poemas
1
Comienzo a pensar en vos
y mis pensamientos calientan el aire sobre mi cabeza
decido guardar lo que pienso en una gran bolsa de
papel
y sigo pensando
pienso en vos y pienso en la furia
que me provoca que no estés,
el aire se calienta cada vez más
y la
bolsa empieza a despegar,
flota, se levanta y alza vuelo
y allá vamos, la bolsa, mis pensamientos
en el aire y yo colgando de la bolsa
generando el combustible
cruzo riachuelos contaminados
y bosques que ocultan cadáveres
la ciudad a lo lejos parece inofensiva
el aire de la bolsa se enfría
y a punto estoy de caer al río
pero desciendo en la costa sembrada de desechos
y regreso a pie sin pensar en nada.
2
Despertar a la perplejidad del mundo
después de 7 horas o 7000 años
sumergido en el mediúmnico dulzor
de una suspensión casi inanimada
poblada de seres fantásticos y un profundo silencio,
no es un acto que no acarree consecuencias,
hay que ajustarse a las medidas del ámbito corporal
esforzarse en reconocer al individuo en el espejo
abandonar con elegancia el reino perdido
y sobre todo, estar dispuesto
a sonreír a diestra y siniestra como quien disfruta
de las bondades de la materia.
3
Interrumpir este simulacro de silencio
para decir que el silencio no existe en la
naturaleza,
toda la creación es sonora.
Cantan las ballenas y toda criatura bajo el agua,
las aves en el aire forman un coro heterogéneo,
los árboles y el viento suenan juntos,
el trueno y la lluvia no son ellos sin sonido,
cruje la montaña, susurra la nieve, murmura el mar.
Es seguro que incluso la tierra, algo cansada,
ronca profundamente al girar cada día.
Visto así, el silencio vendría a ser
una idea inalcanzable, un concepto ideal,
quizá
una homologación abstracta de Dios. |