poemas
Lola (12 años)
Habías acortado la
distancia al futuro,
abdicando
tu dicha cósmica
-símil poltergeist-
El aleteo de
la mariposa
de hoy
(Humbert, Humbert)
será la
larva
inverosímil de
mañana.
Imposición
de manecitas
santas,
para las confesiones
de un viudo de
raza blanca.
Ah! Lola,
ese lugar revisitado
de magia inversa,
en tu mente,
huérfana de
pasado.
Germán (13 años)
En la espesura
sintáctica del
mundo,
océanos
impredecibles
te sustraen del
secreto tóxico,
inscripto en letras de oro:
"contra los blasones
filiatorios".
Cauterizás los labios
paternos,
tomando como prenda
de cambio,
su triste corazón.
Ad gloriam
La mañana destila frío
en el cementerio.
Mi madre saluda,
y los hombres comienzan
a levantar tierra muerta.
Asomado el ataúd
al horizonte de mis ojos,
escucho crujir la madera
antes los embates de las palas.
Espero el leve movimiento
de las manos
alzando lo que queda.
Ella,
retira del cajón tus huesos,
y se dirige a la canilla,
debajo del ciprés.
Destroza,
como nadie,
los pedazos insistentes
de tu brevísima carne.
Limpia
con minuciosa pulcritud,
deshace de sus manos
todo lo que fuimos;
sólo desvaídos huesos
donde alguna vez
habrías gozado.
Frágil milagro
restituirte esta mañana,
padre
morador perpetuo
del
destierro.
Nina
(5 años)
Ajena a la gran historia,
sucumbe en el drenar
intermitente
de recuerdos digitales.
Su puro avatar
es puñal pretérito,
olvido a la deriva
cómica
de sus gestos.
Enaltece plegarias
inaudibles,
volcánicas cenizas
esparcidas.
Argot
La más grande revolución
silenciosa,
jacobinos
muy a nuestro pesar.
El latiguillo de la obcecación
ciega
en el bosque ominoso
de la confusión.
Quién dirá o
articulará palabras
nuevas
en el retrogusto
invade cada porción
sonora
o interjección de llanto
infantil,
colonia de vacaciones
-nuestro código secreto-
la comunicación más alta,
frecuencia exhaustiva
de este chirrido
que nos acompañaría de
por vida.
Grieta
rancia,
insoportable!
y que sale por lo
escrito,
y que dice entre dientes
maula jerga,
inútil:
torpe grafeuta. |