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Revista de Cultura nº especial
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Fortaleza/ São Paulo, agosto de 2000
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LA OBRA DE VICTOR CHAB
Elba Pérez
agchab1.JPG (22321 bytes)Victor Chab irrumpió en la década del sesenta con el vigor de una obra donde los elementos enigmáticos arrasaban el orden lógico con refinada maestría.

Chab procede a partir del automatismo psíquico que es premisa fundamental del movimiento surrealista surgido en Francia en los años veinte. El automatismo consiste en dejar fluir las imágenes del inconsciente y deshechar toda intervención racional. Esta exigencia es dificil de cumplir tanto por la suspensión del raciocinio como por la técnica, laboriosa y demorada, que implica la realización pictórica.

agchab2.JPG (22709 bytes)Chab responde a este doble desafío. afronta la subjetividad manchando, como el azar, la tela.

Y a partir de las imágenes que le suscitan estas formas coloreadas construye un mundo propio de alta intensidad erótica. Las gamas sombrías, los contornos fantasmales y la táctil sensualidad de las texturas subrayan el carácter onírico de estas obras.

Las formas emergen, flotan o levitan sobre el fondo oscuro de la tela. Arrancan destellos de luz casi nacarada para acompañar el ritmo ondulante, filiforme, de los cuerpos. Transgrede la anatomía y la vuelve ambigua.

agchab3.JPG (23110 bytes)Las formas se desplazan dinámicamente y, a modo de contrapunto el pintor opone torsos humanos con siluetas texturadas con motivos vegetales. Pero en ningún caso imita o reproduce servilmente aspectos de la realidad. A lo largo de su obra construyó un mundo propio que lleva la marca de su imaginario, caracterizado por la técnica depurada de quén conoce los secretos del oficio.

Pero éstas destrezas no traen sosiego. La fuerza del deseo conoce instancias dramáticas. El combate entre Eros y Tanatos, entre el amor y la muerte, no tiene final, parece advertirnos Chab.

Estas tensiones existenciales, que están impresas en la condición humana, se amplifican y proyectan hacia el universo surreal. Hay cierto panteismo fantástico en las formas fito y zoomorfas que alternan con los cuerpos seductores trazados por el pintor. Pero estas mixturas insólitas se detienen siempre en un margen ambiguo que acentúa la inquietud que provocan.

agchab4.JPG (22761 bytes)Chab maneja diestramente la sugestión y subordina los contrastes de color.De este modo despliega matices sutiles dentro de una paleta cromática restringida a grises , ocres, rojos y blancos. Lector asiduo de los llamados "poetas malditos" Hölderlin, Rimbaud y Verlaine da ritmo y vuelo a estas proposiciones plásticas.

 

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