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Consuelo Tomás
Como una gran parte de las personas que pretenden hacer cine y documental, Pituka comenzó por la publicidad. Trabajando en la pre-producción, donde obviamente se ubica el guión, esta panameña formada en Inmaculata College (Florida, USA, 1982) en Historia y Ciencias Políticas trabajó entre 1983 y 1984 en reproducción publicitaria, y entre 1989 y 1994 como editora, escritora y directora de revistas. Entrar a formar parte del Centro de Imagen y Sonido (CIMAS) junto con Edgar Soberón Torchía y Enrique Castro, abre nuevas posibilidades que la llevan en 1994 tomar un taller para escritura de guiones en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba) con el escritor Gabriel García Márquez. "Fue muy duro porque tuve que dejar a mi familia y a mis hijos, pero yo no estaba yendo por capricho, si no porque yo quería saber si realmente ese era mi destino y saber si yo tenía madera para eso y en ese taller en el que García Márquez fue muy duro conmigo me di cuenta que si que este era mi camino. De ahí en adelante he estado trabajando en eso". Como parte de la estrategia de CIMAS para lograr aceptación y compresión de su proyecto de trabajar desde la sociedad civil la imagen de la autorepresentación, se plantea India Dormida (1994) documental con elementos de ficción en el que Pituka es coproductora y coguionista junto con Edgar Soberón. Este corto sería luego de su estreno, galardonado con el Premio Nacional de Video-Documental por el Instituto Nacional de Cultura. En él se plantea la dificultad que enfrentan todas aquellas personas que en Panamá tienen como meta de vida desarrollarse en las tareas del arte, sobre todo, del arte cinematográfico. Códigos de Silencio (1995) es el resultado de una necesidad de abordar el escabroso tema de la libertad de expresión. Como guionista y coproductora de este documental, Pituka demuestra su compromiso exento de demagogia con los problemas sociales de su tiempo. Su admiración por Isabel de Obaldía (1996, video) pintora y escultora panameña, la llevan a experimentar el documental-semblanza sobre la artista en el que provista de una cámara casera de video sigue con paciencia el trabajo creativo de la pintora, penetra en su vida hogareña, logra hacerla hablar para la cámara venciendo la habitual parquedad de la escultora y logra valiosos testimonios de quienes conviven en su mundo particular, para entregar un documento que provoca empatía en el público, con relación al trabajo de la artista. Este documental, fue seleccionado entre 15 finalistas de diversos países de América Latina y presentado con éxito en el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana este mismo año. Entre 1997 y 1998 Pituka dirige, escribe y produce El Mandado (corto, 16 mm). Cuenta con el apoyo de profesionales del cine y actores y actrices con experiencia y sin ella. En 20 minutos, El Mandado describe el drama de una niña constantemente abusada por un vecino. La familia ubicada en las clases económicamente favorecidas, acosada por los problemas típicos de una sociedad en transición, ignora los estragos que estos cambios provocan en su parte más débil. El guión contiene más de lo que se puede decir en 20 minutos y con poco presupuesto, pero logra salvar escollos y salir bien librado de estas limitaciones. "Yo siento que me di cuenta allí lo difícil que es traer algo del papel a la realización. Yo pensaba que lo tenía muy claro. Pero cuando uno esta dirigiendo, se da cuenta de cosas y por eso soy ahora menos dura cuando veo películas de otras personas porque es muy fácil estarte preocupando por otra cosa y perder tal vez el enfoque de lo que es la historia y lo que es la actuación de las personas. La historia y convencer de lo que se está contando." Hay una manera de mirar la ciudad, de reconocerla, no exenta de ternura. Hay una forma de pintar los personajes, entre irónica para algunos, poética para otros, que no deja de remitirnos a sus orígenes como cuentista. Cuidada fotografía y no menos impecable edición en la mano de su incondicional amigo el cubano Nelson Rodríguez, El Mandado no tiene nada que pedir siendo como se trata de un filme primerizo.
Nuevamente Pituka demuestra su compromiso personal con los problemas sociales para los que el cine y el video son una herramienta indispensable. El corazón de las mujeres de piedra (corto, video documental, 1998) cuenta sobre la labor de asistencia legal que realiza una organización no gubernamental a mujeres en situación de discriminación o abuso. El documental, solicitado expresamente a Pituka por una organización que trabaja con mujeres, es escrito, dirigido y producido por ella. Sin exageraciones ni exceso de dramatismo, Pituka logra un documento fílmico capaz de sensibilizar sobre un problema que durante mucho tiempo formó parte de los tabúes y las cosas "que no se hablan en la calle" y el compromiso y solidaridad entre las mujeres. Ya con El Mandado, Pituka había perdido el temor a abrir estas cajas de pandora y este video muestra una soltura para contar con respeto los problemas que es menester mirar de frente para no perder su perspectiva. El Canal de Panamá: la octava maravilla del mundo (producción para televisión por cable, 1998), una producción de Discovery Channel, cuenta con Pituka Ortega para coordinar la producción ejecutiva. La empresa, que trabaja sobre aspectos destacables y particularidades de países y culturas y que es vista por millones de personas a lo largo del mundo, solo contrata profesionales para estos trabajos de coordinación local. Se trata de contar, con imágenes actuales y de archivo, la magna tarea que constituyó la construcción del Canal de Panamá, y la importancia que este ha tenido para el comercio mundial, y para la formación histórico cultural del país. "La capacidad de difundir el trabajo en el mundo global es infinita. Y veo que de aquí a 20 años va a haber una mejoría en la calidad del trabajo que se haga porque no es necesario estudiar cine si tú eres una persona rigurosa que se exige mucho a sí misma que siempre están buscando y tratando de mejorarte a ti mismo".
Pituka Ortega ha demostrado sobradamente su talento y su tesón para darle al incipiente arte cinematográfico panameño un lugar y una posición hacia adentro y hacia afuera. En la actualidad está en proceso de montar junto con otros interesados en el despegue del cine panameño, una compañía independiente para la producción, realización y mercadeo de producciones panameñas y latinoamericanas de cine independiente. Funge como vicepresidenta Ejecutiva de CIMAS (Centro de Imagen y Sonido). y comparte sus ilusiones con su esposo Pedro Heilbron y sus hijos Jaime, Marcela y Miguel. "Yo creo que de Panamá pueden salir producciones. Siempre se dice que Panamá es un mercado muy pequeño pero es tener la mentalidad pequeña. No tenemos que hacer las cosas solo para moverlas internamente. Y veo eso con todo. Con cualquier manifestación artística". |
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