1. ¿Cuáles son tus afinidades
estéticas con otros poetas hispanoamericanos?
Las afinidades que pueda tener con
otros poetas hispano-americanos son variadas y disímiles entre sí, de acuerdo al vasto
espectro que dicho corpus presenta, pero cabe señalar que tales afinidades son más bien
"electivas" que "efectivas", en tanto no necesariamente se ven
reflejadas en la escritura propia. Un poeta es un lector de poesía que se alimenta del
placer de otras lecturas; si cree verse allí reflejado es común que el espejismo entre
parecer y ser, y aún, el doblez entre teoría y escritura, haga de este fenómeno algo
muy relativo.
Lo otro a señalar es que la
pregunta se restringe a lo "hispano-americano" por lo que la respuesta deja
fuera a los poetas de habla portuguesa. Veo a la poesía como un tejido de lenguajes que
se hace, o se deshila, alrededor de una tradición, y sus rupturas. Me entusiasmo con la
poesía que se ha apropiado del lenguaje devolviéndole su poder, para dar forma y
realidad al espíritu que la alienta. Ya sea la imaginación verbal, la reverberación
filosófica, el rodeo lúdico, la exaltación musical o la densidad polisémica, voy hacia
los poetas de radical singularidad, a los que hacen de este oficio un arte.
Para no ir mucho más atrás del
siglo XX (pues la tradición hispano-americana se remonta a voces de excelencia, donde
brillan San Juan de la Cruz, Quevedo, Góngora, Sor Juana Inés) a quien primero leí de
adolescente, como se lee a un maestro, fue a Julio Herrera y Reissig, con su ululante
deriva modernista. De allí el salto, o viaje en paracaídas, fue hacia Altazor,
palabra de mago, poeta y antipoeta, que es Vicente Huidobro.
Si me regreso un poco sé que desde
la cárcel el joven Vallejo delineó en mí la intensidad, aherrojada e implosiva, que es Trilce.
La mirada del cíclope y la
superficie imantada, acuática y acústica de Narciso, atraviesan de lado a lado esa isla,
ese lugar de La Habana donde Lezama Lima es el viajero inmóvil, no Neruda. Más cerca en
la geografía Oliverio Girondo, y en la historia, Néstor Perlongher, dragan con sus
imágenes sonoras el fondo barroso del estuario rioplatense. (De Borges prefiero la
poesía de sus cuentos fantásticos).
Del fruto del árbol de Diana cae,
como una piedra pulida de la locura, Alejandra Pizarnik.
Del dolor uno y humano, como un pan
de sol, Juan Gelman.
Quien, sino un mexicano, podía
ahondar con tal hondura, como Xavier Villaurrutia, en esa Nostalgia de la muerte.
También descendí a la sangre mineral del Rayo que no cesa, reconciliado para
siempre con el soneto, gracias al pastor Hernandiano.
Para el canto de la soledad que
piensa, La realidad y el deseo, de Luis Cernuda, junto al silencio de El dios
del lugar, de José Angel Valente.
Pasión de la tierra de
Vicente Aleixandre, y Poeta en Nueva York de García Lorca, impactaron en mi retina
juvenil. Luego la antorcha la lleva Leopoldo María Panero.
A pesar de idas y venidas con
Octavio Paz, ¿Aguila o sol?, y en parte Salamandra, son una síntesis de lo
surreal- americano, que bien aprecio.
La selva vocabularia de Gerardo
Deniz, y los Papeles Salvajes de Marosa Di Giorgio son preciadas islas atemporales
en esta vista parcial del vasto archipiélago poético hispano-americano.
2. ¿Cuáles son las contribuciones
esenciales que existen en la poesía que se hace en tu país que deberían tener
repercusión o reconocimiento internacional?
El Uruguay ha dado muchos poetas
que hoy apenas se conocen incluso en el propio país. Sólo nombraré a aquellos/as que me
parece, ya han dado de sí una obra relevante, aunque aún sigan en ristre. Según lo que
entiendo de la pregunta, dejo de lado a quienes hoy escriben pero aún no han completado
el máximo a que su obra podría aspirar, así como a quienes han alcanzado ya
reconocimiento fuera de fronteras.
Un poeta: Juan Cunha; si bien figura en
varias antologías latinoamericanas, no tiene al presente una edición completa de su obra
y sus libros han dejado de circular, como si no existiera.
Entre las poetas mujeres desearía que se
conociera mejor a: Concepción Silva Bélinzon, Amanda Berenguer y Circe Maia, (siempre
que se conozca a Ida Vitale y a Marosa Di Giorgio, cabalmente).
Otros poetas relevantes del último
medio siglo que merecen mayor reconocimiento internacional del que, algunos (muy pocos)
tienen, serían : Jorge Medina Vidal, Washington Benavídes, Enrique Fierro, Salvador
Puig, Alfredo Fressia, Eduardo Milán y Roberto Echavarren, Luego, Roberto Appratto,
Roberto Mascaró. Elías Uriarte y Eduardo Espina construyen una obra, que si bien aun
está en pleno desarrollo, ya es de valor proyectivo.
3. ¿Qué impide una
existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman
Hispanoamérica?
Las causas de un fenómeno de este
calibre nunca son sencillas, sino que son el resultado de varios aspectos que, incluso
conjugados entre sí, acaso tampoco expliquen a fondo el mismo.
En primer lugar señalaría que la
"balcanización" cultural que nos afecta es aún herencia de las dictaduras
militares sufridas en las últimas décadas tanto en Latinoamérica como en España.
Aunque allí el fenómeno es más complejo pues pude escuchar de la propia voz de varios
intelectuales y escritores españoles que no querían saber nada de los escritores de este
continente, que con el Boom del 60 les habían quitado protagonismo por varias décadas.
Lo que sin duda es una actitud mezquina, narcicista y metropolitana que parece algunos
padecen también como herencia, consciente o inconsciente, de ese totalitarismo que
mamaron durante 40 años.
En cuanto a la literatura ha sido
sintomático el deterioro del aparato de la crítica, y la guetización del ensayo
literario al casi inoperante ámbito académico, fenómeno en parte producido por el
marketing de las empresas editoriales transnacionales, que buscan, como antes las
fonográficas, el "hit" del momento.
La burocracia universitaria que,
salvo excepciones, no realiza los vínculos necesarios de intercambio de cursos,
conferencias, lecturas, encuentros. Los Departamentos de Lengua y Literatura de algunas
Universidades estadounidenses tienen mejores bibliotecas, y dedican más atención a
autores hispano-americanos, que las propias Universidades del entorno.
La falta de actualización de los
programas de literatura en la enseñanza primaria y media.
La falta de voluntad política de
los gobiernos para dedicar rubros al intercambio cultural, inclusive en ámbitos
regionales, ya sea a través de sus servicios diplomáticos o de los municipios urbanos, o
levantando las barreras económicas que impiden la libre circulación de la producción
artística.
La obsecuencia de los medios
periodísticos (prensa escrita y televisión, la radio es un fenómeno aparte, como
Internet) con lo que viene de cualquier parte del mundo, sin atender lo que se hace aquí
mismo.
La improvisación, la ignorancia, y
otra vez la mezquindad, de los reseñistas de prensa local, además del poco espacio que
se le dedica a lo literario, en general, en los suplementos culturales.
La propia inercia de los escritores
que no buscan romper su aislamiento, creyendo que algún día se producirá una cada vez
menos probable "revisión" de lo valioso.
En definitiva un tremendo complejo
de inferioridad ante lo promocionado por la incultura de masas que, lejos de ser
"democrática", es una maquinaria de vender productos que poco y nada tienen que
ver con el arte ni con las identidades culturales de estos países.
El fenómeno es complejo, y acaso
todo sea un gran malentendido con unas cuántas "cegueras históricas" de por
medio. |