poemas
LA TRAVESÍA
Huir
no es una terrible cobardía, es solo jugar con las armas
que
nos entrega quien se hace enemigo del amigo
es
como el presidente que se arroga no ser delincuente
mientras que a su palabra, le adoran clases pudientes.
La
vergüenza, y rabia ajena se sembró en la patria entera
quitado de tus derechos legales, le protege tu partido
cambiar de casa cada día, el pueblo su ayuda te ofrecía
pasaste por tantos lugares que tu cuerpo quedó repartido.
Y
aunque en tu cara te azotara semejante traición,
por
mar, no quisiste realizar una larga travesía,
en
automóvil haces de la distancia una canción
para
cruzar parajes del sur y pasar por Temuco de día.
Pero
tu esencia de poeta, mezcla de fuego y de humo,
asimiló tu cuerpo con la tierra y la flora confundida
mimetizó tus pasos bajo las sombras y la lluvia
de
tal forma que dolor no quedaría, solo huellas diluidas.
Encuentras amigos entre quienes podrían ser enemigos,
pues
no entienden la actitud de quien se volviera tirano,
organizan tu salida y cuatro arrieros se van contigo
a
cruzar la cordillera te llevan con sus diestras manos.
La
travesía larga y misteriosa por senderos y quebradas
gigantes se interponían entre las huellas que escaseaban
mientras la nieve congelaba los huesos y frías miradas
hasta amanecer otro día en tu nueva y libre alborada.
Fuiste temerario y decidido como todo en tu vida Pablo,
esta
triste experiencia marcará el resto de tus días
el
significado de la ignominia y la traición perpetrada
que
aunó tus fuerzas y la magnificencia de tu poesía.
JAMÁS OLVIDARÉ
No quisiera decir lo siempre esperado
pero se va la vida como así lo soñado
de todo aquello que nunca alcanzamos
y
cuando perdemos lo que más amamos.
Jamás olvidaré que anoche vi la luz
de donde quizás no volveré,
pero distante, aún así te amaré
con todas las fuerzas de mi alma.
Con todo el ímpetu posible
de esta pasión que atesora
recuerdos que mi alma adora.
Jamás olvidaré
los Andes nevados
los montes y valles
mi ciudad y sus calles
mi pueblo y sus gentes.
Camino por corrientes
humanas vertientes
mirando tenazmente
al mundo que convergerá
a
lo más deseado
sin hambre, las gentes
una vida más humana
juntando manos, hermanas.
Jamás olvidaré
mi tierra y su desliz
sé que fui feliz
la llama se extingue
mis ojos sólo distinguen
un pasado
con tantas noches en penumbras
quisiera cantar
pero sólo un eco de adiós
entre las sombras se vislumbra.
NOCHE
Noche triste, taciturna
bajo un cielo desnudo y frío
escucho el bullir de las olas
su solemne y fiero compás;
mis sentidos descansan,
escribo en penumbras
un poema más.
Busco en este rincón
de soledad completa,
huir de la vida
y
todo su ímpetu terrible
persiguiendo las estrellas
con la mirada así
esconder mi verdad amada.
Noche, noche pasajera
eres mi única compañera
nadie nadie ya me espera,
y
apaga esta melancolía
el romper de las olas
a
orillas del mar. |