![]() |
|
|
![]()
|
Gabriela Villegas: eso otro María Inés Zaldívar
A través de la línea mordida por el ácido sobre la plancha, sorteando aguas tintas y terrazas, van apareciendo las figuras y los motivos que conforman su universo de creación. Nos asomamos a un mundo compuesto, básicamente, por cuatro tipos de habitantes: lagartas, pescados, pájaros y una naturaleza hecha de plantas, flores y frutos. En este paseo por su obra nos encontramos con que, sacadas como de un bestiario medieval, lagartas de cuerpo prehistórico pero de apostura y gestos humanizados, posan cual damas del castillo cubriendo a veces su escamosa piel con vestiduras humanas. En vez de verlas, carnívoras y aumentadas, nadando en el foso que protege al señor y sus vasallos, estos seres del pasado y del presente, tiernos y aterradores develan una realidad misteriosa e inalcanzable que nos cautiva. Por otra parte están los magníficos pescados, que aparecen como bellas y aterradoras víctimas sacrificiales ante el ojo del espectador, expuestos en su intimidad hasta los huesos. También están las aves, pero muchas de ellas no son capturadas en su vuelo por la mano y el seguro trazo de Gabriela, sino en la trágica inmovilidad de las piezas de caza de una vívida Naturaleza Muerta. Y, todos estos seres, son acompañados por grabados en los que su protagonista es el paisaje, paisaje que tanto puede ser una panorámica de grandes volúmenes contrastados, como pequeñas flores, gráciles tallos o cápices rebosantes de semillas, semejando vestiduras de clérigos de otros tiempos. Gabriela Villegas es una gran grabadora que conjuga la finura y la delicadeza del dibujo, con la fuerza y la intensidad que sugieren esas figuras que, mirándonos a los ojos, nos obligan a ver, más allá de simples reptiles, aves, peces o vegetales, lo que no queremos ver, lo que pasamos por alto, cada día. Sus obras nos conectan con los procesos vitales porque los habitantes de su creación tienen algo de carnavalesco a la usanza medieval y renacentista, donde los límites entre vida y muerte, alto y bajo, espíritu y cuerpo, humano o animal se diluyen, dando paso a una dualidad del mundo en la cual los opuestos conviven con las características propias del juego infantil y popular. En tiempos en que nos esforzamos por separar estos opuestos para quedarnos (según nosotros) con la mejor parte, los grabados de Gabriela Villegas, a través de la conjunción del binomio arte / vida que se opera en su obra, se nos presentan como la sabia aceptación de "eso otro" omitido.
GABRIELA
VILLEGAS
1982
Exposición colectiva docentes y alumnos de la Universidad Austral
de Chile.
|
|
|
|
|
![]() |
![]() |
![]() |
|
|