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revista de cultura # 64 |
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Juan Goytisolo y su afán
siempre polémico Miguel Ángel Muñoz
MAM En sus casi ochenta años de vida, y de viajar por casi todo el mundo, ido y venido en diferentes guerras como la de Chechenia y Sarajevo, ¿considera que la única igualdad que ha visto es la de los muertos entre sí? JG Sí, desde luego. Es la única igualdad; hay tenerlo claro, para poder dar ese paso… Aunque se maltrata mucho a los muertos. He tenido bastantes experiencias en zonas de guerra para ver cómo los vencedores maltratan a los muertos de los vencidos… Y creo, que eso hoy se debería de entender, de tener más claro. Incluso, hay que tener en cuenta que una de las memorias históricas más maltratas es la de los muertos, y eso concepto hay que cambiarlo. MAM Al pasar por múltiples territorios difíciles no sólo de la vida, sino también de la creación, pues hace algunos escribió Telón de boca, donde narra la muerte de su esposa Monique Lange, y su complicado paso por la existencia. ¿Cree que Goytisolo se conoce y reconoce bien?
MAM En especial el apellido Goytisolo siempre ha sido polémico no sólo en España, sino en Europa. ¿Cómo fueron recibidas sus primeras novelas durante la dictadura y cómo ve el cambio de sus lectores hoy? JG Al principio hubo un gran silencio. No se publicaron reseñas, pero recibí alguna que otra carta importante. Una de ellas de Américo Castro, que entendió muy bien lo que yo quería decir, sabía bien cuál era el objetivo de mis textos: no se trataba de invadir España sino de destruir la España que se fundaba en el nacionalismo, y que yo partía de una lectura muy atenta del Romancero. En ese sentido, Castro, fue de mis pocos lectores que se dio cuenta que yo estaba dando la vuelta a la leyenda. Max Aub también. MAM En estos primeros tomos de sus obras completas, se reedita uno de sus más críticas novelas Don Julián (1966), ¿cómo ve la España de esos años a la hoy?
MAM ¿Consideras que esta trilogía fue un experimento constante con el lenguaje? JG Sí, lo fue en un momento de escritura; es decir, en ese tiempo yo trataba de hacer un tipo de escritura, difícil y muy diferente a la literatura de mi generación no sólo española, sino europea. Hay escritores poco conocidos que están haciendo lo que yo entiendo por literatura, y no encuentran salida. Yo les digo que no se preocupen, porque si yo me llamara “Juan López”, y hubiese enviado el texto de Don Julián ahora a cualquier editor, estoy seguro que lo rechazarían. Estoy convencido, que nadie se atrevería a publicarlo… MAM Usted es un viajero incansable y ha vivido en diversas ciudades de Europa, pero creo que las ciudades que más le gustan son París y Marrakech. Ahora también se reedita Carajicomedia, quizás su comedia más irreverente y provocadora, una autobiografía de su experiencia en los barrios de París ¿Le siguen gustando los “bajos fondos” de sus ciudades favoritas? JG Creo que fue Severo Sarduy quien, en su última aparición pública, en el Instituto del Mundo Árabe, en un homenaje que se me realizó, intervino con ese humor que tenía y dijo que yo debía ser proclamado san Juan de Barbés-Rochechouart, el santo del barrio árabe de París. Después del Evangelista, del Bautista y de san Juan de la Cruz, yo quiero pasar a la historia como san Juan de Barbés-Rochechouart, pues me fascinan los barrios y su mundo urbano, clandestino. Ahora estoy en Barcelona, y me encanta, como hablamos al principio caminar juntos por el Raval, que lo hemos hechos tu y yo infinidad de veces. MAM ¿Fue difícil escribir un libro como Carajicomedia? Se lo pregunto, pues creo que es una de sus obras más ambiciosas.
MAM En esta novela ¿hay un diálogo con su yo interno? ¿Es difícil ser él yo narrador y el yo de la historia de sus textos? JG Una cosa es él yo autor y otra él yo narrador. Hay un yo narrador que cambia de voz a lo largo de la novela. En el primer capítulo es el poeta Jaime Gil de Biedma, en otros es el père de Trennes, en otro es el san Juan de Bardès y a veces hablan personajes como el fámulo filipino o el seminarista de la sotana rosa o el personaje femenino que va corriendo poco a poco la novela con las iniciales M.P. Por otra parte, siempre he creído, que cuando la vida entra en la literatura se convierte ella misma en literatura y tenemos que juzgarla en cuanto tal. Hay en toda la novela una mezcla: los personajes son a la vez autores y los personajes autores. Hay un intercambio de identidades, de forma que permite al lector apreciar este juego continuo. |
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Miguel Angel Muñoz (México, 1972). Poeta, historiador y crítico de arte. Es autor de los libros de ensayo: La imaginación del instante: signos de José Luis Cuevas (2001), Materia y pintura: aproximaciones a la obra de Albert Ràfols-Casamada (2002), y Travesías (2004). Es director de la revista literaria Tinta Seca. Contacto: miguelamunozpalos@prodigy.net.mx. Página ilustrada con obras del artista Iván Tovar (República Dominicana). |
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