Cada dos o tres años, Teresita Méndez Faith
regresa a nuestro país y siempre lo hace con un proyecto en beneficio de la cultura de la
tierra donde nació. Ahora se trata de publicar una antología, en dos tomos, sobre Teatro
Paraguayo, que estará lista para su publicación a fines de octubre. Esta vez nos
animamos a preguntarle cómo vive llevando más de un exilio a cuestas. Teresita Méndez
Faith nos recibe en una mañana desapacible y tormentosa de ese interminable agosto del
2001 y hablamos de todo. El tema cultural fue la excusa y nos ocupamos de algo más
profundo, tan profundo como el interior de una mujer cuya mente, sus recuerdos, sus
emociones están siempre divididas. Una mujer de tres mundos. (L.P.C.]
LPC - ¿Cómo se siente una mujer viviendo en dos mundos? Uno es el mundo real, de tu
casa, de la universidad, de tu marido
un mundo norteamericano muy estructurado. No
obstante, creo que sigues "viviendo" en Paraguay, que nunca te fuiste del todo.
Tal parece que tu espíritu y tu mente son la sumatoria, ordenada o emocional de 2
culturas
TMF - (Responde muy emocionada). Pienso que he sido muy afortunada de estructurar mi
vida en tres mundos y no dos, porque te olvidaste que mi juventud se formó en Uruguay, en
Montevideo. Allí tuve mi enseñanza secundaria, allí tengo mis amigos, justamente hace
poco escuché decir a alguien que "los verdaderos amigos son los que uno se forja en
la adolescencia y la juventud". Esos amigos los tuve en Montevideo, es decir, los
tengo porque los sigo viendo. Ahí formé los grupos más sólidos de amigos con quien
coincidíamos también políticamente. Llegamos con mi familia en 1959 y estuve allí
hasta el 67 y me casé en el 68. Esos años fueron los que podrían denominarse,
emocionalmente, de formación de amistades, sólidas amistades. Y ese mundo está conmigo.
Cada dos años, cuando vengo a Paraguay, también viajo a Montevideo, para verlos, porque
Uruguay es como mi segunda patria. Te puedo decir que mi patria biológica es Paraguay, mi
patria emocional es Uruguay y mi patria de adopción es Norteamérica.
LPC - ¿Son mundo integrados o separados?
TMF - Esos tres mundos están integrados y nos los puedo separar. A pesar de la
vivencia del día a día y de que soy feliz en la vida matrimonial y académica, de las
buenas amistades que tengo en los Estados Unidos, en ese mundo hay una nostalgia profunda
y la compensación son estos proyectos, una compensación intelectual, una especie de
sublimación, no sé exactamente cuál es el término.
LPC -¿Cómo lográs el equilibrio entre ellos y la realidad cotidiana?
TMF - Obtener el equilibrio sería integrar esas tres Teresas para terminar con esta
esquizofrenia emocional que tengo. Pero cuando hablo de esquizofrenia, no significa que
esos mundos marchen separados, es otra cosa y yo lucho por la integración. Pero es
difícil tenerlo todo, es casi imposible, y tengo que contentarme con tener lo mejor
dentro de las circunstancias que me han tocado.
LPC - Te veo tan emocionada (a punto de llorar) que si lo sabía no te hacía estas
preguntas.
TMF - No, no, de ninguna manera, quiero aclarar detrás de esta persona que ven siempre
tan sonriente se oculta una cara semitrágica
por vivir tan lejos
y vos estás
descubriendo eso. Esa lucha interna va a continuar conmigo mientras viva, que no veo cómo
puedo contribuir con mi trabajo, que aunque lo hiciera no resolvería nada, mucho menos en
la situación política. Afortunadamente la cultura marcha por caminos separados y marcha
bien. Mi grano de arena es muy limitado y tiene que ver con algo que para mí es muy
importante: que se conozcan los valores nuestros, que tenemos muchos.