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Revista de Cultura nº 6
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Fortaleza/ São Paulo, ago/set 2000
OBSERVACIONES SOBRE LA UNIVERSIDAD LATINOAMERICANA Y LA GLOBALIZACIÓN
Peter Gardner
Gardner1.JPG (28205 bytes)La Reforma de Córdoba prometió acabar con los abusos gubernamentales en las universidades públicas de muchos países. Supuestamente nacía una etapa de autonomía académica, que incluía la no-intervención de la fuerza pública en los recintos universitarios; la política de extensión universitaria; la utilización interna y discrecional de los presupuestos; el nombramiento interno y democrático del rector y otros actores de la vida de la universidad, entre otros avances.

Todo esto, con la finalidad de mejorar la calidad de la educación pública y superior, con autonomía en materia de cátedra, investigaciones y otros. La palabra clave era autonomía, que actualmente se viene convirtiendo, en muchos casos, en la lápida que cubre los restos del sueño universitario, que contemplaba la educación de cuadros de todos los estratos sociales, en igualdad de circunstancias y con colegiaturas y otros costos realmente bajos, es decir, al alcance de los estudiantes capaces y con méritos para ello.

Ya que el autor de esta ponencia no está calificado para hablar con profundidad acerca del fenómeno a nivel continental, se hablará del caso de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que puede representar en forma típica, o hasta arquetípica, el destino trágico de la educación superior y pública, en nuestro continente.

En primer término, han pasado muchas cosas desde el ejercicio como Secretario de Educación Pública de José Vasconcelos, quien originó e impuso el sueño de una educación laica, gratuita y completa, desde el primer año de la educación primaria hasta los programas de licenciaturas y posgrados. Fue el creador de los famosos libros de texto escolares gratuitos para todos los estudiantes mexicanos. En muchos casos estos textos han sido un arma de doble filo, ya que han sufrido intromisiones ajenas a los ideales que los inspiraron, particularmente los que enfocan la Historia Nacional. El gobierno de Carlos Salinas de Gortari reconoció al Vaticano después de más de 130 años de separación del Estado de la Iglesia (la Reforma de 1867, que se extendió a Guatemala y otros países). La Iglesia, celosa de su imagen ante la historia y la memoria del pueblo, intervino de modo notorio en la elaboración de los textos. Por cierto, el actual presidente de México era en esa época el Secretario de Educación.

La visión de Vasconcelos era que las instituciones estatales de enseñanza en México, comenzando con la UNAM, ofrecieran carreras y especializaciones de óptima calidad, en todas las regiones geográficas del país; de allí la creación o reapertura de muchas universidades en los estados. En el caso de la UNAM, el erario público federal suministraba todos los fondos para la operación de la universidad. Se fueron agregando instituciones de enseñanza secundaria (preparatorias federales en la ciudad de México; Colegios de Ciencias y Humanidades (CCHH). Adicionalmente, se creó el Instituto Politécnico Nacional (IPN), mismo que, como indica su nombre, ofrece carreras técnicas orientadas hacia la aplicación práctica en la industria.

Años después, a principios de los setenta, se inaugura la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), de cuyas cátedras sale hacia Chiapas y la guerra virtual un sociólogo y filósofo, conocido hoy como Sub-Comandante Marcos.

Las universidades de los estados dependían del presupuesto aprobado por el Congreso del estado; además, el gobierno federal aportaba fondos para diversos programas especiales, proyectos de investigación y desarrollo y otras actividades académicas y de extensión.

Hasta terminado el gobierno del General Lázaro Cárdenas (1934-1940), floreció la educación en México, en todos los niveles. En el periodo de Miguel Alemán Velasco (1946-1952), se concentraron las instalaciones de la UNAM en la entonces flamante y modernísima Ciudad Universitaria, ubicada en el sur de la ciudad de México. El IPN creció tanto que el plantel original, ubicado en el Casco de Santo Tomás, prácticamente en el centro de la ciudad, fue complementado con el de Zacatenco, en el norte de la ciudad.

Año con año, quizás iniciándose con la administración de Adolfo Ruiz Cortines (1952-1958), empequeñece el porcentaje del presupuesto federal que se destina a la educación en general. Disminuye la asistencia escolar en los niveles primario y secundario, en números absolutos y en términos de porcentaje de la población en general, que experimenta un crecimiento vegetativo asombroso (de 35 millones de habitantes en 1956 a 100 millones, hoy). Decae el nivel de exigencia académica en todas las áreas geográficas, en todos los estratos sociales, en todos los niveles.

La UNAM crece de una población manejable a un estudiantado actual de aproximadamente 450,000 personas (incluyendo preparatorias y otras instituciones anexas); es una manzana política demasiado sabrosa para dejarla en paz.

Por un lado se quebranta la inviolabilidad del recinto universitario, a partir de las revueltas estudiantiles de 1968 (no se sabe aún qué grado de responsabilidad pudo tener el Comité General de Huelga (CGH) y qué fue, exactamente, el papel de provocación manejado por el gobierno federal de Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), cuyo ejecutor visible fue el entonces Secretario de Gobernación (Interior), Luis Echeverría Alvarez, quien heredó la presidencia (1970-1976). Suficiente es decir que el Ejército irrumpió en la Ciudad Universitaria; hubo toma completa de las instalaciones y en el fatídico mes de octubre de 1968, tuvo lugar la masacre en la Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco.

Hubo otra asonada, el Jueves de Corpus de 1971, dirigida en esta ocasión contra el Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Hagamos un apartado momentáneo para ver qué sucede paralelamente. Se inician varias instituciones de enseñanza privada, particularmente el Instituto Tecnológico de Monterrey, que en la actualidad tiene 26 planteles en todo el país. Fue fundado por el Gardner2.JPG (53878 bytes)Grupo de Monterrey (el grupo industrial más fuerte de América Latina), con el afán de entrenar a los cuadros requeridos para el manejo de sus múltiples empresas, con fuerte presencia del Opus Dei dentro de la organización. Se utiliza el modelo norteamericano; de hecho, el ITM está acreditado por SACS (Southern Association of Colleges and Schools), de los Estados Unidos.

Nacen otras instituciones privadas: la Universidad Iberoamericana (jesuita); la Universidad de las Américas, en Cholula, Puebla, acreditada también por SACS (anteriormente Mexico City College, fundado después de la Segunda Guerra Mundial, para atraer a ex-soldados de los Estados Unidos); la Universidad Anáhuac y otras. Un sinfín de instituciones privadas, particularmente en la ciudad de México, atraen a estudiantes de la emergente clase media para recibir instrucción rápida, sucinta y homogénea al estilo norteamericano.

Otros muchos se van becados al exterior, particularmente hombres (son pocas las mujeres becadas), para especializarse a nivel de maestría y doctorado. La UNAM pierde categoría para la preparación de los cuadros superiores del gobierno y se aceleran los recortes presupuestarios encaminados todavía a la educación, por presiones del poder financiero internacional.

Puede aventurarse la conjetura que conscientemente se está buscando bajar el nivel de rendimiento académico, con el afán de tener una masa poblacional sumisa, en todos sus niveles: los de abajo buscan cómo sobrevivir, son analfabetas o semi-analfabetas.

Veamos el último golpe propinado contra la UNAM: una huelga supuestamente estudiantil que duró diez meses y fue rota por la Policía Especial.

El actual candidato del Partido de Acción Nacional (PAN), de orientación derechista (en términos mexicanos), claramente aliado con la Iglesia Católica, Vicente Fox Quesada, ha propuesto la introducción masiva de computadoras en las escuelas primarias y públicas del país. Esto contrasta con la existencia de millones de niños que no pueden estudiar ni el ciclo básico, por falta de presupuesto, la carencia de instalaciones adecuadas y otras cosas necesarias, a pesar de del requisito constitucional que enuncia que todo niño debe asistir a la escuela hasta los dieciséis años de edad.

Hay argumentos convincentes en contra de la educación a distancia, vía satélite, pero dadas las complicaciones geográficas de un país como México, se ve que los medios electrónicos podrían servir para coadyuvar en el proceso de educación de los párvulos. El autor de la presente nota, comentaba el otro día con cierto asombro, acerca de la utilización de televisores en los autobuses que transportan a los "funcionários" ciertas empresas de São Paulo, para que dichos empleados "no pierdan tiempo" leyendo periódicos, mirando el panorama de las calles o simplemente pensando.

Es una cuestión de enfoque. El suscrito, que trabaja en una institución norteamericana de enseñanza superior en Nicaragua, desde hace siete años, se asusta cada vez más ante el panorama desolado que nos presenta el mundo actual, o cuando menos un rincón del mismo. En Nicaragua, con una población de aproximadamente 5,5 millones (el gobierno reconoce sólo 4 millones, parte del eterno truco de los gobiernos latinoamericanos de subestimar a propósito la población, para presupuestar sobre un determinado porcentaje de la población real, según las estadísticas oficiales) entre 600,000 y un millón de párvulos se quedaron sin aulas al inicio del ciclo educativo 2000, por varios motivos: carecían de uniformes (cuyo costo para los padres es de US$50 c/u, con zapatos); las aulas estaban en pésimas condiciones; no había pupitres; no había útiles.La cifra real de los sin-escuela dependía del encabezado del periódico que uno eligiera.

El gobierno montó una campaña de recolecta de artículos; no hubo más que un gran despliegue publicitario, y no se hizo gran cosa. 

Mientras tanto, existen 23 üniversidades en el país.

El recorte presupuestario educacional ha provocado la reducción del al menos un año en el periodo de bachillerato, por lo que los estudiantes llegan a la universidad con un nivel académico penosamente disminuido, especialmente en lo que se refiere a las letras y a las ciencias sociales. La universidad, también empobrecida en su presupuesto, no es capaz de llenar esos espacios. 

Gardner3.JPG (44318 bytes)La globalización también implica enajenación e impele a los estudiantes a ser competentes en el manejo de Internet; saben bajar textos y presentarlos como propios; "chatean"; saben miles de juegos; derivan conocimientos sobre cuerpos femeninos que han sido desvirtuados con silicones; están interesados en prepararse a tomar por asalto el gran mundo del comercio (virtual, en muchos casos); y son pobres en materia del manejo moral de una situación y la consecuente toma de decisiones; esas respuestas no aparecen en Internet.

Muchas empresas suscriben acuerdos con universidades para costear programas de investigación y desarrollo, o de becas; y las universidades en muchos casos empiezan a depender de esos dineros, y se comprometen moralmente con las fuentes de esos fondos. Y ¡se habla mal de las ONG!

Pareciera que la ley de oro es precisamente eso: el dinero, y su fiel acompañante, la computadora, que representa a través de los programas de ventas de Internet, fuentes cada vez más importantes de divisas; hasta con los libros. Amazon.com genera ventas más grandes que las de muchísimas cadenas de librerías, mismas que no escapan a la enajenación. La librería y editorial Atica de São Paulo, fue vendida recién al Grupo Bertelsmann, dueñao de muchas editoriales en español, como asimismo de empresas alemanas. 

¿Y qué pasa, entonces, con el libro? Simplemente, es un commodity más. El suscrito ha descubierto en Brasilia que cuando sale reseñado un libro en la Folha de São Paulo, es imposible conseguirlo, porque el tiraje de 1,000 o 2,000 ejemplares (para un país de 180 millones) se agotó en São Paulo y Río. Igual sucede en México, aparece la reseña de un libro, la librería Gandhi lo manda a la mesa de saldos, y desaparece. Y si el libro es del Fondo de Cultura Económica, pierdan toda esperanza.

La globalización y el neoliberalismo no son nuevos; están con nosotros desde los tiempos del inicio del Imperio de España, que enfermó y murió a causa de una vida de boato increíble, pagada con créditos baratos ("5 X sem entrada, sem juros") extendidos por banqueros de la Liga Hanseática, quienes luego vendieron los documentos a Inglaterra, que se dedicó con ahínco a saquear la misma fuente de la riqueza de España. Es más o menos conocida la historia, ¿no es así?

Mas no es culpa de nadie en particular; un estado-nación (es discutible la definición, en nuestros tiempos) que debe dinero hasta mucho más allá de su capacidad de pago (México, en un periodo de 10 o 12 años, pagó más por concepto de intereses que el capital originalmente debido; y los arreglos con el Club de París difieren los intereses caídos en mora, convirtiéndolos en capital) ¿cómo un país puede decir no a las condiciones fijadas por el FMI, el Banco Mundial y demás organizaciones financieras internacionales que actualmente dictan las políticas economícas en todos nuestros países latinoamericanos?

A veces pareciera que el emperador está patéticamente desnudo, sus partes nobles están sobre la mesa de operaciones, el péndulo está por caer, está sonando música de las Spice Girls; debemos recortar los presupuestos de salud y educación para pagar los intereses; vendamos, pues, nuestras industrias básicas, el transporte, la electricidad: vendámoslo todo para salvar la dignidad de la patria; dolaricemos para realmente desquiciar la situación (véase el caso de la Argentina,el del Ecuador): pero así aplazamos la caída del péndulo, miramos películas de Hollywood en salas que son propiedad de empresas de Hollywood y la historia continúa...

A los Estados Unidos simplemente le tocó ser la España de su tiempo, el "crack" va a ser estrepitoso. Y el armamentismo sigue. ¡Ojo con los ataques desde el espacio! 

Gardner4.JPG (37725 bytes)Desde la caída del muro de Berlín, las ideologías se han ido para abajo, en términos convencionales: ahora tenemos que las religiones están en guerra entre sí, porque hay mucho dinero de por medio (la Iglesia Universal es un fenómeno increíble: fue sacada de México por mañas poco "católicas", pero ahora florece en Nicaragua, donde se llama "Pare de Sufrir" con la misma paloma roja y corazón). Ahora se trafica con el miedo y la inseguridad de la gente, que tiene todas las razones del mundo para sentirse angustiada e insegura; otras personas, por miles y millones, consumen drogas, una forma de evadirse; otras juegan a vivir del crédito; y muchos países latinoamericanos convierten su parque industrial en maquiladoras.

El tráfico de drogas y de créditos, en el fondo son vistos con beneplácito por los gobiernos: se ocupan las masas y son fuentes inagotables para los que tienen dinero y poder.

Por las carreteras de entrada a Managua, por ejemplo (Nicaragua importa la totalidad del petróleo y derivados que consume ) hay grandes vallas que dicen: "¿Quiere trabajar? Las Mercedes Ofrece Muchos Empleos en las Maquiladoras"). Los estudios revelan que las maquiladoras no son una fuente de empleo estable o compatible con la salud humana; sus desechos, en muchísimos casos (ver la frontera norte de México, particularmente Ciudad Juárez y Matamoros), provocan enfermedades cuyas consecuencias son aún imprevisibles.

¿Qué hacer? Aún en los Estados Unidos y en Europa, empiezan a verse señales del desgaste del sistema neoliberal, por más que las denigren los medios (ver la actitud de VEJA que no quiere enfadar a sus anunciantes): quizás exista una solución que haga que recapaciten los poderosos, sin que ocurra una hecatombe, cuyas víctimas serían en su mayoría personas inocentes, sobre todo niños.

Recemos, pues. Pero antes, eduquémonos.

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