La poesía es la representación de la vida
exterior. El impulso poético se organiza en el texto, de no ser así se devuelve como un
piedra. Blanca Varela es una poeta que ha sabido organizar su fuerza creadora en
concordancia con su experiencia vital. La suya no es una poesía evocadora, así nos lo
confirma su libro Concierto Animal. Ella prefiere apoyarse en la percepción, en la
reproducción, no como el ojo que ofrece al cuerpo el alcance de su campo, sino como una
lámpara que expulsando de sí rayos de luz interviene rasgando la niebla que la rodea.
Así alumbra su blanco la tiniebla
así nace la interminable coda
así la mosca desova en el hilo de luz
Esta representación de la vida en un presente que aparenta desconocer su pasado,
hace que sea posible sentir que la existencia está constituida de una materia tan libre
que no se diferencia del espíritu. En Concierto Animal el nacimiento es un estado
permanente, atravieso la afilada vagina / que me guía de la ceguera a la luz. Y
aunque la poeta propone el nacimiento como un transito a la iluminación, no desconoce
cuan doloroso es vivir. La imagen de una afilada vagina consigue trasmitirnos la
violencia del parto al que estamos convocados permanentemente.
Blanca prefiere Morir cada día un poco más, no hasta conseguir la muerte
absoluta, pues quien reconoce que muere cada día, sabe que la muerte se tiene en el
cuerpo a plenitud desde el día mismo del nacimiento. La suya parece ser más bien la
búsqueda de quien trata de darle a su espíritu un cuerpo. Leamos:
Morir cada día más
recortarse las uñas
el pelo
los deseos
aprender a pensar en lo pequeño
en lo inmenso
en las estrellas más lejanas
e inmóviles
en el cielo
espantado por mí.
Cuando leo este poema siento una voz antigua que recuerda una certeza antigua, la
voz de Séneca en De la brevedad de la vida: Pero de vivir, se ha de aprender toda la
vida, y lo que acaso te sorprenderá más, toda la vida se ha de aprender a morir. El
poeta moderno igual que el antiguo es un filósofo, o mejor, cuenta con una gran
intuición filosófica.
Blanca Varela no busca guardar en su memoria, ella acepta. El recuerdo no puede ser
objetivo, está mediatizado por la imaginación, recordar un episodio, una persona, un
lugar, etc, incluye la fulminación de aquello que se deja en el olvido; apoyada en el
recuerdo la vida es fragmentaria, la realidad un registro imposible. Claro está que la
poeta recuerda, pero como la obra es un acto de voluntada absoluta ella prefiere crear un
universo que se proyecta en un presente que, como en el tiempo real, es permanente y
progresivo.
Dame tu tacho de basura
la guardaré te lo prometo
no la voy a crucificar
ni siquiera la voy a guardar en mi memoria
la aceptaré
sin azotes la aceptaré
te lo prometo.
Concierto Animal es un libro vaciado de superficialidad. He leído que la obra de
Blanca Varela es poesía sin artificios. No cero que sea posible literatura sin artificio,
el trabajo de Blanca es el de un orfebre que pule el oro hasta la perfección pero que
prefiere no convertirlo en un objeto útil o decorativo. La suya es una poesía de
elaboración compleja cuyo mayor logro tal vez no sea comunicar, en esto se parece a la
generación de poetas a la que pertenece, a Eielson o a Salazar Bondi, su logro mayor es
el de extender el lenguaje en el espacio y el tiempo para proyectarlo sobre el lienzo mudo
y sordo de la historia.