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Amparo
Arróspide, seudónimo literario de Amparo Perez Gutiérrez.
Hispanoargentina, reside desde hace años en Madrid donde trabaja
como traductora y estudia el primer curso de doctorado en Ciencias
del Lenguaje y la Literatura.
Practica la poesía por pasión de la ausencia; lectora crítica, le
interesan el cuento y el ensayo. Ha publicado en solitario Presencia
en el misterio (1967) y Mosaicos bajo la hiedra (1991),
y en antologías de cuentos y poemas. En Internet, participante
del Proyecto Scherezade, y premios Rimbaud y León Felipe de La
Blinda Rosada, entre otros sitios literarios. Como traductora,
tiene inédita la versión al castellano del libro de Margaret
Atwood Morning in the Burned House
(Traducción
realizada durante una estancia en la Casa del Traductor de
Tarazona y the British Centre for Literary Translation,
Universidad de East Anglia.)
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1. ¿Cuáles son tus afinidades
estéticas con otros poetas hispanoamericanos?
Me
considero un caso bastante normal, ya que soy hija de padres
emigrantes (españoles que emigraron a Argentina) que ha vuelto a
vivir en la tierra de sus padres. Así que en cierto modo no ha
habido desarraigo.
Creo
tener afinidades con poetas argentinos, como Olga Orozco,
Alejandra Pikarnik y Julieta Gómez Paz, que además fue excelente
crítica literaria, y con algunos jóvenes poetas chilenos como
Andrés Fisher. Me sentí inspirada por Gonzalo Rojas, en el
pasado (y por los grandes antecesores, naturalmente). Me interesa
sobre todo la vertiente más onírica y surrealista de la
escritura, incluso en Juan Gelman.
2. ¿Cuáles son las contribuciones
esenciales que existen en la poesía que se hace en Hispanoamérica que deberían tener
repercusión o reconocimiento internacional?
Creo que las contribuciones esenciales, ahora
mismo, tienen que ver con la exploración y la búsqueda de otros
caminos poéticos, abiertos gracias a tecnologías como multimedia e
Internet, que también permiten una mayor e inmediata repercusión.
Sin embargo, el progreso tecnológico es un arma de triple o cuádruple
filo. También considero que en ocasiones el reconocimiento a gran
escala, el “éxito” no es beneficioso para la obra en curso de
un poeta, que debe ocuparse de escribir y no de publicar lo que
escribe: ésa es tarea de otros.
3. ¿Qué impide una
existencia de relaciones más estrechas entre los diversos países que conforman
Hispanoamérica?
Creo que los poetas mantienen relaciones
estrechas a pesar de las fronteras impuestas artificialmente. Además
existen los prejuicios políticos, los problemas económicos, las
fronteras del sexo/género... Todo esto es capaz de traspasarlo la
palabra, escrita y hablada. Es la última fe que podrían quitarnos. |
poemas |
DIALOGOS
DEL AMOR BESTIAL
ELLA
A
la vera del aire
delimitas
espacios
te
tiendes a soñar
y
mueres por la palabra: te despojas
¿Cómo
dormir sin tender a la otra orilla este hambre?
¿Cómo
no ansiar el puente al otro lado?
-presientes.
Resuenan
golpes,
alguien llama, ¿estás ahí?
Cómo
crecen raíces en tus piernas
y
piensas: “volaré de otra forma”, y esperas
el
tacto de las alas del pájaro
en
las yemas de tus dedos
o
en un sabor insólito del café
que
vuelves a tomar en la cocina en sombras
mientras
el día se apodera de algo oscuro
****
Vivirás
otra vigilia que cercena
alas,
raíces, despojos de preguntas,
y
las envuelve en niebla
Sólo
de noche
te
atreverías a blandir estoques;
la
luz derrama luz; un humo verde
que
se combuste aprisa por las tardes
y
te deja ante un rostro conocido,
Es
hora de crecer
y
a tientas encontrar, temiendo
que
seas tú quien deba inventar los diálogos
de
un cuento a lo mejor fantástico
cuyo
ritmo no podrás apresurar
****
Están
ellos, también, están los otros…
que
tendrán hambre, del cielo y de la tierra,
y
de mi carne palparás el temblor
No
alzarás el machete.
****
Invitarte
a comer
entre
el cielo y la tierra
es
inventar otra región donde decirte:
atrévete
a arrojarte vértigo abajo
Ahueca
paja solar
Chupa
mis cuatro pezones uno a uno: la virgen de la leche espera
Si
la palabra es mágica, ¿qué es el mugido, entonces?
ÉL
¿Y
si bebieras algo de mi angustia?
¡Ah,
chica, vaca loca!
Diadema
de tus cuernos en la luna
lunar
donde arrodillo este deseo
de
beberte la nuca despacito
y
acariciar tus belfos humeantes
para
sanar
de
estas llagas sin fin del deambular
En
almohadas de alfalfa rebullimos
cuerpo
con cuerpo, mi ronzal y tus ojos
que
se abren tan húmedos,
tan
hechos para mí, como que albergan
una
mejor desdicha… Saber palparte
sin
romper el hechizo, sin desearte humana
****
¿Puede
pesar la dicha?
¿Enredarse
a los pies como cardumen?
¿Crecer
como un mosaico bajo hiedras?
¿Deslizarse
embrionaria como un cáncer?
Mira
mi boca, el agrietado cuarzo del futuro,
donde
pesa el amor que no se nombra
de
tanto pronunciarlo.
Dibuja
este color, el amarillo fiesta de los días
hacia
el ocre, el ocaso donde se rinde en llamas
como
un lienzo que grite desafueros
un
Van Gogh de rodillas.
Qué
importa la locura, si todo sigue
siendo
tan humano,
tanto
esfuerzo
por
aherrojarte dentro de mis límites
dividir
la sintaxis del mugido
espiarte
con guantes y uniforme
multiplicar
tu carne sin aromas
Comprendo
que aborrezcas mi apariencia
Y
en imposible amor marchamos juntos
por
los días iguales
para
hombres iguales
****
Tu
lengua enorme
y
mi pequeña ofrenda
y
este deseo oscuro, hecho de muerte,
que
clama por anegar a borbotones
los
campos y las camas y sus gentes…
****
¿Y
si comieras de este cuerpo infame?
POEMA
DE LA COCINERA
Maná
que del cielo no caerás: no hay comida
terrestre
que nos sacie…
aunque
el local es afamado
y
hay quienes me aman en secreto, lo sé…
Seguiré
amasando
-alguna
vez traspaso el umbral de dicha ajena-
hundo
mi deseo en el rodillo una y otra vez, respiro harina
imagino
el futuro de este hojaldre, y al comensal anónimo
que
adivina en el más leve cambio del sabor
el
rumbo de mi ser
Entonces
me recreo en platos tóxicos
venenos
que aprendo recitando sus fórmulas
en
el manual secreto de toda buena cocinera,
oculto
en el hueco de un delantal inmundo
como
el resto de fondo de sartén que no llamamos alma
ni
almendra ni mandorla. Una suntuosa afrenta
una
ofrenda bendita como un pan que nadie corta
y,
mohoso, se brinda en los labios oscuros
mojados
por el vino, así descienda letal por las entrañas
se
abra paso por túneles, para ser empujado o absorbido
un
laberinto arácnido al final de este viaje
a
través de su cuerpo de humano temblor
el
cuerpo del comensal anónimo que aguarda
a
que yo, en la cocina, diga adiós a este plato
y
se lo brinde
-sabiendo
de antemano lo que sucederá...
Así
descienda el veneno y al fin lo excrete,
salga,
nazca en la inmundicia
o
sea transpirado por el sudor de las axilas
o
en chorros de humeantes líquenes
por
las cascadas en flor de los riñones
hasta
un hígado que clama compasión y no la obtiene
satán
saturno padre
(un
hígado culpable, destinado al cáncer)
sin
saber si alma o almendra o mandorla, sin habla,
sin
padre anhelado, sin lengua, sin lenguaje ni signo
muera
de todas formas:
anegado
en las sábanas
con
pudor de doncella embreada de semen
entre
un vaho invisible y una ventana abierta
de
donde hayan borrado la luna, y enfrente, un edificio:
Mis
ojos no verán el cuerpo rígido, los pies abandonados
el
paralelepípedo de luz ni la cigüeña
llevándose
su hálito a otro mundo invisible
salvo
para los gatos que combaten al alba
por
la tinta negra de un camino sin carros
sin
huellas de otros pies sobre la arena
…
Cantan los gallos y yo
sigo
amasando
con
el fervor inhóspito de la superviviente.
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revista agulha
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