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Algunos poemas de
Cambio
de horario
EN
LA CASA DE POSTAS
A
Enrique Molina
El
pájaro que se quita sus plumas de hierro
para
marcar los rostros de las muchachas con un signo que reluce más allá
de los días que habitamos
esa
comedia timidez hecha con restos de faros marinos
con
el alambre del desprecio rizado en menudos ornamentos
esa
presencia de hombre partido en dos
todo
junto pulverizado guardado en un puño desde una noche hasta la otra
bajo
la humedad de los besos cuyo sutil vapor invade las alcobas
una
inagotable corriente de caricias
tu
presencia exasperada hasta las lágrimas
entre
los bambúes que oscilan en el viento
tu
presencia exasperada de niño con un ojo saltado
rodando
en el polvo como la esmeralda vomitada por un ajusticiado
Eres
el agua negra donde toda blasfemia alcanza la transparencia del
deseo
NADA
DE HISTORIAS
Ninguna
solemnidad ningún corcel ningún futuro ningún mapa ningún
congreso de buscadores de piojos ningún desayuno que no sea mortal
ninguna
convalecencia de la opinión pública ningún divorcio que no sea
decretado por los amantes ningún desembarco en tierra de ladrones
NINGÚN
HOMBRE CON EL VIENTRE
ABIERTO
DE UN TAJO TIENE INTERÉS EN
LA
PERPETUACIÓN DE LA ESPECIE
Así
que nada de historias ningún consuelo ningún símbolo para el asco
ningún pacto secreto ningún receptor de televisión sintonizado en
mi reino no es de este mundo
NOTICIAS
DEL PARAÍSO
Cuando
el pueblo deja caer su quijada en el polvo y recoge en cambio una
moneda
alza
la cabeza esa mujer que conoce las artes del nacimiento y hace
sombreros de barro para las
criaturas
la
esperanza urde su mal con pasos de filo de sombra en el agua
y
cada pájaro tiene un nido detrás de su nido para
construir
con paciencia el infinito
Adán
y Eva liberados por fin de su injusta condena domestican aves del
paraíso y las sueltan en la asamblea del pueblo
PERSPECTIVAS
PARA MAÑANA
Desde
atrás de los muebles en las habitaciones que desordena el deseo
espiamos
a los hombres
sus
largas piernas sus hacecillos de rayos que acosan a las mujeres como
la mantis religiosa cuando se arrodilla en los altares
Hemos
visto al amante correr por los aposentos quitándose la ropa
huyendo
del remordimiento que maneja su ascensor durante toda la noche
y
devora las caparazones de la familia abandonadas en los desvanes
como las madres entre sus hijos
Hemos
viajado en esos vehículos de azar hemos adormecido al centinela
para
que la noche y el sueño recuperen la sangre que han perdido
EL
VUELO DE LOS PÁJAROS
Este
pájaro de paja con sus ojos redondos que marcan siempre el mediodía
agita
un ala luego la otra salta del barómetro al árbol
augura
mejores días
mañanas
con los senos descubiertos
con
la blusa de agua de instinto
la
mujer desnuda que huye entre los barcos y las calles
Este
amor de noventa grados estas innumerables bestias
estos
carteles anunciadores del pillaje
estas
flautas que danzan entrando en el río
y
desaparecen cuando el ojo se acerca a primer plano
La
bella destrucción del vino el ocaso de las historias edificantes
los
telones perforados por los cabezazos de la realidad
la
libertad ardiendo por los cuatro costados
LOS
TRENES
Los
trenes no tienen médula y el desastre les lleva la cola porque se
casan cada noche con la posteridad
Su
numerosa familia se seca las manos en el delantal proyecta gozosos
asesinatos
grita
o ríe en la noche por los pequeños ojos de buey iluminados de luz
de hueso
Un
pasajero de anteojos de carey lleva de la mano a la niña que recién
ha salido del internado
la
muchacha núbil prometida a los rieles y las ruedas del accidente
Ella
canta sin embargo canta y agita sus manos de fósforo
perdonando
a todos sus enemigos
Los
hombres viajan sujetos con cola de marfil a los asientos
Las
mujeres van más sueltas porque su sexo las libra de todo mal
LA
AGONÍA DE UN PARIENTE
El
hombrecito que se inclina para salir por la puerta de su casa
ese
agujero de bala cuyos bordes ostentan la pátina de los años
saca
primero un ojo luego un brazo
luego
una obra en dos tomos
Empuja
con todo el cuerpo para agrandar la cavidad de su lenguaje
pero
está herido de muerte
morirá
dentro de su casa
Un
último esfuerzo consigue sacar medio cuerpo por el tragaluz
Su
cabeza de plomo fundente cae chorrea sobre la multitud
LA
RECONSTRUCCIÓN DEL HECHO
El
juez de instrucción se ha puesto las medias de lana
la
bufanda de lana
ha
metido su corbata de lana en el café con leche está obsesionado
Es
su primer asesino y el boleto del subterráneo
se
le cambia de bolsillo como una babosa
dejando
una huella de jurisprudencia sobre su chaqueta de lana
El
guarda del subterráneo empuña sus tijeras y recorta la peluca del
juez de instrucción haciendo una asombrosa juglaría de tijereteos
Pero
es su primer asesino
Cambia
de asiento saluda con una reverencia a las mujeres que viajan con el
paraguas abierto
La
humedad es espantosa llueve dentro del subte
El
asesino sonríe con esa inconfundible cortesía de las gentes bien
nacidas echadas a perder por las malas compañías
le
presta su pañuelo al juez de instrucción le recita el primer capítulo
del Quijote según establece el código de procedimientos
Es
un asesino de cabellos grises sus manos tienen la suavidad de la
lana de Angora
ha
hecho migas con el polizonte y juegan a en qué mano está
gana
el asesino siempre gana el asesino
regala
puros y sonríe al público
El
juez de instrucción limpia sin cesar sus anteojos cambia de posición
en el asiento el subterráneo se detiene en la ventanilla del hipódromo
en
un velorio
en
una fiesta de primera comunión donde la niña comulga con rodajas
de queso
y
la madre lleva rodando la torta con un gancho de alambre
Es
su primer asesino
Sólo
falta una estación la terminal debajo del gran lago helado las
escaleras de caracol talladas
en
el hielo muestran alrededor el más perfecto acuario
Pero
es su primer asesino corre la cabina del conductor intenta
persuadirlo de que es preciso volver porque el lago se ha derretido
y marchan hacia una muerte segura
Yo
tengo mi planilla dice el conductor mientras yo tenga mi planilla el
resto no es asunto mío
Pero
es mi primer asesino
A
mí qué me importa es mi diezmilésima planilla
El
juez de instrucción intenta acogotar al conductor
quiere
dar marcha atrás pero el mecanismo echa aire por todas las
compuertas y los hombres salen de las escotillas con el rostro
cubierto de musgo
y
el subterráneo sigue adelante porque el conductor tiene su planilla
y pone al juez de instrucción en su sitio
El
asesino sonríe una vez más ha adivinado dónde oculta la piedra el
polizonte
en
la foja de servicios dice y gana otra vez
Han
llegado es preciso comenzar la reconstrucción del hecho
El
juez tiembla como las recitadoras cuando abren los brazos y sacan
sus relojes de bolsillo para llevar el ritmo de los anapestos y de
la peste
El
asesino le dice ya pasará yo también estaba nervioso en mi primer
caso
pero
todo es empezar y si usted lo desea le mostraré cómo se hace
Es
usted muy amable pero yo no estoy nervioso
empecemos
de una vez háganos ver cómo asesinó a la muchacha
cómo
detuvo su lecho de ruedas cuando salía de la estación de tranvías
absolutamente sola dormida y desnuda
Yo
dice el asesino procedo siempre de una manera científica
a
las muchachas se las asesina con facilidad y no es preciso poseer
una gran imaginación basta con tener buen diente
Le
corté la cabeza con este cuchillo
así
El
juez de instrucción está muy impresionado
su
cabeza ha quedado separada del tronco
El
asesino y el polizonte se juegan los despojos a en qué mano está
EL
ARPA ABANDONADA
Cuando
se abre tu ventana una lamparilla se enciende bajo tu piel
y
el pergamino de tu sonrisa evoluciona rápidamente
hasta
convertirse en un pez dorado
He
pensado mucho en tí me han salido espinas en el rostro
me
he lastimado las manos tratando de quitarme esta vestidura de cáñamo
porque
siempre estás en mi sueño como un precipitado rebelde a la presión
de la atmósfera
o
como el brote de bambú que suele encontrarse en los ojos de los
recién nacidos
Cuando
pienso en tí se enmohecen mis cadenas
entre
los andrajos de la pared se forma un hueco y por él veo los ratones
blancos que huyen hacia tu cuarto
en
el piso superior dos corredores a la izquierda sobre mi cabeza
remendada con alambre
Siempre
estás en mis sueños siempre ruedan tus perlas por los rincones de
mi celda
y
aprieto entre mis dedos tu clavija y un mechón de tus cabellos
rubios
EL
NAUFRAGIO O EL RIESGO DE VIVIR
Para
Oninza
Esta
noche tiene una pierna de marfil que resuena por las escaleras
yendo
y viniendo entre tu corazón y la página de un libro donde está la
misma historia de siempre
Pero
cuando las manecillas del sueño se juntan en tu rostro desollado
por el amor
y
empiezan a hincar sus agujas en la carne como el navío que un tifón
arroja sobre la isla y deja escapar por los ojos de buey los
secretos del viaje
comprendo
que tus entrañas están hechas con las almendras del desvelo
esa
construcción de fósforos eternos y mentiras entrelazadas que
envejecen en la antesala de los instintos
cuyas
esquinas ostentan fuentes de hierro enlozado con un mecanismo que
cambia de color a cada hora
o
cuando el matrimonio cose una larga fila de botones en la chaqueta
del amor
Esta
noche suaviza las cicatrices de la costumbre que duelen cuando la
lluvia acomoda sus cajas de cigarros en los aparadores de la
nostalgia
y
se tiende para iluminar los rincones del conocimiento
poniendo
al alcance del deseo los espejos mojados en lágrimas donde se ve el
rostro en llamas de la poesía
una
blasfemia arrastrada por el viento
el
rostro caído en el mundo que sólo la mala fe puede confundir con
la belleza del agua pura
la
investigación del amor la cisterna donde flotan los rostros de la
aventura acuciada por callados terrores
el
sudor que el verano pone en la frente de los
elegidos
sin darles el consuelo de la
irresponsabilidad
La
carne podrida del compromiso con su linterna de minero en la frente
lanza
entretanto sus bolas de marfil que ruedan entre las piernas de los
fugitivos
pero
tú existes de todos modos protegida por tu antigua artesanía de
constructora de espejos
existes
para que el viajero pueda narrar junto a la estufa las costumbres de
su país
entre
bocado y bocado de un extraño pan cuyas propiedades permanecen
ocultas
en
la mesa en que los camaradas de la muerte dan cuerda a los relojes y
desconciertan todo entendimiento previo echando al mar el triste
aparato de la consolación
Es
entonces cuando la cabeza llena de vapor se pudre insensiblemente
sobre el timón
y
el navío vacila sin acabar de escorar pero irremediablemente herido
desnudo
y pronto para la descomposición
Es
entonces cuando todo surge de pronto en la borra del vino esa
concentración de deseos irrealizables
junto
a cualquier mujer cuya risa desgarra los vestidos del varón
en
la noche de los hallazgos
mientras
los verdaderos amantes conversan en sus cabañas protegidos del
tedio por una pared construida mitad de despojos de navíos mitad de
sentimientos piadosos
también
conocidos por el frecuentador de las tabernas ocultas donde el
peligro deja caer su vidrio molido en la copa de todos los que
aceptan el riesgo de vivir |