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EN
NOMBRE DE LA AMISTAD: OTTO RAÚL GONZÁLEZ
(entrevista)
Lina
Zerón
Por estas fechas de 2003, Otto Raúl Gonzáles de
Guatemala, Ernesto Cardenal de Nicaragua y Jorge Enrique Adoum de
Ecuador, celebran cincuenta años de ser amigos. Tres grandes
poetas y personas. El reencuentro fue en Oaxaca, México. Los
abrazos y tequilas estuvieron más que presentes, las risas y anécdotas.
Con respecto a este acontecimiento y con motivo de la presentación
de su reciente libro: El Peuqueñal, Otto Raúl me recibió en su casa en una entrevista
para El Financiero. El Peuqueñal es un libro de cuentos fantásticos,
-“así se llama un país donde siguen viviendo los muertos”,
comenta Otto Raúl. Tiene un subtítulo que dice: País de los
oficios poéticos, -“todos los que viven en esa otra dimensión
son poetas muertos que yo conocí que fueron mis amigos”- agrega
entusiasta, como siempre. El libro se presenta este jueves 28 de
agosto a las 19:00 hrs en la casa del Poeta. Álvaro Obregón 73,
Col. Roma. Con
respecto al aniversario de 50 años de amistad con Ernesto
Cardenal y Jorge Enrique Adoum platicamos lo siguiente:
LZ - ¿ Cómo conociste a Ernesto Cardenal?
ORG - A mediados de la década de los 40’s, nos
conocimos en la Facultad de Filosofía y Letras, en Mascarones, así
le llamábamos a la escuela, ahora es una Secundaria en San Cosme.
Me hice amigo no sólo de él sino de muchos otros jóvenes de
aquel tiempo que luego fueron o son escritores de fama, como Jaime
Sabines, Rosario Castellanos, Bonifacio Nuño y otros que estaban
estudiando en ese momento. También a los dramaturgos como Emilio
Carballido, Luisa Josefina Hernández,
una mujer inteligentísima, y otros. Los nicaragüenses eran dos,
Ernesto Cardenal y Ernesto Mejía Sánchez, un hombre famoso, que
llegó a ser un erudito, revisó
la hombre completa de Alfonso Reyes, que publicó en el
Fondo de Cultura, pero murió ya. De esa generación ya quedamos
muy pocos. Cardenal
por ejemplo que finalmente se hizo sacerdote. Estuvo en Estados
Unidos en un convento de Trapenses, después de hacerse sacerdote,
con la revolución llegó a ser ministro de cultura de su país,
es un hombre muy famoso por ese hecho y claro porque es un poeta
muy conocido en América Latina. También estuvo en un convento en
Cuernavaca, cuando íbamos de paseo, ahí casi siempre los
domingos. Nos mirábamos en casa del último constituyente, nos
recibía los días domingos con comidas, buenas bebidas y toda la
cosa, ahí nos encontrábamos Cardenal y yo. Después hubo muchas
otras ocasiones, tanto de tipo políticas como culturales donde
coincidíamos pero hacía años que no nos reencontrábamos hasta
ahora que tú nos juntaste y estamos echándonos unos tequilas de
pura alegría.
LZ - Platícame de tu amistad con Jorge Enrique
Adoum
ORG - Lo conocí en 1954 cuando cayó la revolución
de octubre de Guatemala, yo me tuve que exiliar, porque todos los
que éramos funcionarios estábamos sentenciados a muerte, me asilé
en la única embajada donde había cupo porque era lógico que yo
me metiera en la de México, pero había 800 familias.
Tuvieron que alquilar una casa vecina
para recoger tanto asilado que se metió ahí, incluso el
presidente Arbes, sus ministros y otros, por lo tanto cuando yo
quise meterme ahí ya no cabía. Un escritor mexicano amigo mío,
Pedro Guillén, que
trabajaba en la embajada me dijo que ya no había chance ahí pero
que me iba a llevar a la del Ecuador y me tuve que ir para allá
en donde conocí al turco Adoum, así le decían todos, pero no es
que sea turco, tal vez era tanta gente de origen oriental
digamos, a todos les dicen el turco aunque sean libaneses o
israelitas, pero este era un ecuatoriano, poeta joven entonces y
nos hicimos muy amigos, en Quito, donde vivía él, por cierto me
publicó un libro. Era editor de la Casa de la Cultura
Ecuatoriana, que fue la primera.
Estaba encargado de la editorial porque esa casa de la
Cultura la fundó Benjamín Carrión, otro gran escritor, un
hombre que sabia mucho de literatura, creó libros, estudios de
los poetas, era un ensayista muy grande, el fundó la Casa de
Cultura Ecuatoriana. El libro que me publicaron se llama Canciones
de los Bosques de Guatemala. Efraín Huerta decía:
“con música de Strauss” por aquello de los bosques de Viena.
Viví ahí dos años
y finalmente regrese a México donde ya había estado, incluso fui
el primer agregado Cultural de Guatemala de la diplomacia
guatemalteca enviado por el canciller
revolucionario Enrique Muñoz que fue mi maestro y me quería
mucho. Llegué a México, estudie en Mascarones y también logré
hacerme abogado. Me hice especialista en derecho agrario porque e
Guatemala estaba por hacerse la Reforma Agraria con el segundo
presidente revolucionario que fue Jacobo Arbens. Esta se hizo en
1952 y yo fui el subjefe de esa reforma agraria y ahí conocí al
Ché Guevara. En aquella época como subsecretario tenia que
esconderme, iban a caer sobre mí pero tuve la suerte de asilarme
en la Embajada ecuatoriana, ahí conocí a Jorge Enrique, quien
ganó el premio de la Casa de las Americas en Cuba, ya después se
fue a Europa a vivir y
se quedó mucho tiempo allá. A veces volvía al Ecuador, donde
vive ahora. Siempre ha sido un gran amigo mío, jóvenes los dos
con grandes planes de escribir grandes poemas y parece que ambos
lo logramos, así como Cardenal.
En la época
de Mascarones también conocí a la Chayo Castellanos, a quien yo
publiqué, porque fui su primer editor de un poemario que se llamó,
Trayectoria del Polvo, ese es un libro muy
bonito. Sus primeros poemas. También hice amistad con
otros poetas como Sabines, quien empezaba a escribir entonces.
LZ -¿Cuándo comienza a escribir Otto-Raúl?
ORG - Me gustaban mucho los libros, en mi casa había
cantidades y me familiarice mucho con ellos. A los 6 años me
enteré que existía el Quijote porque un primo mío tenia un
libro grande con ilustraciones y me gustaban los dibujos que había
ahí. También escribí mi primer
poema a esa edad a unas chamaquitas y
sigo escribiendo a las chamacas,
“ Eran tres flores de un bello jardín, que hablaban
de amores a un joven jazmín”, el jazmín era yo y las tres
flores eran las vecinas. En Guatemala, la secundaria, tuve buenos
maestros un poeta nos daba clases, Augusto Meneses, con el aprendí
mucho de literatura, fue cuando gané un primer premio al nivel de
la clase. A los 16 años ya sabia de literatura a los 19 escribí
un libro famoso, el
mas famoso que tengo, se llama: Voz y Voto del Geranio,
tiene mas de 10 ediciones y de ahí p’al real, seguí
escribiendo, publicando libros. Ese libro le gustó mucho al
maestro, que con la Revolución fue nombrado canciller, me llamó
y dijo: “quiero que se vaya al exterior, de secretario de la
Embajada”, pero yo no acepté porque antes de eso yo había
estado en México 3 meses, en el primer exilio, en 1944 donde
participé en las manifestaciones contra el dictador que teníamos.
Regresé el 22 de octubre, ya mi amigo Muñoz Meani era canciller,
me llamó para preguntarme si no quería irme a Francia o Brasil,
pero yo quería México para hacer mi carrera de Leyes y Filosofía
y Letras, así fue que me envió como secretario del consulado, y
llegué a México. Luego fui nombrado agregado cultural, esperando
que escribiera, hice la carrera, dos carreras, solo me gradué en
Leyes y al regresar en 1951 me nombraron Subjefe del Departamento
y de Jefe a un militar al que descubrí que estaba
saboteando la Reforma Agraria y se hizo millonario. Su
procedimiento para hacerse de lana fue esconder los expedientes te
imaginarás que tuve que volver a esconderme.
LZ -¿Cuántos libros has publicado?
ORG - Unos 60 libros, 41 de poesía, el mas reciente
era Galería de Gobernadores del Soneto que presenté en la
casa del poeta, ahora: El Peuqueñal. Para mi, el mas
importante es Oír con los Ojos publicado por la
Universidad de Guatemala, 6 de narrativa, 4 novelas, 6 cuentos y
16 de ensayo. También trabajé muchos años en Novaro, escribía novelas de vaqueros y me volví un
vaquero sin serlo , también trabaje en el canal 13 de corrector
de estilo.
LZ - Ahora hablemos sobre la literatura
guatemalteca.
ORG - En Guatemala anda triste la cosa, por las
dictaduras que duraron mas de 30 años, la guerra civil, la
guerrilla. Fue muy
duro, la poesía que escribían esos jóvenes tenia que ser
clandestina, triste y
dolorosa. Muertos por todos lados. Ahí se estancó un poco la literatura, ahora hay jóvenes
mucho mejores, que ya escriben con absoluta libertad, como Luis
Alfredo Arango, un gran poeta, quien escribió un precioso prólogo
para uno de mis libros. A ese grupo que se le llamó Nuevo Signo
pertenecieron poetas como Francisco Morales Santos, muy importante
en Guatemala. Ahora son hombres de 70 años que han dejado una
buena huella en su afán de escribir. Hay uno mas nuevo todavía
que se llama Humberto Acabal que es indígena puro, escribe muy
bien, es de lo mejorcito que hay ahora. Debe tener
entre 50 y 60 años. Otro gran poeta y muy amigo mío fue
Miguel Ángel Asturias. El se exilió también. Fue embajador en el Salvador, luego
se quedó sin trabajo, pero varios años después llega a la
presidencia un alumno de él que lo admiraba, Cesar Méndez
Montenegro y lo nombró
embajador en Francia, fue cuando le dieron el premio Nóbel.
LZ - ¿Quiénes son los poetas que más has
admirado?
ORG - A Lope de Vega, Cervantes, Góngora, Santa
Teresa, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León. En México: López
Velarde pero sobre todo, Quevedo, es el más grande, el más chingón
de todos, con decirte que le tengo un altar con todo e iglesia,
aquí en mi estudio. También Góngora, Cervantes.
LZ - ¿Cómo ves la literatura en México, el
problema de la edición?
ORG - Hay muchos poetas que andan un poco mal porque
no son capaces de hacer un soneto y escriben versitos pequeños.
Desde que los talleres pululan los poetas han proliferado pero
muchos son muy malos o terminan escribiendo como los talleristas y
eso es malo. Siempre
ha sido difícil que te editen, es un gran problema, muchos tienen
sus libros y no los editan porque no pueden pagar la edición no
es de buen gusto que si uno tiene un trabajo lo esté ofreciendo y
lo que pasa es que las editoriales y las librerías explotan al
escritor, eso pienso, sin embargo hay instituciones
gubernamentales que si ayudan en gran forma a solucionar estos
problemas, sin embargo hay escritores que tienen muchos libros inéditos
y no pueden dar con una editorial que los publique. En mi caso
estoy feliz porque pertenezco al sistema nacional de creadores que
sirve mucho a escritores que se consagran al cultivo de la
literatura en todas sus fases yo soy un afortunado en ese caso
pues tengo una beca del FONCA, (Fonda Nacional para la Cultura y
las Artes) por parte
de CONACULTA (Consejo Nacional para la Cultura y las Artes)
y eso ayuda mucho al escritor. Pero por ejemplo tengo como
5 libros ya terminados, varias antologías, ensayos y no tengo
editor, así que a lo mejor me muero y esos libros se quedan ahí,
en el estante donde los ves ahora.
LZ - A pesar de todos los obstáculos con los que
nos encontramos como el problema editorial ¿Vale la pena ser
poeta?
ORG - Si, se vive muy bien, por lo menos soñando
mucho, somos grandes soñadores ¿no crees? |