[la muerte de los días]
la muerte de los días semeja un vuelo tardo
-últimas aves-
aves con nostalgia de espesura
de tibieza
de nidos
rezagadas aves que saben y no saben del regreso
viento en el viento
viento contra el viento
desorientado afán
marea
breve y fugaz sombra
también yo
desorientado
semejante a las aves soy camino
qué cosa tan incierta la ruta de un pájaro
improbable...
trazo con mi dedo sobre el aire
el sonido de una quilla que al mar somete
(horada
abre
siembra)
el mar es también una llanura
-thalassa-
el mar es también igual al aire
horizontal
no vertical
mas como el aire
¿qué peces o qué aves
(da lo mismo)
le otorgarán sentido a la región interna de mis ojos?
¿qué peces o qué aves?
¿qué semilla de las olas?
[germinan canteros]
germinan canteros
oscuridades
los tilos presagian
mis ojos
-los antiguos ojos-
indagan constelaciones
ojos igual a moscas entrampadas
todavía
tejen telarañas las estrellas
mi padre y su voz
ahora faltan
huyó la palabra
permanecen ocultos los misterios
[Menguante tu contorno]
Menguante tu contorno. Indeciso. Son los ojos cada
vez menos de la tarde. Finisterra. Senderos sobre blancos trazan manos. Persiguen
huellas. Eclipsados sentidos. Lejanías.
Se apagan ventanas con el día. A los costados,
delante, (atrás también): invaden penumbras. No invaden en verdad. Despuntan. Reptan.
Manos tejen lentas todavía. Incansables traman.
Nunca cesan. Aún son indóciles las formas. Antes del parto, inciertas.
Destellos anidan tras los párpados. Germinan
fulgores. Vacilantes sobrevuelan hasta ser primera luz, después. Latidos iniciales del
poema: Finisterra.
Todo es ahora de los otros. Del afuera. Mares.
Nubes. Horizontes anulares. Todo.
Confines me rodean. Te rodean. Nos rodean. Somos
centro. Aves retacean últimos extremos. Definiciones sucumben. Balbucean. Clama aquí su
origen el silencio.