|
La
poesía de Oscar Ferreiro
Jacobo
Rauskin
Celebración
o crítica, libre vuelo de las palabras o ceñido discurso
terrestre, la poesía de Oscar Ferreiro pregunta por el destino
del hombre como hijo de su tiempo y, también, como criatura
condenada a la ilusoria eternidad del instante. En esta indagación
suelen aparecer estados de pura negatividad. Por ejemplo, el hastío
y la pereza.
Polvo
de nuestra abulia
en el agua del tiempo
adentrándose en nunca
diluyéndose en nada!
O
bien, puede el poeta ofrecer una resignada caricatura del paso de
las horas:
como siempre y lo mismo
el viejo sol beodo
satánico se hincha
en la oscura pendiente.
También
prueba otros caminos para llegar a una visión de su propio
tiempo: se aleja de palabras con una elevada carga de abstracción
(nada, nunca) y de imágenes caricaturescas para presentarse a sí
mismo con toda la crudeza de una metáfora desoladora:
Y asisto a mi derrumbe
toco hueco y sonoro
hecho un tronco vencido
en un lecho de brasas y cenizas.
Esta
siempre reiterada pregunta por el destino se hace en dos
escenarios. En uno de ellos, el poeta se mueve al margen de la
literatura tradicional paraguaya (o de cualquier otra) con sus
referentes históricos, su geografía o telón de fondo, su exilio
o bambalinas. Poemas de esta clase aparecen en Antología, 1982.
Por otra parte, ha escrito Ferreiro un considerable número de
romances, que él llama compuesto, a modo de homenaje al sabor
popular que a ratos se encuentra en ellos. Estos poemas narrativos
fueron recogidos en El gallo de la alquería y otros compuestos,
1986.
(…) El lector podrá apreciar que, (…) el poeta sólo da voz a
la pregunta fundacional de toda literatura: ¿Para qué está el
hombre sobre la faz de la tierra?
sonámbulos e insomnes
con los pies empapados
bogamos sin un sueño
hacia el abismo
con todos nuestros muertos
tumbados en el fondo de la barca.
Los
versos corresponden al poema Medusa , que hemos incluido en la
primera sección. Comparémoslos con estos octosílabos que
pertenecen a San Juan en la Chacarita, romance que incluimos en la
segunda sección.
Se apagaron las fogatas,
se acalló la gritería.
Sólo el silencio, de bruces,
sobre empapadas cenizas.
Dos muertos por cada bando
fue el saldo de la embestida.
Cuatro muertos se escondieron
debajo de las cocinas.
Los
muertos en el fondo de la barca y los muertos escondidos debajo de
las cocinas son la misma ausencia de respuesta y, por eso, son la
razón de la misma pregunta una y otra vez. el romance termina
recordando que también el trabajo del poeta es finalmente materia
de olvido.
Agua y plomo, plomo y agua,
congelada fantasía,
los laureles del poeta
se han hecho polvo y cenizas.
Los
romances tienen como personajes a gente de pueblo que, como ocurre
en el Paraguay, se expresa en guaraní y que, con harta
frecuencia, ignora el castellano. El poeta les presta su idioma,
los hace hablar en un castellano apropiado, y tan es así que no
se diría que hablan estos personajes en una lengua prestada. Va
un ejemplo del idioma que campea en este romancero:
- Por vos, mi pobre inocente
vendrá un día la montada…
- La montada ya no existe;
no empieces con tus macanas.
- Da lo mismo, ya me acuerdo,
le dicen la guardia urbana
pero igual, a garrotazos
harán charque de tu espalda.
El
poema se llama La guardia urbana. Es quizás uno de los más
admirables en la producción de Ferreiro. Madre e hijo encarnan,
en un diálogo, la condición de un pueblo sometido a toda clase
de vejámenes por una tiranía cuyos orígenes son muy anteriores
a la circunstancial denominación del grupo represor: policía
montada o guardia urbana.
Del
mismo modo que los poemas líricos breves que integran la primera
parte de este volumen pueden constituir una suerte de comedia lírica,
los compuestos de la segunda sección configuran los elementos de
una comedia satírica. Un metro tradicional consagrado por un
discurso tradicional permite a Ferreiro mostrar el fracaso de una
sociedad tradicional (la paraguaya) en cuanto a justicia,
libertad, tolerancia y respeto. La barbarie del Paraguay histórico
queda al desnudo en los compuestos de Ferreiro. Y esa desnudez,
que en vano tratan de cubrir ciertos historiadores, sostiene la
cuestión de fondo tanto en los poemas como fuera de ellos. Y el
destino colectivo sigue siendo incierto. Una atenta lectura de los
romances ferreiranos puede revelar facetas que resultaron proféticas
en el Paraguay y, en general, en América Latina.
¿Hay
lugar para la certidumbre? Si la poesía es una vía de
conocimiento además de ser una fuente de agua balsámica, es
probable que no. quien escribe estas líneas cree que la poesía
nos deja más incertidumbre de la que ya nos regalaron los dioses.
Sin embargo, sólo puede continuar escribiendo quien busca en la
poesía la respuesta. La rica y noble obra poética de Ferreiro
continúa, y esa es la mejor noticia que podemos dar.
|