poemas
Calles
I
Hoy.
Esta noche
emprendo ruta por
senderos de sombra infinita,
calles de ciudad que nunca duerme
porque sueños de insomnio le pertenecen.
Líneas yertas aun bajo el poder del estío,
naves oscuras,
lapidadas,
con vestigios fugaces
de culpables inocentes que pasan
y que no regresan
nunca al mismo lugar.
Calles donde la crónica deja de serlo,
ríos con agua muda de liquidez, sorda de voz,
arterias holladas por pezuñas
de contornos prehistóricos,
sordas trayectorias,
saetas antiguas y olvidadas
porque carecen de sentido,
de dirección posible,
de nombre,
de sol.
Yo
no sé
¿Quién sabe?
¿Cómo puedo saber?
¿Por qué pierden orientación?
¿Hacia dónde conducen su letargo?
¿Cuándo se pierde la noción del tiempo?
¿Dónde desembocan estos ríos tumultuosos?
Aquí, donde el olvido se recuerda,
donde la sed no existe.
Aquí, sólo aquí.
¿Dónde más?
II
Esta noche
caminan las putas
por banquetas inconcebibles.
Son aves nocturnas que odian la noche
pero que deben besarla en acto trágico y eterno
para lograr salir sin daño del infierno,
beberse aire y sombra que otorgan aliento.
Es farsa odiosa donde el público duerme siempre
en profundo sueño que no termina de colmarse nunca.
¡Ah, sombras furtivas que usan calles para vender
palabras y cansancios,
máscaras, Edén perdido!
¡Ah, rosas con pétalos
inertes tras flagelo cruel
del viento más ligero!
¡Pobres náufragos que ya tropiezan
con sus garras de silencio!
¡Pobres que olvidan
que todo tienen
sin tenerlo!
Miedo
I
Me muero
menos,
me muero más...
¿Muero musitando
misterios?
Memorias miden
mis meditaciones,
mártires mecen
mis miedos.
Manifiestas
mis miserias,
mientras más
me mueven mis miedos;
me manipulan
mil misericordias
mientras más
me menosprecio.
II
Ilusas
inconsciencias,
importunantes ironías.
Internas ilusiones
iluminan
ilimitaciones
interpersonales.
Imagino invalidar
introspecciones,
irreflexiones,
incongruencias...
Invádenme
interrumpidos
infiernos:
ira insolente
irrumpe incontrolable.
III
Encuéntrame
en espacios escondidos,
explora esencias
entre el espesor extraño
en evidencia.
Enajenado equilibrio,
enemigo en espera.
En espejos
eludo el encuentro.
En esta esfera
eximo el espíritu
encadenado...
Espero, espero.
IV
De desolación disiento.
Displicencia,
deidad disoluble:
date dentro de dogmas
donde desciendan dádivas.
Delirio
deslumbrante
de distancias:
distancia dolores
de descontrol,
de desconfianza;
desaparece dudas,
destruye desesperanza.
Dame doscientas dosis
de displicencia,
doquiera dame
decisión de destreza,
declina duelos
de dicha deseada.
V
Obedezco
órdenes,
omito oraciones.
Otro olvido
oculto,
omnisciente;
oquedad olvidada.
Oleaje ofendido
otrora orgulloso.
¡Oh, orgullo!
¡Oh, odio omnipresente!
Esta noche hay moros...
Esta noche hay moros en la costa.
Yo no sé si se refiera a los árabes
en mares de España
pero es una asechanza de siluetas
que pretenden mi tropiezo.
No es agua ni es tierra sino todo lo contrario.
Es tiempo de renuncia y de espera
porque siempre cumplo mi promesa.
Esta noche hay moros en la costa.
Pero ignoro.
Me prohibo.
Vuelo alto.
Soy de piedra. |