Clique aqui: milhares de poetas e críticos da lusofonia!

Endereço postal, expediente e equipe

 

 

Um esboço de Leonardo da Vinci - link para page do editor

banda  hispânica

antonio arráiz

 

Antonio Arráiz

Valmore Muñoz Arteaga

Una oda a la vitalidad, así podríamos resumir la obra poética de Antonio Arráiz, poeta barquisimetano y uno de los más adelantados de la Generación del 18 en el proceso de renovación las letras nacionales. Su Áspero, publicado en 1924, es el puente que da paso a la vanguardia poética venezolana, puente que comenzaron a construir Salustio González Rincones e Ismael Urdaneta. Tanto González como Urdaneta dan sentido y continuidad al proceso que va desde la poética modernista y alambicada hasta la publicación de Áspero. Esto rompe con la tesis del hiato literario al que hacen referencia muchos críticos. Escribe Rafael Arráiz Lucca: “Este par de raros (Urdaneta y González Rincones) no son tenidos muy en cuenta cuando se hace un panorama de la poesía venezolana, a pesar de que ambos (¿por qué no?) podrían confirmar la tesis de la no ruptura y abonar la de la tradición con respecto a Áspero”.

Salustio González Rincones había publicado libros como Trece sonetos con estrambote y De corridos sagrados y profanos ambos en 1922, que son una clara manifestación de lo expuesto anteriormente. Pese a ello la obra de Antonio Arráiz tiene méritos suficientes para ser considerada como de las fundadoras de la vanguardia poética en Venezuela. Una obra poética vanguardista que el propio Arráiz reconoce fue alimentada por Luis Enrique Mármol, Salustio González Rincones e Ismael Urdaneta. En todo caso, existe en Áspero una ambición renovadora como la hubo seguramente en Enrique Planchart, José Antonio Ramos Sucre y Jesús Enrique Lossada, pero una renovación sin ruptura abrupta, sino más bien producto de la evolución y transformación paulatina de nuestra arte poética.

La obra poética de Arráiz está compuesta por cuatro libros Áspero (1924), Parsimonia (1932), Cinco sinfonías (1939), Preludios (1945), aunque en las poesías completas publicadas en 1987 por Monte Ávila se recogen ocho poemas publicados póstumamente. Una obra poética en donde prevalece un lenguaje contundente que busca en las raíces de lo americano una razón vital para explicarse. Desde la publicación de su primer poemario, Arráiz intenta desde la palabra descubrir su origen, por supuesto, y al hacerlo desde la palabra construye, o reconstruye, una fórmula para reorientar la realidad de la identidad americana. Volver a escribir la historia, pero a través de la poesía:

Canto mi América virgen, 
canto mi América india 
sin españoles y sin cristianismo. 
Canto mi triste América.

 

Tambores de cuero retumban 
por los reyes muertos. 
Tambores de cuero resuenan. 
Tambores que fueron de guerra.

 

Los musgos, las yerbas silvestres, 
retoñan sus manchas alegres 
sobre negras ruinas 
de viejas, gloriosas ciudades.

 

América de ritos antiguos. 
América milagrosa.

 

Canto mi América tropical. 
En cuyas selvas espesas, 
en cuyos Andes, bajo el cielo infinito, 
en cuyos ríos venerables, 
en cuyos amplios llanos luminosos 
quizás se escondió Pan. 
América. Áspero

 

Esa búsqueda del origen era una empresa aplicada con cierta frecuencia para entonces. Probablemente la actividad petrolera incentivó al venezolano a hacer funcionar su vida sobre la necesidad de llenar sus manos de dinero rápido, de construir una realidad sobre las bases de una falsa y momentánea riqueza; sacrificando su corpus histórico. Esta angustia de la que se hace voz Arráiz formaba parte de un coro que intentaba recuperar a través de la literatura el hilo tradicional que nos comunicaba con nuestros mayores. Áspero quizás sea un duro reclamo a la conciencia del hombre venezolano. Áspero parece transformarse en manifiesto, como lo asegura Oscar Sambrano Urdaneta: “cuando Antonio Arráiz (1903-1962) publica su primer poemario y lo denomina Áspero (1924), esta sola palabra, que suena a manifiesto, es como una toma de posición semejante a la que dos años antes había adoptado en la prosa narrativa José Rafael Pocaterra al calificar sus cuentos de "grotescos", para diferenciarlos del preciosismo modernista y de las falacias del criollismo superficial”.

Sin embargo, a pesar de la crudeza del lenguaje en Arráiz, el poeta intenta abrazar un camino hacia la sensibilidad, un camino, que de alguna manera, lo rescate de las dolencias a las que recurre para mortificar su pluma. Ese camino es la mujer. No sólo Áspero casi toda su obra es un canto a la mujer, a la mujer telúrica, a veces carnal, a veces cósmica, a veces mágica. La mujer parece encarnarlo todo en Arráiz, y al cantarle a ella su voz se vuelve seductora, apasionada, con una carga de sensualidad primitiva formidable:

           

En la siesta implacable, 
salado de sudor, 
yo lanzaré mi lanza vibradora, 
mi lanza aérea y larga. 
Es fiero el tigre 
de hermosa piel. 
Y pondré la piel ante sus pies pequeños.

 

Otra vez 
asaltaré la guarida del ratifica, 
se crisparán mis dedos en su garganta seca. 
 La reina india. Áspero

 

...Y una mujer dulce y serena 
con ojos de gacela 
calmaba mi sed con su agua de amor 
y entretejía sus manos ledas en mi melena.

Poema primitivo. Parsimonia

 

Arráiz trae en su palabra poética las palabras de grandes poetas norteamericanos, podríamos arriesgarnos a testificar que en su obra existen lazos que lo comunican con figuras de la talla de Walt Whitman y Ezra Pound. Poetas que seguramente leyó con afán en sus años de vida en EEUU, esto hermanado con la dura experiencia por la cual atravesó el poeta, escribe Sambrano Urdaneta: “Pudo haber contribuido a su fobia contra la civilización que desfigura al hombre, el accidentado viaje que Arráiz hizo por los Estados Unidos entre 1919 y 1922. Tenía dieciséis años cuando lo inició. En este bienio sufrió de muchas privaciones: trabajos rudos, poca paga, escasa alimentación. En Nueva York duerme a veces en las estaciones del metro y en los bancos del Parque Central, confundido entre vagabundos, rufianes y aventureros de puerto”. Experiencia que a su vez, transforma sus conceptos acerca de la civilización.

Antonio Arráiz es un poeta por descubrir. Su obra sigue pendiente de nuevos estudios que puedan brindar mayores luces sobre esta robusta lírica. Más aun, la obra de Arráiz necesita ser sometida a nuevas lecturas, entre ellas, la de la juventud venezolana. La poesía de Arráiz es espejo de la realidad nacional, en ella encontramos las huellas de un pasado que no nos es ajeno, que aunque remoto, se desnuda en cada calle, en cada esquina, en cada palabra. Considero oportuna la lectura de su poesía, ya que, más allá de las fórmulas críticas formales, se encuentra inmersa en cada línea, una conciencia de libertad como muy pocas expresadas en nuestro país.

 

projeto editorial do jornal de poesia

editor geral e jornalista responsável

soares feitosa

coordenação editorial da banda hispânica

floriano martins

.

Retorno ao portal da Banda Hispânica
retorno ao portal

Agulha - Revista de Cultura
revista agulha

 

 

Secrel, o provedor do Jornal de Poesia

 

 

 

Só a DIDÁTICA em prol do Homem legitima o conhecimento

A outra face do editor Soares Feitosa, o tributarista