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Cristina Castello
Artista…y sibarita, ¿cuál fue su último deleite? La pasta reale (el mazapán),
que hacen en "I Peccatucci di Mamma Andrea", en Palermo, Sicilia (Con
el alborozo de un niño, sonríe).
¿Quién inventó expresión tan sutil de alegría: la sonrisa? Es una conquista de la humanidad y
esa conquista se llamó Grecia. Fue en Creta, donde - de repente
- aparecieron unas estatuillas pequeñas, con sonrisa misteriosa.
Risa sin sonido, pero con música…¿también el silencio puede tener música, como la del adagio de la V Sinfonía de Mahler, no? Sí, el silencio…o la página
en blanco: todo lo que se ponga allí -en su lugar- es un acto trascendente.
Y cuando el silencio es una gracia, ¿como espantar el ruido de las palabras vacías? ¿Me deja contestarle con una
historia?…Cuando vivía en el Norte, conocí a Lanza del Vasto…¿se
acuerda? Bueno, un día visitó una casa donde los perros ladraban,
las gallinas cacareaban y los chanchos gritaban. Entonces él se
sentó - inmóvil, en una piedra - y sólo los miró…(todavía
conmovido). Y todos callaron, y los perros fueron a lamerle las manos.
Bella imagen. Y honda…¿qué es la belleza? Según mis ojos, (sin solemnidad)
es una forma de revelación que trasciende los sentidos y nos
pone en contacto con lo absoluto. Y en ese extremo, está más
allá de la comprensión y de la razón, porque nos coloca
por encima de lo humano: inclusive el tiempo queda abolido.
John Keats equiparó belleza y verdad, y Platón asimiló bien y belleza, ¿coincide con ellos? Sí, la belleza es una forma
de conocimiento que incluye el bien y la verdad. Me explico: como el hombre
no tiene respuestas para los misterios de la existencia - el amor y el
odio, la vida y la muerte - trata de serenar su espíritu. Entonces
elige caminos, para encontrar respuestas. Algunos las descubren en la religión,
por ejemplo. Y para otros, un sendero posible, es la belleza, pero…hay
que tener cuidado con ella.
Ahí apuntaba. Cuando la belleza
nos arranca de lo cotidiano y nos instala por un soplo en un sentimiento
de eternidad, toca lo sublime. Y…produce miedo.
¿Le pasó? Sí…recuerdo una mañana
de otoño, de luminosidad inefable. Yo estaba en el Museo Arqueológico
de Nápoles - donde se conservan los frescos pompeyanos - en paz
y despreocupado, recorriendo sus salas. Y de pronto me encontré
solo en una muy chica, en cuyo centro había un Eros pequeño,
tallado supuestamente por Praxíteles. Entonces retrocedí.
De aquella figura no emanaba agresión, sino una dulzura infinita
y sin embargo, no soportaba estar a solas con ella. ¿Sabe?(con
sobriedad) Por un instante…perdí el sentido.
¿Aquel Eros caló en el mejor lugar de su persona? No sé. Sólo sé
que cuando la belleza es suprema, mata.
Y es despojamiento y sencillez, ¿cómo enseñarlo a los ostentosos? Mire…la sencillez, como forma decantada
del gusto, es una esencia. Es la condensación de un proceso de síntesis
lento, consciente y laborioso. Quiero decir: la sencillez, para que importe,
debe ser estilo. Y el estilo sólo se forma cuando pulimos nuestra
personalidad y aprendemos a renunciar.
¿Cómo? Creo que hay dos caminos: uno es invertir
en tabla de valores y el otro, dar tiempo al proceso de la cultura.
Dice "valores" y recuerdo aquello de José Ingenieros sobre la "aristocracia del espíritu", ¿hay mejor linaje? Perdone…(incómodo) la
palabra "linaje" no me resulta simpática y no quisiera hablar de
"aristocracia", para referirme al espíritu. Yo reconozco una sola
superioridad: la de los buenos sobre los malos.
¿Por eso, en su niñez sentía placer cuando miraba a aquella maestra suya…la señorita Susana? No…(sonríe con ternura) los
recuerdos de mi maestra de segundo grado, son otros. Vestida como las tenistas
de la época - hablamos de 1937 -, con el rubor encendido en los
cachetes de su cara redonda y siempre alegre, llegaba a la clase. Pelo
renegrido y…¡aquellos grandes ojos negros, con un fuerte contorno
azul de sombra! (En tono de confidencia) Aquel azul me hacía
pensar en las noches de la señorita Susana, lo cual me producía
una temblorosa excitación, cuyo significado no me atrevía
a revelar.
¿Ahora el hecho amoroso le parece un estado de víspera y de dicha? Es un estado de víspera, de
cuya concreción nace la dicha.
¿Y entre los dones del amor, el erotismo es la elegancia del sexo? Mire, como en todo lo verdadero, cuando
el amor existe, todo en él es elegante.
A propósito, ¿cómo enseñar a los nuevos ricos que, para distinguirse, no "tienen que" comer ostras, sino pulirse? No sé, pero a mí no me
gusta la cocina pretenciosa. Fíjese que quienes no saben cocinar,
hacen cosas complicadas, igual que aquellos que no saben pintar. Así
que…(los ojos le titilan) un plato de fideos con manteca y queso
no estaría para nada mal, siempre que estuvieran bien hechos. Como
los hace mi mujer.
Insisto, ¿cómo cultivarles el placer por la simplicidad de Armani - por ejemplo y como concepto - en la haute couture, o por las líneas netas en arquitectura? Es difícil, porque hoy - en
detrimento del "ser" - tenemos la estética del "mucho tener", cuyo
caso extremo es el kitsch.
Entonces flores silvestres y jazmines no les gustan, porque no son caros…
Era una visión ingrata… No era nada amable, por cierto. Pero,
de tanto en tanto, aquí y allá, se levantaba del suelo una
florcita azul-celeste muy pequeña, que iluminaba - como un trocito
de cielo - aquella desolación. A lo lejos, estallaban los lapachos
en flor. Y todo: escoria, florcita celeste y lapachos en flor, eran necesarios.
Síntesis de belleza y placer. Como Mozart, Bach, Brahms, Gluck…¿qué me dice de U2, Peter Gabriel, y Luis Alberto Spinetta? (No duda) Mozart, Bach, Brahms
y Gluck, dialogan con Dios. Y obtienen de Él respuestas misteriosas,
resplandecientes de belleza, que durarán lo que dure el hombre.
Peter Gabriel, U2 o Spinetta, son el reflejo de nuestro mundo: su forma
de música revela la poesía angustiada de una época,
que obliga al hombre a una dolorosa cotidianeidad.
¿Sin la sonrisa que había nacido en Creta? Sí, pero…es que después
de aquel nacimiento, los romanos empezaron a aparecer en sus esculturas
con los ceños fruncidos. Había comenzado el designio de la
modernidad: habían perdido la sonrisa. Y es cierto que en el 1500
Leonardo la recuperó, pero ya no como un canto al sol y a los sentidos.
Era una sonrisa enigmática, reflejo de quién sabe qué
profundidades de la psiquis. Ya ve…de una civilización o de una
cultura, queda lo que ella es capaz de simbolizar. Y para eso está
el arte.
Pero lo que hoy llaman "arte", no tiene ni la plenitud, ni la alegría de la sonrisa griega… Es verdad, y si dejo de lado la alegría
histérica que quieren vendernos ciertos medios de comunicación,
concluyo que el arte - en general - hoy es torturado y dramático.
- Qué fortuna sería si, en cambio, el arte - "la pasión de la totalidad", según Rilke - fuera tapa de los diarios, ¿no? (Juega a que se entusiasma) ¿Si
dijeran por ejemplo: "El secreto de la vida está en el arte?"…¿qué
le parece un titular así? Pero…¡no soñemos! La realidad
es que el arte está en primera página, sólo cuando
se compra o se vende caro. ¿Y sabe por qué?: porque padecemos
un materialismo ordinario y abrumador.
Los placeres de los sentidos parecen más importantes que los del espíritu… Mire…para mí, el ser humano
es una unidad indisoluble. Sin embargo, es un lugar común poner
por encima los valores del espíritu, aunque no se hable del espíritu
ni siquiera como lugar común.
(Hace un silencio corto) A ver
si recuerdo aquella fábula del emperador chino, cuyo reino padecía
crímenes y otros horrores. Sí…creo que sí: recurrió
al hombre más sabio y éste le aconsejó que obligara
a sus súbditos a estudiar gramática. "Si conocen el sentido
de las palabras - le dijo - tendrán conciencia de los actos que
cometen". ¿Ve? Si leer fuera como respirar y se aprehendiera que
el conocimiento es luz, entonces todos serían responsables. Y vivirían
con placer.
¿Y a usted le da placer ver a una mujer bella? Bueno, muchas palabras…usted sabe,
perdieron su significado. ¿Qué quieren decir hoy transparencia
o justicia, por ejemplo? ¿Y qué significa belleza? Yo, le
decía, le asigno el valor de lo trascendente, pero este mundo nuestro
se funda en lo intrascendente y de fácil consumo. Entonces, permítame
que hable de mujeres lindas…o hermosas, a las cuales distingue la estética
que impone la época.
A ver, ¿Kate Moss, Stella Tennent, Noemí Campbell, Tyra Banks o María Inés Rivero son bellas? Sólo las conozco por la televisión
o por revistas, que las muestran estéticamente hermosas por sus
proporciones y su gracia. Pero, para saber si son bellas, necesitaría
completar su imagen: saber cómo piensan, hablan y sienten. (Cortés)
¿Comprende por qué no puedo satisfacer su curiosidad?
Usted, como Van Gogh, prefiere "los rostros arados" por la vida, donde late la vida… Sí, porque llevamos escrito
lo que somos, gracias a esos surcos que la vida nos deja. Pero Van Gogh
era un místico y veía la mano de Dios en todo lo que hay
sobre la tierra, incluyendo a los hombres. En mi caso, como pintor, acepto
todo lo que la naturaleza me propone, hombres e historias incluidas. Y
en lo personal respeto a los hombres con sus historias, aunque muchas veces
no esté de acuerdo con ellas.
Por suerte, la vida siempre tiene historias y paisajes nuevos, para deleitarnos, ¿cómo imagina el suyo? Mire, un jarrón con flores,
una cesta con uvas o una taza, dispuestas de cierta forma en una mesa,
son un paisaje. Pero en la taza, algunos verán sólo un recipiente
y otros un templo griego. Porque lo que elegimos para mirar, es lo que
somos.
Y usted ve el templo griego… En realidad, mi manera de mirar es
cambiante. Hoy, por ejemplo, ordeno los objetos que me sirven de modelo,
como paisajes que vi en el Sur de Italia. Una jarrita blanca es una columna
griega; las flores azul profundo con hojas verde-negro, son aquellos mares
y aquellos pinos oscuros; y algunos ladrillos, son la terracota de algún
pequeño poblado de Sicilia. Pero todo está bañado
por la luz de la ventana alta de mi estudio, que ya no es la de Buenos
Aires: es la luz de un recuerdo.
"Su" paisaje de regocijo es la imagen de su búsqueda… "Mi" paisaje - como usted dice, la
naturaleza muerta - es el paisaje de un paisaje del cual quedaron atrapados
en mi inconsciente, misteriosos fantasmas.
¿Y así como lo piensa, le da placer? No es una experiencia placentera o
no: es inevitable.
Recuerdo su deslumbramiento por "Las Meninas", de Velázquez, ¿ver, sentir y penetrar esa obra, es equiparable a otro goce? Mire, el hecho de que existiera un
Velázquez, redime a la especie humana y eso es más importante
que sentir o no placer (Roux es "el" placer cuando lo dice).
Entonces, si como escribió Borges a veces se llora "por todas las cosas que merecen lágrimas", ¿"Las Meninas" merecen deleite? Sí, pero…¿usted recuerda
que Borges dijo también que "la luz es la sombra de Dios"?
Sí…y por eso existe la poética de Brujas, y el misterio de Praga, y el arte y el sentido de República que aletean en París, y… ¿cómo asimilar tanto prodigio? Dejándonos llevar. Pero claro,
usted me habla de Praga, de Brujas, de París, de lugares con dos
mil años de historia…(con pasión) ¡y de qué
historia! ¡Es nada menos que la cultura de Occidente que desfila
ante nuestros ojos!
¿Y "nuestra" cultura? Creo que - ética y moralmente
- no pasamos por un buen momento. Pero esto no da motivos para que individualmente
nos unamos a la comparsa. Podemos, como mucha gente que lo hace, dar un
paso al costado, verla pasar y vivir nuestra propia alegría.
¿Una alegría con burbujas, como las del champagne? Mmm…como dice el clásico italiano
"Cucchiaio d’Argento, a "este vino tan cuidado y deseado hay que verterlo
siempre despacito…y es mucho mejor el vaso largo en forma de cáliz,
esos que los franceses llaman flùte…" (Apolíneo
en la expresión oral, lo percibo dionisíaco para sentir)
¡Claro que la alegría tiene burbujas! Burbujas de alegría,
burbujas de champagne = momento de amor.
Como destellos…si pensamos con William Blake que "una chispa contiene todo el infierno", ¿qué cosa contendrá el cielo todo? (Con certeza) Aquella florcita azul celeste que en medio de la escoria, iluminaba el cielo. |
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