, como
un nuevo discurso poético contextualizado; qué correlaciones
guardan entre sí estas sincronicidades y respecto de las
situaciones sociales y culturales, las formas y modos históricos
de recepción-interpretación de la obra rokhiana.
En esta
procesualidad cambiarán la biografía personal del poeta, la
historia biográfica del poeta, el mundo social y el mundo
cultural, el contexto. Por lo tanto, se hace necesario un
análisis de la procesualidad expresiva de y entre textos o
discursos poéticos que dejan huellas lingüísticas de lo viejo y
de lo nuevo. Nos referimos a lo intratextual, aspecto de lo
intraliterario.
Por otro
lado, es imprescindible que cada texto-discurso poético se le
relacione con su contexto sociocultural. Allí se generará lo
diacrónico centrado en la subjetividad, como representación
emotiva que del mundo hace el poeta- sujeto poético, y la
posibilidad de interrelacionar los cambios sociales y culturales
con las formas y contenidos propios del discurso expresivo del
poeta-sujeto poético.
De la
interacción comunicativa, dialógica, del poeta con su
mundo y con el mundo, se genera un corpus siempre
contextualizado e historificado. De allí surgen las elecciones
de las formas y los contenidos que se expresarán en cada poema.
La siguiente tarea es estudiar cuánto de nuevo tiene esa
forma-contenido, y cuál es su relación con la procesualidad de
los contextos históricos. Así, se generan formas y contenidos de
vanguardia que pueden explicar y hacernos comprender mejor lo
epocal mismo, la institución arte, el contexto literario y
sociocultural.
Lo
diacrónico es entendido como cambio en sí mismo (dialéctica de
lo intraliterario) y cambio con respecto a la realidad (dialéctica
de las procesualidades de las contextualizaciones literarias),
así como también cambio de lo literario respecto de ese corpus
historificado y cambio de lo extraliterario en relación con la
dinámica del corpus específico y en relación con otros corpus
literarios. En parte es lo que Carlos Bousoño, en su libro
Teoría de la expresión poética, intenta resolver: el
problema lingüístico de la significación de los procedimientos
poéticos mediante leyes ahistóricas que la regirían, lo que no
se refiere a la ahistoricidad del arte, puesto que el arte
siempre es histórico, sino a que esta ahistoricidad se
historifica al cumplirse de un modo histórico en los momentos
literarios respectivos.
Utilizamos
y aplicamos el concepto zubiriano de respectividad como
el autorreconocimiento de una obra poética propia, en relación
con otras obras poéticas del mismo autor, de otros autores, y de
la historia literaria ahistorificada, sin olvidar que el
concepto mismo de poesía es histórico.
Los
elementos sensoriales, conceptuales, afectivos, volitivos,
tienen representación en la interioridad del poeta, y su unidad
expresada verbalmente se manifiesta como poesía sólo si tiende a
dar la impresión de que son comunicados tal como son.
Habría una especie de ilusión: que el lector cree sentir
la significación expresiva de la individualidad del poeta. Esta
ilusión sólo es posible por la conjunción comunicativa de
intelectualidad-afectividad-sensorialidad. Estas formas de
autoilusión e ilusiones son fenómenos objetivos e históricos y
las formas de comprenderlas y explicarlas también lo son.
[1]
Desde el
momento en que el signo poético, como todo signo, es social,
adquiere una dimensión histórica, y su comprensión también lo es.
De tal modo que, para una adecuada interpretación-explicación de
la poesía de un determinado autor, se necesita de un enfoque
sociosemiótico del lenguaje
socializado-culturizado-historificado. Por otro lado, un enfoque
etnográfico del lenguaje en la poesía rokhiana implicaría
valorizar el uso del habla en su marco natural, un aporte a la
configuración literaria de los sociolectos de Chile.
La
sociolingüística ayuda a establecer el surgimiento, la
permanencia y el desaparecimiento de estos sociodialectos
correspondientes a la microsociedad rurorbanizada; ellos
también tienen un lenguaje, dato que al menos prueba la
existencia de esa otra humanidad negada. [2]
Desde una
teoría sociosemiótica del lenguaje, la obra rokhiana, en su
totalidad, es inestimable para el conocimiento de lo nacional.
Introduce en las expresiones poéticas el habla rural cotidiano.
Posibilita comprender las interacciones entre el contexto social
y los significados-sentidos del vivir contextual. Permite
conocer las vinculaciones entre contexto social y sistema
lingüístico, los intercambios semánticos reales, las variedades
dialectales de las distintas clases sociales y sus respectivas
significaciones y asignaciones de sentido.
Falta
profundizar en la obra rokhiana a través del estudio de los
elementos propios de una teoría sociosemiótica del lenguaje: el
texto, la situación, la variedad del texto, el código, el
sistema lingüistico, la estructura social (Halliday, 1994:
143-166):
El texto
considerado como lo que se dice (escribe) en un contexto
operativo; codificaciones de una unidad semántica; lo que se
quiere decir dentro de lo que se puede decir (potencial de
significado) en un contexto de situación y un contexto de
cultura (Malinowski).
El tipo de
situación
como forma histórica del entorno vital desde donde surge el
texto. Corresponde a la estructura semiótica del contexto
social, constelación de significados derivados del sistema
semiótico de la cultura, de la semiósfera (Lotman, 1996).
Contexto social: propiedades generales de la situación que
funcionan colectivamente como determinantes del texto,
especificación de las configuraciones semánticas del hablante (Halliday,
1994). Hay correlación con la categoría de época,
considerando la situación particular o contexto
social, como estructura en relación al texto, al sistema
lingüístico y al sistema social, con sus tres
dimensiones: campo (acción social donde se inserta el
texto, actividad social en curso), tenor (relaciones de
papeles entre los participantes involucrados), modo
(canal simbólico o retórico, función asignada al lenguaje en la
estructura semiótica de la situación). Estas dimensiones son el
entorno semiótico en donde se intercambian significados. De la
delimitación adecuada de las propiedades semióticas del contexto
pueden surgir predicciones razonables de las propiedades
semánticas de los textos vinculados.
El
registro
(variedad semántica), como la configuración de recursos
semánticos que un miembro de una cultura asocia típicamente a
una situación. Es lo que se habla en relación con lo que se está
haciendo. Se comprenderá que el registro, en el caso de lo
poético, es una dimensión sociosemiótica compleja que involucra
al poeta, a los receptores históricos, al crítico literario
epocal coetáneo, contemporáneo, extemporáneo, a los receptores
extemporáneos. Todos se involucran entorno a un texto
semiotizado, en términos de selecciones particulares de palabras
y estructuras definidas en términos de significados.
El código,
entendido no como variedad de lenguas, caso de los dialectos y
registros, sino en el sentido de macroorganizaciones semióticas
que gobiernan la elección de significados (por un hablante) y su
interpretación (por un oyente). El código como tipo de semiótica
social, como estructuración simbólica de significados generados
por el sistema social. Los códigos son los reguladores de la
transmisión de los patrones culturales. Regulan los sistemas
semánticos activados por los determinantes situacionales del
texto (el campo, el tenor, el modo).
El sistema
lingüístico,
entendido específicamente como sistema semántico en un contexto
sociolingüístico asociado a lo lexicogramatical y a lo
fonológico. El poema-texto como producto polifónico de la
interacción entre los modos de significación (ideacional,
interpersonal, textual) presentes en todo uso del lenguaje en
su contexto social. Función ideacional, función de
contenido lingüístico, codificación de la experiencia
individual-cultural del poeta. Modo interpersonal: potencial
específico de significación del poeta, en este caso, modos de
expresión de actitudes y juicios y modos de influencia en las
actitudes y comportamientos de los receptores, en un contexto de
situación. Componente textual: potencialidad de formar
textos-poemas, lenguaje operativo en contexto de situación,
relación del lenguaje manipulado en relación con su entorno
verbal y no verbal (situacional), despliegue de las competencias
lingüísticas (Coseriu, 1988) y retóricas (Noemi, 1999) del
poeta.
La
estructura social,
como definidora y significadora de los diversos tipos de
contexto social en donde se intercambian significados; como
generadora de tensiones semióticas; como reguladora de los
significados y los estilos de significación asociados a
contextos sociales específicos; como jerarquizadora social de
grupos, estamentos, clases, por ende, de los dialectos sociales
y de las expresiones simbólicas; como
perturbadora-distorsionadora de los sistemas semánticos. Aquí
cobran importancia las tensiones semióticas en torno del uso de
“vulgarismos” en la poesía rokhiana, hecho visualizado como
“impurezas lingüísticas” por la crítica dominante, lo que para
otros es parte de la dinámica tensionada del sistema social que
el poeta expresa a través del querer-poder-deber decir.
El
presente trabajo es una aproximación teórica a la problemática
sociosemiótica del vanguardismo poético de la poesía rokhiana, a
partir del corpus de Escritura de Raimundo Contreras
(1929).
LO RURAL Y
LO URBANO
El gran
tema de Escritura de Raimundo Contreras es el que
concierne a lo urbano y a lo rural. Este tema hace que esta obra
sea vanguardista, porque es la primera gran obra poética chilena
que tematiza esta problemática sociocultural y la semiotiza de
manera compleja.
El modo de
producción capitalista transforma hábitos, actitudes y valores
perrtenecientes al mundo rural. La urbanización creciente va
delimitando una ruralidad inespecífica, lo que aún no es
urbano, y una ruralidad específica concerniente a la vida
campesina. Tanto la urbanización como la ruralización implican
formas o modos de vida, por lo cual lo urbano ya no va
limitándose a lo citadino, sino que se extiende hacia lo
campesino, con lo cual el proceso de ruralización tiende a
transformar lo tradicional campesino. Esto se plantea en
Escritura de Raimundo Contreras. En realidad, es una
constatación de la extensión del modo de vida capitalista al
territorio social como totalidad, y al mundo rural en
particular, transformando constantemente las interrelaciones
humanas. El sujeto poético expresa un proceso enunciativo
original al asumir la semiótica de la soledad social producida
por el silencio contextual. Es interesante, además, constatar
que Escritura de Raimundo Contreras expresa la semiosis
social, no de la dicotomía de lo urbano-rural como se pudiera
pensar ligeramente, sino la del continuum de lo más
rural-menos urbano a lo más urbano-menos rural.
En esta
obra se funden lo autobiográfico, lo literario y lo
histórico-social. El propio héroe Raimundo, imagen del “héroe”
de Rokha, representación simbolizada del huaso chileno, podría
definirse como un habitante rurubanizado en actitud trágica.
El sujeto poético enuncia la epopeya presencial (enunciada
siempre en modo presente) de Raimundo Contreras,
refiriéndose al impacto psicológico que va produciendo el
continuum contrastado de campo- ciudad. Raimundo Contreras, como
imagen autobiográfica de de Rokha, figura
semiotizada del autor, ayuda a configurar el poema como un
proceso unitario de significantes que simbolizan las
experiencias vitales del poeta. Esto sólo puede concluirse al
cotejar el texto con el contexto histórico y con la biografía
personal. La ciudad es soledad, deconstrucción de creencias
tradicionales, transformación del sentido de la libertad
personal. Es transformación de los parámetros vivenciales, de
conflictos profundos, violencias e inseguridades. Pero este
impacto psicológico no es tan sólo personal. A través del
poema-obra, se busca expresar la trascendencia social de una
soledad de pueblos-mundos rurales, de opresión, de
determinaciones de lo rural por lo citadino. Esto se simboliza
mediante la épica de Raimundo Contreras, de tal modo que
el dolor personal por la pérdida del hijo, el dolor social
producto de la rururbanización del campo chileno, la soledad
personal y la soledad social configuran un mundo vivencial que
incluyendo el dolor, la soledad, la exclusión personal, no se
limitan a eso, sino que expresan también la épica nacional del
huaso chileno acorralado por la modernidad y la urbanización
creciente.
De cierta
manera, el poema esboza ese sometimiento del campo por la
ciudad, de un mundo cultural rural que va resintiéndose producto
de la extensión del modo de producción capitalista. Reiteramos
que, semióticamente, los significados del poema rebasan los
significantes, de tal modo que en ningún caso podríamos hablar
de un poema épico nacional bien estructurado, pero es un esbozo
de épica del huaso chileno, lo que la convierte en una obra
vanguardista, de búsqueda semiótica única en la literatura
nacional.
Es la
época del surgimiento de las ciudades-mundos, de las tecnópolis,
y de su impacto en las relaciones humanas. Es el advenimiento de
la soledad personal-social y la horadación del amor concreto,
del amor familiar, del amor a los hijos, del amor a la esposa.
En la enunciación y en los enunciados no aparecen claramente las
causalidades materiales de tal proceso de desintegración de
tradicionidades. Ellas permanecen ocultas tras la tragedia
personal-biográfica de la pérdida del hijo Tomás. Sin embargo,
la semiosis interpretativa intertextual nos autoriza a afirmar
que el poeta no ignora estas causalidades, pues ellas están
claramente referidas desde Los Gemidos.[3]
Pablo de
Rokha se transforma en un semiólogo-ideólogo de la tierra
sufriente frente al desarraigo causado por el progresismo
capitalista. Lo rural va transformándose en intersticios al
interior de la urbe global. ¿Qué ofrece lo urbano a Raimundo
Contreras?. Santiago de Chile le ofrece un poncho de dudas.
En cambio el campo chileno, semejante a un Dios protector,
cual Dionysos le saluda desde los viñedos y las bodegas de la
antigüedad. Este proceso histórico-social es semiotizado en
Escritura de Raimundo Contreras como una tragedia
personal-social.
Una de las
formas de semiotización planteada en Escritura de Raimundo
Contreras corresponde a la pervivencia trágico-nacional de
estos intersticios de ruralidad insertos en el continuum
ruralidad variable-urbanización variable, en los que la
ruralidad se define, entre otras cosas, por la soledad, es
decir, por una forma de incomunicación y una forma
trans-figurada de la muerte. De Rokha es el primer poeta
chileno que plantea de manera explícita esta problemática
contemporánea. Esto lo hace ser un poeta vanguardista que canta
a la procesualidad social de la transformación trágica del campo
en apéndice vivencial de la ciudad. Ello implica que el poeta de
Rokha no busca la originalidad, sino el testimonio
semiotizado de las transformaciones de su origen, que es
el origen de la chilenidad, en medio de las crisis económicas,
de la depresión económica que acompañan a la expansión
capitalista de finales de la década del veinte. Es, pues,
Raimundo Contreras, imagen de Pablo de Rokha, un prototipo de
inmigrante marginado. Es parte de la tragedia del habitante
de la vida rural que es obligado a urbanizarse. Es expresión
poética de procesos históricos de repercuciones continentales.
De Rokha
se configura como poeta testimonial de una tragedia
histórica. Su pervivencia, es la pervivencia poetizada del
poblador rural chileno, una epopeya nacional. El poema nos
interpela en forma de sociología poetizada de los
asentamientos rurales en proceso de urbanización, la del
habitante rururbanizado, la del inmigrante marginado, la de la
sociedad rural que va dejando de ser tal, mediante lo cual asoma
lo que ha permanecido oculto a la literatura poética expresada
hasta aquel entonces: lo agrario, los intersticios
culturales de la vida campestre. Deja abierta, pues en la obra
no se toca, la cuestión agraria, las problemáticas
clasistas del proletariado del campo.
Primera
obra literaria poética chilena que enuncia estas
transformaciones irreversibles. Es, pues, una obra vanguardista
por su temática, pues se abre a la dialéctica de lo urbano, lo
campesino, lo agrario, lo rural. Deja abierta la semiotización
poetizada de las posibilidades de mejorar las condiciones de
vida de la población humana marginada de los centros urbanos que
se van globalizando y, al mismo tiempo, las formas de
conservación del medio rural. Estamos claros que eso sería
exigir a la obra rokhiana algo que excede los significados y los
sentidos contextualizados, forzar interpretativamente su ya
logrado carácter enunciativo-denunciativo. Por ello que la obra
no se refiere y no puede referirse al campesinado: la semiótica
social rokhiana siempre parte de lo autobiográfico, y como tal,
de Rokha no es el prototipo del campesino sino del habitante
rururbanizado, del huaso chileno inmigrante marginado que gusta
de conservar con orgullo sus tradicionidades. Semiotiza sus
propias formas de vida, sus propias culturalidades. Es un héroe
combatiente de la geofagia citadina, la de los
devoradores de la cultura rural, más que campesina, ubicándose
más allá del banal defensor del paisaje, del poeta lárico
ambiguo y neutral, o del agitador político procampesino. La obra
rokhiana se va configurando como sociología de lo marginal y
como antropología de la cotidianidad rural.
INCONSCIENTE Y ESCRITURA
Otro tema
importante que plantea esta obra rokhiana es la poetización del
sueño como deseo erotizado e irrealizado. Es la expresión
escritural como cura de las enfermedades, del dolor, del duelo.
Son otras temáticas vanguardistas incluidas en Escritura de
Raimundo Contreras. Los contenidos del inconciente
desempeñarían un papel relevante en la conducta humana, como es
el caso de la conducta asociada a la escritura poética. Estos
contenidos estarían ordenados por leyes propias distintas
a las leyes que ordenarían las experiencias conscientes. Lo
fundamental es que pensamientos y emociones, a nivel del
inconciente, no son conceptualizados, sino trans-formados en
imágenes; los objetos son representados simbólicamente
mediante imágenes. De allí la poesía rokhiana hecha de imágenes,
en lugar de metáforas [4]. El símbolo y lo simbolizado no
son necesariamente identitarios, pueden ser sólo coexistentes.
Los contenidos manifiestos, como la escritura, son
expresiones, a nivel de lo consciente, de contenidos
latentes, como es el caso de deseos y pensamientos
inaceptables (caso de la pérdida de un hijo en Escritura de
Raimundo Contreras, donde Raimundo simboliza-representa
a un héroe popular afectado por la marginalidad social, la
soledad, la pérdida permanente de vida, lo que en buenas
cuentas viene a simbolizar-representar ciertos contenidos
biográficos del poeta de Rokha [5]. Puede interpretarse
la relación de la muerte del hijo de Pablo de Rokha como hecho
real, y el desarrollo vivencial de Pablo de Rokha
representado-simbolizado en Raimundo Contreras, como una forma
de neurosis de transferencia, de autopsicoterapia en que se
reproducen vivencias psíquicas presentalizadas en un aquí-ahora,
forma de resolución del duelo, del conflicto personal sucitado
por la muerte de un ser querido).
Entre el
inconciente, el preconciente y el conciente (complementarios a
la formulación estructural del yo, el superyo y el ello,
según la topografía freudiana), subsiste una procesualidad muy
dinámica de pasos de contenidos ocultos o disfrazados como
símbolos.
La primera
época de la poesía rokhiana se basa entre otras cosas, en los
aportes del psicoanálisis freudiano, común a muchos movimientos
vanguardistas de la década del veinte en Europa y Latinoamérica.
En Escritura de Raimundo Contreras asistimos a la última
obra de la primera etapa rokhiana en donde la vivencialidad
individual es simbolizada como la vivencialidad de un héroe
popular. Pronto de Rokha pasará a la epopeya social, a la
heroicidad de los pueblos. Es el paso de lo
inconsciente-individual-existencial a una expresión escritural
poética de lo consciente-popular-emancipatorio. Desde una
poesía social-política anárquica e individualista a una poesía
social-política y revolucionaria, de dimensiones epopéyicas, tal
como lo concebía Pablo de Rokha. En Escritura de Raimundo
Contreras encontramos, a nivel de expresión poética escrita,
las huellas autobiográficas de las pulsiones sexuales y
agresivas, de las satisfacciones inmediatas de los deseos
primarios que parten de lo corpóreo, de las experiencias
placenteras que se transforman en poesía de contenidos
manifiestos, algo propio de la primera etapa rokhiana que lo
distingue de toda otra poesía sublimada.[6]
Esta forma
de expresión poética pulsionada chocó, irremediablemente,
con los rígidos esquemas expresivos aceptados por la elite
intelectual y la crítica de la época. El desarrollo propio,
dialéctico, de la poesía rokhiana, se dirigirá desde una poesía
pulsionada individual a una poesía pulsionada social, desde una
poesía de lo placentero-trágico, expresión de lo egoista y de lo
irracional, a una poesía de lo placentero-épico, expresión de lo
social y de lo racional de las gestas de los pueblos. En esto
subyace una forma literaria vanguardista que, como tal, es
única.
Escritura
de Raimundo Contreras
es, al
mismo tiempo, escritura vanguardista en relación con la propia
dinámica de la poesía rokhiana, y en relación con el contexto
epocal literario. Ello porque la poesía rokhiana es poesía en
constante proceso evolutivo, una verdadera escritura en
movimiento al decir de Nómez, jamás exenta de la realidad, ya
sea centrada en la realidad individual como en la primera época,
ya sea centrada en la realidad social como en las épocas
posteriores. El punto de inflexión lo marca Escritura de
Raimundo Contreras por lo cual la consideramos una obra
vanguardista-gozne. En esta obra se logra la tensión máxima
entre poesía pulsionada de lo individual, poesía del
sujeto-poeta experimentador del placer-trágico y poesía
pulsionada de lo social-político y/o superadora de la
individualidad alienada en el placer-trágico.
Tres
formas de superación que la poesía rokhiana va preconfigurando:
la presencia redentora de la mujer amada (Winett de Rokha); una
forma de represión, la proyección efectuada en las figuras de
autorrepresentación (como Raimundo Contreras), y la formación
reactiva conciente de un comportamiento de compromiso social que
se abre escrituralmente bajo la forma de epopeya popular
realista.
Escritura
de Raimundo Contreras
marca la
transición rokhiana desde una poesía de las experiencias
deseosas trágicas de lo individual, canto de lo primordial de la
existencia individual, a una poesía del deber y/o de la
exigencia ética de cantar a las experiencias emancipatorias de
pueblos enteros, canto de lo primordial de la existencia
liberadora popular. Tal movimiento escritural hace de la poesía
rokhiana una poesía de vanguardia en lo político-literario que
necesariamente va entrando en conflicto tanto con las elites
intelectuales dominantes como con las elites intelectuales de
izquierda de la época. Poesía de contenidos y formas que
expresan la interpretación representada y la representación
interpretada del discurso y la vida del poeta Pablo de Rokha.
Sociosemiótica de lo individual contextualizado. [7]
ESCRITURA
IMAGINATIVO-INSUMISA
Escritura
de Raimundo Contreras
es la
expresión insumisa de la experiencia artística de un poeta
chileno. Escritura indócil. Es sensación semiotizada ligada a la
experiencia de la temporalización del vivir, en el sentido de
presentez insumisa. La Escritura de Raimundo Contreras
es un texto-discurso escrito siempre en tiempo presente.
Presentez que busca la eternización y, al mismo tiempo, la lucha
atávica contra la permanencia.
Lo
artístico en la poesía rokhiana es una aproximación a lo
natural-animalesco inserto en la vida misma, para intentar
superar esa animalidad, y al mismo tiempo, aproximación a la
humanización como forma de superación de la inhumanidad. Estas
aproximaciones se efectúan desde un ámbito semiótico de
imaginación, con lo cual lo propio de la poesía rokhiana es
la aproximación a través de las imágenes y no a través de las
metáforas como en la mayor parte de la poesía. [8]
Lo
imaginario es el recurso semiótico por excelencia de de Rokha,
hasta el punto que la imagen de sí mismo se transforma en un
signo social simbolizado a través de la palabra escrita, porque
entre de Rokha, el sujeto poético y Raimundo Contreras hay una
transferencia metonímica de sentidos,
representaciones interpretadas e interpretaciones representadas
de sí mismo y, simultáneamente, construcción de red compleja de
imágenes que ligan la tragedia vivencial personal con las
grandes tragedias humanas:
Jesucristo-Raimundo-de Rokha,
Jesucristo-Padre/Raimundo/de Rokha-padre,
Raimundo-huaso chileno/de Rokha-inmigrante marginado,
Jesucristo
rechazado/Raimundo silenciado/de Rokha marginado,
Jesucristo
redentor/Raimundo-bandido redentor/de Rokha-padre redentor,
Etc.
Son
formas imaginativas del sí mismo pero no de y en lo mismo.
De Rokha siempre construye una semiótica epopéyica del sí mismo
y la transforma en una semiótica epopéyica de la otredad, porque
se siente, siempre, considerado un Otro, y no puede y no se
puede, desligarse-desligarlo de la imagen de sí mismo
interpretada-representada como la imagen del Otro mismo. Esta
dialéctica de las imágenes de sí mismo es un núcleo original de
la poesía rokhiana, lo que la hace diferente y fundacional, como
experiencia artística y como obra de arte, de otras de la época.
Y más auténtica. Esto nunca fue comprendido por la crítica
oficial de su época, lo que lo transforma en un literato
oficialmente incomprendido.
La
experiencia artística rokhiana va configurándose a través de la
acción (praxis), del pensamiento (discurso interno), del
lenguaje poetizado (discurso poético externalizado). Es una
elaboración (techne) compleja que requiere ser
descontextualizada, para comprenderla y, posteriormente, ser
recontextualizada para poder ser re-comprendida en su verdadera
dimensión histórica [9]. Por lo tanto, el proceso
elaborativo de imágenes, lo propio de la poesía rokhiana, no
puede entenderse si nos restringimos a lo meramente subjetivo,
al yo individual del poeta, o a lo meramente objetivo, al
análisis semiótico de los textos. Sólo se entiende si
consideramos lo anterior junto con la comprensión de la
dimensión artística del sí mismo rokhiano; en otras palabras,
considerando la comprensión artística que el propio de Rokha
hace de su experiencia artística. Así queda más claro que la
poesía rokhiana aporta algo imprescindible al arte nacional: los
hechos tanto históricos como cotidianos no son tan sólo
interpretables sino que sobretodo sólo son comprensibles en
tanto son imaginables, es decir, percibidos como
experiencia artística. Esto queda muy claro en Escritura
de Raimundo Contreras a través del penúltimo poema titulado
Imagen:
...de la
materia que es seguramente porosa como esponja o como recuerdo
de amante muerta o como atado de agua de alma él obtiene algo
duro muy duro y lleno de esquinas (…) postura y lanzada de
viento la ecuación del canto del sembrador cuando ha sembrado
del forjador cuando ha forjado y tiene derecho a la tarde la
alondra estremecida de los picapedreros y los borrachos y los
poetas y los bandidos el grito inmóvil del que descubre mundos
sublime vil altura de los que administran peligros: armas de
fuego mujeres epopeyas países sepulturas esperanzas y otro
horrores como el tiempo o el mundo y también alegría de
serpiente enamorada y también alegría de huaso rico tomador y
comedor cuando el otoño deshoja la primera guitarra amarilla (…)
frecuentemente gira y canta adentro de su imagen alguna estación
de naranjas triste de mujeres y aceitunas sin horizonte (…)
estilo de cosas que no sucedieron él las agarra las abarca las
aplasta estipulándolas en significado de verdades inabordables y
produce el orden.
Lo
imaginario no se circunscribe tan sólo a la representación
consciente de imágenes, sino que incluye la representación
subconsciente de imágenes, y en esto, la teoría literaria de de
Rokha es indisociable de la comprensión freudiana de las
pulsiones del subconsciente. Así lo es, al menos, hasta
Escritura de Raimundo Contreras. La mayor parte de las
imágenes son subconscientes, y por ello la escritura cuasi
automática, los espacios de silencio, la falta de puntuación en
Escritura. Pero en estricto sentido, de Rokha descubre
por sí mismo que la representación escritural de las incesantes
imágenes es tan sólo un modo de aparición, un modo de surgir de
las imágenes, dentro de todo el devenir de lo imaginario, que,
sin embargo, son agarradas, abarcadas, aplastadas,
significadas, ordenadas por un alguien, por un poeta, sin
duda, ser de experiencia artística, ser imaginativo de lo
mundano, des-cubridor de mundos.
Desde
Escritura de Raimundo Contreras, de Rokha esclarece el hecho
de que tanto un individuo humano como los pueblos son más que el
conjunto de representaciones, por lo cual la identidad personal,
así como la identidad nacional no pueden ser reducidas a unas
cuantas representaciones de sí mismo, pues el devenir de
imágenes es un proceso mucho más complejo que las meras
representaciones. Esto nos lleva a plantear que la semiótica de
la poesía rokhiana es compleja, pues el conjunto de
significantes y significados está constantemente desbordado por
un devenir de imágenes. También nos hace afirmar que en la
poesía rokhiana las identidades individuales y nacionales no se
reducen a las representaciones, sino que abarcan el devenir de
las imágenes, y en este sentido, la poesía rokhiana es única, y
auténtica, pues se construye como un imaginario cultural del
pueblo chileno.
Lo que le
preocupa a de Rokha es cantar el devenir imaginario de los
pueblos. Así, se configura una semiótica de lo
histórico-dramático-artístico. Histórico: devenir de pueblos.
Dramático: actuación de pueblos. Artístico: inventiva de la
transdependencia de las fuerzas histórico-dramáticas de los
pueblos.
La poesía
rokhiana deja al desnudo la falsa categoría de “la identidad
nacional”, y pone en el tapete la categoría de “deseo de
independencia” de los pueblos. Raimundo Contreras es un héroe
popular que más que afirmar su identidad, afirma su deseo de
independencia, proceso doloroso como la pérdida de
hijos…Afirmación del deseo de mostrar la fuerza insumisa de los
pueblos, a través de la experiencia artística. Este deseo de
independencia se constituye imaginariamente en la poesía
rokhiana tanto como deseo social-político de independencia,
así como ideología política.
La obra
Escritura de Raimundo Contreras es el punto de inflexión
entre el deseo primordial de independencia individual proclamado
en su más alta expresión en Los Gemidos y el advenimiento
de la ideología poético-social-política que se inaugura después.
El gran
proyecto rokhiano es cantar a la capacidad sociopolítica de los
pueblos, o sea, de las naciones, pues este proyecto de
experiencia artística se construye en base no de lo identitario,
sino de lo insumiso que desea la independencia, y para ello es
insoslayable recurrir a la memoria popular, pues sin memoria no
hay historia.
Canto de
memorias, olvidos, e imaginarios populares. Canto al sentido
propio de saberse transitorios queriendo ser reconocidamente
independientes e insumisos perdurables.
La poesía
rokhiana nos plantea que los americanos somos pueblos-naciones
constituidos a través del devenir histórico en donde el deseo de
independencia es más que la mera búsqueda de una ficticia
identidad nacional: se busca lo real y lo imaginario político en
juego dialéctico.
La poesía
rokhiana, desde Los Gemidos hacia delante, es canto
transformándose en epopeya popular realista, tal como el propio
de Rokha la definió, y como tal, un proyecto poético de grandes
proporciones.
En ese
proyecto, de Rokha se constituye como el primer poeta chileno en
considerar a Suramérica como sociedad de pueblos,
en contraste con los Estados Unidos de Norteamérica, Estados
sin pueblos, estados sin nación, una gran tecnópolis
desnacionalizada. Y lo que pone en vigencia de Rokha, a través
de su poesía, es la búsqueda de la auténtica independencia de
los pueblos en medio de la interdependencia, precondición
ineludible para construir verdaderas, demo-cracias efectivas y
reales, y no tan sólo sistemas de representación.
Los
bloqueamientos de los deseos de independencia de los pueblos
llevan al autodesprecio. Y es lo que confiesa el hablante
poético acerca de Raimundo: un héroe popular que ha sufrido
autodesprecio, ante las oleadas de silencio y las exclusiones
sociales, el vivir al margen del sistema. También ese
autodesprecio de Raimundo se genera por la ofensa hacia “Él”,
hacia Jesucristo, símbolo de iglesia, de
pueblo-sacrificado-redimido.
El rescate
del deseo de independencia propuesto en Escritura de Raimundo
Contreras se contrapone a la abstracta búsqueda de una
identidad nacional, más precisamente, de un nacionalismo, de un
localismo sin trascendencia. Así como Raimundo lucha contra su
egocentrismo, los pueblos deberían luchar contra el
endocentrismo. Por ello el proyecto poético rokhiano parte desde
la insumisión para llegar a la concreción de la independencia
digna, a través de la experiencia artística.
Es
interesante señalar que en esta obra, de Rokha sostiene la
importancia de la voluntad como factor de cambio,
siguiendo los conceptos teológicos cristianos y los conceptos
filosóficos schopenhauerianos-nietscheanos. La exaltación de la
voluntad devino, en lo personal, en una proclividad al
stalinismo y luego al maoísmo, movimientos de clara connotación
político-voluntarista.
La
experiencia artística rokhiana exige, necesariamente, un
ser-estar- en- el- mundo de manera insumisa; la gesta de los
pueblos es una forma de experiencia artística insumisa. Por ello
merece ser cantada. Tal es el corolario de todo el proyecto
poético rokhiano configurado desde Los Gemidos. Es el
proyecto más auténtico y original de la poesía chilena. ¿Por
qué?. Porque la poesía rokhiana parte desde la geo-grafía
historificada de lo humano, desde el paisaje humanizado, es
decir, no del costumbrismo modernista, de lo bucólico o de lo
lárico neutral, sino del paisaje en cuanto a pasaje a través de
las vivencias materializadas que son posibles de sentir con
todos los sentidos: ver el dolor, escuchar el silencio de los
demás, gustar de las comidas, oler el sexo de las mujeres-niñas,
tocar lo injusto, etc. Canto a lo terrestre, lo cotidiano, lo
rural, lo excluido, a los pueblos insumisos, a los héroes
populares, a los habitantes marginados. Tomará la forma de una
experiencia artística configurada como epopeya popular realista.
Canto al movimiento devenido de los pueblos insumisos. De Rokha
formará parte de ese movimiento, no como un sujeto representado
por Raimundo Contreras, sino como Raimundo Contreras,
sujeto-imagen de sí mismo.
El mayor
personaje de la poesía rokhiana, a partir de Escritura de
Raimundo Contreras, será el pueblo y sus luchas por
concretizar sus deseos de independencia. En este canto de gestas
populares, los pueblos reales excluidos formarán parte de la
experiencia artística, porque de Rokha, como ser real, no tan
sólo se siente un excluido, sino que es un
excluido. Por lo mismo, de Rokha, a diferencia de los demás
poetas chilenos coetáneos-contemporáneos, no pretende ser
auténtico-original, porque es auténtico-original. Sólo
que su voluntarismo exaltado hizo que antepusiera su
personalidad por sobre su obra, tal como lo señalara
acertadamente Teiller en un escrito póstumo.
La obra
rokhiana es, entonces, expresión semiotizada de lo independiente
insumiso-excluido-marginado, y de allí su fuerza, a través de lo
que se ha llamado una semiótica de signos rotos, algo que
se ve desde Los Gemidos hasta Escritura de Raimundo
Contreras.
VANGUARDISMO EROTIZADO
No hay
alternativas reales en la modernidad capitalista, sino opciones
dentro de lo mismo.
Y frente al delirio mercantil de los deseos sexuales algo escapa
a la mercantilización global: el amor humanizado. De allí que
Raimundo-de Rokha encuentren la redención anhelada, la
independencia deseada, en Lucinda-Winett (de Rokha).
El mercado
sexual-libidinal atraviesa toda la geografía de lo urbano-rural,
desde los prostíbulos rurales hasta los prostíbulos citadinos,
como manifestaciones concretas de la urbe capitalista
globalizadora. Y la gran reserva ética recidirá en el amor de
pareja y en el amor a los hijos, en suma, en el amor por la
familia. Sin duda, de Rokha es en esto un epicúreo. Amor de la
familia que es amor por lo original, y lo más original es el
amor-deseo por la independencia, tal como ha sido la búsqueda
trágica de los pueblos. Aquí observamos la coherencia entre lo
biográfico-personal del poeta, su filosofía, su experiencia
artística, su proyecto artístico, su canto a los pueblos
insumisos y marginados. Es una coherencia que nace como una
semiótica de lo existencialmente excluido-marginado. Por
ello los significantes-significados están, en la poesía
rokhiana, siempre impregnados de una dimensión social que
excluye, porque es excluida, de una dimensión social que
margina, porque es marginada. Los signos pertenecen a la
lucha misma de lo personal-social, y en esa lucha constante, se
rompen, liberando sus sentidos excluidos-marginados. De allí que
es poesía con tono rural cotidiano, campesino, altamente
erotizado, que siempre moverá a escándalo y rechazo de parte del
crítico oficial excluidor, de la elite intelectual excluidora,
que sólo acepta las representaciones remozadas de un imaginario
cultural rural estereotipado, mas nunca el imaginario cultural
rural mismo, semiotizado como tal.
Proyecto
vanguardista que distará de aquel proyecto
hermético-elitista-lúdico de Huidobro y de La Mandrágora,
tan de gusto de los que siempre excluyen y marginan otras
alternativas. En tal sentido, de Rokha luchó por hacer valer
otras alternativas poéticas, no otras opciones poéticas [10].
Su proyecto poético, tan ligado a su semiótica, no tenía cabida
para más de lo mismo, o la imitación burda o sutil, o el plagio.
SEMIÓTICA
DE LO CHILENO
Raimundo
es producto de su situación social y cultural. Él y su contexto
son un habitáculo móvil, que cambia de espacio y de tiempo, pero
siempre conserva parte de su espacio y parte de su tiempo. Por
ello es un bandido, pero no en el sentido-significado de lo
urbano, sino en el sentido-significado de lo rural: héroe
superviviente, transgresor de la mora, de las costumbres,
portador de una ética del marginado. No un criminal a-moral,
propio del transgresor urbano, producto de la urbe que se
expande. No un criminal violento, sino un transgresor
violenciado que reacciona sobreviviendo entre la soledad del
campo y la soledad de los prostíbulos. Huaso-bandido transgresor
de las reglas no propuestas sino impuestas. Como de Rokha, como
los pueblos que desean la independencia, pero que al ser
intencionalmente bloqueados en esa empresa, tienen que
reinventarse constantemente. Así es la experiencia
artístico-biográfica rokhiana: una reinvención del sí mismo que
duele y que molesta. Arte social-político por excelencia,
semiótica artístico-política, no en el sentido de arte
urbano-citadino, sino de arte
transgresor-emancipatorio-descanonizador-comprometido con la
lucha por la independencia de los pueblos-individuos y de los
individuos-pueblos. Arte de vanguardia basado en la intuición
poética de los pueblos [11]. Inclusive las expresiones
religiosas rokhianas, son expresiones-protesta acerca de la
miseria real que surgen del vivir enajenado-alienado de los
pueblos y del sí mismo, que si en su momento pudieran ser vistas
como superables mediante el amor, luego serán vista como
superables sólo mediante la emancipación, la insumisión en
búsqueda de la realización del deseo de independencia
individual-popular.
La obra
rokhiana es una semiopoética de lo popular, es decir, una
auténtica muestra de una elaboración sígnica en correspondencia
con lo que se muestra que se es, a través de una
experiencia artística [12]. La fenomenología sígnica, la
semiótica de lo que aparece en el texto poético, es expresión
del proceso creativo del poeta, de la poiésis poetizada,
de lo que hace surgir dicha fenomenología sígnica. Por eso es
una semiopoética coherente-congruente-original-auténtica.
La obra
rokhiana nada tiene que ver con la muerte faucoultiana del
sujeto, pues el sujeto siempre está en la presentez del vivir,
lo que denominamos sujeto gerundizado. Nada tiene que ver
con la fragmentación postmodernista del sujeto, porque entre
poeta y hablante poético media una representación-interpretación
del sí mismo, como parte de un proceso más amplio de imaginación
constante del sí mismo interpretado-comprendido siempre en su
contexto real-literario, todo lo cual configura una unidad de la
totalidad poética que es más clara que cualquier creencia
postmoderna en una supuesta teoría de los fragmentos. La sola
presencia del proyecto poético rokhiano es clari-vidente, es
decir, una muestra clara de saber mirar, visionar desde el
presente hacia el por-venir, todo lo cual sería imposible
mediante una visión fragmentada y/o fragmentadora de la
realidad. Son dos formas de semiotizar la realidad, dos formas
distintas de proyectos poético-políticos. La semiosis poética
rokhiana está en plena correspondencia con una política de las
imágenes-sensaciones-conocimientos propia del devenir de los
pueblos, plenamente correspondiente a los imaginarios políticos
populares y a los imaginarios culturales populares. No es
extraño entonces que haya sido consciente y deliberadamente
excluida-marginada-ignorada hasta hoy, por los que no creen en
estos proyectos o por los que falsamente dicen creer en estos
proyectos.
Si en
Los Gemidos encontramos la redundancia, la repetición
constante de ciertas frases, en Escritura de Raimundo
Contreras encontramos la ausencia de signos de puntuación y
espacios en blanco. La primera corresponde a una semiótica de lo
maquinal, de lo automatizado, incluyendo al hombre, semiótica de
lo rural que es fagocitado por la urbe tecnologizada, semiótica
de lo citadino en ritmo maquinal tecnologizado. La segunda
corresponde a una semiótica de lo rural transformado en
intersticio de lo urbano en expansión, asociado al bullir
constante de las imágenes que pueblan el doloroso vivir del
habitante rural que va siendo marginado. Es la semiótica de la
pérdida de lo rural y de la pérdida de lo filial. Ambas
semióticas son expresiones sígnicas de momentos diferentes de un
todo unitario: de Rokha-pueblo chileno-pueblos
latinoamericanos-visión antiimperialista norteamericana.
1922 es el
choque de de Rokha con la urbe imperial, así como es el choque
cada vez más pronunciado entre los pueblos americanos y
Estados Unidos constituido en un nuevo imperio
económico-político-social-cultural. 1929 es el repliegue de de
Rokha hacia los intersticios de lo rural marginado, hacia lo
dionisíaco-báquico, a causa de la decadencia de lo citadino, así
como es el repliegue de los pueblos americanos afectados por la
crisis económica generada en la nación del Norte.
HERMENÉUTICA DE LO ROKHIANO
“...la
ciencia crítica se distingue de la ciencia tradicional en que su
particular proceder refleja las implicaciones sociales...”
(Bürger, 1997: 33).
Un
proceder teórico particular lo constituye el hecho de que lo que
se considera relevante desde un punto de vista social,
corresponderá a una elección desde una perspectiva política del
hermeneuta que capta niveles semióticos específicos implicados
en una obra artística. La ciencia crítica, como parte de la
praxis social, es movilizada por intereses que se vertebran en
una ética de la emancipación. Tal es la actitud rokhiana para
con su obra misma [13], y tal es, aproximadamente, la
actitud de los que estudiamos la obra rokhiana.
El
concepto gadameriano de pre-juicio nos ayuda a comprender
que la comprensión de un texto es efectuada por un receptor que
no es pasivo, pues sus propios conceptos son necesariamente
incorporados a su interpretación.
Otro
concepto gadameriano de interés es la aplicación o uso
interpretativo, correspondiente a toda interpretación que
genera comprensión desde la situación presente del intérprete.
Estos conceptos pueden ayudar a comprender que la crítica epocal
hacia la obra rokhiana fue, casi siempre, pre-juiciosa y de
aplicación dogmática.
De acuerdo
con Bürger, una función específica del arte en la sociedad
burguesa, la neutralización de la crítica (Bürger, 1997:
48), asume la forma histórico-concreta de una crítica oficial
que neutraliza toda autocrítica social y literaria, y toda forma
de crítica marginal al proyecto político-literario burgués.
La poesía
rokhiana es rechazada por ser una crítica de vanguardia al
esteticismo artístico de su época, y a la sociedad burguesa como
tal. Tal crítica literaria oficial, de clara influencia en la
producción-distribución-consumo de las obras literarias, carecía
por completo de la preparación teórica adecuada para distinguir
entre historización e historificación de la teoría
literaria y su aplicabilidad. Esto significa que esa institución
“crítica” fue incapaz de investigar el desarrollo de las
relaciones entre los objetos de estudio, el corpus literario, y
las categorías de una ciencia literaria. Estaba prisionera de un
historicismo burgués contrario a toda expresión disidente o
vanguardista crítica o toda expresión artística atentatoria al
conservadurismo tradicionalista, a todo proyecto rupturista con
el esteticismo oficial.
Si
consideramos que es el medio artístico la categoría
general para la descripción de las obras de arte (Bürger, 1997),
la “critica” oficial de la época sólo canonizaba un
estilo dominante, sin comprender que la poesía rokhiana, como
poesía de vanguardia, descanoniza el estilo, al abrirse a la
disposición de la variedad de medios artísticos de épocas
pretéritas.
Consideramos que una posición histórica, no historicista,
respecto de una crítica literaria auténtica, es la única
adecuada para una investigación seria de la obra rokhiana. La
posición historicista de la crítica de su época tenía como
puntos de referencia las categorías del pasado modernista, con
lo cual no fue capaz de comprender el objeto literario presente.
La crítica historicista actual intenta comprender las
experiencias y las obras literarias del pasado sin relacionarlas
con el presente investigativo. De esta manera, la obra
rokhiana permanece en la opacidad comprensiva.
Por ser
una crítica burguesa de época no podía asumir una crítica de la
institución artística burguesa en su totalidad, es decir, una
autocrítica del arte, sólo posible desde las diferentes
posiciones de vanguardia artística. Desde el vanguardismo en el
subsistema artístico ha podido efectuarse una crítica al sistema
burgués en su totalidad y una autocrítica al subsistema
artístico epocal en particular, además de la “comprensión
objetiva” de todo el desarrollo artístico.
De Rokha
critica a la institución arte de su época, desde su obra
poética y ensayística. Es la crítica a la
producción-distribución artística y a las ideas acerca del arte
que dominan su sociedad, todo lo cual es determinante para la
recepción de las obras. Es una lucha constante contra la
supuesta autonomía del arte. Esta historia del subsistema
artístico que incluye la génesis y desarrollo de la obra
rokhiana, se hace más comprensible si, como lo propone Bürger,
distinguimos entre la institución arte autónoma y el
contenido de las obras concretas.
En la
historia chilena de la superación de las divergencias entre la
institución arte y contenido de las obras, es imprescindible
referirse a la obra rokhiana, so pena de seguir sosteniendo una
historia literaria chilena discrónica y en muchos aspectos,
ucrónica, pues se han inventado hechos categorizados como
deseables al margen de los aportes de la poética rokhiana y su
proyecto artístico.
La
autonomía se entiende como independencia relativa del subsistema
artístico de la praxis vital, de la aplicabilidad social. Sin
embargo, Escritura de Raimundo Contreras, tiene una
forma-contenido que incorpora la unidad social-política a una
praxis escritural-cultural-social, de tal modo que su propuesta
de vanguardia implica luchar contra el status institucionalizado
de la obra de arte en la sociedad burguesa [14]. Esto
posibilita que el proyecto poético rokhiano se incorpore a la
autocrítica del arte dentro de esta sociedad, tal como lo han
efectuado antes los movimientos artísticos vanguardistas
europeos y latinoamericanos de las dos primeras décadas del
siglo XX. Lo que no está garantizado en este proyecto es el
efecto en los receptores, lo perlocucionario.
Si se
piensa que la obra vanguardista proyecta cambiar las formas de
recepción de las obras artísticas mediante el cambio de las
técnicas de reproducción (Benjamin), tal proyecto es, en el caso
de la obra rokhiana, frustrado por la institución arte,
dominada-hegemonizada por la elite burguesa. Las obras
artísticas no tienen influencia por sí mismas, sino a través de
la institución arte (relaciones de producción, distribución,
recepción) en donde funcionan:
“...la
intención de los vanguardistas se puede definir como el intento
de devolver a la práctica la experiencia estética (opuesta a la
praxis vital) que creó el esteticismo. Aquello que más incomoda
a la sociedad burguesa, ordenada por la racionalidad de los
fines, debe convertirse en principio organizativo de la
existencia...” (Bürger, 1997: 81).
La
separación del arte respecto de la sociedad es necesario
comprenderla como una separación histórica que sucede sólo en
sociedades necesariamente condicionadas por el devenir propio de
la sociedad capitalista, que intenta, a través de su red
discursiva, desvincular toda manifestación artística de la vida
práctica. Esta autonomía se transforma en ideología, al
suponer una “esencia” inmutable de lo artístico. Ello posibilita
comprender la incomprensión epocal misma de la poesía rokhiana.
Es la ideología artística del arte por el arte, del arte
como fin en sí mismo, como fetiche. Esto exige una hermenéutica
crítica, una hermenéutica que no ensimisme más a la obra
literaria, que no la fetichice, que la comprenda
recontextualizándola como, en el caso de la poesía rokhiana,
arte auténticamente comprometido con su contexto, en el
devenir autónomo relativo del subsistema artístico.
Escritura
de Raimundo Contreras
es una
obra vanguardista cuyo contenido intenta implicarnos en una
praxis artística profundamente comprometida con la praxis vital
del huaso-bandido chileno. Ya no es el planteamiento de las
vanguardias clásicas respecto del funcionamiento del arte en la
sociedad burguesa; aunque contiene tal planteamiento, no se
restringe tan sólo a la crítica de la institución arte respecto
de la praxis vital, pues el artista de Rokha se incorpora
a una simbiosis arte-praxis que le es propia y que se hace
extensiva al contenido de la obra. ¿Qué plantea Raimundo
Contreras?. Salir de la praxis alienadora de lo rural
urbanizado, redimirse mediante el amor de pareja y el amor
familiar, y dejar que Dios siga jugando con su familia…¿Qué
plantea Pablo de Rokha?. Integrar su arte poética a una praxis
social desalienante, a una nueva praxis social que contenga la
insumisión personal y la insumisión de los pueblos. Un
conocimiento crítico de lo social, ya no esteticista alienado
(falta de función social de lo artístico), sino artístico
desalienante. De aquí el carácter inaugural de Escritura de
Raimundo Contreras.
Otra
faceta de la manifestación vanguardista de esta obra rokhiana es
la concerniente al intento de una construcción-recepción
colectiva de la obra, de allí su estructura aparentemente
fragmentada, partiendo del tema que implica una epopeya de lo
personal fundida en la epopeya del habitante rururbanizado.
Persuade mediante una recepción que activa en el lector real una
solidaridad por el hijo perdido, por la ruralidad perdida, por
la soledad de los personajes que son imágenes de personajes
reales. Forma parte de una intención emancipadora a través de
una poesía practicante.
Si “…la
literatura de evasión y la estética de la mercancía son
descubiertas por la teoría de la vanguardia como formas de la
falsa superación de la institución arte…”(Bürger, 1997: 110), la
obra Escritura de Raimundo Contreras es manifestación
vanguardista que rompe con el esteticismo de su época, con la
literaturización del ocio burgués, con la escritura evasiva de
poetas coetáneos, y con la tematización deserotizada del amor.
La obra
rokhiana de su primera época se encuentra entre dos vertientes
vanguardistas chilenas: la de origen europeo y adaptación
americana de las primeras décadas del siglo XX, y la sucesiva,
correspondiente a La Mandrágora. Los procesos
histórico-artísticos protagonizados por la primera y segunda
vanguardia fracasan en cuanto a la intención de reintegrar el
arte a la praxis vital, subsistiendo la institución arte
separada de la praxis vital. La obra rokhiana intenta
proyectarse como superadora del estatus autonómico de lo
artístico en cuanto aproximación a la práctica de los hombres
reales, pero también fracasa en cuanto a lograr que la
institución arte, como totalidad, se reintegre a la
praxis vital. Y es que tal empresa no es factible desde lo
individual, sino desde un movimiento artístico colectivo al cual
de Rokha nunca se adscribió porque sencillamente no existía.
“…La
restauración de la institución arte y la restauración de la
categoría de obra indican que la vanguardia hoy ya es
historia…”, indica Bürger, refiriéndose a las vanguardias
artísticas europeas. Sin embargo, este hoy es preciso
recontextualizarlo, pues el necesario re-descubrimiento de la
obra rokhiana posibilita entender las dinámicas
histórico-artísticas reales, aquellas que no son consecuencia de
la historización de la institución arte misma, cuyo carácter de
clase impide la propia visión autónoma de la institución misma.
Escritura
de Raimundo Contreras
es la síntesis que de Rokha hace de su praxis artística hasta
1929. Si miramos en lo sincrónico con su contexto epocal, esta
obra se yergue como la más importante obra político-vanguardista
de su época, más importante que la obra huidobriana y nerudiana
coetáneas, pues logra superar el esteticismo verbalista, el
estilo manipulador del lenguaje como finalidad en sí mismo,
desconectada con la praxis vital de los hombre concretos,
incorporando al universo del discurso, a la enunciación y a los
enunciados, la singular interacción entre idiolecto y
sociolecto, utilizando el canal, el soporte del mensaje, para
estructurar un universo de significantes y significados nunca
organizados y acabados, en constante rebasamiento, incluyendo
hasta lo extralingüístico, lo mímico-gestual en los intersticios
de silencio, de los “huecos en blanco”. Si miramos en lo
diacrónico, esta obra rokhiana incorpora elementos de las
vanguardias históricas, pero los personaliza. En lo
diacrónico-histórico social, expresa adecuadamente todo el
proceso de rururbanización, y en lo diacrónico-histórico
artístico, la configuración del canto epopéyico popular
realista, a partir de una superación de la individualidad
anárquica de Los Gemidos, sin disolver lo
personal-singular.
¿Qué es
lo nuevo en esta obra rokhiana?. A pesar de lo inespecífico
de esta categoría, diremos que Escritura de Raimundo
Contreras inaugura no una mera transformación de los
medios de representación en poesía, sino, sobre todo, de los
sistemas de representación en la poesía chilena. Y lo
logra no por constituirse en una obra orgánico-simbólica, sino
inorgánico-alegórica. Siguiendo a Benjamin (Origen de la
tragedia alemana), lo alegórico es lo estructurado como
fragmentario cuyo sentido rebasa el conjunto de fragmentos, al
aislárselos de la realidad. Es una representación de la historia
como decadencia. De aquí el tono fúnebre que expresa la
historia funesta de lo rural y la historia personal funesta por
la muerte del hijo Tomás. Dos grandes fragmentos de lo real, la
pérdida del hijo, y la historia personal representada por
Raimundo Contreras, son aisladas de su realidad para configurar
fragmentos cuyo sentido mayor se constituye en la decadencia de
lo rururbanizado, lo funesto que invade la tragedia del huaso
chileno, prototipo de la marginación social, o del olvido del sí
mismo social. De Rokha descontextualiza estos materiales
personales, los constituye en fragmentos constituyentes de otros
contextos, y con ello construye nuevos sentidos, con lo cual
obliga a interpretar el momento productivo como
melancólico-insumiso y el momento receptivo como
pesimista-emancipatorio. Sólo el sentido primitivo de lo
insumiso en lo personal, y lo emancipatorio que es lo original
de los pueblos, el amor a la tribu, a la familia, a lo propio,
posibilita la superación. Tal es el montaje de fragmentos
literarios, porque la vida se vive como momentos, el
estar-aquí es una suma infinita de fragmentos vitales,
producto de las escisiones provocadas por la sociedad imperante,
y el vivir lo político de lo circunstancial. Estamos frente a
una literatura paradójica y paradóxica: es el postmodernismo
rokhiano de carácter insumiso-emancipatorio.
El texto
automático se torna un producto de este montaje de fragmentos
vinculados de manera paradigmática, como discurso inconcluso. El
todo no se pierde. Está por sobre el conjunto de fragmentos,
como un todo de imágenes sucesivas que expresan, implican,
sobreentienden sentidos diversos. Uno de ellos es el encontrarse
con el aparente sinsentido de la relación entre la muerte del
hijo y la narración de la gesta de Raimundo, pero ello
posibilita la emergencia del sentido de la superación de lo
decadente, e insta al receptor a ser solidario con el dolor
personal y con la tragedia del habitante rururbanizado, a
valorizar la insumisión ya no personal, sino la
construida-representada a través de la imaginación alegórica: la
de los pueblos marginados. Como receptores, nos vemos obligados
ya no a interpretar el sentido de las partes, sino el sentido de
lo construido. Comprensión del todo configurado por
interacciones de fragmentos heterogéneos. El sentido del todo
deducido de las conexiones contradictorias, y ya no de las
armonías entre los fragmentos materiales, imágenes de realidad.
Hermenéutica de vanguardia para la comprensión de una obra
vanguardista. Tal hermenéutica no puede dejar de ser una
construcción histórica que en la coetaneidad de la época
rokhiana estuvo bloqueada, opacificada por pre-juicios de toda
índole.
Es
necesario estudiar las relaciones de la obra rokhiana con las
formas históricas de recepción. Esto tomando en cuenta una
teoría de la recepción que incluya las transformaciones
históricas y sus relaciones con las formas históricas de
interpretación de lo literario. Los aportes del estructuralismo
checo (Mukarovsky, Vodicka) en cuanto al estudio de las
relaciones entre lo sistémico-funcional y lo
histórico-receptivo, son importantes.
Es
esencial el estudio de las conexiones históricas entre las
concreciones hermenéuticas de la obra rokhiana y los sistemas
normativos-valorativos determinantes de las modalidades de
comprensión de la poesía rokhiana. Estudios que son exigibles a
todas las obras literarias pertinentes para una historiografía
de lo literario.
Queda por
investigar: 1) formas de reconstruir lo normativo y lo sistémico
literario de una época, a partir de la recepción de la obra
rokhiana; 2) formas de reconstruir el modelo literario de época,
a partir de las obras y su influencia en la percepción literaria
de un momento histórico; 3) explicar las concreciones propias de
la obra rokhiana en cada época; 4) estudiar las influencias de
la obra rokhiana en el ambiente literario y en el contexto
social y cultural de cada época.
CONCLUSIONES
A partir
de un análisis sociosemiótico sincrónico y diacrónico de la obra
rokhiana centrada en Escritura de Raimundo Contreras
podemos concluir las siguientes tesis que pueden abrir campos de
investigación en la comprensión de las problemáticas que se
presentan en la historificación de la poesía en Chile [15]:
1) Los
estudios de la obra rokhiana basados en una hermenéutica crítica
de la descontextualización y recontextualización, posibilitarían
una mejor categorización de la historiografía literaria chilena
y americana.
2) Si la
institución arte (producción, distribución, consumo de las obras
literarias) ha tenido influencias decisivas para la comprensión
de las historiografías literarias; si las historiografías
literarias han estado permanentemente ideologizadas tanto por el
uso de categorizaciones modernistas burguesas como por el
proyecto político-artístico de las sucesivas elites de la clase
dominante, entonces una hermenéutica verdaderamente crítica de
lo historiográfico literario oficial es absolutamente necesaria
para deconstruir tal institución arte, posibilitando la
expresión de nuevas formas de producción-distribución-consumo de
obras artísticas. Un proyecto hermenéutico crítico que
revalorice lo sociosemiótico de lo artístico-popular puede y
debe posibilitar tal deconstrucción. Como tal, se constituye en
un proyecto hermenéutico vanguardista.[16]
3) Una
hermenéutica crítica y una sociosemiótica crítica de lo
literario se tornan necesarias para la adecuada comprensión de
lo historiográfico literario, superando los enfoques lineales de
las categorizaciones modernistas, así como los enfoques
fragmentadores de las categorizaciones postmodernistas.
Entendemos que lo historiográfico concreto es un proceso
histórico que incluye rupturas, continuidades, contigüidades,
multilinealidades, desarrollos literarios desiguales,
combinados, etc.
La
referencia primordial de toda historiografía literaria estará
centrada en un análisis hermenéutico y sociosemiótico crítico de
los autores y sus obras siempre contextualizadas, aunque en
dicho análisis existe un momento necesario de
descontextualización y de recontextualización.
4) El
estudio adecuado de la obra rokhiana es un aporte concreto a la
problemática de la historiografía nacional insuficientemente
tratada. De cierta manera, la historiografía literaria debe
concebirse como una multiprocesualidad de proyectos semióticos
culturales siempre en interacciones complejas, dentro de una
semiósfera social también procesual. Estas interacciones ocurren
en ámbitos que se han categorizado como fronteras,
ámbitos de espacio-tiempo historificados desde donde surgen
nuevos movimientos literarios.
5) La obra
rokhiana se torna imprescindible para una comprensión adecuada
de lo historiográfico literario, toda vez que ella es el
paradigma de un proyecto político-literario: la
sociosemiotización poetizada de lo popular-marginado. Seguir
desconociendo o silenciando dicho proyecto poético es comprender
distorsionadamente la historiografía literaria nacional, y
posibilitar el círculo hermenéutico de lo literario girando en
torno de un proyecto hermenéutico acrítico, siempre proclive, en
lo ideológico, a ser un proyecto oficial, que, en lo concreto,
siempre ha significado un proyecto de la institución arte en
correlación con intereses estamentales y/o de clase bien
definidos.
6) La obra
rokhiana, por ser un paradigma histórico de una forma posible
de semiotización poetizada de lo popular-marginado, es un
proyecto abierto al futuro, en ningún caso agotado como otros
proyectos vanguardistas (proyectos creacionistas postmodernos,
proyectos antipoéticos postmodernos). La razón es muy sencilla:
lo popular-marginado es una coexistencia respecto del sistema
capitalista y se desarrolla en forma contestataria a él.
7) La obra
rokhiana, por ser un paradigma literario, se constituye por sí
misma en una manifestación literaria vanguardista que hasta el
momento ha sido ignorada como tal por la historiografía oficial
y la historiografía “progresista”. Ello tiene relación con
intereses político-ideológicos diversos que obnubilan el
despliegue de una hermenéutica y una sociosemiótica críticas
objetivas insuficientes en su estudio de lo objetual.
En lo
histórico-concreto, la poesía rokhiana, como corpus global, debe
considerarse una poesía postvanguardista, respecto de las
vanguardias europeas y latinoamericanas de las dos primeras
décadas del siglo veinte, vanguardista respecto de las
manifestaciones literarias contemporáneas-coetáneas,
antevanguardista respecto a la vanguardia que se sistematizó en
torno a La Mandrágora, y otros proyectos poéticos
posteriores, como el antipoético. Por esta última razón, es un
proyecto fundacional de otros proyectos, lo que ha sido
insuficientemente valorizado y estudiado.
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NOTAS
[1] De
Rokha sostuvo con justa razón que el punto de partida de la
creación estética es la realidad histórica y un poema es un
poema porque está escrito en el lenguaje del arte, lenguaje de
imágenes y metáforas. Tales imágenes incluyen las
representaciones de la realidad. Pero entre mundo y experiencia
en ese mundo hay irreductibilidad. El mundo como realidad es
complejo y en su totalidad, inabarcable. El poeta se mueve en la
realidad histórica tomando en cuenta su conciencia, que es una
representación parcial de dicha realidad, denominada modelo
del mundo. El poeta no se mueve en la conciencia sino
a través o mediante la conciencia modelada.
[2] Así
como es pertinente una sociosemiótica de lo poético que incluya
una sociolingüística de lo poético, también es pertinente una
psicosemiótica de lo poético que incluya una psicolingúística de
lo poético. Estas formas de aproximación a lo poético deben
enfocarse tanto en la producción poética así como en la
recepción poética en cada circunstancia histórica.
[3] Son
posibles diversas aproximaciones a las relaciones entre
enunciación y enunciados (Courtés, 1997). Resulta imprescindible,
en el análisis de la obra rokhiana, referirse a las
condiciones de producción de los enunciados, que son de
orden social, económico, histórico, jurídico, psicológico,
religioso, filosófico, sociológico, antropológico, pero también
a las condiciones de recepción de los enunciados
(Vergara, 1994) que implican los mismos órdenes. Esto posibilita
una sociosemiótica en lugar de una concepción restringida de la
enunciación-enunciado a lo lingüístico, como la propuesta por
Courtés.
[4] El
freudismo trasladó al psicoanálisis la filosofía de Kant
correspondiente a la distinción entre voluntad (deseos,
tendencias), sentimientos (emociones, afectos) y
conocimiento (sensaciones, representaciones, pensamientos).
Lo discutible es la arbitrariedad de transferir estos elementos
psíquicos al inconciente, otorgándole una estructura análoga a
la de la conciencia, por lo cual el inconciente podría definirse
como segunda conciencia. No habría razones serias como
para adoptar la psicología freudiana entendida como afirmación
de un inconciente estructurado en base de representaciones,
deseos, sentimientos perfectamente definidos (Silvestri-Blanck,
1993).
[5] Un
enfoque metodológico interesante es el propuesto por Durand como
mitocrítica, método de crítica literaria que centra su
proceso comprensivo en el relato mítico inherente a la
significación del relato. Pretende ser una síntesis de las
antiguas críticas basadas en la raza, el entorno, el momento; de
las críticas psicológicas y psicoanalíticas centradas en la
biografía del autor; de las nuevas críticas basadas en las
relaciones formales entre lo escrito y sus estructuras. La
mitocrítica también se ocupa de las relaciones de confrontación
entre el universo mítico surgido de la lectura y la comprensión
del lector (Durand, 1993).
[6]
Octavio Paz, en Los hijos del limo, destaca las
semejanzas entre el romanticismo y la vanguardia: movimientos
juveniles, contra de la razón, sus construcciones y sus valores;
las pasiones y visiones respecto a la corporeidad humana
(erotismo, sueño, inspiración) ocupan un lugar primordial;
deseos de destrucción de la realidad visible e invención de una
mágica, sobrenatural o superreal; el yo se defiende del mundo
mediante la ironía y el humor; la modernidad es negada y
afirmada; comparten la tradición de la ruptura; pretensión de
unir vida y arte; búsqueda de un estilo de vida; bifurcación
hacia la magia o la política, hacia la religión o hacia la
revolución (Octavio Paz, 1998).
[7]
“…Comprender lo que alguien dice es, como ya hemos visto,
ponerse de acuerdo en la cosa, no ponerse en el lugar del otro y
reproducir sus vivencias (…) la experiencia de sentido que tiene
lugar en la comprensión encierra siempre un momento de
aplicación (…) todo este proceso es lingüístico. No en vano la
verdadera problemática de la comprensión y el intento de
dominarla por arte-el tema de la hermenéutica-pertenece
tradicionalmente al ámbito de la gramática y de la retórica. El
lenguaje es el medio en el que se realiza el acuerdo de los
interlocutores y el consenso sobre la cosa…” (Gadamer, 1999:
461-462).
[8] “…Al
igual que la imagen no es la percepción, aunque ésta conserve su
contenido, porque establece su objeto como “irreal” (Sartre),
del mismo modo la experiencia poética, por no ser vivida como
acontecimiento o estado del yo, sino como cualidad objetual,
tiene la marca de la irrealidad. Se la puede llamar imagen
afectiva y, correlativamente, afecto imaginario. Es muestra de
lo que Baudelaire llamaba “sensibilidad de la imaginación”. Esto
no quiere decir que sea “fingida” o “representada”.(...) Se dirá
de tal experiencia que es intermedia entre el ser y el conocer,
ni en coincidencia con el sujeto, como lo vivido, ni en total
exterioridad, como lo conocido, sino a mitad de camino y como en
contacto con los espacios fenomenológicos del yo y del no-yo...”
(Cohen, 1982: 141).
[9] “…El
sentido de destrucción está en procurar que el concepto hable de
nuevo un lenguaje vivo dentro de su contexto. Es esta una tarea
hermenéutica…” (Gadamer, 1998: 82).
[10] Es
sintomática esta exclusión consciente de la poesía rokhiana como
obra que permanece siempre vanguardista respecto de otras
alternativas. De Rokha siempre sostuvo, y así lo comprobamos en
un estudio más acucioso de su obra, que su estética siempre es
profundamente renovadora y contestataria. Aun en los escritos de
críticos serios como Schopf, no se le reconoce como un poeta de
vanguardia que merece ser estudiado detenidamente. En Del
vanguardismo a la antipoesía. Ensayos sobre poesía en Chile,
del mencionado autor, sólo se le dedican dos párrafos al aporte
de de Rokha, uno en la página 47 y otro en las páginas 87-88.
[11] “..La
intuición poética de los pueblos, de todos los pueblos del mundo
crea la leyenda, que es la interpretación artística popular de
la realidad, a fin de suplantar con ella la interpretación
científica de la realidad, que no posee, o que posee
rudimentariamente, porque la clase rectora y explotadora, hoy
que es el imperialismo, cuyo gran centro de expansión es
Latinoamérica, se lo impide…” (de Rokha, Obras inéditas,
p. 143).
[12] La
autenticidad, concebida tal como el poeta Píndaro afirmaba:
“¡llega a ser el que eres!”. Holzapfel afirma que “el
llamado de la conciencia va dirigido al “uno mismo” que por no
ser-sí-mismo, está enajenado en la cotidianidad”, con lo cual
“la autenticidad permanece así como posibilidad” (Holzapfel,
1989: 60). La obra rokhiana muestra precisamente lo contrario:
que no debe confundirse autenticidad (popular) con identidad
(nacional), porque la autenticidad responde a una ontología de
lo personal-social. La autenticidad implica que se está siendo
lo que se es, por lo cual es una realidad y no una posibilidad.
Porque las personas y los pueblos están enajenados en la
cotidianidad, las expresiones del sí mismo no simepre se
constituyen en una exterioridad auténtica. Y como la alienación
no es absoluta, la inautenticidad nunca es absoluta. La
autenticidad no es tan sólo posible, sino mostrable,
exteriorizable, concretizable, realizable.
[13] “…El
Arte Grande es social-político, no político-social y todo el
arte, el popular, el educativo, la épica social americana que yo
sostengo, todo arte es político, refleja la posición política
del escritor, su filiación de grupo social y si es un lacayo,
hará una poesía de lacayo, y si es un héroe hará una poesía de
héroe, y si es un esclavo hará una poesía de esclavo, o de
mariposón artepurista…” (de Rokha, Obras inéditas, p.
156).
[14] De
mucho interés sería profundizar en el concepto rokhiano de
escritura. Consideramos que de Rokha teoriza adecuadamente
dicho concepto. Barthes nos dará una orientación adecuada al
concebir la escritura como una forma histórica de
transgresión de las delimitaciones impuestas por el lenguaje de
época y por el lenguaje literario propio. Escritura como la
reflexión del escritor sobre el uso social de su forma y la
elección que asume (Barthes). Acto de solidaridad histórica
que el propio autor efectúa respecto de su soledad lingüística.
Lenguaje libremente producido, dice Barthes ( citado en Wahnón,
S., 1995: 84-85).
[15]
Estamos planteándonos tesis literarias
epistemológico-hermenéutico-semióticas abiertas y de clara
dimensión histórico-social.
[16] De
gran interés es reflexionar, una vez más, las categorías
estético-literarias, los proyectos literarios, las
conceptualizaciones de las sucesivas vanguardias poéticas. Sin
duda que la poesía y los poetas viven en tiempos de exclusión,
en tiempos de globalización, eufemismo para no referirse a la
sociedad capitalista neoliberal actual, en expansión y crisis.
Carlos Fajardo las plantea, una vez más, en su artículo “La
virtualización social del poeta (la poesía en tiempos de
exclusión)”. Sólo que asume una visión postmodernista poco
clara, ambigua, sin contraste claro frente a lo postmoderno
entendido como la lógica del capitalismo tardío. De Rokha y su
poesía ya eran excluidos antes de que se hablara de
globalización en Chile. Antes de que se abrieran espacios
virtuales para los poetas, Pablo de Rokha asumía su proyecto
estético-literario de una forma singular: recorría las partes
más intrincadas de Chile vendiendo personalmente sus libros. En
este sentido, ejerció verdaderamente su oficio como poeta
desterritorializador, y de permanentes fonteras. Precisamente
como su proyecto no sucumbe frente a la postmodernidad
capitalista, la poesía rokhiana tiene una sorprendente vigencia
y una clara y cada vez más acentuada receptividad en los poetas
jovenes, en la juventud chilena en general, estamento social
cada vez más excluido como efecto del proyecto neoliberal. De
Rokha no necesita ya virtualizarse: es asumido concretamente en
las luchas populares y en las insumisiones juveniles. |