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Borges
corrector
Héctor
Alvarez Castillo
HAC
- En
nuestra última conversación estuvimos hablando, entre otras
cosas, sobre
Descartes
y
Spinoza.
Para entender mejor a estos filósofos, me parece oportuno
remontarnos a
Giordano
Bruno y a la influencia que éste ejerce sobre la filosofía
moderna.
JLB
- Bueno, él está en esa tradición panteísta.
HAC
- Giordano
Bruno en parte es un símbolo en la historia del pensamiento, por
su muerte, por su temperamento, por la forma cómo defendió sus
ideas…
JLB
- (Con
admiración.) ¡Hace tiempo que no oigo el nombre de él!
HAC
- A
mí me sucedió en estos últimos días que leyendo a Giordano
Bruno, a través de él, recordé todo Spinoza. Justamente, cuánto
le debe, ¿no? Spinoza ha tomado de muchas fuentes, de la
tradición judía,…
JLB
- (Interrumpiendo.)
¡Bueno, yo no creo que él haya llegado a través de silogismos!,
¿no? Eso vino mucho después. ¡Fue un error, eh!
HAC
- Se
refiere al aparato geométrico, al
more geométrico.
JLB
- Tiene
que ser posterior en la evolución del pensamiento.
HAC
- Yo
pienso algo similar con respecto a
Descartes,
el dudar es posterior, dudó después de haber afirmado.
JLB
- Bueno,
se creía que la geometría debía su eficacia a ese sistema de
Euclídes,
de axiomas, definiciones y proposiciones, pero es un error. Yo he
visto un libro, Spinoza,
On
God, sobre
Dios
y
Spinoza,
que se publicó en los
Estados
Unidos, todo el texto es de Spinoza, pero sin el aparato
geométrico.
HAC
- Aligerado.
JLB
- Sí,
y entonces uno puede leerlo, porque nadie puede leerlo, la
Ética
de Spinoza, por los andamios ésos que resultan tan incómodos.
HAC
- En
Giordano
Bruno hay un modo de expresarse distinto, con él el pensamiento
empieza a aventurarse nuevamente, a despertar del adormecimiento
medieval.
JLB
- Y
claro, es el modo natural, en cambio Spinoza empieza por
definiciones, definiciones de cosas hipotéticas o posibles…
HAC
-
Kant
diría que son esas cosas que nosotros no podemos conocer, porque
no podemos forjarnos una idea total de ellas ni podemos
aprehenderlas por medio de la experiencia y como el sentido, los
sentidos, siempre son la base del conocimiento…
JLB
- Sí,
pero… Ahora, quienes defienden a Spinoza dicen que esas
definiciones quieren simplemente decir: «Si
yo uso la palabra Dios quiero decir una sustancia infinita que
consta de infinitos atributos», y está hecho, simplemente,
para explicar su vocabulario. Yo no creo eso…
HAC
- Las
definiciones siempre tienen un sentido muy fuerte para aquel que
las postula.
JLB
-
Lewis
dice que no importa que esas definiciones correspondan o no a una
verdad, quieren simplemente explicar el sentido que da
Spinoza,
por ejemplo, a Deus sive natura; quiero decir tal cosa que el lector no tiene por
qué aceptarla o rechazarla, tiene que leer el texto entendiendo
que por la palabra
Deus
se entiende otra cosa.
HAC
- Pasan
a ser meramente explicativas de la terminología del autor.
JLB
- Bueno,
eso es lo que ellos dicen, pero yo no creo, hay algo más ¿no?,
si no se refiere simplemente al vocabulario, ¿no?
HAC
- Quedarían
vacías de sentido más allá del
corpus lingüístico.
JLB
- Creo
que Lewis inventó eso para defenderlo a Spinoza, ¿no?, o para
exponerlo con más claridad tal vez, pero no creo que realmente
fuera así.
HAC
- Lo
deja un poco en desgracia también, es una defensa que le quita el
contenido sustancial a esas definiciones, parece una defensa más
de la forma que del pensamiento de Spinoza.
JLB
- Bueno,
pero si Lewis pensara que eso pudiera hacer que el lector leyera
el libro y no se detuviera en las difíciles definiciones
iniciales… Podía ser eso.
HAC
- El
texto en el comienzo es muy arduo para aquellos que no son
estudiosos…
JLB
- ¡Mire,
yo quería pedirle un favor a usted!
(Se
pierde lentamente el volumen de lo hablado debido a que Borges
hace que lo acompañe a la biblioteca que está frente a nosotros,
allí me indica de memoria el lugar donde se halla un libro que él
necesita. Luego de entregárselo, volvemos al sillón donde nos
encontrábamos.)
JLB
- Este
libro tengo que llevarlo mañana, como yo no veo me cuesta mucho
encontrarlo. ¿Vive lejos usted?
HAC
- En
Caballito.
JLB
- Ah
sí, usted me dijo.
(Nos
sentamos nuevamente en los sillones ubicados frente al balcón que
da a la calle Maipú.)
HAC
- Otro
pensador que a usted le debe interesar es
Heráclito.
JLB
- ¡Ah,
desde luego! Sí, leí los fragmentos, claro.
HAC
- También
está en lo que se podría denominar
tradición panteísta.
JLB
- Bueno,
yo creo que sí, sí, él pensaba que todo
es fuego.
HAC
- Todo es fuego y
bien y mal son uno solo.
JLB
- El camino que sube y el camino que baja.
HAC
- Había
hallado esa manera de expresarse, es un pensador que produce una
sensación especial en quien lo lee.
JLB
- Además,
como dice
Bertrand
Russell, uno lo conoce a través de los críticos de él, ¿no?,
digo
Aristóteles
y otros.
HAC
- Cierto,
se lo conoce a través de los comentadores.
JLB
- Eso
pasa con muchos otros pensadores griegos, ¿no?
HAC
- Gran
parte es debido a la labor de Aristóteles.
JLB
- Sí,
yo creo que sí, yo creo que esa frase
panta rei, todo fluye, es como un resumen de Aristóteles, eso
no está en el texto de Heráclito, pero no importa, está bien.
HAC
- Justamente
yo escribí un poema con ese nombre, si usted desea se lo leo.
JLB
- ¡Pero,
cómo no, a ver!…
HAC
- En la animación de todos los seres
Y
de las cosas todas:
El
renuente río renace una y mil veces.
JLB
- (Por
lo bajo.) Está bien.
HAC
- Se ahonda el mar en sus aguas
Y
se recorre el infinito tiempo
Que
es relámpago y distancia,
Y
todo fluye y fluye, generoso y nuevo,
Fugaz
y sentido, como la olvidadiza memoria
De
los duendes y la noche
Que
a cada desvelo, con prisa marina,
Ve
volver la marea al seno de los días
Prófuga
como las sombras
Que
diluye la luna. (1)
JLB
- Es…
Qué lindo poema, ¡eh!
HAC
- Es
un poema al que le guardo especial aprecio por
Heráclito.
JLB
- Yo
también, Heráclito el Oscuro lo llamaban, Heráclito de Éfeso.
¿Puede leerlo otra vez?
HAC
- (Vuelvo
a leer el poema en voz alta y a cada verso Borges añade breves
sí, hasta llegar al verso:
“Que a cada desvelo, con prisa
marina”, luego del cual interrumpe.)
JLB
- La
palabra duendes no me
gusta.
HAC
- A
mí tampoco, pero aún no sé con qué suplantarla.
JLB
- Habría
que buscar otra palabra.
HAC
- Sí,
ese es el problema, duendes
pertenece a otro contexto.
JLB
- Completamente
distinto, eso rompe la unidad del poema, es como si hubiera
puesto, no sé, casi como si hubiera puesto, no sé,… los
teléfonos, o algo así.
HAC
- Claro,
pero aún no lo saqué del poema porque no hallo lo adecuado, lo
que mantenga la musicalidad y que me dé la palabra justa.
JLB
- Sí,
ciertamente duendes no
es esa palabra. Yo lo sentí la primera vez y la segunda también,
de modo que, y si usted lo siente…
HAC
- Sí,
yo lo he discutido con gente que me ha dicho que era pasable, que
estaba bien…
JLB
- Las
cosas no deben ser pasables. En un poema breve no tienen que ser
pasables las cosas.
HAC
- Por
supuesto. He pensado en seres de la antigüedad, seres mitológicos,
en cantidad de palabras y de cosas, pero no he encontrado lo
justo, lo indicado…
JLB
- Sí,
porque ángeles no
sirve.
HAC
- No,
no sirve.
JLB
- Espíritus
tampoco, espectros tampoco…
HAC
- No,
y posiblemente tenga que ser una palabra de dos sílabas.
JLB
- Elfos tampoco,
no, no, todos tienen connotaciones distintas.
HAC
- Y
sátiros tampoco.
JLB
- ¡Pero
no!
HAC
- Parece
que no se puede…
JLB
- A
ver, espere (piensa), a ver, ¿cómo es el verso? (Con prisa.)
HAC
- (Retomo
a partir de: «Y se recorre
el infinito tiempo» hasta llegar al verso del problema.)
JLB
- ¿Y
De los muertos y de la noche?
HAC
- ¡Ah,
gana mucho el poema con esa palabra, le agradecería mucho!…
JLB
- Pero
habría que poner de, De
los muertos y de la noche, porque: De
los muertos y la noche, no. De los
muertos y de la noche, sí. (Continúa repitiendo el verso por
lo bajo.)
HAC
- Le
agradezco mucho, yo tenía ese problema.
JLB
- Sí,
porque uno no sabe. En todo caso muertos
es preferible a duendes.
HAC
- Sí,
para un comienzo, para dejarlo ahora así, sí, seguro que sí.
(Intento
continuar leyendo el poema a partir del verso corregido, pero me
confundo y no puedo recordar el poema correctamente. Borges
entonces solicita una lectura íntegra, la cual tampoco puedo dar
porque la memoria me falla completamente.)
JLB
- (Extrañado.)
¡Pero usted no tiene un texto!
HAC
- Sí,
traje uno, pero ahora estaba diciendo de memoria, voy a buscarlo.
(Saco una copia del poema de unas cosas que había dejado apoyadas
sobre una silla y realizo esta vez una lectura correcta a partir
del verso: «Y todo fluye y fluye,
generoso y nuevo».)
JLB
- Está
bien, sí.
HAC
- Es
otra cosa. Es como usted dice, la poesía se escribe y uno no sabe
dónde irá a parar. Con las narraciones, aunque de otro modo, a
veces me pasa algo semejante.
JLB
- No,
con un cuento yo creo que sí.
HAC
- Sí,
pero a veces la vida que van tomando los personajes en el momento
en que uno va escribiendo, es bastante real, y quizás eso sea lo
mejor que pueda sucederle a uno, que tenga vida propia el
personaje. Hay varias cosas escritas con esta idea, están
escritas como si fuera un juego, pero yo creo que nacen de cierta
experiencia, una experiencia que luego motiva esa escritura. Sabe,
recién cuando usted charlaba con esos chicos que vinieron a
verlo, (me refiero a unos alumnos que habían estado con Borges
realizando una ronda de preguntas), y oí que usted mencionó
acerca de la metáfora lo que decía
Lugones,
recordé una frase suya en la que dice que
Jesús
ha sido el mayor poeta de la historia, porque hablaba mediante
metáforas.
JLB
- Sí,
es evidente, las parábolas…
HAC
- Las
parábolas son milagros.
JLB
-
Blake
pensaba eso, desde luego.
HAC
- Y
Blake ha sido un poeta alucinado.
JLB
- Desde
luego que sí. (Realiza una pausa.) ¿Tiene un lápiz usted?
HAC
- No.
JLB
- ¿Podría
pedirle un lápiz?
HAC
- Aquí
no hay nadie…
JLB
- No,
pero si abre la puerta de la cocina y la llama, se llama
Fanny.
(Sigo
las indicaciones de Borges, golpeo la puerta levemente y en voz
baja llamo a Fanny.)
JLB
- (En
alta voz) ¡No, no, tiene que abrir y gritar! ¡Si es sorda!
HAC
- ¡Ah,
bueno! ¡
Fanny!
(Esta vez gritando.)
JLB
- ¿Está
en el balcón, tal vez?
Fanny.
(Aparece por otro sitio, probablemente por el pasillo que comunica
con los dormitorios.) Sí, señor… (A Borges.)
HAC
- ¡Fanny!
(Mecánicamente continúo llamándola.)
F
-
Sí, acá… (A mí.)
JLB
- Un
lápiz, un lápiz…
F
- ¿Eh?…
(No escucha.)
JLB
- Un
lápiz…
HAC
- (A
Borges.) ¿Papel
necesita?
JLB
- No,
(toma el libro.) para anotar aquí.
(Fanny
me alcanza lo que lleva consigo.)
JLB
- Ponga
aquí (abre el libro en el final). Ponga puntos suspensivos.
HAC
- ¿En
el comienzo o en la parte posterior del libro?
JLB
- Parte
trasera, en el final, es igual, después usted me dice dónde es,
ponga puntos suspensivos y ponga: Se
alistó en una ballenera que zarpó de
Nantucket
(2),
es un puerto creo. (Repite para sí:
Se alistó en una ballenera...)
HAC
- Acá
está (le entrego el libro con la anotación).
JLB
- ¡Pero
dónde!
HAC
- Está
en la parte de atrás, le dejé la birome…
JLB
- Sí,
ya sé ¿Pero, dónde está marcado? (Preocupado por el destino de
lo que dictó.)
HAC
- Justo
donde termina el libro, en la hoja en blanco que enfrenta la
contratapa, acá… (Le llevo la mano hasta el lugar indicado, al
notar que su ansiedad no disminuye.)
JLB
- (Palpando.)
¿Usted dice acá?
HAC
- Sí.
JLB
- Gracias
(más tranquilo).
HAC
- Hablábamos
de
Jesús,
y pienso en lo importante que es comunicarse a partir de un
lenguaje que sugiere.
JLB
-
Blake
pensaba que las palabras eran parte de la enseñanza, es decir, de
la enseñanza de la estética.
HAC
- Por
lo estético se llega a mucha gente que tal vez de otra forma
permanecería ajena.
JLB
- Blake
creía que la educación del hombre debe ser ética, intelectual y
estética; él decía que eso había sido dado ya por Jesús,
porque esas parábolas eran obras de arte, eran, bueno, como
poemas.
HAC
- El
Sermón
de la Montaña…
JLB
- Sí,
¿no?, y metáforas rarísimas, como arrojar
perlas a los puercos, es rarísimo, ¿no?, son metáforas muy,
muy raras.
HAC
- Y
los milagros… Todo esto tiene gran parentesco con
Heráclito,
con los enigmas, con la importancia que le daban los griegos al
enigma, los sabios, especialmente; hablar a través de enigmas
para que la verdad se revele de una manera distinta a partir de lo
que se sugiere. Ahí tenemos el problema de las diversas lecturas
que se pueden realizar sobre el mismo texto.
JLB
- Bueno,
hay que ver también si es la verdad. Yo he leído una traducción
de la
Cábala,
y yo me he dado cuenta que eso está hecho no para ser entendido,
sino para sugerir cosas, ¿no?; por ejemplo, los textos de la Cábala
no están hechos para revelar, sino para sugerir.
HAC
- Sugieren,
sí, y pasan a ser poesía…
JLB
- Sí,
por eso yo traté de leer traducciones del
Zohar,
El libro de Esplendor, y veo que están escritas deliberadamente
para sugerir cosas, no para revelarlas; como si se pensara que
revelar, bueno, que la verdad debe ser descubierta por el que lee,
que el libro tiene que ser no una meta, sino un punto de partida
para el pensamiento redentor, que es la idea de la poesía
simbolista, desde luego, y es la idea de toda poesía decir
indirectamente las cosas, es el modo más fuerte de decirlo.
HAC
- Y
en la antigüedad clásica, acercándonos a lo que decía
Blake
sobre la educación del hombre, se intentó con la paideia
integrar lo estético con lo ético y lo intelectual. Lo estético
era algo que no podía faltar en la apreciación del mundo, de
otro modo caemos en el caos. Si faltaba lo estético se perdería
el sentido de la existencia.
JLB
- ¡Qué
gente maravillosa los griegos!
HAC
- El
culto de
Apolo
guarda toda esa fascinación por lo enigmático, así como los Misterios,
que de algún modo, a través de diversas transformaciones,
han ido llegando hasta nuestros días con el encanto que tienen
para el alma libre del laberinto racional, al que nos hemos
entregado algo ingenuamente.
JLB
- Yo
cuando estuve en
Grecia
me sentí tan emocionado, sí…
HAC
- Es
uno de los sitios que más se desea conocer…
JLB
- No,
yo quiero conocer la
China
y la
India
también. Ahora, cuando llegué a
Islandia,
lloré, me emocionó tanto estar en Islandia.
HAC
- Usted
profesa un amor grande por Islandia.
JLB
- Por
todo lo escandinavo.
HAC
-
Las
Eddas...
JLB
- Sí,
todo eso; además fue tan mágico todo, porque uno sale de
Nueva
York, fueron creo cinco o seis horas de vuelo, luego cuando uno
llega el reloj marca las dos de la mañana, (Borges realiza una
breve pausa, cargando de interés su relato), y está
amaneciendo…
HAC
- Claro,
es una experiencia mágica.
JLB
- Sí,
yo tengo un poema sobre eso, es
el alba en Islandia, y luego es en Islandia el alba, qué
maravilla estar en Islandia y que esté amaneciendo. (3)
HAC
- La
otra vez leí poemas de autores noruegos, creo, dedicados a usted;
eran sobre las visitas que usted ha hecho a esas tierras, salieron
publicados en
Clarín.
JLB
- Sí,
yo los leí, estuvieron muy generosos con nosotros. Y he recibido
la
Orden
del Halcón de la República de Islandia,
¡Qué lindo!, ¿eh?, me la dieron aquí, en el
Hotel
Plaza. Al día siguiente recibí no sé que título de la
Academia
Francesa y me emocioné menos. Islandia tiene algo que no
tiene ningún otro país para mí, ¿no?
Francia
es admirable, siempre ha sido admirable, pero Islandia es un poco
como un tesoro que uno tiene.
HAC
- Usted
también ha sido condecorado en la misma
Francia.
JLB
- Sí,
soy
Comendador
de la Legión de Honor y
Doctor
Honoraris Causa de la Sorbona.
(Pausa.) No, porque,… es admirable Francia, pero es menos
misteriosa que
Islandia,
desde luego. Cada país como cada persona es único, ¿no?
HAC
- La
región del norte de
Europa
tiene un encanto especial, es el sitio donde se produjeron los últimos
asentamientos de
Occidente
dentro del continente. Es una tierra misteriosa, la
tierra de los hiperbóreos.
JLB
- Ya
en
Escocia
uno siente algo raro, si uno viene a Inglaterra, por ejemplo, en
Inglaterra
usted ve ciudades con casas de ladrillos rojos y techos de tejas,
luego usted va a las ciudades de Escocia que miran al
Mar
del Norte,
Dundee,
Saint
Andrews, son casas de piedra con techos de pizarras frente a un
mar gris, (Borges va relatando con deleitada morosidad), y del
otro lado está
Noruega,
no sé, es completamente distinto, es otra cosa.
HAC
- Lo
que usted cuenta parece un sueño…
JLB
- Sí,
es como un sueño, y es otro sueño, claro, todos los países,
cada país es un sueño, pero es un sueño completamente distinto,
¿sí?
HAC
- Justamente,
se acaba de editar un libro suyo en colaboración con
María
Kodama acerca de viajes.
JLB
- Sí,
pero en ese libro, es decir, lo importante eran los collages, y
los han destruido, y han hecho un gran disparate.
HAC
- ¿En
la impresión?
JLB
- Las
fotografías no son especialmente buenas, son organizadas en
collage. Han destruido todo eso y han publicado fotografías
sueltas, muy mal armado todo, por aires huecos, y eso lo ha hecho
un señor que se llama…
Cóppola,
y yo no sé cómo le han permitido hacer eso, y el título está
mal, debió decir: J
orge
Luis Borges - María Kodama: Atlas,
y luego: Fotocollages de
María
Kodama.
En cambio lo han hecho muy mal, han puesto mi nombre y luego: con
la colaboración de María Kodama, no sé sabe si el texto, si
la fotografía. Todo ha sido hecho de cualquier modo. Yo no sé cómo
se ha vendido tanto ese libro… Bueno, no, felizmente es carísimo.
HAC
- Yo
no puedo hablar porque hasta ahora sólo lo he visto a través de
una vidriera.
JLB
- ¡No,
pero no lo tenga! Yo espero que retiren la edición. Es demasiado
absurdo, piden ocho mil pesos.
HAC
- Es
mucho dinero.
JLB
- ¡Muchísimo
dinero! (Saca algunos dólares de uno de los bolsillos de su
saco.) Dígame, ¿esto cuánto será? (Mostrándome los billetes.)
HAC
- (Contando
el dinero con mis manos.) Usted aquí tiene once dólares. Y al
cambio del día (dudo), creo que el dólar está en dos sesenta,
cerca de unos tres mil pesos entonces…
JLB
- ¿Usted
puede acompañarme a cambiarlos, o siendo sábado no se puede?
HAC
- A
esta hora creo que no.
JLB
- Entonces
los cambiaré el lunes que viene.
HAC
- Si
usted lo desea yo vengo el lunes por la mañana y lo acompaño.
JLB
- Bueno,
¿dónde los pongo? (Se pregunta a sí mismo.) Los pongo en este
bolsillo.
HAC
- Por
la mañana, o si usted desea por la tarde.
JLB
- No,
por la mañana sería más fácil. Entonces quedamos en eso, ¿eh?
Bueno, yo lo dejo ahora.
HAC
- ¿Va
a almorzar?
JLB
- Bueno,
a almorzar no, no me siento bien, voy a tomar un plato de sopa y
voy a acostarme. Tomé un remedio anoche que me produjo pesadillas
terribles, pasé toda la noche en estado
de sigilo (4)
y me han cansado las personas que vinieron esta mañana.
HAC
- ¿Quiere
que llame a
Fanny,
o lo llevo a la cocina? (Ingenuamente.)
JLB
- (Ofuscado.) ¡No,
qué voy a hacer yo en la cocina!
HAC
- (Intimidado.)
Para tomar la sopa.
JLB
- No,
me lo servirán aquí.
HAC
- La
llamo a Fanny en un segundo y estoy con usted.
JLB
- ¿Está
en ese libro, no? (Borges recuerda la anotación.)
HAC
- Sí,
sí, está bien. (Palpando el papel.)
(Hablo
con Fanny que viene a la sala.)
HAC
- Bueno
Borges, un gusto haber vuelto a verlo, vuelvo el lunes entonces.
JLB
- Sí,
sí, cómo no…
F
- (Temerosa
de perder algo suyo.) ¡Eh! ¿La lapicera? (A mí.)
HAC
- La
tiene… se la di a Borges.
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