poemas
ANTES
DE AMARNOS
¿Qué
fuimos antes de amarnos?
¿Quién
eras tú?
¡Y
yo quien era?
Fría
lumbre en los labios contenida,
rígidos
corazones opacos,
áspero
fruto mi vientre,
ligero
ropaje de verano tu mirada.
Ahora
que nos amamos...
fuego
somos donde mariposas se suicidan,
cuerpos
de luz
piel
ardiendo en rojas llamas,
hechizo
inacabable.
Unidas
en el mismo cuerpo sombras somos,
sueños
revelados en poemas,
atraídas
mareas por la luna,
enormes
olas de amor fatigadas.
Ahora
que te amo...
un
insecto que nace en las mañanas
y
muere por la tarde entre tus muslos soy,
suspendidas
gotas de placer,
suspiro
de Sol en el cenit,
sirena
de agua dulce,
develada
estrella bajo tu cuerpo.
Ahora
que tú me amas...
eres
símbolo de alianza entre los dioses,
amuleto
colgando de mi cuello,
turbulenta
agua con que mis flores riego,
lámpara
que guía a los ciegos soy.
Ahora
que nos amamos...
somos
raíces cálidas de la tierra.
IMAGEN
COTIDIANA
Este
desánimo eterno y pegajoso,
esta
intransigente búsqueda perfecta de ti.
Ya
no hay lunes malhumorados
ni
eufóricos viernes
ni domingos depresivos.
Ni
siquiera soy simétrica como los miércoles
ni me parezco al aburrido jueves.
Debería
inventar otros nombres a los días,
restarle
semanas a los meses,
abolir
las tardes de lectura,
los
arrumacos en los parques
de
parejas clandestinas.
Abolir
nuestra imagen cotidiana,
tal
vez regresaría el ánimo de continuar aquí.
LA
CASA
Llegó
el momento de partir
el
hogar en dos.
Bien:
Comencemos
por los rincones donde las arañas
tejieron
también su historia.
Hablemos
de los muros y sus cuadros.
¿Cuál
eliges?
¿El
del día de la boda,
el
retrato de la niña
o
el de vacaciones en verano?
Quiero
el antiguo bodegón
para
recordar las comidas familiares.
Mira
la casa:
permanece
ahí
de
pie
pero
sin alma.
¿Con
cuál alcoba deseas quedarte?
¿Aquella
donde los gemidos
algunas
vez fueron música
perfecta?
¿O
el cuarto azul
donde
echó raíces la cuna para siempre?
¿O
el jardín
donde
todavía se columpian las sonrisas?
Te
regalo los espejos
saturados
de susurros, ecos familiares,
desfigurados
rostros
que
hoy se desangran en reproches.
Deseo
la terraza,
esa
roja plataforma de minúsculos ladrillos
donde
lluvias y palomas encontraron su refugio,
donde
todavía transpiran las estrellas
y
no hay sombra que oculte los engaños.
Pero
tienes razón:
Tal
vez aquí ya nada nos retenga.
A
la frontera tal vez llegamos
entre
el amor que vacila y las cenizas.
Viéndolo
bien,
no
puedo partir en dos la casa:
te
la regalo
con
todo y promesas de futuros.
Como
cortinas viejas
te
regalo lo que queda:
este
sombrío cielo
y
este desvencijado viento
que
dejaste al cerrar la puerta principal
TOMEMOS
CAFÉ
Ah.
Y
ahora dices que me amas,
ahora
que como tela de araña
de
la cara el pellejo te cuelga,
que
el magnífico color de tus ojos
ahora
lo enmarcan un par de cadavéricas cuencas
y
tu vanidad de macho viste de luto.
Ah,
ahora
me amas como el primer día,
hoy
que dejaste de ser el más codiciado,
la
nota principal en todos los diarios,
hoy
que famélica se encuentra tu billetera
y
se agotó la cosecha de rubias y trigueñas.
Bien,
te
agradezco decir que soy todo en tu vida
-
todo lo que te queda -.
Tus
días dejaste bordados en decenas de almohadas
y
los billetes verdes, los grandes,
repartidos
en muchas bocas color ambición.
Pero
ven, tomemos una taza de café,
noto
cuánta falta te hace.
Hoy
tienes mal semblante,
hueles
a abandono,
a
gripe ¿o será a viejo?
Pasa,
ahora
la sala principal es la cocina,
mi
refugio preferido en tantas noches de espera
las
otras habitaciones ya tienen polilla
y
han olvidado sonreír las puertas.
Acércate,
toma
asiento en la que siempre fue tu silla
aún
sin sentir el peso de tu cuerpo.
Alégrate,
hoy tenemos visitas,
llegaron
aquellos niños que no sabes ni cuándo
dejaron
de serlo;
una
trae consigo al primer nieto
el
otro, como tú, es un gran ejecutivo
al
que casi nunca veo.
Pero
ven,
aprovecha
este día y diles cuánto los quieres
tanto
como me quieres hoy a mí.
NACIDA
MUERTA
El
corazón por fuera.
Me
acurruco en las noches con mi sombra,
duermo
entre quejidos muertos,
inútilmente
imagino despertar
embriagada
por los pétalos de tu boca.
¡¿Porqué
no fui piedra,
árbol,
tumulto
de olas,
sangre
que fluye en otro cuerpo?
Sin
ondularme a la cavidad de tu silueta
consumo
mi vida esperando las migajas,
todos
los días me arrepiento
de
buscarme en tus ojos,
Imán
de tu nerviosa lengua,
Me
arrepiento de extrañar tus besos,
el
fragor de tu sexo.
Duro,
insensible,
indiferente,
¿Porqué
no fui hombre como tú?
¡¿Porqué
no nací muerta
para
poder olvidarte
cuando
tanto te amo?! |