| 1.
¿Cuáles son tus afinidades estéticas con otros poetas
hispanoamericanos?
Mis
afinidades están dictadas por cierto gusto por la captación del
“tiempo subjetivo de lo objetivo", la mezcla de
lirismo y prosaísmo, tonos altos y versos bajos. Me gustan
los poetas en quienes lo coloquial no se limita a escribir en
segunda persona, sino en un rescate de la respiración del habla,
como fundamento de construcción de sus versos. De este modo, me
siento cerca del chileno Jesús Sepúlveda, de los uruguayos Luis
Pereira y Elder Silva, del costarricense Luis Chávez, dentro de
mis contemporáneos. En un marco más general me sentí tocado por
Nicanor Parra, Antonio Cisneros, Carlos Drummond de Andrade,
Carlos Martínez Rivas y José Emilio Pacheco, entre otros. De los
argentinos contemporáneos, me acerco y me alejo, en un doble
movimiento, de Juan Desiderio, Alejandro Rubio, Martín Rodríguez
y Carlos Martín Eguía. Aprecio igualmente –aunque con menor
afinidad-, la obra de Roxana Páez y Mario Arteca, entre otros. Y
me sigue gustando la poesía de quienes nos han precedido, como
Joaquín Gianuzzi, cierto Gelman, Horacio Castillo, y ciertas
zonas del rosarino Aldo Oliva. Todo esto, desde luego, macerado en
un mortero que incluye fuertes dosis de mi compatriota Nicolás
Olivari, y de tipos como Dylan Thomas, Robert Desnos, Kenneth
Patchen, Lawrence Ferlinghetti, más el cine de Antonioni y el
rock psicodélico. De todas maneras –y volviendo a los gustos y
las afinidades- ya no me fijo tanto en qué corriente se inscribe
cada cual, y me voy quedando con las voces más fuertes y
personales, esas que saltan por encima de cualquier guetto.
2.
¿Cuáles son las contribuciones esenciales que existen en la poesía
que se hace en Argentina que deberían tener repercusión o
reconocimiento internacional?
Nos
movemos en un medio en el que el reconocimiento llega tarde, y
pongo por caso lo ocurrido con varios de los que mencioné. Esto
pasa en todas partes, y supongo que siempre fue así en todos
lados. Pero de todas maneras siento que nuestra deuda mayor está
aquí, entre nuestra gente. Por lo demás, quiero detenerme en
algo específico, como la profusión de ciclos de lectura, en las
principales ciudades de mi país. Estos ciclos de algún modo
acompañaban un casi fenómeno, el de las editoriales chicas o
independientes, que editaron muchísimos libros y dieron a conocer
numerosos autores jóvenes. Sin embargo, la conclusión de la
fiesta menemista, la caída del gobierno de De la Rúa, con su
secuela de hambre, represión y asesinatos, y el empobrecimiento
continuo a que se ve sometida la población, afectan mucho la
producción cultural, en este caso la poética. Ya no es tan
sencillo publicar, el dinero que en otro momento podía destinarse
a costear parcialmente una edición, ahora se usa para la
subsistencia. En este marco, no me extraña que la falta de
perspectivas de difusión, provoque una fuerte sequía creativa en
algunos. Aunque más allá de esto, pienso que la gran batalla de
cada cual, se da frente a la página en blanco, que es donde se
pone a prueba el compromiso real de cada uno frente a la
escritura.
3.
¿Qué impide una existencia de relaciones más estrechas entre
los diversos países que conforman Hispanoamérica?
Creo
que a nadie se le escapa que las políticas que se descargan sobre
nuestro continente, nos igualan en la miseria, y que cada uno de
nuestros países ha tomado por costumbre recortar gastos a la
educación y la cultura, con el objeto de proseguir cumpliendo con
los pagos de la deuda externa, y financiar a las fuerzas
represivas. Una cierta esperanza de dignidad que se abrió en
Brasil, como así también en Venezuela y Argentina, por ahora se
mantiene en calidad de promesa.
Si a esto se le agregan las diferencias en el tipo de
cambio, tenemos que se hace muy difícil viajar y trasladarse, con
lo que la experiencia de intercambio con amigos y colegas, se ve
reducida al intercambio de mails y direcciones web, que es la
reserva que nos queda para seguir leyéndonos y comunicándonos,
por el momento. |
|
poemas
CABALLO
EN LA CATEDRAL
(fragmentos)
VII
Todos
decian que mamá estaba loca
Plantó maíz al lado del naranjo
En la vereda regó y regó
Y creció una caña y un choclito.
La gente los autos pasaban y miraban y decían
"Mirá el choclito".
Casi un animal que sonreía.
Hubo un tipo que lo pateó y lo destrozó
Como si cada grano
Lo siguiese puteando.
Y a vos se te acabó el pasto y comiste de la muerte
Al galope por la destilería.
VIII
Las
chicas de enfrente se han puesto purpurinas
La cara les brilla como el teléfono de un carnicero.
Yo las miro y pido tres deseos:
Quiero un besillo en la mejita
Y una sobija en la mandorga.
Una tormenta apacible
En las piernas mas lindas de la calle.
Para cuando seas un poco mas puta
Y no confundas catarro y pasión.
AMBIENTACION
Hay
una mesa, un
espejo, un mantel sucio, la huella
de alguien en la pared.
Hay
dedos ausentes en cada objeto
en el libro abierto, en la página 9.
Ropa colgada, bufanda. Sonidos
que nadie llama.
El reposo del eco retenido en su borde.
Hay una zona muerta, un lugar
que escapa del ojo, un crujir de maderas.
Pasos, una respiración, una
mano, una
garganta que gime, una descarga de
sombra, un cabello que
cae, una escena inconclusa.
Hay quien se escucha a sí mismo
sin poder mirarse porque está
en zona muerta.
Las
erratas
Donde
dice "saxofón" debe leerse
"dolor en el pecho". En la parte en que alguien parece
caminar hacia la luna, este alguien se inclina
y de rodillas busca --sin hallarla-- una marca
de fábrica para el inodoro. Donde se dijo "brindis"
debe oírse un vidrio roto, y cuando susurran "amor"
hay que ver la herida mortal de un dedo índice
dibujando una letra S en la ventana. |