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revistas em destaque

decir del agua (estados unidos)
diálogo entre reinaldo garcía-ramos & jesús j. barquet

Reinaldo García RamosJB - ¿Cómo surgió la idea de publicar una revista en formato electrónico?

RGR - Fue a fines de 2002.  Yo había preparado un “dossier” sobre el poeta cubano José Mario para una conocida publicación cibernética, La Habana Elegante, pero el número de LHE en que iba a aparecer ese “dossier” se demoró mucho en salir.  Entonces me dominó la impaciencia y un día me puse a “jugar” con un programa de diseño digital, y organicé por mi cuenta una especie de segundo “dossier” sobre ese mismo autor y lo puse en la internet.  Ese fue el primer número de Decir del Agua, la cual se puede visitar en www.decirdelagua.com, su dirección permanente.

JB - ¿Qué te motivó a editar una revista únicamente de poesía?

RGR - Hay numerosas revistas cibernéticas de gran calidad que abarcan todos los géneros, pero en su mayoría dan preferencia a la prosa, ya sea narrativa, ensayística, reseñas, crónicas, etc.  En ellas la poesía ha ocupado casi siempre un lugar mínimo, y a veces me ha dado la impresión de que publican un par de poetas y algunas de sus obras sólo por quedar bien, para no ser acusados de menospreciar ese género; pero que en verdad la poesía no les interesa realmente. Hay excepciones, pero eso es lo que suele ocurrir, incluso en las revistas literarias impresas. Como esa situación me molestaba mucho, después del “dossier” sobre José Mario decidí seguir publicando en la internet una revista literaria dedicada exclusivamente a la poesía.

JB - ¿Qué promedio de lectores tiene tu revista?

RGR - A fines de agosto de este año estaba recibiendo un promedio de 6.000 visitas a la semana, lo cual es para mí asombroso.

JB - Además de ocuparse primordialmente de la poesía, tu revista da mucha importancia a la pintura.  ¿Qué vínculos ves entre ambas expresiones artísticas?

RGR - Decir del agua comenzó siendo una “revista digital sobre poetas y pintores”, y en los primeros números me proponía destacar las obras de pintura y de poesía en pie de igualdad: por ejemplo, su segundo número está dedicado íntegramente a un pintor cubano, Justo Luis. O sea, me propuse dar a la pintura, sobre todo a la obra de pintores menos conocidos o muy jóvenes, el mismo realce que a la poesía. Por la misma razón que ya mencioné: en las publicaciones cibernéticas que existían en ese momento, la pintura (sobre todo la obra de pintores que no habían calado aún en el mercado del arte) no recibía la atención merecida. Después las cosas cambiaron. Como expliqué en mi introducción a la cuarta entrega de Decir del Agua (agosto de 2003), la poesía pasó a ser el interés exclusivo de mi revista, y las obras de artes visuales (no sólo la pintura, sino también la fotografía, el grabado, el dibujo) siguieron ocupando un lugar destacado, pero sobre todo como participantes en un diálogo misterioso con los poemas publicados en la revista.  Yo siempre he pensado que ambos medios de expresión (el del poeta y el del artista visual) se mueven en la misma tonalidad del discurso creativo: ambos trabajan en el reino de la imagen, ambos buscan explorar el poder evocador e indirecto de la imagen: el poeta con la palabra, el pintor con las figuras en que refleja sus visiones y sueños.

JB - ¿Por qué el título de Decir del Agua?

RGR - Realmente no lo sé. Cuando buscaba títulos para mi revista, en el borrador de la primera entrega usé “Afán del Agua”, pero enseguida me di cuenta de que ese título había sido utilizado ya, poco antes, en un poemario publicado por un escritor cubano del exilio.  Entonces me puse a buscar otro título, pero dentro de esa tónica, sin dejar de jugar con la idea del agua y la palabra, y entonces surgió este “decir del agua”, título que encierra un doble juego de conceptos: lo que se puede decir sobre el agua y lo que el agua nos trasmite en su “decir”, tanto en sonidos como en frescura, con su capacidad de limpieza y como símbolo de un transcurso y una renovación constantes.  Además, como vivo en la playa y el mar está presente en cada uno de mis días, la alusión al agua era inevitable.

JB - Sabemos que la opción electrónica que adoptaste para tu revista tiene una mayor difusión internacional, pero ¿has pensado en publicar la revista en papel?

RGR - No, hasta ahora no tengo plan alguno de pasar a la impresión en papel; tal vez en un futuro, pero ahora no.  La impresión en papel requiere otros recursos, supone un considerable volumen de gestión, y a eso se suman enseguida otros asuntos pavorosos: el costo del papel, la distribución, los precios de venta, etc.  Para mí, la internet tiene ventajas esenciales: es un medio barato, instantáneo, universal por definición, y además me da una libertad tremenda, no sólo para diseñar y concebir cada página, sino incluso para corregir errores con rapidez.

JB - Fuiste uno de los directores de la Revista de Arte y Literatura Mariel, que se publicó en Nueva York entre 1983 y 1985, y también recuerdo que, en La Habana de los años 60, participaste en las actividades de la editorial independiente El Puente, dirigidas por el poeta José Mario.  ¿En qué medida esa experiencia previa te ha sido útil para Decir del Agua?

RGR - Mi experiencia previa como editor, en los casos que mencionas, así como mis ocho años como redactor en una editorial de literatura de ficción en Cuba, mis nueve años como periodista en Nueva York y mis doce años como traductor en Naciones Unidas, me han facilitado mucho la tarea de redactar, revisar y coordinar mi revista digital.  Pero hay que destacar también que la internet es un medio muy diferente, y uno de los placeres que siento al preparar una entrega de Decir del Agua es precisamente ir descubriendo, casi por azar, procedimientos nuevos, recursos fantásticos, que sólo la publicación digital ofrece.  Para mí Decir del Agua ha sido también un aprendizaje y un disfrute constante en ese sentido.

JB - Tú apareces como el único Editor de Decir del Agua.  ¿Nunca pensaste en establecer un Consejo Editorial?

RGR - No, no he pensado en establecer permanentemente un Consejo de esa índole.  Pero extraoficialmente hay un grupo de amigos a quienes consulto en privado sobre ciertas decisiones editoriales, aunque sus nombres no siempre aparezcan mencionados en la revista.  Además, he evitado que el número de páginas pase de 20, para no abrumar al lector, pero también para que el trabajo no se vuelva excesivo y pueda ser realizado por mí mismo, sin buscar ayuda de manera sistemática.  Hasta ahora he logrado absorber ese volumen de trabajo, y lo hago con placer y con júbilo, en un lapso relativamente breve (me entusiasma mucho armar cada entrega: es como un juego arquitectónico).  Hay, desde luego, una razón más personal para  encargarme de todo el trabajo: me gusta el poder de decisión que tengo ahora sobre el material publicado (o rechazado), pues así me resulta más fácil conservar el perfil de la publicación.  Sin embargo, desde la séptima entrega (julio de 2004) he contado con la cooperación de “editores invitados”, a quienes he encargado que preparen secciones especiales en determinados números.  Entre esos invitados, no puedo dejar de mencionar a Maya Islas y Germán Guerra, dos poetas cubanos.  El número 12, que saldrá a fines de octubre, está dedicado a destacar la obra de varios poetas brasileños contemporáneos, en una sección que ha sido preparada por otro “editor invitado”, Jesús J. Barquet.

JB - Además de la calidad literaria, ¿qué otros criterios de selección sigues?

RGR - La calidad literaria es el criterio fundamental.  Los demás criterios son muy variados, pero secundarios (entre ellos, la extensión de los poemas).  Ahora bien, una buena publicación de este tipo debe ser, fundamentalmente, un muestrario de estilos diversos, de actitudes variadas ante la creación; tiene que presentar voces múltiples, visiones sorpresivas.  Un Editor no puede aprobar solamente obras que respalden sus preferencias estéticas personales, textos que se avengan o secunden sus propias aspiraciones literarias.  Es decir, la calidad literaria es un criterio determinante, pero aplicado responsablemente, con perspectiva.

JB - Tu revista se redacta y edita en Miami Beach, es decir, muy cerca de Miami.  ¿Podrías hablarnos de Miami como espacio cultural, especialmente en lo referente a la literatura y la pintura?

RGR - Miami es una ciudad en pleno desarrollo económico y cultural; un desarrollo sobresaltado a veces, a veces lento, pero palpable.  El mercado de las artes visuales prospera bastante aquí; no así el de la poesía, que se difunde con menos éxito.  En lo que respecta a conocer poetas jóvenes, la ciudad me ha facilitado en cierto modo la tarea, no sólo por los buenos poetas que llegan de Cuba constantemente, sino porque esta ciudad es la puerta de Estados Unidos hacia Latinoamérica, y mi revista está buscando reflejar cada vez más la actividad poética de todo el continente americano.  Por otra parte, el clima sensual y la cercanía del mar contribuyen tal vez a mi inspiración, tanto para escribir mis poemas como para concebir cada entrega de la revista; pero no exageremos: todos sabemos que otra gran ventaja de las publicaciones digitales es que se pueden hacer en cualquier parte del planeta, siempre que uno tenga acceso a una computadora y pueda entrar a la internet.  El hecho de que mi revista se redacte y edite en Miami Beach (donde vivo jubilado desde hace cuatro años y eso me deja suficiente tiempo libre) confiere a mi tarea de Editor cierta distensión, cierta resonancia tropical, pero te aseguro que podría hacer lo mismo en cualquier sitio.


Miami Beach, Florida
Septiembre de 2005


Dirección
Reinaldo García Ramos
www.decirdelagua.com

Contacto

editor@decirdelagua.com

 

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